Fenoménico, nouménico
   
 

 

Fenoménico, nouménico

Todo lo existente cambia, se transforma, nada permanece igual ni en dos instantes sucesivos, todo nace, crece, decae y muere; este principio de transitoriedad, se verifica constantemente en la vida cotidiana. La certidumbre de envejecer y morir, es insoportable en muchas personas, para obtener una ficticia satisfacción ególatra, se inventa una doble división de la realidad. Primero se divide lo objetivo y lo subjetivo, y luego lo fenoménico o aparente y lo nouménico o esencial.

No existe ningún objeto o sujeto en sí, cuando se habla del objeto del deseo, del conocimiento, etc., es evidente la referencia al sujeto que desea, conoce, etc.; en sentido contrario es exactamente igual. Este uso del lenguaje es tan común y reiterado, que se llega a creer que existen: “en si” , independientes, absolutos, etc. Sujeto es la persona o cosa sujeta y objeto el participio de objetar -vs. nota: El sentido de las palabras-.

La creencia: “yo soy", “yo existo”, considerada generalmente como eviden­cia, nunca fue verificada empíricamente, ni demostrada por la ciencia, -ver nota: Ontología y metafísica: Descartes, Hume y Mach-; esta tautología sirve de base para hablar del d.:“ mundo exterior”. Está tan arraigada la ficción, que quién niega su existencia, es considerado como: “idealista subjetivo”, aunque previamente haya negado la existencia del d. :“mundo subjetivo” -vs. nota: El misterio de la creación-.

Esta primera división no soluciona el problema, no brinda la satisfacción ególa­tra anhelada, aparece nuevamente la intolerable decadencia y muerte, pero es útil para la segunda separación: el d.: “mundo subjetivo”, se divide en mortal, transito­rio, cambiante: la psiquis o alma -ver nota: Anila, alma- y el alma inmortal, eterna, inmutable (vs. atta, anatta y atmavada). Con el d.: “mundo objetivo”, se presenta el mismo problema, generando una ficción similar, con el mismo propósito se inventa el mundo fenoménico o aparente -de fainós(G) (vs. bfanás): apariencia, manifesta­ción, claridad, de donde, fainómenon(G): fenómeno-. Es evidente que todo fenóme­no puede ser real, verdadero, cierto o ilusorio, fantástico, incierto, etc., aquí se generalizan los aspectos negativos, para inventar el d.: “mundo fenoménico” y los positivos para el d.: “mundo nouménico” -de nous(G), por gnous(G) (vs. ña y ñana):

conocimiento-. La etimología revela el origen gnoseológico, para falsificarlo como metafísico, se afirma sin demostrarlo, que existen ideas eternas e inmutables, arquetipos de cada cosa, de sus partes, función, estructura, etc., multiplicando la ficción ilimitadamente...

Extraído de El Budismo de A.B.A.

 

 

 
 

Anterior Índice siguiente Nada

1