| El dogma frente al diálogo, el sentido común
frente a las utopías, la sinceridad frente al cinismo; o dicho de otro
modo, los polos opuestos de un imán. El primero es el resultado de un niño
cuyo hobby eran las Matemáticas. Disfrutaba resolviendo ecuaciones de
primer grado, y se pasaba tardes enteras dedicado a la resolución de
sistemas de ecuaciones. Más tarde se aficionó a las permutaciones
y al estudio de las parábolas, dejándolo al poco tiempo para
dedicarse plenamente a las derivadas, límites e integrales. Tan absorto
estaba en el tema que no se dio cuenta de los años pasaban, de modo que
cumplidos los 50 continuaba pegado a las faldas de su madre. En cuanto al segundo, su estudio resulta un poco más complejo. Parece ser que de pequeño cogió gran empeño en ir a ver Bambi, y tan emocionado quedó que no pudo dejar de estar un sólo fin de semana sin ir al cine, a ver películas tales como Dumbo, Mowgli, Aladín y La sirenita, películas de indudable fondo moral y de profundas reflexiones socio-culturales, que actuaron sobre él como la droga lo haría sobre un maníaco depresivo. Comenzaba así su época intelectual: lectura, cine, museos, exposiciones, cine, más lectura, viajes... Cuenta la leyenda que se convirtió en un "culturitas", cuya principal afición era el estudio del Islam. Al contrario de lo que pueda parecer, nada tenemos en contra de la cultura, pero sí en lo referente a considerar que uno emplea bien su tiempo, y que los demás son una panda de degenerados rompe-farolas, abusa-ancianos o quema-conventos, como intenta demostrar en su elaborada teoría del Dr. Jekyl y Mr. Hyde. [..] |
© Sergio Balañá 1994