Miércoles 11 de diciembre de 2002
"Nunca me escapé de la concentración"
Garcé confiesa que se puso mal cuando escuchó comentarios "inapropiados" sobre su vida privada. Pero prefiere aislarse: se enteró del llamado a la Selección por un amigo...
El
Burrito Ortega le hace escapar la primera sonrisa tímida...
"Ariel es un colgado, viste. Me llama seguido, pero siempre muy tarde: el otro
día me dejó un mensaje a las seis de la mañana... No entiende que acá es otra
otra hora, ja. Por ahí suena el teléfono a las cuatro, cinco. ¿Cómo lo voy a
atender a esa hora? Yo estoy recontra dormido".
Ariel Garcé, se
distiende y se ríe del despiste de su amigo, que agarra el tubo en el mediodía
de Turquía sin darse cuenta de que en la Argentina recién está asomando el sol.
Pero el Chino enseguida aclara que a esa hora él está en la cama. Sabe por qué
lo dice...
—¿Te molestó que se haya hecho pública tu vida privada? Se te vinculó con
modelos...
—Sí, mucho. Porque eso está al margen del fútbol. Obviamente que no lo podés
separar, pero yo lo único que digo es que soy un chico normal. Tengo amigos,
amigas, salgo lo mismo que cualquier pibe. En realidad, menos. Porque concentro,
tengo otras obligaciones y debo cuidarme más. Por eso, los comentarios, las
cosas inciertas que no pueden ser comprobadas, me joden. Aunque trato de
aislarme.
—¿Por qué se te apuntó?
—Yo no le encuentro respuesta. No entiendo por qué se habló de mí y de Franco
(Costanzo) ni por qué siguen involucrando gente. Si tuvieran pruebas... Molesta
porque es la vida privada que se relaciona con el tema futbolístico. Se dijo que
yo me iba, que no me concentraba, que me escapaba... Nunca me escapé de la
concentración. Eso es ilógico, algo que no puede pasar. Pero la gente que lee y
que mira, porque yo también veo la tele y creo cosas que por ahí no son ciertas,
está creyendo algo que no es así. Y eso por ahí te arma una imagen que después
es difícil sacártela.
—¿El mal momento de River los expuso más todavía?
—Claro. Nosotros tuvimos el mismo cuidado cuando salimos campeones, seguimos
teniendo los mismos amigos, amigas... Todos tenemos edad como para tener amigas,
para ir a un bar a tomar algo... Pero los bajos rendimientos hicieron que se
pensara eso.
—¿Que estaban de joda?
—Todo parte del nivel de juego... Si en el campeonato pasado alguien veía a
cualquiera de nosotros un martes a las 11 de la noche en un bar, comentaba "está
bien" o "qué bueno, se divierten". En cambio, ahora, ante la misma situación, se
dice "están de joda", o "lo vi a las 3 de la mañana". Se aumentan las cosas
porque el hincha está enojado. Es entendible por el momento futbolístico que
estábamos pasando, pero no se puede mezclar...
—¿Los comentarios influyeron en tu rendimiento personal?
—No. Pasó que no fuimos el River de la primera parte del año. Son otros
jugadores, otro equipo, otro nivel y, obviamente, por eso los rendimientos
fueron bajos.
—¿Por qué se produjo eso?
—Todos los equipos tienen un bajón en el campeonato. Quizás a nosotros nos tocó
en un momento en el que teníamos que estar de la mejor forma. Y perdimos puntos
muy importantes que nos dejaron fuera del torneo. Suele pasar... Incluso
Independiente tuvo un bajón, pero había sacado una diferencia anterior que le
sirvió para poder salir campeón.
—¿Te afectó el cambio de posición: de stopper a lateral?
—Creo que no. Yo antes de arrancar el torneo sentía que podía jugar en esa
posición y en los primeros partidos no anduve mal. Entonces, no fue el cambio de
posición. No sé qué pasó, porque todos bajamos. Puede ser que no hayamos sabido
asimilar las derrotas. O yo no supe asimilarlas.
—¿Venías mal acostumbrado?
—Y, lo que pasa es que hay varios jugadores a los que nos había ido bien desde
que empezamos a jugar, todo de un color muy lindo. Y por ahí cuando vienen las
malas no las sabés asimilar, no sabés cómo tomarlas, cómo actuar. Por eso se da
el bajón del equipo.
—¿Te sirvió para aprender?
—De todo lo malo que hicimos en el campeonato rescatamos cosas muy buenas. Y eso
te da experiencia para el próximo torneo.
—¿Cómo te cae que River busque un lateral derecho?
—River es un club grande y siempre tiene la posibilidad de incorporar jugadores.
Más en los puestos de atrás, donde generalmente siempre jugó gente de
experiencia... Siempre se va a hablar de refuerzos, se han traído
permanentemente. Yo estoy acá hace un montón y creo que tengo que seguir
trabajando de la misma manera. No sé si es competir, el que venga estará
predispuesto para ser parte de un equipo y nosotros, para aceptarlo. Porque es
un grupo el que gana, el que se salva, el que sale campeón... Lo importante es
apoyar, te toque o no jugar de entrada.
—¿No te molestó cuando dejaste de ser titular del equipo?
—Para nada. Porque yo acepto que no estaba en mi nivel.
—Si traen un lateral derecho y se va Demichelis, podrías volver a tu puesto de
central...
—Sí, si me toca jugar lo puedo hacer. Aunque no sé si rendiré de la mejor manera
para el equipo.
—¿Ya te sentís lateral?
—No, no me siento lateral... Pero hace mucho que juego ahí, entonces se da como
un cierto acostumbramiento al puesto. Y jugando de central hay puntos básicos
que tenés que cumplir.
—Manuel les exige proyección y desequilibrio a los laterales.
—Sí, es un técnico muy exigente. Labura un montón en los déficit. Y es obvio que
un técnico quiera mejorar los puntos flojos.
—¿Te preparó de alguna manera especial para el puesto?
—Sí, ya en la pretemporada arranqué marcando la punta y entonces me fui
adecuando a lo que él quería, al equipo... Tuve que cambiar algunas cosas,
aprender otras... Pero por lo menos pude tapar el hueco en ese momento.
Pegado a la raya, no se destacó. Las virtudes que había mostrado en la línea de
tres de Ramón Díaz quedaron opacadas. Pero a la video de Marcelo Bielsa no se le
escapa nada. El técnico de la Selección consideró que el Chino le puede rendir
como stopper y lo citó para entrenarse en Ezeiza a partir del 2 de enero.
—¿Te sorprendió el llamado?
—No sé, es algo que uno siempre espera. River no estaba pasando un buen momento,
me había tocado salir, pero también sé que había laburado muy bien un año antes
para llegar a la Selección. Es el sueño de todos. Me tocó ahora y ojalá pueda
aprovecharlo.
—¿Cómo te enteraste?
—Me llamó un amigo. Yo no sabía que daban la lista ese viernes. Pero un día
antes empezaron a salir fotos de los que podían ser convocados y escuché mi
apellido. Igual, se nombraba como a 30. Después, cuando tuve la oficialización,
llamé a toda mi familia...
—¿Caíste enseguida?
—No, no caí. Es algo muy importante, muy lindo. Pero creo que todavía no me di
cuenta de que yo estoy en la Selección.
Ahí, en algún momento, se podrá reencontrar con Ortega. Así deja de llamarlo a
la madrugada...
(buen...yo le creo a Hernán...pero por las dudas me ofrezco para la próxima escapada..ja!ja!)