Los viejos rockeros nunca mueren, pero pueden acabar siendo unos pesados que no interesan a nadie. Lo peor, es que muchas veces se confunde lo de viejos rockeros con la simple edad biológica y se sustituye por gente que toca los mismos acordes, con los mismos instrumentos e igual de mal.
Que no crea el lector que me he vuelto loco y ahora me dedico a la crítica musical, ni que me ha inspirado la reciente gira de Tom Jones. Nada de eso. Lo que me ha inspirado en la manía que tenemos en el Movimiento Nacionalista o si se prefiere en el Movimiento Nacional-Popular (comparto con Citizen7 que lo del “MLNC” es una “vascada”) por confundir siempre lo último con lo nuevo, de creer que simplemente hay que meter gente joven para que el nacionalismo se renueve, pero eso sí, las ideas de siempre.
Claro que la edad, el no estar viciado por determinado momento histórico puede influir, pero es que ese no es el caso. Los “buques insignia” de esa nueva generación no son precisamente renovadores, no parten de esa experiencia histórica, la someten a un análisis crítico y elaboran una nueva política, sino que reproducen exactamente la misma partitura. Se asemejan más a Carlos Puebla (y que me perdone, determinadas comparaciones son insultantes) que a Pablo Milanés.
No se trata de un problema de edad, se trata de un problema de ideas. El nacionalismo sigue siendo, en su expresión más ruidosa, un movimiento nostálgico que ha sido incapaz de poner en su sitio la Historia. ¡Cuanta reivindicación de PCU, del SOC o del MPAIAC, sacada de contexto o simplemente falseada, pero que poco proyecto de futuro! Al final, parecemos un club de excombatientes en el que participamos algunos que, en esa época, aún estábamos pegados al biberón.
Que no se interprete como una infravaloración de la Historia, en absoluto. Lo que somos hoy, y como estamos, no es más que el resultado de aquello. Pero tenemos que comprender que la realidad canaria de hoy exige de nosotros nuevas respuestas, pues de lo contrario seguiremos pareciendo tan fuera de contexto como el Dúo Dinámico en una fiesta Dance.
Y eso no es cuestión de edad. Una persona como Julio Bastarrica (1), que cuando lo conocí ya portaba los setenta años largos a la espalada, era infinitamente más renovadora, más avanzada que muchos de los “jóvenes bárbaros” que tenemos rondando por aquí. Para que en la izquierda nacional entre una bocanada de aire fresco no basta con cambiar caras o quitar canas, aunque algunas caras es mejor quitarlas de en medio, sino jubilar de una vez un pasado que se nos ha convertido en una loza y trazar proyectos de futuro. Y para eso, sólo sobran los que viven del pasado... o del cuento.
Abel Fernández Acosta,
miembro de la CE de INAC
(1)Nota de Anai. Julio Bastarrica fué un destacado luchador nacionalista de Tenerife con una larga trayectoria de compromiso con la causa de liberación. Detenido y en prisión como miembro del MPAIAC (2ª década de los 70), se suma a las iniciativas interiores tanto en el campo político como cultural llegando a tener una destacada actividad en el Centro Amilcar Cabral, siendo procesado por su condición de directivo del Centro por un escrito publicado en la revista La Sorriba. Miembro del FREPIC hasta que en el 93, año en que por discrepancias con el núcleo dirigente, forma parte del colectivo de militantes de la organización en TF que formó el Movimiento Canarias Libre que daría lugar al MAC (Movimiento Alternativo Canario) (84), en el que fué presidente. El MAC fué una opción adelantada a su tiempo que no cuajó por diversas causas, lo que no fué un obstáculo para que Julio siguiera en primera línea hasta el día de su fallecimiento, participando en las actividades y luchas, firme en su compromiso y convicciones.