Para el Guinness

Ya deben estar sonando los teléfonos de Leticia Maidana y Juanjo Dutto para incluir sus nombre en el Libro Guinness de los Récords.

Es que no se tiene memoria de una traición más rápida que la de estos principiantes de la política. Al grano: tardaron apenas dos meses en cambiar de opinión y hacer todo lo contrario a lo que habían dicho.

Se fueron de la Alianza diciendo, vociferando, lloriqueando en contra de las barbaridades de sus correligionarios y compañeros de los gobiernos nacional y provincial. Dijeron que se iban al ARI por una cuestión de principios, que no estaban de acuerdo con el giro a la derecha de la Alianza, que Pechi era una basura que ni siquiera Cliba se anima a recoger.

Puteada por aquí, lagrimita por allá, coqueteo acullá, la cosa es que, de entrada nomás, juraron ante la Virgen Desatanudos, patrona de su patrona Elisa, que no se iban porque les habían negado un lugarcito en las lista de concejales. Noooooo!!! Nos vamos por una cuestión de principios, porque nadie tiene principios, excepto nosotros, que somos príncipes y princesas del principismo. Pero calladitos, fueron preparando la traición.

Ahora, tienen lista y todo. Van por los lugares que perdieron en la Alianza. Hace dos meses decían que no iban a ser candidatos, ahora son candidatos. ¿Qué cambió? Nada, absolutamente nada. Lo que pasó es que mintieron desde el primer momento. Ahora dicen que las circunstancias los obligan a cambiar de postura. ¿No se dan cuenta de que es el mismo verso que usan todos para justificar sus claudicaciones?

Pocas veces se ha visto tan rápida dilapidación de la credibilidad. Ni Menem tardó tan poco en desdecirse de todo lo dicho. Para colmo, estos principiantes, amateurs, cebollitas de la política, acaban de rifar el prestigio ajeno. Porque, convengamos que se agarraron de la pollera de Santa Carrió para no hundirse en el descrédito generalizado de la clase política. Y lo peor es que si Carrió lo avala, también le cabe a ella la sospecha de que hoy dice una cosa y mañana otra.

En fin, más que sospecha hay evidencias de que la cosa es así. ¿Acaso no renunció en forma indeclinable para declinar al día siguiente? Cabe preguntarse por qué se atreven a tanta idiotez. La respuesta es sencilla: de qué otra cosa podría laburar Dutto? Volvería Maidana a desempolvar su diploma de arquitecta? Quizá no sea menos grave que le hayan terminado dando la razón a Pechi y a Lugones, quienes fueron rápidos y sinceros al decir que estos insectos se iban de puro oportunistas nomás.

Hay que reconocer que Pechi y Lugones juegan en primera (provincial) desde hace rato, y Dutto y Maidana siguen transpirando sin suerte las camisetas de las inferiores. A estos últimos los mueve un primitivo instinto de supervivencia. Su política es durar, nada más. Por esto, tal vez, hayan dejado abierta la puerta de atrás para congraciarse con Massei si las cosas no les salen como quieren. El General decía que del ridículo no se vuelve. Tenía razón.

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