La Masonería segun sus propios documentos - Fray E. Guadalupe La Masonería segun sus propios documentos - Fray E. Guadalupe

LA MASONERÍA SEGÚN SUS PROPIOS DOCUMENTOS
Por Fray E. de Guadalupe O. P. D. G. 17

CAPÍTULO XVII

LA MASONERÍA SUBSISTE

Acción pública en Estados Unidos de Norte América.

Harry Truman en el "Consejo Imperial" de la Masonería.

De cómo el Judaismo maneja a la Masonería.

 

    Quizá pueda parecer exagerado lo afirmado, en el anterior capítulo, sobre Estados Unidos de Norte América. Mas, orno operamos sobre pruebas ciertas e irrebatibles, presentamos en seguida una información que certifica lo dicho. Asimismo nos permite llegar a las postrimerías de esta obra con una seria advertencia: Hoy por hoy la Masonería SUBSISTE y actúa; en ciertos países con tal poder y seguridad que llega a realizar actos públicos.

   Los documentos ofrecidos al lector llegan hasta una fecha anterior en dos décadas a los días actuales y ello podría servir al eterno argumento de los masones, cuando no pueden ocultar pasadas evidencias: "Es cosa antigua, ahora ya no actúa". Veamos, pues, cómo no es así.

   Entre el 20 y 22 de junio de 1949, diarios norteamericanos, de otros países y del nuestro, dieron la noticia de una gran concentración masónica, pública, realizada en Chicago, y en la cual habló Harry Truman.

   Nosotros transcribiremos el telegrama publicado por el diario "Noticias Gráficas", en su edición del 22 de junio de 1949. Dice así:

"Washington, 22. — Unos 50.000 norteamericanos se reunieron en Soldier Field, en Chicago, para oír al presidente Truman, quien relató cómo Estados Unidos ha buscado la paz, y predijo con absoluta confianza la victoria final —sin guerra— de los principios democráticos, sobre la base de una opinión pública perfectamente informada, contra los esfuerzos de los Estados totalitarios que intentan dominar al mundo.

   El acto se realizó conmemorando el jubileo del Consejo Imperial del Templo de Norte América, una de las importantes órdenes masónicas. Pero las palabras del presidente fueron dirigidas a toda la nación y a todos los pueblos del mundo que aman la libertad.

   El señor Truman habló filosóficamente, pero sin medias tintas. Su índice apuntó con entera claridad hacia el Kremlin y sus satélites, al. declarar que los sistemas tiránicos contienen en sí mismos las semillas de su propia destrucción. Recalcó, en contraste, que la política exterior norteamericana es el producto del juicio colectivo del pueblo, no de un pequeño grupo dictatorial."

   Ya hemos visto antes el hermético secretismo de la secta, cómo engaña a sus mismos afiliados y el hecho que sus actos "públicos" (tenidas blancas) no son realmente muy públicos. Pero el acto del cual informa el telegrama fue casi público, pues se trascribió el discurso de Truman y se realizó con 50.000 personas. Sin duda masones, rotarianos —que es casi lo mismo— e "invitados" especiales. Indica ello el tremendo poderío de la secta en EE. UU. de Norte América. Sabíase que Truman es masón, al igual que todos los presidentes yanquis, pues no pueden ser electos sin tal condición impuesta por la dictadura secreta que maneja al Estado norteamericano, desde que terminó la guerra de secesión.

   Si alguno lo ignoraba o no lo creía, el telegrama lo advierte. Sin embargo lo más importante, e ignorado hasta la fecha, es que existe nada menos que un consejo imperial de la Masonería Universal. Claro que el telegrama dice: "del Templo de Norte América", pero para ser "Imperial" debe tener jurisdicción sobre un conjunto de pueblos (adheridos, vasallos, coloniales, etc.) de lo cual se sigue —y confirma lo sabido— que el Gran Oriente Universal, o Supremo Poder de la secta (llámase también, ahora, Consejo Imperial) reside en U. S. A. Y parece ser que su sede no es Nueva York, como se cree, sino Chicago.

   Interesante también es recordar que los masones, cuando hablan en público, lo hacen en forma "simbólica" o, según dicen ellos, "filosófica". Esto es porque sus discursos tienen dos sentidos: uno aparente para los profanos y otro real para los Hermanos tres puntos. El telegrama aclara que Truman habló "filosóficamente, pero sin medias tintas"...; ¡eso cree el periodista! Habrá dicho claro ciertas cosas, pero 5.000 de los 50.000 habrán entendido lo esotérico.

   Y llegamos a la comprobación final. Si EE. UU. de Norte América está manejado —según lo visto— por la Masonería, y a la vez los presidentes yanquis son figuras que ejecutan las órdenes del Supremo Dictador Secreto (Baruch) claro es que tanto U. S. A. como la Masonería son dominio del JUDAÍSMO UNIVERSAL.

   En efecto, el Emperador Baruch, judío, y uno de los "Príncipes del Destierro", no es más, pese a su poder universal, que un ejecutor de los planes del Gran Sanhedrín.

   Sobre el Emperador verdadero de EE. UU. de Norte América, el judío Bernard Baruch, se intentó una reacción que provocó una investigación del Congreso. Tan seguro estaba de su poder, que ocurrió a la Comisión investigadora, declaró que "tuvo más poderes que ningún político", se rió de los legisladores e hizo ordenar al Presidente del país, que "se archivase" todo...

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