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Oscuros propositos

IM Buho Terco

 

            

No descartamos que existan agentes externos

 operando desde hace tiempo para destruir física,

jurídica y espiritualmente a Scouts de Argentina.

Buscan romper la Unidad y lograr

una federación útil a sus oscuros propósitos”

http://www.espacioris.com.ar/

 

                ¿Cuál es el destino del Movimiento Scout en el siglo XXI? Seguramente este es un tema que merece debatirse seriamente de acuerdo a la época que nos toca vivir, porque cada una de ellas tiene sus propios desafíos.

Cuando los Ideales pesan.

                Existen distintas formas de establecer lazo social con los otros, los semejantes, siendo una de ellas los Ideales. Pero para hablar seriamente de ellos debiéramos tener en cuenta las dos versiones del Ideal: la benigna y la mortífera.

                En la versión Benigna nos encontramos con aquello que funciona como mediación, marca particular de un grupo y singular de una persona. En la maligna nos encontramos con el imperativo, el lugar del Amo (que está dentro de nuestras cabezas), la exclusión radical de la diferencia y su represión.

                Los ideales constituyen lo social, y en esta época - donde en el mejor de los casos existe una pluralización de los ideales - éstos pueden convertirse rápidamente en imperativos mortíferos y mortificantes para las personas. Quizás por ello las Iglesias ante el surgimiento de los nuevos modos culturales se vuelven más intolerantes, cerradas;  de la misma manera que las Ideologías.

Por otra parte y disfrazada de “las mejores intenciones”, la educación sistemática inicia su avance hacia sistemas “protocolares” imperativos y mortificantes, siendo un ejemplo de “experimento social” los cambios programáticos que realiza la OSI en la última década. En dichos sistemas cognitivo - conductuales se observa la negación de lo humano, de la singularidad,  universalizando un protocolo de conductas valorales que borran la diferencia entre el Ideal y lo posible.

  La resistencia al falso lazo social que propone el capitalismo equivoca el camino cuando responde con un Ideal en su versión “mortífera”. No es seguro que un Idealismo mortificante seduzca a más niños y jóvenes, deberíamos remitirnos a los distintos movimientos de niños y jóvenes para observar el estado actual de su membrecía.

                El Ideal mortificante lo primero que provoca es la fragmentación. En este contexto, cada Ideal se fragmenta  aspirando cada una de sus partes constituyentes a la universalidad proponiéndose  como única salida posible; su efecto es la división de  los movimientos convirtiéndolos en segregacionistas dentro de su propia fraternidad, anulando  la MULTIPLICIDAD, que suele ser vistas como una “oscura intención",  suponiendo que existiera algún Otro que la tuviese. Quizás por eso nadie se pone colorado al reconocerse  como “heredero de la mejor tradición” o “ continuadores de la USCA”, apelación muy común en los que consideran que un determinado origen es garantía de algo. ¿Quién no conoce alguna persona que sólo dispone de un apellido ilustre y nada más que eso porque ha despilfarrado o mal usado los bienes heredados?

La UNIDAD “a secas”, como valor absoluto no puede ser buena si ello implica la segregación del otro, del hermano que pasa a convertirse en extraño, enemigo. Baden Powell planteó dos versiones del Ideal. La primera enmarca el movimiento Scout dentro de un Universal que son los Principios Fundamentales: deberes para con Dios, para con los demás y para con uno mismo; la segunda marca la particularidad del Movimiento Scout dentro del Universal y encuentra su forma en la escritura de la Ley Scout como Ideal, por ello su redacción imperativa (“El scout es…”).

Baden Powell no dejó una serie de preceptos a cumplir que ahorren el trabajo de pensar  qué es lo que cada uno debe hacer con la Ley, cómo vivirla. La potencia de la Ley radica en que cada uno, de acuerdo a su singularidad genera o inventa una forma de saber-hacer con ella; esto implica necesariamente un concepto de Unidad en la Multiplicidad, que se da de bruces con cualquier intento totalitario de manipulación programática y de  creencia de “Unidad” entendiendo a la misma en el sentido de aplastamiento de la diferencia. Es por ello que Movimiento Scout es internacional pero no globalizador, ya que uno y otro término no tienen el mismo sentido.

Una historia “pura sangre”

Pensemos en la historia, y cómo la proclamación de “Unidad” compitió con la existencia de lo múltiple desde los inicios , como si necesariamente fueran cosas diversas (no los voy a aburrir con la elación entre lo uno y lo múltiple del Parménides...). Mientras que a nivel Mundial Baden Powell alojaba y se relacionaba con el naciente escultismo católico, en nuestro país la “Ley Irigoyen” obligaba a los distintos grupos scouts independientes a ceder a su singularidad para poder utilizar el nombre de “scouts”; la excepción fue la creación de los Exploradores de Don Bosco “salvados” por el Ministerio de Educación dado su enorme peso pedagógico, que los constituía en  la verdadera vanguardia educativa de la época, antecedente obligado y no reconocido por los movimientos de renovación de las prácticas educativas.

La USCA surge en la década de los grandes movimientos juveniles de la Iglesia Católica, pero a diferencia de los EDB su posición es usar el nombre “scouts católicos”. Si antes los “scouts legales” y los “EDB” se peleaban a banderinazos por las calles de la misma manera que los barrabravas actuales lo hacen por su club de pertenencia; otro actor viene a sumarse a ello pero mucho más peligroso para la entonces INSA, ya que su ámbito de trabajo no se reducía al de una orden religiosa particular sino de la Iglesia Católica en su conjunto,  y como sabemos quien tiene las propiedades tiene el poder de determinar qué tipo de escultismo se practica en ellas; aún así  este poder no siempre fue ejercido porque en distintos lugares del país siguieron funcionando grupos de INSA en parroquias y en catedrales incluso hasta la  “Unidad”  de las dos asociaciones en la década del 90. La tensión entre la USCA cada vez más expansiva y la INSA en decrecimiento cambió el eje del conflicto inicial INSA – EDB a uno mucho más fuerte: INSA – USCA, estos últimos “pseudoscouts” llegaron como mínimo a triplicar en membrecía a los primeros, los "reconocidos".

En la década del 60 se realizan grandes cambios en el Movimiento Scout Mundial. Producto de la soberbia e incapacidad de los distintos involucrados para crear soluciones superadoras  inclusivas y no excluyentes, surge el movimiento de los Scouts independientes de la OMMS nucleados actualmente en la WFIS, y con posterioridad otras nuevas Organizaciones. En varios países se producen distintas fragmentaciones y se vuelve a la lucha de “banderinazos”, agregándole el tema de los “verdaderos scouts” y de las “herencias”. El término “pseudoscout” utilizado indiscriminadamente – como en cualquier organización hegemónica-  es la nueva muletilla del Establishment por medio del cual se agrede de la peor manera a quienes practican el escultismo por fuera de una Organización hegemónica incapaz de incluirlos ¿Hay algo más agresivo que negar la existencia del otro?.

                En la década del 90 se produce la unificación de parte del Movimiento Scout Argentino, al fusionarse la INSA (ASA) y la USCA en Scouts de Argentina, desmereciéndose desde la OSI  la OMMS la opción federativa.

Cuando caen los muros

                El comienzo del siglo XXI se adelanta unos 11 años con la caída del Muro de Berlín y la consolidación del capitalismo a nivel global. No se produjo la muerte de las Ideologías como alguno pretendía, pero sí de LA Ideología como universal. Se inaugura la época de “las” ideologías, “las” políticas entendiendo a éstas en diálogo con su contexto y producidas esencialmente a partir de la micropolítica.

                Si hacemos una breve revisión histórica, la primer “oleada” de ONGs se produce a comienzos del siglo XX siendo las Organizaciones más importantes la Cruz Roja, Los Scouts y el Ejército de Salvación; la segunda oleada de ONGs se produce en las décadas del 70 siendo su paradigma Greenpeace que “arrastra” la idea universal de las anteriores ONGs y poco a poco a mediados de los 80 va germinando la tercer “oleada” de ONGs con el surgimiento de Organizaciones que comienzan a ocuparse de problemas locales, más acorde a las distintas culturas y dificultades regionales como por ejemplo el MST de Brasil. Finalmente surgen los movimientos antiglobalización a partir de los 90, y los movimientos que responden directamente a problemáticas particulares de distinta índole, y que establecen alianzas en función de obejtivos comunes

                Claramente se observa que en las distintas “Oleadas” los Universales van cayendo para conformarse Organizaciones que si bien impactan sobre lo global, lo hacen desde intereses y problemas cada vez más “cercanos” y acordes  a como cada cultura puede problematizar sus dificultades. Esto facilita la creación de nuevos diseños organizacionales que permiten entre otras cosas optimizar sus recursos utilizando los fondos recaudados  casi directamente en los fines concretos de dichas organizaciones, evitando que dichos fondos se utilicen para sostener estructuras de soporte económicamente pesadas que “consuman” los recursos obtenidos (“costos fjos” de personal e infraestructura); también se facilita que los programas de las distintas ONGs obedezcan en su diseño e implementación a los distintos contextos de aplicación y que incuso sean generados en cada uno de ellos.

                Se observa claramente como se invierte el orden en la articulación de las nuevas ONGs, que deja de ser desde “arriba hacia abajo” para realizarse desde “abajo hacia arriba”; constituyéndose de esta manera en el nuevos desafío para que las Organizaciones puedan dar respuestas a los problemas de la Época en la que los Universales han caído; y como nueva forma de generación y resistencia de lo político respecto de la apatía que produce el falso lazo social que se establece con el capitalismo global.

Fuera de época:

                A comienzos de los 90’ y acorde a los fines del capitalismo global, la OSI crea una especie de nuevo Universal a partir de un Programa Único basado en los nuevos paradigmas de control social emergentes: la perspectiva Cognitivo Comportamental, que como hemos señalado en otros textos de la revista (“educación por protocolos”)  niega la cultura, la historia y pretende  modelar a través de protocolos de trabajo las conductas de las personas.

                En ese contexto y fuera de época respecto de las nuevas tendencias sociales (tercer “oleada de ONGs”) desde la OSI se impone la “Unidad” entre la Unión Scouts Católicos Argentinos y la Asociación Scout de Argentina, junto a los nuevos “programas universales”, descarando de cuajo la opción federativa. El resultado no se hace esperar, y de entrada se observa la fragmentación institucional. Con la imposición de los nuevos “Programas universales” la creación de nuevas asociaciones, la lucha interna entre distintos modos del “saber hacer” con el escultismo no se hace esperar, ya que las promesas de participación fueron en los hechos realidades de pseudoparticipación por quienes pretendían controlar la aplicación del incuestionable Programa Único y  la implementación de la ideología que se desprende de sus prácticas.

                Esta realidad del escultismo argentino y del experimento de “Unidad” en la época en la que los Universales caen se repite (o comienza a repetirse) en distintos países del continente, generándose cada vez una mayor fragmentación del escultismo latinoamericano, con las consecuencias de organizaciones que se pelean por la “herencia” y que en vez de sumarse en el trabajo a partir del respeto por la diversidad, instalan una nueva lucha de “banderinazos” quizás no a la vieja usanza pero sí con proyectos que a la manera de la “Ley Irigoyen” (Proyecto de Ley del Método) diriman en el terreno jurídico los problemas que la intolerancia frente a  lo diverso genera.

Oscuras propósitos:

                ¿Son oscuros los propósitos de quienes soñamos con la  alianza estratégica entre las distintas organizaciones scouts del país? Personalmente creo que no.

                Si bien la oportunidad histórica de haber estado a la altura de la época no fue aprovechada en su momento, esto no quiere decir que no se pueda construir poco a poco  un camino de fraternidad entre quienes practicamos en nuestro país el escultismo bajo distintos formatos. La Unidad en la Diversidad bajo el sueño de una futura Federación tendría como eje los Principios del Movimiento, la Ley Scout y el Método Scout en su definición mínima, a la que se sumarían los distintos estilos y formatos de programa que decida cada una de los grupos pertenecientes a las distintas organizaciones de Scout y de Guías en general.

                ¿Por qué pensar que la solución pasa por una Asociación con un Programa Único cuando la realidad de esta “tercer oleada” en las distintas organizaciones sociales nos marca que la flexibilidad y los formatos adecuados a las distintas circunstancias son aquellos que convienen a la época que vivimos? El escultismo es una praxis,  de la misma manera que el ecumenismo y el pluralismo son acciones concretas y no declamaciones discursivas.

Si tenemos grupos homogéneos, heterogéneos, con tal o cual insignia, tal o cual programa seguramente eso poco importa al momento de juntarse a hacer cosas en común. Esta es la experiencia de las antiguas organizaciones de los Scouts en nuestro país (y ya existen experiencias similares en Scouts de Argentina con otras organizaciones scouts), en donde más allá del Programa particular y de los uniformes en el momento de trabajar en pos del ideal nos encontrábamos y trabajábamos juntos, de allí es que podemos en duda la lectura que los adultos realizaron respecto de la solicitud de Unidad que realizaban en distintos lugares del país los niños y jóvenes. Parece que la clave de lectura utilizada por parte de los adultos fue la del pensamiento único y hegemónico, la clave del “poder”; ¿pero eso era lo que pedían los chicos? Personalmente lo dudo, porque cuando participamos hace tantos años en actividades conjuntas entre distintas asociaciones, al menos en mi lugar lo que nos interesaba era trabajar juntos, nada más ni nada menos, porque nos unía un mismo Ideal, y porque no lo hacíamos porque los adultos no soportaban a los que hacían algo distinto.

Los adultos siguen (y seguimos) respondiendo de la misma manera, con el Amo en la cabeza, reproduciendo estructuras de segregación cuando de lo que se trata no es solo de que cada uno en las distintas Organizaciones encuentre formas de saber-hacer con la Ley, sino formas de saber-hacer juntos, generando lo común, pero sin perder lo propio.

 

 
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