Poesia de "Amado Nervo"

EN PAZ
Muy cerca de mi ocaso
yo te bendigo vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos ni pena inmerecida.
Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino
que si extraje la miel o la hiel de las cosas
fue porque en ellas puse hiel o mieles
sabrosas
Cuando plante rosales, coseche siempre rosas!
cierto, a mis lozanias
va a seguir el invierno;
mas tu no me dijiste que mayo fuese eterno.
Haye sin duda largas las noches de mis penas
mas tu no me ofreciste tan solo noches buenas
en cambio tuve otras santamente serenas.
Ame!! y fui amado!!!, el sol acaricio mi faz
vida nada me debes!! vida estamos en paz...

Paso con su Madre
que rara belleza,
que rubios cabellos de trigo garzul,
que ritmo en el paso, que inata realeza
que cuerpo, que porte, bajo el fino tul
Paso con su Madre
volteo la cabeza
clavome muy ondo su mirada azul
siguela, gritaron cuerpo y alma a la par
pero tuve miedo de amar con locura
de habrir mis heridas que suelen
sangrar
y no en vano toda mi sed de ternura
cerrando los ojos..
lo deje pasar...

EL CELAJE
A donde fuiste, amor; a donde fuiste?
Se extinguio el poniente el manso fuego,
y tu me decias: "hasta luego,
volvere por la noche"... no volvieste!
En que zarzas tu pie divino heriste?
Que muro cruel te ensordecio a mi ruego?
Que nieve supo congelar tu apego
y a tu memoria hurtar mi imagen triste?
Amor, ya no vendras! En vano, ansioso,
de mi balcon atalayando vivo
el campo verde y el confin brumoso.
Y me finge un celaje fugitivo
nave de luz en que, al final reposo,
va tu dulce fantasma pensativo.

EL DIA QUE ME QUIERAS
El día que me quieras tendrá más luz que junio;
La noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.
Las fuentes cristalinas
irán por las laderas
saltando cristalinas
el día que me quieras.
El día que me quieras, los sotos escondidos
resonarán arpegios nunca jamás oídos.
Extasis de tus ojos, todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.
Cogidas de la mano cual rubias hermanitas,
luciendo golas cándidas, irán las margaritas
por los montes y praderas,
delante de tus pasos, el día que me quieras...
y si deshojas una, te dirá su inocente
postrer pétalo blanco : ¡Apasionadamente!
Al reventar el alba del día que me quieras,
y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos.
El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa, cada arrebol miraje
de “Las Mil y una Noche”, cada brisa un cantar,
cada árbol una lira, cada monte un altar.
El día que me quieras, para nosotros dos
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.

GRATIA PLENA
Todo en ella encantaba, todo en ella
atraía
su mirada, su gesto, su sonrisa, su
andar...
El ingenio de Francia de su boca fluía.
Era llena de gracia, como el Avemaría;
¡quien la vió no la pudo ya jamás olvidar!
Ingenua como el agua, diáfana como el
día,
rubia y nevada como Margarita sin par,
al influjo de su alma celeste, amanecía...
¡quien la vió no la pudo ya jamás olvidar!
Cierta dulce y amable dignidad la investía
de no sé qué prestigio lejano y singular,
más que muchas princesa,
princesa
parecía
era llena de gracia como el Avemaría;
¡quien la vió no la pudo ya jamás olvidar!
Yo gocé el privilegio de
encontrarla en mi
vía
dolorosa; por ella tuvo fin mi anhelar,
y cadencias arcanas halló mi poesía.
Era llena de gracia como el Avemaría;
¡quien la vió no la pudo ya jamás olvidar!
¡Cuánto, cuánto la quise! ¡Por diez años
fue mía...
pero flores tan bellas nunca pueden
durar!
Era llena de gracia como el Avemaría;
y a la Fuente de gracia, de donde
procedía,
se volvió... como gota que se vuelve a la
mar!

LA ALEGRIA
Si eres pequeño, alégrate;
porque tu pequeñez sirve de contraste
a otros en el universo; porque esa pequeñez
constituye la razón esencial de su grandeza;
porque para ser ellos grandes,
han necesitado que tu seas pequeño,
como la montaña para culminar
necesita alzarse entre colinas, lomas y cerros.
Si eres grande, alégrate,
porque lo inevitable se manifestó en ti
de manera excelente,
porque eres un éxito del artista eterno.
Si eres sano, alégrate;
porque en ti las fuerzas de la naturaleza
han llegado a la ponderación y a la armonía.
Si eres enfermo, alégrate;
porque luchan en tu organismo
fuerzas contrarias que acaso buscan
una resultante de belleza
porque en ti se ensaya ese divino alquimista
que se llama el dolor.
Si eres rico, alégrate,
por toda la fuerza que el Destino
ha puesto en tus manos
para que la derrames...
Si eres pobre, alégrate;
porque tus alas serán más ligeras;
porque la vida te sujetará menos;
porque el Padre realizara en ti
más directamente que en el rico,
el amable prodigio periodico del pan cotidiano...
Alégrate si amas;
porque eres más semejante a Dios que los otros.
Alégrate si eres amado;
porque hay en esto
una predestinación maravillosa.
Alégrate si eres pequeño,
alégrate si eres grande;
alégrate si tienes salud;
alégrate si la haz perdido;
alégrate si eres rico;
si eres pobre, alégrate;
alégrate si te aman;
si amas, alégrate;
¡alégrate, siempre,
siempre, siempre!

EL ENSUEÑO OLVIDADO
He olvidado un ensueño...
Tristemente sentado
al borde de mi lecho, con ahínco penoso
quisiera recordar lo que anoche he soñado.
Fue un ensueño muy raro, muy bello y muy misterioso;
mas, si pretendo asir sus telones flotantes,
se vuelven gasas leves, después brumas distantes,
y al fin se desvanecen en límite borroso.
¡Ay, mísero de mí, que un ensueño he olvidado!
Poblaban deliciosas figuras de mujeres
su tenue claroscuro... Una de ellas me ha amado:
muy rubia, en cuyas dulces pupilas pensativas
brillaba el imperioso designio de mi hado.
Sus labios me dijeron cosas definitivas.
¿Cuales?... ¡Diera mi viejo corazón por poder
acordarme de aquellas palabras de mujer!
Heme, pues, vanamente despierto: ¡quién asiera
los trémulos cendales de luz de la quimera
que voló!
¡Qué me resta de mi obscuro pasado
si ya perdí el tesoro más rico,
si he olvidado
el ensueño mejor que jamás he soñado!
