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Sobre el Centro de
Estudiantes y su doble discurso
"¿Qué
le pasa al Centro de Estudiantes?. Esta
pregunta nos la venimos haciendo desde hace unos
años, cuando, luego de un tiempo de ganar las
elecciones hace ya cuatro años, la UNITE
comenzó a desconocer la voluntad y los intereses
de los estudiantes, impulsando un proceso
de vaciamiento del Centro de Estudiantes como
organismo político por un lado y una
desmovilización del estudiantado cerrando o
boicoteando espacios de discusión y decisión
por otro. Pero para que la crítica no
quede en teorizaciones vacías, veamos punto por
punto a qué nos referimos.
El
miércoles 28 de abril se realizó la elección
de Decano de nuestra facultad, donde nuestros
consejeros estudiantiles de la Unite, votaron a
la candidata Ana Barletta, que resultó ganadora
y nuestra futura Decana. Pero, ¿por qué la
votaron?. Por un lado, encontramos las razones
que da la Unite (que es el modo en que legitiman
su voto), y por detrás, a espaldas de los
estudiantes, encontramos la verdadera razón,
aquello que buscan ocultar porque contradice su
discurso explícito. Veamos lo que dicen y hacen
ellos.
Durante
las dos semanas antes de la elección a Decano,
la Unite pasó por las cursadas para que los
estudiantes votemos una serie de puntos (plan
de lucha le dicen ellos) como la
eliminación de los cursos restrictos o
la derogación de la Ley de Educación
Superior, alegando que si la candidata a
decana firmaba este plan de lucha,
ellos la iban a votar. Pero, más allá de que lo
haya firmado o no, lo importante es el método
poco democrático que la Unite utilizó para
legitimar su voto a la candidata.
Primero, la Unite omitió información crucial
para comprender qué se votaba cuando se votaba a
Barletta: no sólo se votaba una persona en
particular, sino un proyecto de facultad que ya
viene siendo implementado desde hace años por el
oficialismo de la facultad. Por otro lado, la
Unite ya había votado al oficialismo (a De
Diego) hace tres años alegando que De Diego
había firmado un Plan de lucha
votado por los estudiantes. Pero ¿cumplió algo
De Diego de lo prometido en éstos años?
Evidentemente no. Entonces, ¿por qué la Unite
vuelve a confiar nuevamente en el oficialismo de
la facultad?. He aquí la verdadera razón: antes
de pasar por todos los cursos, la Unite ya tenía
pensado su voto, como ya tenía pensado votar a
De Diego hace tres años y como ya tiene pensado
votarlo para Rector de la Universidad en la
Asamblea Universitaria del próximo 22 de mayo.
Es
decir, lo único que buscaba la Unite pasando por
la cursadas es ponerse una máscara mostrándose
democráticos, legitimando su voto ya planificado
a la actual Decana electa. Pero, ¿por qué ya lo
tenía pensado?. Porque, al igual que en el 2000,
la Unite cambió sus votos a Decano por un cargo
político en la S.A.E (Secretaría de Asuntos
Estudiantiles). En lugar de discutirlo
abiertamente en una Asamblea (que es al ámbito
propicio para la discusión y la decisión) pasan
por las aulas proponiendo discutir si votar o no
a un candidato, mientras que por atrás ya tienen
decidido su voto. Mientras que por un lado se
llenan la boca hablando de Democracia Directa,
por el otro negocian cargos a espaldas de todos
nosotros con aquellos que en sus volantes
critican. Es decir manejan en la facultad una
metodología de doble discurso que ya no es
familiar de otros ámbitos políticos
mediáticos: decir una cosa y hacer otra.
Las
fotocopias siguen carísimas. Tienen una de las
copias más caras de la Ciudad de La Plata y la
más cara de las facultades de la Ciudad. Ya el
año pasado denunciamos el faltante de $38.000 en
el balance económico (no documentado) que
presentó la Unite. En ese balance se advertía
un sobreprecio en el alquiler de las
fotocopiadoras, se repetían egresos de dinero y
deudas de años anteriores sin justificar. Con
todo este monto faltante se podría haber bajado
la copia por lo menos 3 centavos (a $ 0, 08 la
copia) ¿Cómo es posible que la fotocopiadora
que más recauda de todos los Centros de
Estudiantes de la Universidad de La Plata sea la
que más altos precios tiene? ¿Cuál es el
destino de esos fondos? ¿Qué hacen con la
plata?. Quedan pocas opciones: o hay una falencia
administrativa o un uso ilegitimo de los
recursos.
Hace
unas semanas atrás, los becados que trabajan en
la fotocopiadora y el buffet le hicieron paro a
la Unite. Hace meses que los becados vienen
reclamando un justo aumento del sueldo, que es el
más bajo de todos de los sueldos de los Centros
de Estudiantes de la Universidad. Mientras que en
el Centro de Estudiantes de la Facultad de
Agronomía (integrante de nuestra Regional
C.O.P.A. Estudiantil) se les paga $2,75 la hora
más comida y apuntes, en Humanidades se les paga
sólo $2,00 la hora. ¿Cómo es posible que una
facultad con diez veces la cantidad de alumnos
que Agronomía, es decir, con ingresos muchísimo
más altos, tenga sueldos tan bajos?. Otra vez no
preguntamos ¿qué hacen con toda esa plata?.
Qué
es la S.A.E.? ¿es el Centro? ¿es una oficina de
informes? En el 2001 por medio de un oscuro
acuerdo, la Unite cambio votos de sus Consejeros
Académicos para la elección de De Diego como
Decano de nuestra facultad a cambio de poner a su
militante Plastino como Secretario de Asuntos
Estudiantiles (este, en ese momento, era
estudiante y como el cargo de que tomaba sólo es
para graduados, comprometió a recibirse en dos
meses, finalmente tardó dos años). El año
pasado, la facultad seleccionó una
pasantía para la atención de la S.A.E., que oh!
sorpresa!, fue un militante de la Unite, que era
Consejero Académico hasta hace un mes antes.
Recordemos que la Unite ya tenía otra militante
empleada en esta Secretaría, dejando al
descubierto su práctica de rentar militantes a
través de acuerdos con la conducción del
oficialismo. Como ya dijimos antes, volvieron a
repetir esta práctica en la última elección a
decano.
Creemos
que hay formas de terminar con este tipo de
manejos en el Centro de Estudiantes, y es
operando una democratización de los ámbitos de
participación y decisión, haciendo que el
Centro de Estudiantes no sea sólo de la
agrupación que lo conduce. Para eso, hace falta,
como primer paso, que entre todos los estudiantes
discutamos y realicemos un Estatuto que
reglamente el funcionamiento del Centro de
Estudiantes, un Estatuto democrático, que
contemple los espacios que hoy tenemos abiertos a
la participación (como las Comisiones por
Carrera), a las agrupaciones y a todos los
estudiantes que quieran participar; que instituya
el funcionamiento regular y resolutivo de
Asamblea General. Nosotros pensamos al Centro de
Estudiantes como un espacio de coordinación de
áreas de trabajo y una herramienta fundamental
para la organización y la lucha estudiantil.
Otra
manera de democratizar las toma de decisiones es
mediante un Presupuesto Participativo. Se trata
de que entre todos, en Asamblea General,
decidamos qué hacer con los ingresos que tiene
el Centro de Estudiantes (a través del buffet y
la fotocopiadora), y cómo administrarlos; es
decir, que la agrupación que conduce el Centro
no decida arbitrariamente sobre el uso de los
recursos que son de todos. De esta manera se
garantiza la transparencia y el uso democrático
de los recursos económicos del Centro de
Estudiantes; así, podremos bajar el precio de la
copias, aumentar el sueldo a los becados, etc.
Estas son algunas de las cosas (el
Estatuto, el Presupuesto Participativo y el
Balance Documentado) que consideramos necesarias
para terminar con las prácticas que venimos
viendo lleva a cabo la actual conducción del
Centro de Estudiantes, y al mismo tiempo, empezar
un camino en donde todos los estudiantes de
Humanidades seamos participes de las decisiones
que nos afectan.
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