Pentathlón femenino

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Todo el PDMU , está en deuda con el Grupo Femenino.

El éxito y las épocas doradas del Pentathlón no hubiesen sido posibles sin la presencia y entusiasta participación del Penta Femenil.

Mujeres y niñas que a pesar del sacrificio que significan las actividades propias de la Institución, han puesto su voluntad de por medio para al lado de sus compañeros; servir bien a la causa pentathlónica.


1Las guapas dirigentes del Penta Femenino, de izquierda a derecha: Paloma López, Mercedes Nuñez, Deyanira Cabrera, Juana Inés Díaz y Sandra Rendon.

Todos hemos observado como los días de instrucción, en especial los sábados y domingos, las muchachas del Penta están puestas a aprender y colaborar, ya sea

en trabajos manuales, de oficina, de enfermería, de cocina.

Las observamos con respeto en campamentos, con frío o con ardiente calor, en desfiles y graduaciones.

Siempre el grupo de jovencitas están presentes ahí donde se les requiere.

Nunca en el Penta se ha pretendido que las chicas lleven pistola o marrazo, pero sí, que su actitud sea de valiente afirmación ante la negación de valores propia del mundo actual.

Frente a la cosmovisión decadentista del hombre moderno, la mujer pentathleta se ha comprometido a

defender el Ideario del Penta, de ser necesario repartir propaganda, debatir acerca de nuestras normas fundacionales, a defender la Feminidad frente al Feminismo.

Rechazar las trampas de las adicciones. La mujer formada en el Penta repudia la práctica criminal del aborto, afirmando el matrimonio como célula fundacional de la familia y de la sociedad, formando a sus

hijos para el futuro de la Patria.

Portando con sencilla dignidad sus uniformes, reflejando en el blanco de su camisola la pureza de su cuerpo y de su alma, la joven pentathleta es parte sustantiva del Pentathlón.

No, en el Penta no buscamos hacer de las mujeres machotas, insensibles, sino que buscamos unir sacrificio con sensibilidad.

El hombre y la mujer somos diferentes pero complementarios.

Nuestras mujeres pentathletas tienen conquistado un sitio de honor en nuestra Institución y en no pocas ocasiones su conducta ha sido heroica.

A diferencia de los remedos de mujer que deambulan por ahí, medio vestidas, arrastrando su conciencia y sus pobrezas al ser víctimas de la humillación y del abandono, nuestras muchachas estudian, trabajan, son hijas de familia o madres, pero además asisten a las prácticas del Penta para mantener un desarrollo sano y armónico de su cuerpo sin llegar al sensualismo y a la vanidad a la que quieren arrastrar a la mujer.

En los tiempos que nos ha tocado vivir, escasean las figuras arquetípicas, modelos de feminidad.


Bajo la lluvia, con lodo, no import. Sarita Avila, arribando a la meta en Tapalpa Jal.

Se ha pretendido hasta la saciedad, y lamentamos que con éxito, hacer que las mujeres, en particular las jóvenes, tengan como figuras a emular a remedos de mujer extraídas del ambiente pestilente y enfermizo del cabaret, del film o de la televisión, así, tenemos por señalar solo algunos casos a las acolitas de Lucifer Gloria Trevi, Alejandra Guzmán y Madona, a la apóstata sacerdotisa Yuri, Irma Serrano la escandalosa, y en Alaska vemos la simbiosis diabólico-lésbica.

En el mundo de la política tampoco es difícil hurgar y encontrar casos vergonzosos que sientan pésimos ejemplos para la juventud femenina de México en los que no faltan las Silvia Pinal e Irma Serrano.

La actitud de la mujer pentathleta frente a los retos y desafíos de la mujer moderna carente por lo general de valores y brújula de su propio destino, es la de reafirmar los valores de la auténtica feminidad. Antes que ser pentathletas son mujeres que deben asumir su puesto en la sociedad. Deben estar orgullosas de su condición de mujer y debe prepararse para el matrimonio, la maternidad y la educación de los hijos. Sin olvidar que también la mujer puede tener vocación religiosa y hacer vida contemplativa, aunque como están ahora la mayoría de los conventos, mejor sería pensarlo diez veces.

A la mujer moderna ciertas mentes malintencionadas, la han llevado sin justificación a ser rebelde, a perder el norte en su vida.

A diferencia de las Pentathletas, la mujer de hoy no sabe cual es su papel en la sociedad.

Las m odas y multitud de organizaciones no gubernamentales ONG, llevan de la mano a la mujer a equipararse sin más al hombre.

La virginidad y la maternidad se han olvidado, en aras de la idea de la productividad marxista o por el ansia de adquirir una calidad de vida egoísta y sin sentido, frivolidad que tiene que ver con la adoración del cuerpo, sin arrugas, sin riesgos, “siempre joven”.

A la mujer le corresponde la misión de ser el eje de la familia, la misión de ser madre es la mas excelsa.

El Pentathlón Deportivo Militar Universitario, es una Institución al servicio de la Patria y sus integrantes, activos o egresados, estamos obligados a preservar a la familia frente a los ataques directos o no, de los partidarios de la disolución del hogar. Frente a tantas y tan sutiles formas de negación del Orden Natural se obliga la defensa de la mujer y de la familia.




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