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A mi tío Loncho le
gustaba escribir sobre lo que sentía en las navidades, aquí está lo
que esperábamos ya durante un año.

OTRA
NAVIDAD
24 de
diciembre de 1990.
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Llega otra vez una nueva
Navidad.
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Llega otra vez y de nuevo estoy
contigo.
-
Llega otra vez, más ya no es
novedad.
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Llega otra vez, y viene a estar
conmigo.
-
-
Como en las anteriores, sin
piedad.
-
Ésta navidad no escucha lo que
digo:
-
“No seas obligación, por
caridad.
-
Déjame estar solo… en paz…
conmigo.
-
-
Déjame de mi tiempo hacer
glorioso
-
Lo que en otro tiempo hubiese
haber querido.
-
Deja que lo normal sea lo
grandioso;
-
-
Y deja que ese niño tan querido
-
Nos muestre a todos lo
maravilloso
-
Del hecho, en fin, de sólo haber
nacido.

Para
Anitilla y Alfonso.
Diciembre,
1991
-
Año con año festejamos lo
pasado.
-
Año con año ya lo hacemos sin
motivo.
-
Año con año las fiestas sin lo
amado.
-
Año con año celebración sin lo
festivo.
-
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Tradicionales fiestas
decembrinas
-
Que fueron en mi infancia
celebradas
-
Con cantos y piñatas derramadas
-
Y procesiones con velas
parafinas.
-
-
Parabólica visión de lo
advertido
-
De antiguas pero ciertas
cualidades,
-
Que albergan lo real de lo
partido
-
Y que fueron una vez mis
realidades.
-
-
Así añoro pues, los felices
lazos
-
Que siempre me atan a mis
mocedades:
-
Son los recuerdos de mis primos
pasos.
-
Son las memorias de filial
grandeza.
-
-
Por qué no decirlo, son los
casos
-
Que de niño dieran maternal
tibieza
-
A las añoranzas, a los ecos
-
De las posadas de mis años
mozos.

Diciembre, 1992
-
Son bebés sacrificados
-
Pues se les mata de infantes.
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Son arbolitos cortados
-
Que nunca serán gigantes.
-
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No conocerán los nidos
-
Ni los cambios de estaciones.
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Ya no sabrán de los trinos
-
Ni del canto de los gorriones.
-
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Ya muertos se les decora
-
Con juguetes y centellas.
-
Los cubren todos con borra,
-
Escarchas, bolas y estrellas.
-
-
Con el transcurso del tiempo;
-
Y entre más viejo, no entiendo,
-
Qué es lo que deba cambiarse,
-
Qué es lo que si deba hacerse.
-
-
Para que no se celebre
-
Con reprochable placer,
-
El nacimiento de un niño
-
Con la muerte de otro ser.

24 de diciembre de 1993.
-
Aunque año tras año constante me
sorprendo,
-
Éste último sorprenderme quiso.
-
Y por suerte, que aún yo no
comprendo,
-
La muerte no pudo consumar su
hechizo.
-
-
Dos criaturas, parte familia y
amor,
-
Sacaron adelante a esta figura,
-
Cambiando muerte en irreversible
cura
-
Que tornó en alegría tanto
dolor.
-
-
Son para mí dos excepcionales
entes.
-
Dos almas de niños en adultos
convertidos.
-
Dos almas, que amando con sus
mentes
-
Volviéronme a la vida
convencidos.
-
-
Que del amor que de niños
tuvieron
-
Por su tío, que dióles todo lo
que sienten,
-
Jamás podrá pagar lo que le
dieron
-
Con amor y besos que no mienten.
-
-
Van para ellos mis líneas de
este año.
-
Para ellos que sin pensar en la
razón,
-
Hicieron tornar aquellos días de
antaño.
-
Son reflejos de mi alma. Son
hijos de mi corazón.

Diciembre 1994.
Para mis hermanos Anitilla y Alfonso
-
Veinte siglos son casi la
friolera
-
Que año tras año, el mundo se
detiene
-
A celebrar con gusto o con
flojera
-
Y dar a los demás lo que no
tiene.
-
-
Comercial se ha tornado esta
quimera
-
De la que el vivo y el rapaz
hacen dinero
-
Y se olvidan que es el niño
quien primero,
-
Quiere muchos dones y en la
noche espera.
-
-
Ya no existe “Me porté bien y
quiero…”
-
Que se enviaba al Niño y no al
de rojo.
-
Todo se ha tornado en tal
despojo
-
De padres y consumidores de
dinero.
-
-
Que esta navidad, igual que luz
de sl primero,
-
Y como el hombre feliz de la
camisa,
-
Quiero desear sin pena ni
sonrojo,
-
Felicidad, la paz total… y risa.

Diciembre, 1995
-
Mucha risa les deseé el año
pasao,
-
Pero ya no veo razón para reir.
-
Todo está flaco, fané,
descangayao
-
Como el tango de Gardel, pa´
describir.
-
-
Los engaños, robos, corrupción y
asesinatos,
-
Que han resultado en las penas y
dolor
-
De este pueblo, que sumiso y sin
recatos,
-
Está jodido, harto y lleno de
rencor.
-
-
¿Pero por qué estas riquezas nos
sorprenden?
-
Llevamos años sufriendo de lo
mismo.
-
Ladrones con poder que se
enriquecen,
-
Mientras nos dejan temblando
como en sismo.
-
-
Pero no todo nos ha sido tan
nefasto:
-
Alfonso con un nuevo corazón ha
regrasado;
-
Igual Fanny después de un gran
infarto.
-
Dos milagros que nadie había
esperado.
-
(Pero el amor es responsable de
milagros).
-
-
Mis deseos para este año nuevo
-
Que todos esperamos en
consternación,
-
Es que agarren a ese cabeza de
huevo
-
Pa´ que todo sea de nuevo… puro
vacilón.
-
-
Pues cual grano que en la cara
crece
-
Como una incontrolable verruga,
-
No es el corazón el envejece…
-
Sino es el cuero el que se
arruga.

26 de Diciembre, 1996.
-
Este año cerca de la muerte
hemos estado.
-
No ha sido ley del débil, ni del
fuerte.
-
Tan cerca hemos estado de la
muerte
-
que unos han partido y otros se
han quedado.
-
-
Hemos querido todos retener al
ser amado;
-
retenerlo con vida aunque esté
inerte.
-
Y hemos negado vivir, con poca
suerte,
-
todo el tiempo aquel, que ya ha
pasado.
-
-
Mi adorada madre, toda un
diamante,
-
nos dio pavor un conato de
partida,
-
pero quedóse aquí siempre
triunfante,
-
-
porque nunca supo darse por
vencida.
-
Es un ejemplo enormemente
emocionante
-
de quedarse con nosotros de por
vida.

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