Apuntad Alto!

Una visión estética del escultismo

IM Buho Terco

 

                    

                En el artículo sobre “La técnica scout”  tomábamos como referencia que en “Escultismo para muchachos”  Baden Powell hace referencia a que “aquellos que logran el éxito son aquellos que han aprendido las artes scouts desde niños”.  Tomar al escultismo como un “arte” nos remitía a la “Técnica” y a un saber – hacer específico que se relaciona con la particularidad del Movimiento Scout.

                A una ética determinada se le supone una estética singular, cuya función es un modo sirve de orientación a la propuesta que se realiza a los niños y los jóvenes. A muchos este planteo les parecerá algo rebuscado pero es algo muy común, todo movimiento se orienta en una estética determinada, y más si el mismo es de niños y jóvenes. Un ejemplo de ello es el Hip Hop, cada vez mas presente en nuestros jóvenes, este movimiento promueve una nueva identidad acorde a la forma de vida  norteamericana constituyéndose en una lengua común en la que no importa el lenguaje generándose una comunidad de “estilo de vida”. Mediante determinadas prácticas masificadas artísticas, no artísticas, de vestimentas, de bandas, de violencia, de oposición se constituye una Identidad que se ofrece. De la misma manera las llamadas “tribus urbanas” o subculturas también se soportan en una determinada estética, simplemente basta observar algunas de ellas: darks, raftas, skaters… todos conforman comunidades de “estilo de vida”, marcadas por determinados rituales, vestimenta, música, acciones.

                ¿Qué ocurre con el escultismo? Es bueno poder retomar los distintos elementos que hacen a una estética en extinción que tenía su fuerza, y debiera ser alimentada y renovada, ampliada e incentivada.  Lamentablemente hace  mucho no se le presta importancia a la estética scout que permite la identificación a un grupo y mediatiza a la asunción de los ideales (en nuestro caso), y eso es una cuestión que atañe a toda la organización, simplemente a modo de ejemplo.

1)      1)          Respecto de la ropa: Tenemos un uniforme que si bien podría considerarse tradicional, no está a la altura de una estética juvenil, como lo eran las inconseguibles remeras de rama (que estaban muy buenas, y que difícilmente se consigan), concebidas sin descuidar los valores y acorde a la época (un ejemplo es la remera de los lobatos, es una maza!, mi hijo la lleva a la escuela y al resto de los pibes les encanta la imagen del lobo) 

2)      2)           Nuestro chicos casi no cantan, el canto genera lazo social e identificación. En algunos casos se cantan las canciones viejas que son tradicionales pero viejas. Desde Programa en Scouts de Argentina nunca se ha Promovido un Festival Scout de la Canción en donde los nuevos ritmos y los viejos ritmos generen canciones dentro de una determinada ética. No existen CDs donde se puedan conseguir las canciones y el pasaje es por tradición oral, o si alguno tiene suerte y sabe leer música puede acceder a alguna de ellas; lo peor es que muchos dirigentes no le dan importancia al canto. En mi ciudad una Dirigente hizo un CD con los lobatos de coro hace unos años, lo llevó a nivel nación y no le dieron importancia… uno de los temas forma parte del primer número de Apuntad Alto! y se encuentra en estrecha relación con Jugarse por la Paz (el artículo se llama “Paz para los chicos”). La dirigente nombrada tenía un programa en TV de cuentos infantiles y es una música conocida en la ciudad, grabó el CD en un estudio apropiado para ello. 

3)      3)           También existe una estética del cuerpo unida a los bailecitos, aplausos, máscaras y demás que vemos generalmente en los fogones o fogatas, pero que atraviesan la actividad scout en general. La misma también está bastante descuidada y se basa casi exclusivamente en tradición oral, ya que no se produce sobre este tema (hoy existen distintos tipos de soportes tecnológicos para enriquecer o para brindarle a quien no tiene la suerte de disponer de tradición acceso a ello) 

4)      4)          Existe una estética de las acciones que se me ocurre caracterizar de dos formas, aquella que tiene que ver con la Técnica (escribí un artículo en el número anterior de la  revista así que no me explayo en esto), y una estética en el Servicio (para darle un nombre general), en esta última recién se ha comenzado a realizar algo a partir del Movideas. 

           Ofrecer un espacio de construcción de identidad para niños y jóvenes es más complejo de lo que se parece,  si BP se basó en los grupos informales para realizar su propuesta ¿por qué no hacemos lo mismo para renovarla y enriquecerla?  Esto no sería abandonar la tradición o introducir como ha ocurrido a nivel continental conceptos educativos que poco han tenido que ver con el movimiento y que han producido un extravío importante que ha impactado entre otras cosas en la baja de la membresía asociativa; esto sería realmente meternos de lleno en cómo creó el metodo Baden Powell, actualizándolo, tomando la posta para crear un puente entre los viejos tiempos (que son muy importantes para la identidad) con los nuevos tiempos.