Revelaciones muy intrusas

MUJERES QUE HACEN QUEDAR MAL AL GENERO

Escribe Gata Ari

Hay mujeres que nos hacen quedar mal como género. Dejan que los hombres se peleen por ellas, y se callan la boca, no se defienden solas. Encima, la cosa se termina decidiendo en Buenos Aires.

¿No les llamó la atención que a los diarios de la zona les llevó una semana descubrir que la Alianza casi se rompe por una cuestión familiar? Recién cuando se terminó todo el quilombo, se animaron a decir que todo el lío venía porque los del Frente no querían darle el cuarto lugar a la mujer del diputado Correa, Liliana Perel Mutter.

Lo más lindo del caso es que Correa lo presionó a Zambón para que lo ayudara a presionar a Lugones.

Se fueron de la Alianza por unos días hasta que les dieron el lugarcito que pedían. Esto es medio cómico. Si no se fueron antes por otra cosa, es porque están de acuerdo con lo que hace la Alianza a nivel nacional.

Pero les decía que la cosa se decidió en Buenos Aires. Allá, los socialistas quieren meter en la lista a una tal Babagelata, y están negociando con Ibarra. Entonces, le dijeron por teléfono a Correa que no sacara los pies de plato, y que siguiera presionando pero sin irse.

Por eso decidieron quedarse y los del Frente aceptaron darle el lugar porque los radicales le dijeron que la corten, que si se seguían peleando iban a perder la elecciones de octubre.

Lo que nadie dijo, es que el cuarto lugar lo querían todos porque ahora se dieron cuenta de que sólo a la sombra de Pechi pueden lograr algún conchabo.

¿Alguien se pelea por el segundo lugar con Massei o con Villar? No, porque saben que no les va a ir demasiado bien. Pero a Pechi le va a ir bien, y todos se quieren agarrar de los tobillos del tipo al que putearon en todos los idiomas.

Si ahora Lugones es más pechista que Maglietta. Pechi se caga de risa, se los aseguro.

Una más: me tienen harta los babosos que se la pasan preguntando quién es la rubia que cruza las piernas en largas botas de cuero en la foto del Partido Socialista, en el Río Negro. ¡Entregá la rubia Correa!, gritan.

Quédense con las ganas bestias insaciables. No se los voy a decir.

¡¡¡Gracias, GATA ARI!!!
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