EN LAS FAUCES DEL NEOPOPULISMO.
Por: adriano numa

Mirándose en el espejo, el morbo hambriento de un pueblo que atisba a una incipiente liberación sexual, recibe como reflejo un carnaval de medianías equivalente a la impericia de su criterio.

Décadas de represión moraloide y el perenne trato como menores de edad, arrojan saldos abracadabrantes:
Talk shows, Impactos sangrantes que desnudan la ciudad violentada y aparadores multimedia de carne humana se han apoderado de nuestra cotidianeidad. El teatro, crisol de libertades, no fue vacunado y la creciente contaminación a nuestros foros deberá medirse en pornomecas.

Ni el Chapulín Colorado podrá defendernos de estos mercaderes del encuere. Y no se trata de cubrir los genitales del David con el taparrabo de la censura oscurantista; pocas bellezas naturales encarnan la perfección de la desnudez humana. Deleznable, a mi juicio, la exhibición de ésta como recurso único para atraer al público, relegando a la dramaturgia a tareas ortográficas para el programa de mano.

Con intencionada apatía aludiré finalmente a la ¿obra? que da título a esta columna,
Tal para cual: Anónima vacuidad que recurre al guiñol más torpe en la fallida pretensión de pormenorizar los vericuetos del amor. Bajo una ráfaga impiadosa de lugares comunes, esta confección burda hila uno tras otro los hallazgos más elocuentes de los filósofos del metro. Esta pieza que, en efecto, ultraja la arquitectura del género, nos obsequia impúdica su mediocridad rampante.

Laura Luz, di-Rectora de esta perpetración en escena, nos ha regalado muestras de su valiente osadía en aquello que se nombró “La fiesta” y aunque “Tal para cual” no alcanza los altos estándares de vulgaridad de su predecesora, sí consolida la trayectoria de Laurita en el vergonzante jaripeo del "encuerebisness".

¿Algo rescatable?: 1) Que apegándose a las empolvadas reglas del guiñol, la pareja gay encuentre un final feliz. 2) Que aún clonando a Carlos Ignacio, Humberto Pineda emita algunas señales histriónicas. 3) El abanico gestual de Daniel Gauvry quien se revela delicioso como personaje de comedia. 4) El punto final que amanece en el horizonte de esta línea.
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