La Misa cara a Dios
por
JEAN FOURNÉE
|
CAPÍTULO II ORAR HACIA EL ORIENTE A LA LUZ DE LA ESCRITURA Al citar al Papa San LEÓN MAGNO, dijimos que no se podría sacar de sus escritos nada más que la condenación de algunos cristianos que, por su actitud equívoca, parecían rendir al sol naciente (ad nascentem solem) un culto que no pertenece sino a Dios. El texto de San LEÓN[1] parece ser eco de una visión del profeta Ezequiel.: "Y he aquí que en la entrada del templo del Eterno... había unos veinticinco hombres que daban la espalda al templo... Se prosternaban hacia el Oriente ante el sol". (Ezequiel, 8, 16). Pero cuando el mismo profeta, en otra visión, fue conducido por la mano de Dios a la puerta oriental del templo, ¿qué vio? "La gloria del Dios de Israel avanzaba desde oriente....La gloria del Eterno entró en la casa por la puerta que daba hacia el oriente... Él me dijo: es aquí el lugar de mi trono". (Ezequiel 43-2,4,7). Un poco más lejos, es la célebre visión de la puerta oriental cerrada: "Y el Eterno me dijo: esta puerta será cerrada... y nadie pasará por ella; pues el Eterno, el Dios de Israel entró por allí. Permanecerá cerrada".(Ezequiel 44, 2). Al leer el relato profético referente a la nueva Jerusalén se nota que Ezequiel reserva sólo al Templo la colina oriental de la ciudad. Así pues, purificado de cualquier comprometimiento solar idolátrico, el oriente no deja de seguir siendo el lugar privilegiado de la manifestación del Señor. Del oriente saldrá el Salvador, nos dice el profeta ISAÍAS: "¿Quién ha suscitado del oriente a Éste a quien la salvación llama tras de sí?" (41, 2). Y JOEL: Cuando el sol "se habrá cambiado en tinieblas", la salvación "estará sobre la montaña de Sión" (3, 4-5) . El GÉNESIS nos dice que en el oriente se hallaba el Paraíso terrenal: "Luego Dios plantó un jardín en Edén, del lado del oriente, un jardín delicioso, en que colocó al hombre que había formado" (Génesis 2, 8).Y cuando, después de la caída, Adán y Eva fueron expulsados del Edén, Dios "colocó en el oriente del jardín a los querubines con espadas flameantes para guardar el camino del árbol de la vida" (Génesis 3, 24). LA SEUDOORIENTACIÓN DE LA ORACIÓN JUDÍAPero en la época del exilio babilónico, el judaísmo captó en cierta manera el oriente geográfico y lo fijó de una vez por todas en Jerusalén, más precisamente en la colina del templo, hacia donde convergían las esperanzas de los exilados. La oración judía se polarizó hacia Jerusalén, cualquiera fuese el lugar geográfico donde se encontraban los hijos de Israel. En el libro de DANIEL se lee: "...se retiró en su casa. Las ventanas de su cámara alta estaban abiertas en la dirección de Jerusalén, y tres veces por día se ponía de rodillas, orando y confesando a Dios, como siempre lo había hecho" (Daniel 6, 11). Esta seudoorientación de la oración judía hacia Jerusalén se afirma en el primer libro de los REYES. He aquí algunos extractos de la oración de SALOMÓN: "Si cada uno... tiende las manos hacia este templo, Tú, escucha en los cielos, lugar de tu morada, perdona y obra" (I Reyes 8, 38). "Si los hijos de tu pueblo parten en guerra contra sus enemigos por el camino donde los habrás enviado, y si rezan a Yahvé, dados vuelta hacia la ciudad que has escogido y hacia la casa que he construido para tu Nombre, escucha en los cielos su oración y su súplica, y hazles justicia" (I Reyes 8, 44-45). "Si hicieren oración a ti, dados vuelta hacia el país que diste a sus padres, hacia la ciudad que escogiste y hacia la Casa que he edificado para tu Nombre, escucha en los cielos donde resides su oración... perdona a :los hijos de tu pueblo los pecados que han cometido contra Ti" (I Reyes 8, 48-50). Por otra parte, éstos son, según los exegetas, pasajes agregados después del Exilio. Pero no por eso el Templo dejaba de ser desde siempre el polo que atraía las oraciones de los judíos. Así en el versículo 8 del SALMO: "Hacia tu Templo santo me prosterno". En el versículo 2 del SALMO 28: "Escucha la voz de mi oración... cuando alzó las manos hacia tu Santo de los Santos". En el versículo 2 del SALMO 134: "Alzad vuestras manos hacia el lugar santo". En el versículo 2 del SALMO 138: "Me prosternaré hacia tu Templo santo". Por supuesto, este uso, adoptado por los judíos de la diáspora, no hizo sino reforzarse a consecuencia de la caída definitiva de Jerusalén. San IRENEO hace alusión a él a fines del siglo I (cfr. Adv. haer. I ,26, 2). San EPIFANIO (315-403) precisa bien que para los judíos no se trata de rezar hacia el oriente. Esto es para ellos una práctica condenable. Lo que les conviene es mirar hacia Jerusalén, desde donde se encuentren (sed Hierosolyman versus undequaque prospicere). Así nos dice, quienes residen al este de la ciudad se dan vuelta hacia el oeste, quienes están en el norte miran al sur y los que están en el sur miran hacia el norte, de tal manera que todas las frentes converjan hacia Jerusalén: quod undique Hierosolymitanam in. urbem universorum ora coniecta sint (Ad. h.aer., P.G. 41, 263). Esta práctica, verdaderamente específica del judaísmo, puede compararse con la del Islam, con La Meca como palo de la oración. Es fundamentalmente diferente de la orientación cósmica de los cristianos, y antes de éstos, de los paganos. En Jerusalén la orientación cósmica no era efectiva sino en el interior del Templo: el Santo de los Santos estaba en el este. |

[1] Sermón XXVII, In Nativ. Domini, VII, cap. IV, P.L. 54, 218.