![]() Alumnas de 13 años, en 3o. de Técnica Clásica, Ciclo 99-00 |
LOS MEDIOS DE LA ANTROPOMETRÍA Y SU APLICACIÓN EN LA ESPECIALIDAD DE DANZA CLÁSICA.
POR PATRICIA BELMAR CASSO |
La síntesis de la investigación que expongo a continuación significa para nuestra comunidad una herramienta más de apoyo, que al integrarse a un marco general de estrategias educativas nos permite inducir nuestra labor de manera cada vez más específica, y sobre todo más realista, fundamentada tanto en la respuesta que obtenemos cotidianamente de nuestros profesores, estudiantes y coreógrafos, como en la situación que prevalece en el ejercicio profesional del bailarín.
Esto implica dar un valor preponderante al proceso en curso como algo dinámico, susceptible de ser analizado y actualizado, tomando en consideración sus partes objetivas y subjetivas. Por ello, esta investigación no tiene un carácter cientificista, sino que es un proyecto de educación artística donde el estudiante se asume como un sujeto en formación, y no como un objeto de estudio.
La primera etapa del trabajo se desarrolló y concluyó durante los meses de abril, mayo y junio del presente año, sin haber agotado todas sus posibilidades; la medición y su proceso estadístico fue realizado por la antropóloga cubana Amabela Ramiréz, Directora del Departamento de Investigación del Centro Nacional de Escuelas de Arte, Cuba, en colaboración con la nutricionista Rebeca Lara y la Lic. en Acondicionamiento Físico Leonor Carmona, ambas miembros de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea, México; el aspecto psicológico estuvo a cargo de la Lic. Áurea Castillo.
Los resultados nos han permitido conocer el comportamiento de algunas variables antropométricas, como son: el peso, la estatura, los diámetros, las circunferencias, las longitudes y los pliegues cutáneos, medidas que nos brindan información sobre la composición corporal de los estudiantes en torno a sus proporciones, formas por segmentos, la relación de los tejidos graso y magro, así como su linealidad.
Con estos datos ha sido posible construir tablas de referencia de las alumnas del nivel elemental del año en curso, (1998-1999) en donde se muestra cada parámetro antropométrico, su promedio y las variantes dentro de cada año cronológico. El estudio que se hizo a los varones no se menciona en esta exposición, ya que se aplicó a un número reducido de estudiantes de muy diversas edades.
Para obtener estos resultados se midieron un total de 63 alumnas; para ello se utilizó una batería antropométrica constituida por 62 medidas, la cual arrojó 3,843 datos que se procesaron mediante un programa estadístico de computación.
Los resultados fueron comparados con los de la población general de México D.F., según las publicaciones de Ramos Galván (1975) y Faulhaber (1989), así como con los datos de la población de estudiantes del Ballet de Ciudad Habana, Camagúey, y la Compañía de Ballet de Cuba; cabe subrayar que por tratarse de un estudio transversal, es decir, aquel que nos indica lo que está ocurriendo en este momento, se han obtenido pseudorresultados, mismos que serán ampliados mediante la aplicaicón longitudinal de la investigación, una vez que ésta se determine como un protocolo anual consecutivo y permanente.
Resultados de las mediciones antropométricas
Tomando en consideración diversos factores -situación socioeconómica, edad, sexo, desempeño físico, hábitos alimenticios y posturales, así como nivel de estudios, entre otros-, y teniendo como referencia las tablas de los autores antes mencionados, la población femenina de la Escuela de Danza Clásica presenta un peso menor y mayor estatura que la población regular en México, D.F. En relación con las estudiantes de Ciudad Habana, el peso y la estatura son similares hasta antes de los 15 años; posteriormente, las muchachas mexicanas superan a las habaneras por 2 centímetros en cuanto a estatura, y también presentan un peso ligeramente superior.
Los somatotipos1 en relación con las edades dentro de la población estudiantil femenina son los siguientes: de los 10 a los 13 años, ectomesomórfico, esto es, predomina la condición longilínea;, con figuras gráciles y esbeltas; en segundo plano, se encuentra la condición muscular que prevalece sobre el tejido graso, situación que indica un perfil adecuado a la especialidad. En las edades de 14 y 15 años el somatotipo se significó como ectoendomórfico, es decir, nuevamente el factor que determina la linealidad es predominante; sin embargo, en estos casos la proporción de tejido graso aumenta en relación con el magro, dato que nos permite rectificar los apoyos que deben brindarse a estas edades desde una perspectiva que integre lo nutricional, lo psicológico y el acondicionamiento físico, en el entendido de que no en todos los casos se trata de un problema de peso sino de un desarrollo inconveniente entre los tejidos antes mencionados.
De acuerdo con las mediciones antropométricas se determinaron asímismo las siguientes estructuras morfológicas: en las niñas de 10 años predomina el tronco trapezoidal; de los 13 en adelante evoluciona hacia el intermedio, que es el adecuado para la especialidad; la pelvis se mantiene estrecha para todas las edades, al igual que, por lo regular, los hombros; los apéndices (brazos y piernas) son cortos en relación con los par´´ametros mundiales. Estos aspectos morfológicos están definidos por la estructura ósea, la cual se define básicamente desde la genética; por consiguiente, es importante diferenciar aquellos componentes corporales en donde el trabajo especializado puede incidir --como es el caso de los tejidos graso y magro-, y aquellos que no la admiten- como las proporciones óseas que están determinadas fundamentalmente por la herencia-, para que el proceso educativo pueda planearse, realizarse y evaluarse con base en los parámetros de las características de nuestra población, aun cuando se trate de la danza clásica en donde se consideran, además, las referencias técnicas y estéticas mundiales.
Así mismo, se observó que a partir de los 12 años comienza un incremento paulatino en los niveles de grasa subcutánea (que se agudiza después de los 13 años), el cual es necesario para el desarrollo biológico de las jóvenes. Por ello, el proyecto educativo debe tomar diversas medidas de apoyo: además de una dieta balanceada, se sugieren dos programas de acondicionamiento físico: uno general dirigido al incremento de la fuerza para las zonas de la espalda, abdomen, cadera y glúteos, que incluya ejercicios para el alargamiento y fortalecimiento de los planos musculares de las piernas, en particular de los cuadríceps; otro orientado a los casos que ya manifiestan estar por encima del rango óptimo de tejido graso, con una rutina de ejercicio aeróbico adicional, el cual, al propiciar la presencia de oxígeno y mejorar la habilidad enzimática, utiliza el tejido graso almacenado como fuente de energía. Las características generales de este programa especial son las siguentes: 1) una rutina cuya duración sea por lo menos de 15 minutos ininterrumpidos, con una frecuencia no menor de tres veces por semana; 2) respiración profunda sin llegar al a hiperventilación; 3) utilización de las piernas y los glúteos, y 4) una rutina de alargamiento muscular al finalizar.
Se debe tomar en cuenta que después de dos o tres años de haberse presentado la menarca (misma que en las estudiantes de danza, por lo regular, tiene lugar un poco después que en la población general), aumenta la masa magra en detrimento del porcentaje de grasa; una actitud de comprensión hacia los procesos de desarrollo en las edades del brote puberal e inicios de la adolescencia, además de lo anteriormente mencionado, podrá reducir la preocupación de los alumnos y los profesores, así como ciertos niveles de angustia que se presentan en algunos casos. Diferentes autores han señalado la relación que existe entre el ejercicio físico y el retardamiento de la menarca, al igual que ciertas irregularidades en los ciclos mentruales, como amenorreas y oligoamenorreas; sin embargo, no todo es atribuible al gasto elevado de energía, sino que intervienen múltiples factores: el estrato socioeconómico, el consumo de proteínas, las condiciones higiénicas y sanitarias, la tensión emocional y el factor hereditario, entre otros, razón por la cual las estrategias de apoyo deben ser comunes a los ámbitos escolar y familiar.
A partir de las tablas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Benson y Col (1989) y Argúelles y Col (1995), y tomando en consideración el peso, la estatura, el desempeño físico y el efecto termológico de los alimentos, elaboramos una tabla en donde se proponen los requerimientos nutricionales para los diferentes grupos de edades, así como para los casos que requieren una dieta específica que disminuya el componente de grasa:
10 años - 1600 kcal. 11 años - 1700 kcal. 12 años - 1900 kcal. 13 años - 1950 kcal. 14 años - 2000 kcal. 15 años - 2050 kcal. 16 años - 1900 kcal. 17 años - 1800 kcal. Si se compara esta tabla con la que proponen los cubanos, encontramos que no hay diferencia significativa, pues entre los 15 y 17 años se recomientand 2170 kcal.
En relación con todos los nutrimentos se consideran las siguientes distribuciones: 25 % de grasa del valor calórico total distribuida en 70 % de grasas insaturadas y 30 % saturadas; en el caso de los estudiantes que rebasan el rango óptimo, este porcentaje debe disminuir al 20 %, 60 % de hidratos de carbono del valor calórico total distribuidos en 90 % de carbohidratos complejos y 10 % simples, de 1 a 1.2 gramos de proteínas distribuidas en 50 % de origen animal y 50 % vegetal.
Además, se recomiendan los exámenes sanguíneos: anualmente, a aquellos estudiantes que no tienen problemas, y dos veces al año a quienes presentan alguna alteración. En estos exámenesde laboratorio se analizan las proteínas totales, transferrina, albúmina, colesterol y triglicéridos para determinar el estado de nutrición. Asimismo, con el fín de asegurar un desarrollo equilibrado, es importante recurrir al apoyo de la antropología nutricional, que consiste en la observación del peso, la estatura y, en este caso, de los pliegues subcutáneos.
La expresión dancística
Desde el aspecto psicológico se integra la personalidad, entendida como las formas características de la conducta del individuo dentro de sus relaciones sociales y los sistemas de acción que cada instante de la vida del hombre concretan su ajuste y función a la vez, tanto del pasado que vive en él, como de las demandas del contexto en donde se desarrolla. Por lo tanto, siempre existen posibilidades de cambio, no solamente porque se produce una evolución de la niñez a la edad madura sino porque la estructura humana vigente puede ser puesta en tela de juicio en razón de los mismos mecanismos que la han producido; sin embargo, no hay reacción actual que no se explique en parte por una reacción precedente, de acuerdo con el complejo de situaciones que se viven.
La conducta implica manifestaciones coexistentes entre las estructuras psíquica y corporal; asimismo, la expresión dancística resume la abstracción de múltiples fenómenos y una manera corporal única de plasmarlos. De ahí el porqué, en una institución educativa como la nuestra, la influencia pedagógica debe respetar la particularidad del desarrollo individual y estimular su surgimiento a partir, en primera instancia, de un correcto examen de selección.
Los alumnos del nivel elemental fluctúan entre los 10 y 15 años de edad, períodos definidos por Freud como de latencia, pubertad y principios de la adolescencia. en la primera etapa las fuerzas mentales empiezan a configurarse para impedir el curso indiscriminado del instinto sexual, afirmando los valores morales y estéticos, hasta que en la adolescencia estas fuerzas convergen en un nuevo propósito: conformar la autoimagen, por lo que la construcción de una figura corporal escénica deberá englobar lo simbólico y el yo íntimo para liberar la naturaleza expresiva de lo humano. De ahí que parte de este proyecto incluya la exploración de las siguientes áreas:
1.- Autoestima
2.- Nivel de tensión emocional
3.- Autopercepción del esquema corporal
4.- Evaluación de la respuesta personal a las propias necesidades afectivas.
El estudio somatitipológico longitudinal--es decir, desde el inicio hasta la conclusión de la carrera de cada estudiante-- es algo que consideramos necesario, ya que nos permitirá definir con mayor acerto la carga de trabajo físico requerida para cada edad y para cada caso en particular; además, la observación de la maduración sexual y de la proporcionalidad nos permite realizar cálculos aproximados del crecimiento en relación con la población general, así como tener un mayor cuidado en la alineación corporal y prevenir lesiones.
No estamos en la búsqueda de cuerpos perfectos, peri sí pretendemos potimizar el potencial de nuestros jóvenes intérpretes; solamente así, el saber académico de la danza podrá constituirse como un objeto vivo de conocimiento al servicio de las necesidades vitales de expresión y evolución de los sujetos que oncstruimos el proceso educativo del arte. La apropiación crítica de conocimientos técnicos, estéticos, científicos o de otros órdenes, transforma una posición de docilidad o subordinación en una práctica docente que reconoce la integridad humana, en una danza en donde se valora equitativamente el sentir de un movimiento y no solamente el hacer. Por lo tanto, la función de una pedagogía del arte, entre otras cosas, es la humanización de las aportaciones científicas.
NOTAS.
1. Clasificación de los tipos corporales a partir de la linealidad y los tejidos graso y magro.
2.Patricia Belmar es actualmente Secretaria Académica del Área de Danza Clásica de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA , organización educativa a la cual se refiere este artículo.