A PEÑAROL NO LE IMPORTO EL HOMBRE DE MENOS,
LO SUSTITUYO CON FUTBOL ASOCIADO Y CONTRAGOLPE
Fueron mucho más que diez
A Peñarol no le importó tener un hombre de menos, porque
adecuó su futbol a la deficitaria situación. En cambio, Nacional,
con todo un tiempo con esa ventaja, no supo hacer las cosas y cayó,
inobjetablemente, por todo "lo que no hizo" y permitió hacer a su
rival, que, con juego asociado, con figuras como Pacheco, Bengoechea y
Luis Romero, se llevó el clásico con total autoridad y justicia.
Nacional no encontró jamás el camino a pesar del indomable
espíritu de Abeijón y la actuación notable de Nicola.
El campeonato está que arde ...
La victoria de Peñarol estuvo radicada, básicamente, en
la actitud, en un sostenido juego colectivo, a pesar de quedarse con diez
hombres, desde el comienzo del segundo tiempo, por expulsión, correcta,
de Serafín García.
Peñarol fue un equipo, Nacional una suerte de voluntades separadas
que le pegaron a la pelota, con furia, pero sin orden, ni ideas. Por
lo tanto, no puede sorprender el resultado de 2 a 0, porque, en las mismas
condiciones, Nicola salvó un par de amenazas de gol, dos de ellas,
siendo participante Luis Romero, una verdadera "enfermedad" sin cura, para
la última línea de Nacional, de decepcionante acción,
a cada momento. Peñarol gestó su fútbol con
la" marca" Bengoechea, saliendo de los pies de Pacheco un gol a
los 18 que puso el alerta rojo en Nacional. Pero el aurinegro no se quedó
en ello solamente, sino que intentó siempre, con disciplina táctica
arrollar al rival. Y lo consiguió, sin duda. Romero arriba, Pacheco
atentísimo en distribución, Bengoechea más abajo que
de costumbre" arrimando leña al fuego" y Rotundo colaborando
en la recuperación de la pelota hicieron bien los mandados, como
para que Abeijón, quien fue el mejor tricolor, tuviese que volverse
loco para controlar el medio juego, que, recién quedó a disposición
en la segunda parte, pero que a Nacional, tampoco le alcanzó para,
por lo menos, empatar.
Mala organización colectiva tricolor y excesiva concentración
de juego aéreo, descontrolado y sin eficiencia, buscando la participación
de Juan González y Ravera. Pero, nada pasó. Ni siquiera con
el talento de Recoba que no anduvo como en recientes partidos.
A LA CARGA, PEÑAROL
Esa fue la orden, porque tenía que ganar de cualquier manera
y el dispositivo se construyó para eso: ganar. De allí que
Gregorio Pérez dispuso un elenco "destinado al triunfo" (en caso
de ser posible, claro ...). Y fue posible. Porque a pesar de haber quedado
en inferioridad numérica, Peñarol fue el equipo que quiso
encontrar la diferencia de inmediato y los ataques fueron continuados al
arco de Nicola, quien hizo maravillas para detener los avances incontrolados
por Badell y Aguiar. Bengoechea de tiro libre, Pacheco después de
pase de Romero y el horizontal que dijo no. Pero así fue el planteamiento.
Buscar el nocáut del tricolor y lo encontraron a los 18, cuando
Romero se la dio en pase atrás a Pacheco y éste que le dio
de lleno, bajo y a la derecha de Nicola, para que entrase la pelota, coqueteando
con el caño derecho del golero.
Esta descripción del primer gol, viene a cuento porque denuncia
lo que fue todo el partido. Peñarol con la iniciativa y Nacional
aguantando el temporal en el fondo y con goteras enormes, por el sector
más caliente, en donde estuvieron jugando mal, Badell y Aguiar.
Ese 1 a 0, fue desequilibrante porque Nacional se puso nervioso, que
ya lo estaba y perdió rápidamente referencias de marca, incluso
hasta cuando jugó con uno más. No hubo caso para el tricolor.
Se quedó en la partida, pero, en esta oportunidad porque Peñarol
le puso el cuchillo en el pecho y lo amedrentó en cada instante,
con gran astucia y fútbol, que de eso se trató.
EL ARMA: CONTRAGOLPE
Nada más que eso, que parece sencillito, pero que no lo es, cuando
se juega con diez hombres. Sin embargo, Nacional, en lugar de aprovechar
esa circunstancia, sólo atinó al pelotazo, al viejísimo
"centro a la olla", que no le deparó ninguna situación positiva,
sino trastornos. Por otra parte, Nicola, paró remates impresionantes
de Romero, de Aguilera, un tiro libre de Bengoechea, en el que estuvo excepcional
el golero, quien contó solamente con la colaboración de Abeijón,
como compañero de desventuras, lamentablemente, porque de nada sirvió
el tremendo esfuerzo desplegado.
Y Peñarol la hizo sencillita. Con diez, la apuesta fue al
contraataque, ¿para qué más?. La tuvo clara Gregorio
Pérez. El medio campo estuvo peleado, inclusive con dominio tricolor,
pero sin inmediata ejecución de juego. Todo anunciado, lento, pausadísimo
y con avisos "cuidado que vamos ...". Esa situación se mantuvo
durante casi media hora y aunque parezca insólito, fue Peñarol
quien se perdió una chance casi exclusiva a los 3 minutos de la
segunda parte, cuando Badell quedó a contrapié y se fue solito
Romero, luego del pase de Rotundo rumbo al arco. Dejó a Nicola y
se entreveró tanto que terminó con la pelota afuera. Hubiese
sido el segundo. Pésima la defensa de Nacional, oportuno el arma
aurinegra: la contra.
ENTRARON, SALIERON...
Varios cambios tácticos. Algunos con éxito, otros no.
Veamos: Olveira por Aguilera, éste no nos pareció
oportuno habida cuenta lo regularcito que jugó unos minutos el partido
anterior el defensa aurinegro y Aguilera estaba haciendo algo bueno, no
mucho, pero bueno. En Nacional, Dini Kamara sustituyó a Suárez,
pero no influyó mucho en su posición de volante, aún
cuando intentó con empeño, mejorar un ataque inexistente.
En Peñarol, De Souza y Zalayeta ingresaron por los "Romero's",
Marcelo y Luis. Sinceramente, fue una jugada sumamente audaz del técnico
con respecto al punta porque siempre representa un peligro de gol latente.
Claro que, vistas las cartas, le salió bien. En la vereda de enfrente,
Puppo, le dijo a Sanabria que entrara y a Ravera que se fuera.
Distintas imágenes para estas últimas variantes. Mientras
en Peñarol, Zalayeta se la robó a Jara y le dio un pase-gol
a Bengoechea y vino el segundo y final, Sanabria se mandó una pared
impecable, por partida doble con Recoba y al cierre, Lima quitó
con el último suspiro, con el corazón, más que con
la pierna. Después el paraguayo cabeceó muy bien y Alvez
intervino.
Lo dicho: diferentes resultados para uno y otro en los cambios.
De última Kanapkis entró y salió lesionado Aguiar.
No hubo incidencia del zaguero.
Bengoechea, con el libro y con el gol
PEÑAROL
FERNANDO ALVEZ: Cuando se le precisó estuvo. Abajo, por ejemplo,
apretando un cabezazo complicadísimo de Sanabria y un par de intervenciones
de riesgo anunciado. Bien. Con la seguridad de siempre y sin nervios esta
vez ...
SERAFIN GARCIA: Estaba andando muy bien, con subidas continuadas, con
buena marca, con unos desplazamientos interesantísimos recorriendo
metros con acierto y visión, pero lo "levantó" a Abeijón
y, con razón, Dluzniewski, de quien se habló tanto antes
del partido, sancionó correctamente su expulsión.
OSCAR AGUIRREGARAY: El veterano se encarga de mostrar su temperamento
cada vez que hay necesidad. Y hubo algún momento difícil,
sobre todo cuando se quedaron con diez. Bien por la fuerza y porque se
jugó con gran espíritu.
JOSE E. DE LOS SANTOS: A los saltos, como canguro, lo tuvieron los centros
tricolores, que trató de despejarlos como se pudiera. Lo logró,
con una loable entrega.
ROBERT LIMA: Una fortaleza bárbara, en los instantes de desfallecimiento,
saliendo desde abajo, con pierna fuerte, pero leal. Dejando todo en cada
jugada y con plena convicción de su juego. Muy bien. Baluarte.
MARCELO ROMERO: Buena actuación, sin descollar, pero cumpliendo
con lo suyo.
NICOLAS ROTUNDO: No tiene nada que ver su gestión con lo que
puede hacer Gonzalo de los Santos, pero quedó claro que se juega
entero y que, aún con dificultades, consiguió superar situaciones
entreveradas y problemáticas.
PABLO BENGOECHEA: Volvió a su nivel jerárquico que
había olvidado hace unos partidos atrás. Fue el conductor
que se conoce con la confiabilidad que acostumbra. Obligó en varias
oportunidades a Nicola y al final, para firmar su participación
exitosa, metió el gol que mostró la diferencia. Muy bueno.
CARLOS AGUILERA: No se pudo lucir, porque solo jugó 49 minutos.
Lo que hizo fue bueno. Amagó, más bien ...
LUIS ROMERO: Intensa participación. El verdadero peligro de gol,
corriendo velozmente, sin pausa y siendo una referencia ganadora. Fue el
asistente del primer gol para Pacheco y llegó siempre en posición
ganadora. Una actuación de primera categoría.
ANTONIO PACHECO: Un gol que hizo reventar a medio Centenario. Otros
remates cargados de "emotividad" que encontraron a un Nicola inspirado.
Buen trabajo y el premio del gol, estuvieron a tono con el delantero
NELSON OLVEIRA: Le asignaron una importante misión y se defendió
como pudo.
MARCELO DE SOUZA: Buen ingreso. Estuvo oportuno con un prolijo trabajo.
MARCELO ZALAYETA: Un oportunista de novela. Se la "robó" literalmente
a Jara para pasársela a Bengoechea en el segundo gol. Además
marcó y se llevó varias pelotas que parecían perdidas.
Rápido y despierto. Bien.
NACIONAL
CARLOS NICOLA: Habría que levantarle un "manolito", como decía
el humorista Juan Carlos Altavista, con su personaje Minguito. Cuando se
viene la noche, es el único que anda con farol. A veces hasta desalienta
al rival, pero le llegan tantas pelotas, tantos ataques, tan mala protección,
que al final, lo vulneran. Una actuación igualmente notable. No
es ninguna novedad, para este gran arquero.
OSCAR SUAREZ: Su fuerza en las manos hace que lance todos los laterales
con proyección de área. Sin embargo, no tuvo una buena actuación,
claro que no se le puede pedir "todo" en solo un par de partidos y con
clásico incluido.
GUSTAVO BADELL: Decididamente mal. Con problemas serios e irresolutos.
Deja tremendamente solo a Nicola y todo se complica, entonces.
CONO AGUIAR: No anduvo para nada. Demasiado lento, tuvo que correrlo
de atrás, siempre, a Romero. Para colmo de males, regaló
una pelota a Romero, que ambientó el primer gol.
LEONARDO JARA: Lástima la última jugada, cuando se cayó
yZalayeta se la sacó, porque había jugado muy bien, con un
gran espíritu combativo.
WALTER COELHO: No entró en el clásico. Le costó
meterse entre los marcadores aurinegros y no tuvo la claridad de otros
encuentros. Se esperaba otra cosa de su producción.
NELSON ABEIJON: Estrelló un bombazo en un caño, que Alvez
ni la vio. Siempre quiso todo y se jugó "a muerte" en cada trancada.
Le faltó suerte, no hay otra...
MARIO BARILKO: Todo voluntad sin aciertos significativos.
JUAN RAVERA: Nada importante y sorprendió ya que es un jugador
que en los clásicos, anda bien. Esta vez, faltó sin aviso.
ALVARO RECOBA: Solo intentos y poca efectividad. Sorpresivamente fue
una actuación baja, de acuerdo a los buenos partidos que venía
jugando, siendo la única diferencia de Nacional. Sin embargo, entró
también en el mareo general.
JUAN GONZALEZ: Sin lograr nada positivo y eso que lo intentó
permanentemente.
DINI KAMARA: Arrimó hacia el fondo aurinegro un par de veces
y obligó a dos tiros de esquina. No pudo encajar en el juego porque
casi no lo tuvieron en cuenta.
MIGUEL SANABRIA: Un cabezazo que si no es por Alvez es gol. No mucho
más.
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