Biblioteca Popular nº 549   "Juan B. Alberdi"  

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Certamen Literario AÑO 2000    87  ANIVERSARIO

Tema CIENCIA FICCIÓN O POLICIAL

Categoría “A” Jóvenes hasta 21 años inclusive

1º PREMIO Analía Maricel Oggero -                                            Gral. Levalle

obra: UN CUMPLEAÑOS MODELO  "

Nahuel dormía plácidamente en  su colchón de nitrógeno cuando automáticamente  a las 9: 40 se encendió la alarma de su computadora personal: -¡ ¡ "Bienvenido al día 30 de febrero del año 2035 de la Era Espacial: ¡ Feliz cumpleaños número 10 Nahuel!!"

Casi sin asimilarlo el niño pego un salto y se puso abruptamente en pie, sus neuronas comenzaron a hacer cortocircuito  mientras intentaba imaginar cual seria su regalo  de  cumpleaños.  De   repente   se   abrió  la   puerta:

   papá,  mama   y   su   hermanita   Claribel   cantaban    el

Feliz   Cumpleos   con   un    gigante paquete multicolor en sus brazos; beso va,  besito viene el intrigado y ansioso Nahuel, rompió el papel celofán y contempló deslumbrado aquel skate "Spacial" que tanto había soñado y solía codiciar al pasar por la juguetería. Realmente era hermoso: el último modelo en monopatín, doble sistema de cohetes a repulsión,  antena-radar de alta resolución, cien por ciento digital...     poco le

importó el incipiente trafico feroz que circulaba la avenida de su casa. Pese a esto la madre asistió a la rogativa de su hijo a probar esa belleza, maravilla de la tecnología digital.

Ante la horrorizada mirada de sus padres, a las 9:55 AM, el niño Nahuel Mariño, se perdió en su aeroskate. Durante días, el hombre y la mujer lo buscaron ayudados por policías y patrullas aéreas sin ninguna novedad,  los radares no captaba en el sistema un vehículo de esas características.

Perdido en el espacio, como en un océano, el niño se canso de llorar y gritar desesperado que lo bajaran de allí. Si no murió de hambre fue gracias a un fuerte viento interestelar que lo hizo aterrizar en un lugar, se trataba de una antigua estación aérea evacuada a toda prisa cuando comenzó la famosa lluvia de estrellas fugaces del “20”(2020).

Tras vagar un rato encontró una construcción: un hotel. A esta altura  el estómago de Nahuel emitía extraños ruidos, el hambre y el instinto lo llevaron a encontrar provisiones enlatadas.

 El 9 de septiembre de 2093 un transbordador aterrizo de manera sutil en la estación un circo. En ese momento, Nahuel tenia ya 70 años, durante esos 58 años pudo sobrevivir gracias a que las instalaciones del hotel obtenían la energía por fisión atómica de los rayos solares.

También otros recursos, que había tardado años en hallar, lo ayudaron para subsistir: una quinta de hortalizas, un invernadero de peces, un enorme refrigerador...

Los años habían pasado quizás hasta fugazmente, para Nahuel, estaba aislado totalmente de la humanidad entera; si sabia algo de sus semejantes era por fotos que habían adornado la presunta recepción del hotel y un televisor que un día, a los 39 años había encendido sin querer.

Cotidianamente, Nahuel Martiño pasaba las tardes jugando bolos; evitaba el contacto con los miembros del circo pues su vocabulario se formaba de escasos  dichos de T.V y palabras de su propia invención. Pero ese día se dedicó a observar meticulosamente aquella  nave-circo enfundada de extravagante anaranjado victoria y luminoso verde flúor.

Entre tanto, sus tripulantes trataban de explicarse como había llegado   allí    ese   extraño   personaje;   el   Hombre-Goma    pensó

 (equivocadamente) que el niño había sido accidentalmente abandonado luego de la lluvia de estrellas fugaces. La chica-fuego, sensibilizada por la situación coincidió con la afirmación de su amigo.

Ambos miraron a Espartacus, el adivinador, que después de un hondo silencio( triste y largo por cierto) suspiro resignandose a seguir siendo en su grupo el "cerebro planificador”  de soluciones trascendentes. El silencio se extendió, aún unos minutos más y conmovido por la presunta historia de aquel anciano, Espartacus reveló el secreto de la varita que solía usar siempre  para hacer trucos que parecían magia...

¡La varita era mágica de verdad! Pero su tartarabuelo, quien se la había dado, le dijo que servía para hacer un solo acto de magia, ¡uno solo!!

Espartacus se la venia reservando para auto-rejuvenecerse cuando fuera viejo pero cambio de parecer: la usaría con Nahuel.  El “mago” era alguien de pocas vueltas y entonces, enseguida transformó en hechos aquellas palabras.

Pero para sorpresa del trío de los anfitriones-espectadores el anciano desapareció.

Lo cierto es que, tras maniobras de  equilibrista a través del trafico de la avenida, el aeroskate se poso en la vereda, los padres del chico le asintieron con una sonrisa, quien entusiasmado comento lo fantástico que era conducir su nuevo vehículo.

Eran las 10 AM del 30 de febrero del 2025 pero para el niño Nahuel Mariño, sus padres  y su hermanita Claribel -una familia modelo- la hora, el día y el año carecían de importancia.

  

Certamen Literario AÑO 2004                       91 ANIVERSARIO

Especialidad cuento corto- Tema Libre

Categoría “B”: Jóvenes desde 13 años, hasta 18 años inclusive:

1º Premio

LUCAS GONZALEZ

Obra: EL ZUPERMACHO   "

 Estuvo llorando un poco intentando dar lastima, estrelló la puerta y se marcho. La eche de casa, tuve que enseñarle a esa mujerzuela que tiene el honor de hacerse llamar mi esposa quien es hombre en esta casa.

Yo soy el que usa pantalones (y dicho sea de paso en este pueblo pocos son de mi talle); quien trabaja y trae dinero para satisfacer esa incesante  demanda suya de alimentos, ropa y estupideces para la casa; quien le hace desaparecer mágicamente esa costosa mora de la peluquería y de ese inútil salón de belleza, (el cual se parece más a un templo religioso tratando de vender supuestos y vanos milagros). Soy yo el que orina de parado, el qué se sienta en la punta de la mesa y se sirve primero, el único que toma vino, el que toma las decisiones importantes, el que sudo y sangro para construirlo todo. Por esto es que no siento remordimiento alguno, y al mismo tiempo tengo la seguridad de que volverá suplicando por una disculpa, que requeriré de tiempo para una respuesta. Tendrá hambre y frío, seguramente volverá.

Ya han pasado dos semanas desde que mi esposa me dejó, busque en el placard entre la ropa limpia y me he dado cuenta de que ya no hay pantalones.

 Tengo problemas laborales debido a que no he podido cumplir con los horarios. Que ironía, no sé que cuenta pagar primero con el poco dinero que queda, ahora que lo recuerdo ella, la mujer de mis sueños, era la encargada de administrarlo.

La heladera, al igual que la alacena se encuentran vacías. Ni

desodorante, ni gel para mi desordenado cabello (y pensar que este mes acudí tres veces a la peluquería).

Mirándome en el espejo me doy cuenta de que me encuentro pálido, es hora de darme otro toquecito de esa mágica cama solar. Pero no me animo a ir solo, menos  tener que solicitar un turno.

El inodoro se tapó (seguramente tendré que comprar otro de repuesto). Tengo toda la mesa a mi disposición, pero ya no soy de comer primero, últimamente ni soy de comer.

Hoy tomé agua, misteriosamente la ultima botella de vino se rompió cuando trataba de abrirla. Solamente ella, la luz de mis ojos, podía diferenciar y elegir entre este montón de utensilios el adecuado para descorcharla.

La verdad, la extraño, basta con observar este caos de objetos para darse cuenta de que no puedo vivir sin ella. Desde que no esta se hace dificultoso respirar, mis signos vitales ya no responden como antes, he quedado sordo por no poder oír su voz, inhalar su aliento, bañarme en su sudor.

No es por lo que ella puede hacer en esta casa o porque es la única dotada con la suficiente paciencia como para organizar mi vida, cuando digo que la extraño es porque indudablemente la amo, la amo más que a nada en este mundo.

Golpean la puerta, el camino se hace eterno, deseo con todas mis fuerzas que sea ella. Abro la puerta y una luz ciega mis ojos. Forzando la mirada puedo obtener un buen enfoque puedo visualizar su figura. Es ella, mi ángel. Automáticamente mi corazón comienza a bombear sangre con fuerza. Esta vez soy el encargado de derramar las lagrimas, le voy a pedir perdón pero me interrumpe con un beso. No opongo resistencia y me dejó llevar.

Ahora recuerdo que ella fue quien me salvó de la nada en la que me había convertido. Por ella dejé de ser un villano para convertirme en lo que soy, un Zupermacho.

 

Fin.