Recordando a Christiano

Abel Alexander y Luis Priamo


En memoria de Grete Stern y Anatole Saderman, maestros de la fotografía moderna en la Argentina.

Mi plan es vasto y, cuando esté completo, la República Argentina no tendrá piedra ni árbol histórico, desde el Atlántico a los Andes, que no se haya sometido al foco vivificador de la cámara oscura.(1)


José Christiano de Freitas Henriques Junior, conocido como Christiano Junior, es el único de los fotógrafos que se destacaron en las décadas inaugurales de la fotografía argentina que dejó testimonios escritos acerca de su vida. Tal vez por eso es aquel cuya personalidad despierta mayor interés. Sus iniciativas fotográficas, ambiciosas y a veces desmesuradas, produjeron una obra documental admirable, de la que se tenía conocimiento parcial y distorsionado. Este libro procura ampliar y rectificar ese conocimiento, y presentar una antología representativa de dicha obra, en especial de sus fotos de ambientes, tipos y costumbres tomadas en Buenos Aires, Mendoza, San Juan, San Luis, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy entre los comienzos de la década de 1870 y los de la de 1880. Su actividad fotográfica en la Argentina, hasta donde se conoce, se extendió entre 1867 y 1883; antes había trabajado en el Brasil ¾ labor de la que se tiene noticia por algunas publicaciones originadas en ese país¾ y en el Uruguay.(2)

Había nacido en 1832, en las islas Azores. Se sabe que emigró al Brasil en 1855 y que de allí lo hizo a Buenos Aires en 1867. Se ignora dónde aprendió el oficio fotográfico y si vivió en algún otro lugar antes de pasar a América. En el censo nacional de 1869 figura —con el nombre simplificado de Christiano Junior— como fotógrafo, portugués, de treinta y siete años, con domicilio en Florida 159, Buenos Aires. Fueron también censados sus hijos José Virginio, de dieciocho años, y Federico Augusto, de dieciséis, ambos portugueses y fotógrafos, pero no su esposa, María Jacinta Fraga, lo que hace suponer que para esa fecha estaba separado o había enviudado.

Hacia 1862 se encontraba instalado como fotógrafo en el Brasil, en Maceió, capital de Alagoas, una pequeña ciudad atlántica fundada treinta años antes algo al sur de Recife. En esos tiempos la actividad fotográfica florecía en ese país, impulsada tanto por una economía en expansión como por el interés de Pedro II, fotógrafo aficionado y gran coleccionista. En 1863 Christiano ejercía su oficio en Río de Janeiro; al año siguiente se asoció con el fotógrafo Fernando Antonio de Miranda, pero este vínculo apenas duró un año.(3). En ese período realizó una serie de retratos de esclavos, tomados en estudio y exteriores, que editó en formato carte de visite, lo que seguía haciendo en 1866, como único propietario de la Galería fotográfica e de pintura, ubicada en la rua de la Quitanda 45. En su publicidad, ofrecía una amplia variedad de trabajos y productos, entre otros, retratos sobre tela, porcelana o marfil, cianotipos, miniaturas impresas como timbres postales, grandes ampliaciones de tamaño natural, fotopintura al pastel o la acuarela, vistas estereoscópicas, diapositivas de gran tamaño impresas sobre vidrios, fotos de indios y negros, retratos de hombres célebres americanos y europeos, y reproducciones de grabados de Morgado de Matheus publicados en una rara edición de Os Lusiadas. Presentó estas últimas y una serie de retratos en la segunda Exposición Nacional, realizada en Río de Janeiro en 1866, y obtuvo una medalla de bronce.

Ese año Christiano Junior realizó una pequeña cantidad de fotografías de enfermos de elefantiasis, casi seguramente por encargo, las que reunió en un álbum.(4) Esa serie y la de esclavos —la mayor colección conocida anterior a 1870 de fotografías de negros del Brasil— constituyen lo más recordado de su paso por ese país. Para él, como para otros fotógrafos, los retratos de negros esclavos pertenecían al género de tipos populares y eran de interés, sobre todo, por su carácter exótico para la mirada europea. En un aviso comercial ofreció una variada colleção de costumes e tipos de pretos, cousa muito própria para quem se retira para a Europa.(5) Las poses adoptadas por los negros en el estudio carioca de Christiano eran similares a las del pescador, el naranjero y los vendedores de diarios que retrató pocos años después en su estudio porteño. En diciembre de 1866 constituyó en Río una sociedad con Bernardo José Pacheco, la cual operó en el citado domicilio de rua de la Quitanda con el nombre de Christiano Junior & Pacheco y permaneció en actividad hasta 1875, varios años después de su partida para el Plata. Como su alejamiento del Brasil tuvo lugar enseguida de formarse la firma, es posible que Christiano lo hubiese hecho para vender un negocio en funcionamiento, y que nunca haya trabajado con ese socio.(6)

Bastante antes de instalarse en Buenos Aires, el fotógrafo había abierto otro negocio en Mercedes, en el Uruguay. Por leyendas impresas en el dorso de sus cartones fotográficos, se deduce que lo hizo, incluso, antes de asociarse con Pacheco, tal vez a mediados de 1866, y que lo explotó por varios años después de su llegada a la Argentina, probablemente por medio de un dependiente. Al principio, esas leyendas decían que la oficina principal de la casa Fotografía y pintura de Christiano Junior se encontraba en Río de Janeiro; luego, que estaba en Buenos Aires. Subsiste una buena cantidad de fotos de ese estudio de Mercedes, sito en la calle de la Asamblea (primero en la casa de Tomás Viale y después cuadra y media arriba de la plaza), lo que lleva a pensar que tuvo una actividad importante. Algunos datos permiten inferir que permaneció abierto hasta 1869.

Christiano abrió su primer estudio en Buenos Aires el 1º de diciembre de 1867, en el citado domicilio de Florida 159.(7). Desde varios meses antes exponía sus trabajos en dos negocios importantes de la ciudad, los de Fusoni y Francischelli. Aunque la plaza era competitiva, el taller prosperó rápidamente: en el censo de 1869 figuraron siete personas trabajando allí, además del titular.(8). Un examen de los álbumes de trabajo del estudio, que se encuentran en el Archivo General de la Nación, reveló que entre abril de 1873 y septiembre de 1875 la casa entregó más de cuatro mil fotos, es decir, atendió a unos cinco clientes por día. En 1871 Christiano participó en la exposición nacional de Córdoba, donde obtuvo una medalla de oro que aumentó el prestigio del estudio. Poco antes lo había trasladado a Florida 160 y allí estaba en 1878, cuando lo vendió a la sociedad Witcomb & Mackern (pasó a ser Florida 208 cuando cambió la numeración de la ciudad en 1875), antecesora de la célebre casa Witcomb. En 1872 o 1873 abrió una sucursal, que denominó Fotografía de la infancia,(9) en Artes 118, entre Cuyo y Cangallo, donde también instaló una casa de baños. El edificio se incendió el 8 de marzo de 1875 y solo se salvó algún aparato de fotografía.(10). El estudio fue reabierto tiempo después con el mismo nombre en Victoria 296, pero por su hijo mayor, que había sido su principal colaborador.(11)

En abril de 1875, la Sociedad Rural Argentina realizó su primera exposición ganadera, en un predio sito en Florida y Paraguay. A lo largo de ese año y del siguiente, en la revista de la institución, Anales, aparecieron fototipias (12) de los animales premiados, de excelente calidad. Estuvieron entre las primeras publicadas en el país, probablemente realizadas, lo mismo que las tomas, por Christiano Junior, que tenía un taller de fotograbado en su estudio y se había hecho socio de la Rural ese año.(13) Que la segunda exposición rural, de 1876, fue fotografiada por él consta en las litografías de los animales premiados publicadas en los Anales, las que llevan la leyenda: Fotografía Christiano Junior. Florida 208. En septiembre de 1876 obsequió a la comisión directiva un retrato al lápiz (posiblemente una fotocarbonilla) de su presidente, José María Jurado, para que sea colocado en el lugar que merece en la sala de sesiones.(14) Fue fotógrafo de la entidad hasta 1878, cuando vendió su estudio. Su nombre figura en la lista de socios de 1877, pero no en las posteriores. Siempre puso interés por relacionarse con personas influyentes, algunas de las cuales, como Sarmiento, Mansilla, Luis Sáenz Peña y Adolfo Alsina, posaron en su estudio.


El naranjero, Christiano Junior, 1877,
Negativo al colodión, 318 x 235 mm,
Archivo General de la Nación
Christiano Junior fue el primero en el país
en fotografiar tipos populares en estudio
y exteriores.


En los primeros días de 1876 Christiano ofreció en venta el primer número de un Álbum de vistas y costumbres de la República Argentina, con doce tomas de Buenos Aires y descripciones históricas en español, francés, inglés y alemán, encuadernación de fantasía y tapas con alegorías en bajo relieve.(15) Los textos eran de Mariano Pelliza y Ángel Carranza, según consigna la introducción. Las imágenes fueron: Buenos Aires (vista panorámica), Administración de rentas nacionales, Palermo, Estatua del general San Martín, Gasómetro primitivo, Estación central (de los ferrocarriles del Norte, Sud y Ensenada), La casa Rosada, Palacio del Congreso, Plaza de Lorea, Casa de expósitos, Puente Pueyrredón y Plaza de la Victoria. Era la primera vez que se publicaba en el país tal tipo de álbum fotográfico; y nadie volvió a hacerlo en el siglo XIX, excepto el mismo Christiano. Los otros fotógrafos editaban sus imágenes con títulos breves, que muchas veces imprimían en el mismo negativo, lo cual permitía que los clientes eligieran las fotos del álbum que compraban. Como es difícil encontrar dos álbumes antiguos con las mismas fotos, deducimos que ese era el procedimiento más frecuente y que había deliberado interés en hacer de cada volumen una pieza única. Los de Christiano, en cambio, eran todos iguales, con comentarios sobre cada tema, a la manera de un fotorreportaje moderno. Las fotografías que los componían habían sido tomadas y puestas en venta durante los años anteriores: a principios de 1875, por ejemplo, el fotógrafo había anunciado unas Vistas de Buenos Aires y sus contornos, para cuadros, álbumes y sus stereoscopos.(16) De este álbum de 1876, como del que hizo después, en 1877, estuvieron ausentes los tipos y costumbres rurales; es más, en todo el archivo de Christiano de vistas de la ciudad y provincia de Buenos Aires (hoy en el Archivo General de la Nación) hay solo tres fotos de gauchos y criollas frente a sus ranchos, que nunca publicó, y ninguna de tareas rurales. Es que su mirada fotográfica respondía al pensamiento ilustrado de la época, que quería dejar rápidamente atrás la Argentina pastoril y colonial tan bien documentada por los fotógrafos de la década precedente, sobre todo Esteban Gonnet y Benito Panunzi.(17) Christiano fue el único de esos pioneros de la fotografía argentina que dejó traslucir esa concepción en su trabajo. De todos modos, tal vez por razones comerciales, la tapa de cuero repujado del álbum muestra cuatro motivos rurales, en solo uno de los cuales se divisa un tren a lo lejos.

El álbum siguiente, publicado un año más tarde, también llevó doce fotografías de costumbres y tipos populares urbanos mezcladas con construcciones modernas o históricas: Iglesia metropolitana, Escenas de la playa (lavanderas), Puente del ferrocarril a la Ensenada, Escenas de la playa (red), La Boca del Riachuelo, Capilla Santa Felicitas, Hospital italiano, El naranjero, Banco de la Provincia, Cenotafio del Dr Valentín Alsina, El dique de San Fernando y Quinta del general [sic] Brown. La foto de la Boca, la primera que se conoce de ese distrito, muestra a numerosos pescadores italianos y señala el interés del fotógrafo por registrar los aspectos populares del progreso: unida a la capital por una línea de ferrocarril, [la Boca] forma uno de sus arrabales y es susceptible de un gran porvenir, decía el comentario, escrito, como en el álbum anterior, en cuatro idiomas (en este caso el italiano suplantó al alemán). En 1877, Christiano hizo una serie fotográfica de la nueva penitenciaría nacional (hoy demolida), inaugurada el 22 de mayo de dicho año sobre la actual avenida Las Heras. Se vendía en la Casa de Christiano Junior e hijo, calle Florida 208, en forma de fotos sueltas o encuadernadas en álbumes, con su carátula y descripción en tres idiomas.(18) Los autores nunca vieron uno de esos álbumes, que quizá no se hayan confeccionado, pero se conservan negativos y copias de las fotos en el Archivo General de la Nación.

Además de la casa fotográfica, Christiano tuvo otros negocios. Se sabe que fue propietario de dos locales de baños, el mencionado de la calle Artes y otro, en sociedad con Luis Martinier, en Florida 193, objeto de una caricatura de Enrique Stein.(19) También hizo de editor: con el mismo Stein, publicó Buenos Aires ilustrado. Almanaque comercial y guía de los forasteros para 1877,(20) y por su cuenta, ese mismo año, la serie de folletos Galería biográfica argentina, dedicada a hombres de actuación destacada en la vida nacional.(21) Los textos eran de AJC y MAP [Ángel Justiniano Carranza y Mariano Antonio Pelliza] y cada título llevaba un retrato en litografía del personaje en cuestión. El autor de los dibujos fue Ricardo Albertazzi y el de las litografías probablemente Christiano, ya que se presentó como ilustrador además de editor. Uno de los puntos de suscripción de la obra era Calle Florida 208, casa del editor.

Cuando vendió su estudio a Witcomb & Mackern, en 1878, Christiano Junior estaba en un momento exitoso de su carrera. En poco tiempo había recibido dos premios locales: de la Sociedad Científica Argentina en 1876 y del Club Industrial en 1877; y dos extranjeros: de la exposición del centenario de los Estados Unidos realizada en Filadelfia en 1876 y de la Universal de París de 1878. Tenía por entonces cuarenta y seis años, mucho prestigio y un negocio establecido, administrado por su hijo. Al parecer, la decisión de venderlo y dejar Buenos Aires se debió a su propósito de hacer las tomas que necesitaba para los siguientes álbumes de su Vistas y costumbres de la República Argentina, pues proyectaba dedicar un tomo a cada provincia. Al principio había pensado contratar un fotógrafo para que hiciera ese trabajo, pero he venido a convencerme de que por mejor que fuera la elección de esa persona, sería imposible que ella pudiera comprender mis ideas artísticas.(22) Así, en 1879 emprendió su viaje artístico, como lo llamó en avisos publicitarios. Hasta donde sabemos, empezó por Rosario; luego fue a Córdoba, Río Cuarto, Mendoza, San Juan, San Luis, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy, adonde llegó en 1883. En la mayoría de las ciudades montaba un estudio de retratos, casi siempre asociado con un fotógrafo local, mientras hacía las vistas para sus álbumes. Un par de meses antes de arribar a cada lugar publicaba avisos en los diarios.

Llegó a Rosario en abril o mayo de 1879 y en agosto se marchó a Córdoba.(23). No se conocen las vistas que pudo tomar en Rosario, si es que lo hizo; ni publicadas en álbumes ni sueltas. Quedan, en cambio, retratos en carte de visite montados sobre los cartones de sus antiguos negocios porteños, a los que agregó un sello húmedo ovalado con las inscripciones Viaje artístico en la curva superior, Christiano Junior en la inferior y Rosario en el centro, procedimiento que utilizó también en las demás ciudades. A Córdoba llegó el 27 de agosto y dejó esa ciudad el 31 de octubre de 1879 (24). Tampoco se conocen vistas suyas de allí, pero sí algunos tipos populares, publicados en fototipias contenidas en un opúsculo sin fecha de la casa Witcomb con imágenes de vendedores ambulantes y mendigos de Córdoba, Mendoza, Santiago del Estero y Tucumán. Estas láminas no consignan nombre de autor de las fotos, pero el fondo utilizado, la alfombra y algunos objetos escenográficos aparecen en retratos realizados por el fotógrafo en Buenos Aires —El naranjero, por ejemplo—, pero invertidos por la transferencia del negativo a la plancha de impresión. Esto hace pensar que no cargaba con los negativos que tomaba para su álbum, sino que los mandaba a la casa Witcomb & Mackern, igual que los de retratos comerciales. En algunos de los cartones de cartes de visite tomadas en provincia se lee: Para repeticiones concurrir a Witcomb & Mackern, Florida 208, Buenos Aires. Sin embargo, en el Archivo General de la Nación no se han encontrado esas piezas, que hoy se consideran desaparecidas.

En algún momento entre su partida de Córdoba y marzo de 1880, cuando abrió estudio en Mendoza, Christiano trabajó en Río Cuarto. Se conoce un retrato en carte de visite con su sello al dorso y el nombre de esa ciudad.(25). Llegó a Mendoza el 15 de marzo de 1880 y permaneció allí hasta el 31 de agosto de 1881. En julio anunció: las personas que se interesen en comprar una colección perfecta de costumbres del país y vistas de las ruinas, plaza, alameda y otros puntos, como El Challao, Lagunita, etc, pueden recurrir a la Fotografía de Christiano Junior (26). El 3 de octubre de 1880, un aviso publicado en La Unión de San Juan comunicó que visitaría esa ciudad entre abril y mayo del año siguiente, pero a mediados de diciembre la prensa de Mendoza informó que el fotógrafo Christiano Junior, actualmente en San Juan, tiene el gusto de comunicar a este público, donde ha sido tan bien recibido, que en el próximo mes de enero estará de vuelta en esta ciudad y permanecerá 15 días ocupándose de su arte (27). Hizo una excursión fotográfica a la cordillera, que narró veinte años después, estando en Corrientes, con una precisión que sugiere que llevó un diario de viaje (28). Salió el 25 de marzo de 1881 por el camino a Uspallata, con seis mulas cargadas con vajilla y comestibles, mesa y bancos de catre, camas, ropas, dos carpas y un aparato fotográfico para vistas. En el puente del Inca permaneció diez días, tomando vistas, bañándome y cocinando. Luego subió al paramillo de las cuevas, donde una tormenta de nieve lo mantuvo bloqueado por cuatro días. Estuvo de regreso en Mendoza el 28 de abril y reinició su actividad en un nuevo local, también en la calle San Nicolás, donde permaneció hasta el fin de su estadía allí.

El 23 de octubre de 1881, un aviso publicado en San Luis anunció: De paso para el Rosario, me demoraré en esta ciudad quince días y otros tantos en Villa Mercedes (29). El 15 de enero siguiente comunicó a las personas que deseen retratarse que ha abierto su oficina en el hotel Unión, en las últimas piezas del lado sur, con entrada de la calle, y agregó que estaría en la ciudad apenas un mes.(30). No hay constancias de que, finalmente, se detuviera en Villa Mercedes. Es posible, en cambio, que siguiera hacia Rosario y Buenos Aires, pues participó en la exposición continental inaugurada en esta ciudad en marzo de 1882 con las vistas que había tomado en Cuyo (31). Retomó su gira en Catamarca, donde no parece haber instalado un estudio de retratos, como lo sugiere la ausencia, hasta donde los autores pudieron averiguar, de avisos periodísticos que anunciaran tal actividad comercial, pero tomó algunas vistas que aparecieron en sus álbumes, posiblemente a principios del otoño de 1882, pues a fines de julio de ese año estaba en Tucumán. Aparentemente no hizo fotos en La Rioja, camino a Catamarca, pero parece haber hecho algunas en Santiago del Estero antes de llegar a Tucumán. Una es un retrato de estudio de un niño, titulada Vendedor de pescado, que figura con la indicación Santiago del Estero en el citado opúsculo litográfico de Witcomb. Otra sirvió de base para un grabado aparecido (con otras diez de sus fotos) en el diccionario de Latzina, con la leyenda: Santiago del Estero. Río Dulce, cerca del dique (32) Trabajó en Tucumán, incluido un viaje a Salta y Jujuy, durante buena parte de 1882 y la primera mitad de 1883. En febrero de este último año escribió en un aviso en Salta: Christiano Junior e hijo establecieron su taller en la calle Florida. Agregó que permanecerían allí por dos meses y que recibirían suscripciones para nuestra obra ‘Vistas y costumbres de la República Argentina’ (33). Publicó un último aviso el 20 de marzo y pasó a Jujuy, donde trabajó en abril y mayo; a mediados de junio estaba de regreso en Tucumán. En los cartones de las fotos comerciales que tomó allí apareció impreso, por primera vez, el nombre comercial Christiano Junior e hijo. Al parecer, el hijo, muchas veces llamado simplemente Freitas por los historiadores de la fotografía, se sumó a la gira de su padre en la capital tucumana o poco antes y lo acompañó hasta el final del recorrido por el noroeste (34).

Algunos documentos ilustran sobre los esfuerzos de Christiano por financiar su obra. En Mendoza se dirigió al ministro de Gobierno para pedirle que se sirva suscribir a la provincia a uno o más ejemplares de mi obra titulada ‘Vistas y costumbres de la República Argentina’. La importancia y extensión de la obra me obligan a hacer gastos crecidos, que no me es posible sufragar sin el concurso de los gobiernos. El precio total, agregó, no excedería los quinientos pesos fuertes.(35) Al gobierno le serían entregadas cada año de ochenta a cien vistas, que le costarían de ochenta a cien pesos fuertes, pagaderos al recibirlas. Informó que la publicación de la obra le llevaría unos cuatro o cinco años. El 28 de septiembre de 1881 el gobierno de Mendoza acordó suscribirse por un ejemplar, al precio y en las condiciones expresadas por el autor. Remitió pedidos similares a los gobiernos de San Luis (12/1/1882), Buenos Aires (9/5/1882), Córdoba (11/7/1882) y Tucumán (19/7/1882). El 29 de julio de 1882 ofreció su álbum a la Corporación Municipal de Tucumán, que le respondió afirmativamente, siempre que el valor total de dicha obra no exceda de quinientos pesos fuertes (36) Un año después entregó las quinientas fotografías. Hasta donde se sabe, fue la única entrega completa de la colección de Vistas y costumbres, aunque sin las leyendas de cada imagen ni las fotos de las provincias del litoral, que finalmente nunca tomó (37)

El 12 de junio de 1883 Christiano compró en Tucumán una propiedad de unas 130ha, llamada quinta de los Azurmendi, en Arroyo Hondo, departamento de Monteros (38). Hay evidencias de que se instaló en ella entre 1883 y 1884. Casi simultáneamente abrió una casa fotográfica en Laprida 100 de la capital provincial, en sociedad con Eduardo A. Lecoq, un fotógrafo que por entonces estaba en Buenos Aires pero que ya era conocido en Tucumán, según el aviso de inauguración del negocio (39). Si Christiano había pensado dejar la fotografía y explotar personalmente una finca a cien kilómetros de la ciudad, es posible que buscara un socio para sacar alguna renta de sus equipos. El 22 de agosto de 1884, de por sí y en representación de su hijo José Freitas Henriques, obtuvo un préstamo de dos mil pesos del banco Nacional, garantizado en hipoteca por su finca de Arroyo Hondo y con Eduardo A Lecoq como deudor solidario (40). Con su hijo había obtenido otro de cinco mil pesos del mismo banco, sucursal Santiago del Estero. Un año más tarde, un aviso periodístico firmado por Eduardo Lecoq informó que su sociedad con Christiano Junior quedaba disuelta, (41) lo que, a nuestro entender, marca el efectivo fin de la carrera fotográfica de este, si bien en algún momento posterior de penuria económica, en Corrientes y el Paraguay, actuó como agente del estudio porteño de su hijo y se ofreció como iluminador de fotografías. Abandonó en Tucumán, pues, su gran proyecto de Vistas y costumbres de la República Argentina y todo hace suponer que resolvió cambiar el rumbo de su vida, algo que no parece haber acontecido de modo casual, dadas la propiedad que adquirió y las deudas que contrajo.

No está claro qué se propuso producir en su finca, pero hay ciertos indicios. En 1884 un diario de Tucumán publicó una nota periodística titulada La vinicultura en la República, según la cual una persona competente se preocupa en estos momentos, en Buenos Aires, de recoger todos los datos relativos a la vinicultura en la República Argentina, con el objeto de darlos a conocer en una obra que publicará en breve (42). Se debió de haber tratado de Christiano, quien quince años después dio a la imprenta un extenso volumen que tituló Tratado práctico de vinicultura, destilería y licorería (43). De su lectura se deduce el antiguo interés del autor por tales cuestiones, que databa de cuando era un muchacho en las Azores. Aun en Buenos Aires, ocupado con sus negocios fotográficos, encontró algún momento para reflexionar sobre agricultura, (44) a la que dedicó todos sus esfuerzos, suponemos, luego de instalarse en Arroyo Hondo.

Por otro lado, a partir de mediados de la década de 1880 comenzó a escribir con regularidad sobre variadas cuestiones, en particular la salud pública, la higiene y la medicina hogareña. Siempre procuraba relacionar los asuntos que trataba con el interés general, sobre todo con la clase trabajadora. Por ejemplo, consideraba que la calidad de vinos y licores no solo era importante para el mejoramiento industrial y la creación de riqueza, sino, también, para la salud de los proletarios, que cotidianamente se envenenaban con brebajes de ínfima categoría. Esta concepción, que mezclaba una visión humanista, el ideario republicano y el interés empresarial e ‘industrioso’, era frecuente en círculos liberales progresistas decimonónicos.

Sus preocupaciones cívicas —y su intención de arraigarse en el lugar— quedan en evidencia por el hecho de que el 11 de octubre de 1886 donó al gobierno de la provincia un terreno de 40 varas por 98 varas de largo, en Arroyo Hondo, para la erección de una capilla y de un edificio para escuela (45). Lo mismo indicaría un artículo bastante extenso que publicó semanas después con el seudónimo de Veritas, en el que polemizó sobre la fecha de fundación de Villa de Medinas, pueblo cercano a Arroyo Hondo (46). Pero el 21 de enero de 1889 Christiano y su hijo pagaron la deuda de dos mil pesos que tenían con el banco Nacional, (47) y siete días más tarde transfirieron a la sucursal Tucumán de ese banco, desde la de Santiago del Estero, la hipoteca por el crédito de cinco mil pesos que habían obtenido en 1884 (48). Se desconoce qué los motivó a dar esos pasos, si bien se sabe que la aventura agrícola no duró mucho más. De hecho, esas son las últimas huellas conocidas de Christiano Junior en Tucumán. Hasta que aparece en Corrientes en 1899, poco se sabe de su vida, excepto que se ocupó de vinos y licores, y que parece haber residido en algún momento en el Brasil.(49) Hacia fines de la década figuraba en los boletines de la Sociedad Fotográfica Argentina de Aficionados como corresponsal en ese país
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Estación Chascomús del Ferrocarril de Sud, atribuida a Christiano Junior, ca.1875,
negativo al colodión, 25 x 29 cm, Archivo General de la Nación


En la portada del Tratado práctico el autor informa que es una versión ampliada y corregida de un trabajo salido en los Anales de Agricultura, Comercio e Industria, una publicación del gobierno nacional. El volumen tiene casi trescientas páginas, está ilustrado con varios grabados y tuvo el propósito de servir de guía segura a aquellos que, disponiendo de materia prima abundante en sus quintas, chacras o estancias, la pierden porque ignoran aquellas reglas, y como estos establecimientos, en su mayor parte, quedan a grandes distancias de los poblados donde se encuentran los médicos, las medicinas y muchas de las cosas que hacen falta en el campo, he decidido agregar a mi libro, con el título de miscelánea, una serie de consejos, preceptos y recetas sobre varias materias que creo serán de gran utilidad a los propietarios rurales (p.11). El libro parece haber concentrado los últimos años de esfuerzos de Christiano. Eduardo Holmberg señaló en el prólogo: es un libro serio, escrito con conocimiento de la materia y amor al prójimo (p.VI).

Hacia fines de 1900, una nota aparecida en Corrientes anticipó que Christiano se establecería allí.(50) Durante marzo y abril de 1901 puso avisos en los que anunciaba su arribo inminente y organizó desde Buenos Aires una muestra de retratos coloreados. Otra nota decía que el fotógrafo, después de varios años de descanso, parece haber tomado nuevos bríos y resuelto hacer una gira artística por los principales centros de la provincia de Corrientes, comenzando en la capital.(51) La gira no se realizó, pero se instaló en Corrientes en mayo de 1901, no como fotógrafo, sino como iluminador de retratos y agente de la casa Freitas y Castillo de Buenos Aires, uno de cuyos dueños era su hijo José Virginio. También ofrecía dar lecciones de iluminación fotográfica. Ni bien llegó, comenzó a gestionar ante el gobierno facilidades impositivas para la fabricación de vinos, aguardientes y dulces, gestión que no tuvieron respuesta y condujeron a un cruce de opiniones entre La Provincia, opositor al gobierno y defensor el proyecto, y La Libertad, oficialista y crítico de la iniciativa. Durante su permanencia de alrededor de un año en Corrientes, Christiano publicó en La Provincia una serie de ocho artículos, algunos en la primera página.(52) Esas notas, casi todas evocativas, constituyen los testimonios mencionados al comienzo y son una excelente fuente de información sobre su autor. La más extensa, y quizá la más interesante, es Tempora mutantur (Buenos Aires de 1866 y 1900), que rememora la ciudad de casi cuarenta años antes y la compara con la moderna capital europeizada de fin de siglo. Alrededor de mediados de 1902, viajó a Asunción. El 27 de octubre escribió desde allí a su nieto Augusto Freitas, con letra firme y sin mencionar problemas de salud. Saudosos recuerdos para todos, se despidió. A fines de noviembre o principios de diciembre murió en esa ciudad. Más tarde sus familiares trajeron sus restos a Buenos Aires y los sepultaron en el cementerio de Olivos. El señor Junior era todo un hombre de trabajo, honorable y culto, se puede leer en un obituario publicado en Corrientes. En empresas industriales de diversa índole había insumido toda su fortuna. Estos percances no lo abatieron: tentó recuperar el bienestar perdido con labor persistente y encomiable. Soñaba para esta tierra días de ventura y jamás desesperó de su radiante porvenir.(53)

Las fotografías de este libro conforman dos grupos: las de la ciudad y provincia de Buenos Aires, fechadas antes de 1878, y las del oeste y noroeste del país, tomadas entre 1879 y 1883, durante el viaje artístico. Las fotos de Buenos Aires y la provincia fueron seleccionadas de los negativos de la colección Witcomb pertenecientes al Archivo General de la Nación, en la que quedó incluido el archivo de Christiano Junior como consecuencia de la venta de su estudio a Witcomb & Mackern en 1878. En ese repositorio, además de las fotos que hizo para sus álbumes de Vistas y costumbres, muchas de las cuales no publicó, están las que tomó por encargo: casas de comercio, fábricas, casas suburbanas, grupos de familia retratados en su domicilio, puentes e instalaciones de los ferrocarriles del Sud y de Buenos Aires a la Ensenada, entre otras. Es un material bien conocido por los usuarios del Archivo, pero como no tiene identificación de fotógrafo, por lo general se lo atribuye injustamente a la casa Witcomb. El error se basa, también, en que a principios del siglo XX esta imprimió fotografías propias, junto con otras que había comprado a diversos autores, entre ellos Christiano, en trece álbumes históricos de Buenos Aires, que tampoco contienen indicación de autor de las tomas. Por tal falta de registros de autores, las imágenes son atribuidas genéricamente a Witcomb. Desde 1960, cuando el Archivo compró los fondos fotográficos de Witcomb, todas esas fotos se pueden consultar en esa institución. Las únicas fotografías de la ciudad y provincia de Buenos Aires habitualmente identificadas como de Christiano Junior fueron las veinticuatro que había publicado en sus álbumes de 1876 y 1877.

Las fotos que Christiano Juniorincluyó en sus álbumes llevan (en tipografía redonda) los títulos que este les puso; a las que no publicó en ellos, se les dieron títulos descriptivos (en itálica). Salvo las primeras, cuya atribución se toma por cierta, las demás llevan el hipotético atribuida, incluso en los casos en que dicha atribución es altamente probable. La datación se hizo de igual manera: las fotos publicadas en álbumes llevan los años de estos; las inéditas, una fecha aproximada, siempre acompañada por el también hipotético circa. Para el encuadre final de las piezas inéditas se usó la proporción que el fotógrafo utilizaba en sus álbumes.

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Referencias

(1) Christiano Junior, ‘Dos palabras al público’, introducción al álbum Vistas de la provincia de Buenos Aires, edición del autor, 1876.

(2) Entre otras, B Kossoy, Origens e expansão da fotografía no Brasil. Século XIX, Rio de Janeiro, Funarte, 1980; también P C de Azevedo y M Lissovsky, O fotógrafo Christiano Jr, São Paulo, Ex Libris Ltda, 1988. Consúltese igualmente J M Ferreira de Andrade, ‘La colección del emperador. Fotografía brasileña y extranjera del siglo XIX’, catálogo de la exposición de ese nombre realizada en el museo nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, 1997.

(3) Su primer estudio estaba en la rua da Ajuda 57B, con Miranda se instaló como Fotografía do comercio, rua São Pedro 69.

(4) Lo presentó en 1877 en la primera exposición del Club Industrial de Buenos Aires. En el catálogo escribió que según el parecer de los médicos nacionales y extranjeros, ningún fotógrafo hasta aquella fecha [1866] había sacado del natural un trabajo semejante.

(5) PC de Azevedo y M Lissovsky, op cit, p.27.

(6) En un libro que publicó en 1899, escribió: En 1863, encontrándome en Río de Janeiro, debido a la supresión de un herpe que tenía en una pierna me sobrevino una inflamación al estómago y a la lengua, que después de algunos días se modificó, dejándome una dispepsia que hasta hoy me acompaña. [...] Así continué sufriendo hasta el año 66, en que por consejo de mi médico he venido a Buenos Aires, donde continué enfermo pero con menos intensidad. Christiano Junior, Tratado práctico de vinicultura, destilería y licorería, Buenos Aires, edición del autor, Imprenta de G Kraft, p.224.

7La Tribuna del 20/10/1867 informó que un gran fotógrafo que acaba de llegar de Río de Janeiro y abierto un gran taller en la calle Florida 159 invitaba al público a ver su exposición. El 1/12/1867 el mismo diario dio la noticia de la inauguración del estudio.

(8) Eran sus dos hijos; José Antonio Silva, fotógrafo portugués de veintiún años, quien después puso su propio negocio en Paraná; César Mafsot, pintor francés de 35 años; Aluizio Acciaioly, dependiente portugués de 42 años, y los sirvientes Martín Sarrasqueta, español de 45 años, y Donato Pizarro, cordobés de 11. La presencia de un pintor indica que los trabajos de fotopintura eran frecuentes.

(9) En el establecimiento de la calle Artes tenemos máquinas instantáneas que permiten sacar retratos de criaturas inquietas y traviesas, decía un anuncio en La Prensa el 4/2/1875.

(10) La Prensa, 9/3/1875.

(11) Habiendo vendido mi padre [...] su casa de fotografía, Florida 208, cuya dirección he tenido en los últimos seis años [...] me he puesto al frente de la que está situada en Victoria 296, de mi exclusiva pertenencia y en la que acabo de hacer grandes reformas. Aviso firmado por José V Freitas aparecido en La Prensa, 15/5/1878.

(12) La fototipia, también llamada colotipia, es un procedimiento de impresión, patentado en Francia en 1865 y en Alemania en 1868, basado en una placa de metal o vidrio con una gelatina sensibilizada con sales de cromo. Se expone y revela como una fotografía, luego se seca, se entinta y se emplea para imprimir, con un resultado parecido a una litografía, de gran fidelidad, pero el procedimiento es lento y limitado, ya que solo permite tirar unos mil ejemplares. La técnica conoció gran auge entre 1880 y 1914 y después cayó en desuso, aunque tuvo algún renacer reciente.

(13) Figura como socio 517, con domicilio en Victoria 291, en los Anales de agosto de 1875. En el número de agosto de 1876 publicó una nota sobre el tubérculo Caladium esculentun, cuyo cultivo propuso estimular en las islas del Paraná, por sus cualidades alimenticias para personas y animales. En las Islas Azores —escribió— esta planta es conocida con el nombre de inhame, principalmente en la de Flores, donde es muy estimada y casi de absoluta necesidad entre la clase pobre, que se sirve de ella como de pan.

(14) Anales, 30/9/1876. Cf. A Alexander, ‘Christiano Junior, fotógrafo pionero de la sociedad Rural Argentina’, Historias de la ciudad, III, 11, septiembre de 2001.

(15) La Prensa, 8/1/1876.

(16) La Prensa, 4/2/1875.

(17) Cf. Buenos Aires ciudad y campaña 1860-1870. Fotografías de Esteban Gonnet, Benito Panunzi y otros, Buenos Aires, Ediciones Fundación Antorchas, 2000. Sin nombrarlos explícitamente, Christiano criticó en la introducción de su primer álbum a estos fotógrafos por presentar únicamente escenas del campo donde solo se trasparenta la vida rústica [y prescindir] de aquellos signos inequívocos del progreso que elevan sus cúpulas arrogantes en el centro de las ciudades.

(18) La Prensa, 15/4/1878.

(19) El Mosquito, 12/1/1879.

(20) Imprenta y litografía de Le Courrier de la Plata, 64 páginas, Buenos Aires, 1876.

(21) De algunos ejemplares en manos de coleccionistas se deduce que estuvieron dedicados a Juan Felipe Ibarra, Mariano Moreno, Rudecindo Alvarado, Martín Rodríguez, Vicente López y Planes, Juan Martín de Pueyrredón y José Mármol. Se imprimieron en la imprenta de M Biedma, Belgrano 135, Buenos Aires.

(22) Formulario de suscripción del álbum Vistas y costumbres de la República Argentina, 1882.

(23) Atendía en Libertad 134, en un estudio que había sido o aún era de Alejandro Witcomb. El Independiente, 4/6/1879. Las fechas de llegada o salida de cada ciudad se dedujeron de sus avisos periodísticos.

(24) El Eco de Córdoba, 27/8/1879 y 31/10/1879. Trabajó en la Fotografía cordobesa, de Jonás Castro, calle 9 de Julio 43.

(25) C Mayol Laferrère, Precursores de la fotografía en Río Cuarto 1862-1932, Río Cuarto, Ediciones Fundación Mayol Laferrère, 2001, p.6. El autor supone que, en Córdoba, planeó su viaje a Cuyo aprovechando el incipiente servicio ferroviario. El ferrocarril Central Argentino lo condujo hasta Villa María. Aquí transbordó al ferrocarril Andino, que tenía la punta de rieles en la ciudad de San Luis. De allí habría seguido hasta Mendoza en carruaje.

(26) El Constitucional, 13/7/1880 y 20/12/1880. Su estudio estaba en la casa de José María Videla, calle San Nicolás. El asistente que lo había acompañado desde Buenos Aires, Benito P Cerruti, lo abandonó a poco de llegar para asociarse con un fotógrafo local. Cf. A Alexander, ‘El gran fotógrafo Christiano Junior en Mendoza’, Memoria del segundo congreso de historia de la fotografía, Buenos Aires, 1994, pp.41-48.

(27) La Unión, 3/10/1880 y El Constitucional, 15/12/1880.

(28)‘En los Andes’, La Provincia, Corrientes, 1/3/1902.

(29) El Oasis, 23/10/1881.

(30) El Oasis, 15/1/1882.

(31) AJ Cunietti Ferrando, ‘Los fotógrafos en la exposición continental de 1882’, Memoria del cuarto congreso de historia de la fotografía en la Argentina, Buenos Aires, 1995, p.104.

(32) F Latzina, Diccionario geográfico argentino, segunda edición, Buenos Aires, Ramón Espasa & Cía, 1891. Esta información fue proporcionada por Alfredo Franco, a quien se agradece.

(33) La Reforma, 28/2/1883.

(34) José Virginio Freitas Henriques no era extraño al noroeste. En 1879 se había casado en Catamarca con Emilia María Xavier. Hacia 1885 trabajó profesionalmente en esa ciudad y Santiago del Estero, bajo diversas razones sociales: Christiano Junior hijo; Christiano Junior hijo & Cía, Fotografía Junior - Freitas Henriques y José V. Freitas.

(35) El peso fuerte fue una moneda de cuenta que se utilizó hasta 1881, cuando fue substituido por el peso moneda nacional oro. Su valor era igual al del antiguo peso español (1/17 de onza de oro). En 1880, el presupuesto nacional era del orden de los 20 millones de $f. Para más información, véase R Cortés Conde, Deuda, dinero y crisis. Evolución fiscal y monetaria en la Argentina 1862-1890, Buenos Aires, Sudamericana-Instituto Torcuato Di Tella, 1989.

(36) Los documentos pueden consultarse en el Archivo Histórico de Tucumán (fs.101/107, 1882), en el que se guardan copias de los pedidos hechos a las otras provincias. Esta información, así como datos adicionales sobre la actividad de Christiano en Tucumán, fue proporcionada por Alfredo Franco, a quien se agradece.

(37) La Municipalidad recibió 500 vistas panorámicas sacadas en diferentes provincias de la República por el fotógrafo Christiano Junior, a cuya colección se había suscripto la Municipalidad de otros tiempos a razón de un peso fuerte por cada vista. Las 500 cuestan, pues, QUINIENTOS PESOS FUERTES. ¡Qué plata han tenido que gastar! Comentario publicado en El Orden, 26/12/1883.

(38) La escritura está en el Archivo Histórico de Tucumán, libro de protocolos nº13, serie C, fs.260v, letra J, 1883. Costó cinco mil pesos bolivianos y tenía tres cuadras y media de frente por tres cuartos de legua de fondo.

(39) Nuestro socio el señor Lecoq, habiendo dejado el comercio que durante un año ejerció en esta plaza, hoy va a continuar la profesión que ejercía bajo tan buenos auspicios en Buenos Aires, en El Orden, Tucumán, 2/4/1884.

(40) Archivo Histórico de Tucumán, libro de protocolos nº16, tomo II, serie C, fs.535v, 1884.

(41) El Orden, 4/8/1885.

(42) El Orden, 24/12/1884.

(43) Op. cit., nota 6.

(44) Op. cit., nota 13.

(45) Archivo Histórico de Tucumán, libro de protocolos, serie B, v.10, fs.110v, 1886.

(46) El Orden, 29/11/1886.

(47) Archivo Histórico de Tucumán, libro de protocolos, serie C, letras H a M, fs.535v, 1886 a 1889.

(48) Archivo Histórico de Tucumán, libro de protocolos, serie C, letras H a M, fs.173, 1886 a 1889.

(49) En su libro se lee: En el año 93 hallándome en el Brasil, estado de Río, expuse al sol por varios meses dos barriles de vino de naranja... (p.76). En el mes de enero de 1897, encontrándome en Mendoza, compré un barril de vino blanco de dos años... (p.76). A pesar de que solo tengo como experiencia propia los buenos resultados que he conseguido en el Brasil con el vino de naranja y con el blanco de uva en Mendoza... (p.78). Entre los peones que ocupaba [en el Brasil] en una fábrica de vinos, aguardientes y licores... (p.264).

(50) La Provincia, 16/10/1900, citado por MD Fernández, ‘Christiano Junior, uno de los grandes precursores de la fotografía argentina, residió sus últimos años en Corrientes’, Anales de la Junta de Historia de la provincia de Corrientes, 3, 2001.

(51) La Provincia, 1/3/1901.

(52) Sueños raros, el 14/12/1901; Recuerdos de mi tierra, dedicado a su nieto Augusto, el 1/1/1902; Tempora mutantur (Buenos Aires de 1866 y 1900), dedicado a su nieta Telma, 15, 18, 21, 25/1/1902; Un carnaval en mi tierra, dedicado a Pedro Benjamín Serrano, el 8/2/1902; En los Andes, dedicado a Félix M Gómez, el 1/3/1902; Informalidad y mentira, dedicado a Manuel V. Figuerero, el 26/3/1902; Brasil de 1855 a 1870, dedicado a Guillermo Rojas, el 5/4/1902, y De Corrientes, el 17/5/1902. Estos textos constituyen la más importante fuente de información sobre la actividad de Christiano en Corrientes. Se agradece haberlos facilitado a Marcelo Daniel Fernández y Luis Gurdiel.

(53) La Provincia, 3/12/1902.



(Texto publicado en el libro Un país en transición (1867-1883) Christiano Junior de ALEXANDER, Abel, Beatriz BRAGONI y Luis PRIAMO)


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