El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno.
(J. L. Borges, El Instante)

La historia no puede escribirse en tres revistas, pero tres revistas pueden ayudar a entender la historia. Esta última década ha sido pródiga en medidas económicas y movimientos sociales, y ahora que la situación se ha calmado un poco, releer viejos periódicos y revistas permite ver en retrospectiva los grandes cambios económicos que marcaron el rumbo que tomó nuestro país a partir de 2003. Es interesante observar también cómo las publicaciones extranjeras que analizaron a nuestro país, de alguna manera profetizaron lo que podía ocurrir.

En los años ’90, las revoluciones políticas en el este de Europa, la rápida industrialización de Asia y las reformas políticas en América Latina rompieron las barreras que bloqueaban el ingreso de inversión extranjera y abrieron las compuertas del capitalismo.

El semanario Newsweek del 3 de agosto de 1992, informaba que "en el mundo entero ha habido un considerable incremento en el número de asesorías de inversión especializadas en regiones o países específicos. A través de estas sociedades, los inversores han depositado alrededor de 35 billones de dólares en el mundo en desarrollo".

Si bien la suma era poco comparado con las que se tramitan diariamente en Wall Street (6.6 billones) o en Tokio (1.5 billones), los retornos "son de primera clase".

La nota señalaba que "las regulaciones son de escasas a no existentes, proveyendo muchas oportunidades para manejar el mercado. Compañías, y hasta sociedades de inversión, pueden desaparecer ‘in the blink of an eye’. Cerca de 20 millones de inversores en India sufrieron pérdidas en uno de los mayores escándalos financieros de su historia" (ver Enron-Argentina). El artículo destacaba cómo Argentina llamó la atención de los inversores extranjeros cuando alcanzó un estratégico 392% de crecimiento, el más alto del mundo.

Los beneficios de este boom llegaron a muy poca gente y, sobre todo, muy poco de ese dinero se volcó en sectores productivos de las economías nacionales en desarrollo. El efecto ‘tequila’, o la crisis de la Bolsa de México, vino a terminar con la fiesta.

Made in Brasil, no!

Las malas noticias llegadas de nuestros hermanos latinoamericanos no terminaron ahí. Cuando Brasil resolvió desvalorizar su moneda (enero del ’99), la Argentina resintió el golpe. En un día los productos basileños se volvieron un 50% más baratos en Argentina y nuestros productos un 50% más caros en Brasil. Las fábricas de calzado e indumentaria fueron las más afectadas, pero además algunas empresas (casi todas multinacionales) decidieron trasladar al país vecino su producción. Las protestas pidiendo el fin del Mercosur ganaron las calles.

La revista brasilera Veja en su edición del 29 de marzo de 2000, acusó el golpe y publicó: "La semana pasada, el presidente Fernando de la Rúa procuró enfriar las sospechas que corren sueltas contra Brasil, principalmente en los medios empresarios, informando que, aun con la reducción de los negocios entre los dos vecinos del Mercosur, Brasil es hoy el mejor socio comercial de Argentina, su única gran fuente de superávit en los intercambios comerciales. El 30% de las exportaciones argentinas son compradas por Brasil. Lo que él no dice, mas le valdría decirlo, es que los problemas que sus compatriotas están enfrentado hoy vienen de decisiones erradas que hicieron durante muchas décadas seguidas".

Y un pequeño análisis:

 "A partir de mediados del siglo XX, Argentina se transformó en un país estatizado y sindical, a punto de quedar económicamente inviable. Atar el peso al dólar hace diez años fue una tentativa, bien acontecida, de huir del descontrol inflacionario provocado por todas las decisiones equivocadas de los gobiernos anteriores a Carlos Menem. Pero ahora los argentinos están ante una encrucijada: o desvalorizan el peso, lo que provocaría una crisis general, ya que las divisas del país están atadas al dólar, o reducen precios y salarios para tornar su economía más competitiva, lo que es políticamente inviable. 

Sobre ese paño de fondo económico, anda la psique argentina, con su tendencia a funcionar en cadencia de tango". 

Con la llegaba el 2001, el plan de convertibilidad comenzaba a mostrar sus primeras fisuras. Despedido por Carlos Menem, Domingo Cavallo volvía al ministerio de Economía de la mano de De la Rúa y espetaba con su aguda voz que "no existe ningún riesgo de devaluación", a la vez que defendía su proyecto de flexibilizar la convertibilidad incorporando al euro, es decir, establecer la paridad del peso en relación al dólar y el euro en un 50 y 50, para dar una mayor estabilidad a la moneda. "Con el tiempo, el peso será una suerte de marco alemán del Mercosur", aseguró. (1)

El tema de la deuda

Llegó la devaluación, y los mismos legisladores que aprobaron los préstamos del FMI, aplaudieron de pie el default de Rodríguez Saa. La presión internacional se cierne sobre nuestro país. Pagar, no pagar, ¿cuánto pagar? A medida que la discusión eleva su nivel, se torna más inaccesible: deuda flotante, deuda soberana, intereses fijos sobre el capital de flujo...

El debate sobre la deuda externa estaba instalado y una importante voz, que alguna vez perteneció al FMI, vino a apoyarnos. La revista Noticias del 29 de junio de 2002 reproduce los comentarios de Joseph Stiglitz, con el peso de la autoridad que da ser Premio Novel de Economía: "El FMI persigue no sólo los objetivos expuestos en su mandato original, la promoción de la estabilidad global y la garantía de que haya financiación para que los países amenazados por una recesión puedan emprender políticas expansivas. También promueve los intereses de la comunidad financiera".

A esa voz se sumaron muchas otras que ponían en duda el papel que cumplió el organismo con respecto a la solución de las crisis sudamericanas y la diferencia con los plazos e intereses que recibieron los europeos tras la Segunda Guerra Mundial.

Pero las críticas abarcan ambos lados del espectro: ellos por prestar dinero a gobiernos dudosos o irresponsables (por no decir corruptos), nosotros por mal administrarlos y, aun menos, auditarlos.

Justamente en esa misma revista, un Kirchner todavía en campaña, declaraba en un reportaje: "...yo tengo un plan, si un Municipio o una Provincia quiebran o va a convocatoria, se puede generar un fondo anticrisis de donde salga el capital operativo para que siga funcionando. Pero si se comprueba que el Intendente o Gobernador lo quebró en forma dolosa, va preso, sin vueltas. Y el banco o los proveedores que le dieron a ese Municipio sabiendo que funcionaba mal, tendrán que ir con la masa de acreedores...".

Propuesta que se acercaba, irónicamente, a las de Ann Kruegger, que proponía, una escala más arriba, que la nación que no pudiera pagar quebrara y vaya a concurso de acreedores.

Lo que queda claro a esta altura es que, tanto el FMI como el Banco Mundial, forman parte de un esquema de poder global que los países de Latinoamérica no podemos ignorar.

Hoy el tema pasa por conciliar los intereses de ambas partes, es decir, la futura capacidad de pagos argentina y la obligación de los acreedores de hacerse cargo de una equitativa reducción de sus acreencias, para llegar a una solución de armonía que nos permita mantener el ritmo de crecimiento y encarar las obras de infraestructura y energía que han quedado como rémoras de una economía que paso.

Dolorosas señales que descubren las contradicciones de una nación que no acierta definir un rumbo y seguirlo en el tiempo.

~~~~~~ ö ~~~~~~

(1) El Litoral y otros, 16 de abril de 2004.

 

 

 

 

* * *   Gracias  * * *

 

 

Viviana Berraz de Czernik  (CPN)

 

Grupo Galileo

Desarrollo

 


 

 


 

 

Apellidos: Berraz Carol

 

Nombres: Andrés Rodrigo

 

Ciudad: Santa Fe, Argentina

 

e-mail: andris_berraz@starmedia.com

 

Andrés Berraz

 

 

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