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Mario Alberto Kempes

15-7-1954, Bell Ville (Córdoba). Delantero.
43 veces internacional con Argentina.
Talleres, Club Atlético Biblioteca Bell, Instituto (72-73), Rosario Central (74-76), Valencia (76-81), River (81-82), Valencia (83-84), Hércules (84-86), First Viena, Austria Salzburgo, Fernández Vial (1995), Pelita Java (1996).
Campeón del Mundo en 1978.
Una Copa del Rey con el Valencia (79).
Una Recopa con el Valencia (80).
Un campeonato Nacional con River (81).
Máximo goleador del Mundial ’78.
Máximo goleador de la Liga española en 1977 y 1978.
Un campeonato cordobés con Instituto (72).
Elegido mejor jugador de Sudamérica en 1978.
Ha sido uno de los más grandes, de los más brillantes a la hora de definir y aunque su paso por River fue breve y no se produjo en su mejor momento profesional, Mario Kempes se merece un sitio en la historia de este club. El Matador vivió asociado al gol durante su dilatada carrera y desde ahí se ganó el respeto y la admiración de todos, fortuna ésta que quizá dilapidó en parte durante sus últimos años como profesional, cuando se vistió camisetas que le quedaban pequeñas y su nombre se asoció a clubes que adquirieron notoriedad gracias a Kempes, al tiempo que la figura de Mario se iba erosionando cada vez más.
Desde que comenzó a jugar en las inferiores de Talleres ya dio muestras de su capacidad realizadora y tras un breve paso por Biblioteca Bell, con el que salió campeón de la liga Bellvillense, Kempes se decidió a probar con Instituto. Se presentó a las pruebas con apellido falso, Aguilera, para huir de las excelentes referencias que habían dado sobre él y en el amistoso que le enfrentó a Argentinos Central dejó una inmejorable carta de presentación. Convirtió los cuatro goles de su equipo, que ganó por 4-0, y se ganó la invitación para intervenir en un cuadrangular contra Belgrano, Talleres y Central Córdoba. Autor de cuatro tantos en esos tres partidos, el 10 de marzo de 1972 se incorporó a Instituto, que pagó por él tres millones de pesos. A partir de ahí todo fue muy rápido. Ganador del campeonato cordobés, revelación del Nacional, internacional juvenil y debut con la selección absoluta en 1973.
Sólo necesitó dos años en Instituto para despertar la atención de uno de los mejores conjuntos del momento, Rosario Central, que no dudó en pagar 130 millones de pesos para tener a Kempes en sus filas. Sin embargo, su destino bien pudo ser Boca, si el entonces presidente xeneize, Alberto Armando, que ofreció 15 millones por Mario, no hubiera contestado a las pretensiones económicas de Instituto con una frase que pasó a la historia. Armando alardeó de que él tenía 100 jugadores como Kempes en las inferiores. El tiempo se encargó de dejar a cada uno en su sitio.
Presente en el Mundial de Alemania ’74 y estrella de Central, sus actuaciones merecieron el apodo de Matador, lanzado al aire por el periodista radiofónico José María Muñoz, y provocaron que las ofertas por su pase comenzaran a llegar a Rosario. Transferido al Valencia por 600.000 dólares en 1976, después de pedir autorización a los socios de Central, los aficionados españoles disfrutaron de los mejores años de Kempes. Su rendimiento en el equipo valenciano sólo se vio superado por el ofrecido en el Mundial ’78, campeonato del que fue máximo goleador y en el que se consagró internacionalmente. Quedó muy por encima de todos los jugadores presentes en el torneo y, atendiendo a razones deportivas, Argentina nunca hubiera conquistado el título sin él.
Se mantuvo en el Valencia hasta 1981, cuando decidió regresar a Argentina y fichó por River, pero los graves problemas económicos del club de Núñez propiciaron su vuelta a España sólo unos meses después de participar en el Mundial ‘82. Tras abandonar el Valencia inició un viaje por equipos de segundo nivel, que incluyó paradas tan llamativas como el Fernández Vial, de la Segunda División chilena, o el exótico Pelita Java de Indonesia, donde ejerció funciones de entrenador-jugador. Dispuesto a seguir vinculado al fútbol como técnico, Kempes ha trabajado en países como Albania, Venezuela o Bolivia.

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