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- ¿Cómo puede ser que, a pesar de haber
contratos firmados de por medio y de que somos nosotros los que
incumplimos con los pagos asumidos, el culpable de todo ahora sea el
Fondo Monetario Internacional (FMI)?
- Lo que pasa es que en esto hay también un
tema ideológico. No hay que olvidarse que acá hay gente muy adosada y
pegoteada al tercermundismo de los 70. Gente que todavía cree que el
imperialismo yanqui y el Fondo Monetario Internacional (FMI) son la
causa de todos sus males y de todos los problemas. Esto es así. Y algo
parecido sucede con el asunto chino. Ahí también hay un tema ideológico.
- ¿Pero se trata sólo de una cuestión ideológica?
- No. La segunda causa tiene que ver con esta
perversión de la política argentina que permite que se diga cualquier
pavada. Todos los días inventan algo nuevo para decir. Fíjese, la
consecuencia de no haber cumplido aquello que se firmó en septiembre de
2003 con el FMI, hoy está transformado en un objetivo.
- ¿En qué sentido?
- Por no haber cumplido, una vez más, un nuevo
contrato con esa entidad, nos enfrentamos a la alternativa de
defaultearle al FMI o de repagarle con sangre, sudor y lágrimas. Se ha
optado por lo segundo, pero lo que el Gobierno dice es que se le está
repagando como estrategia para desendeudarnos. Eso es cualquier pavada.
Es mentira. Se le está pagando porque no nos queda otra, porque le
defaulteamos aquel contrato.
- Recordemos: lo que no se cumplió de aquel acuerdo fue el tema
de las tarifas, el de la compensación para con los bancos y la
reestructuración de la deuda, ¿no?
- Sí, es eso básicamente. Después está
pendiente la auditoría con el Banco Nación y el Banco Provincia, que es
la gran cueva donde sabemos lucra la política argentina. Y también están
quedando la Ley de Responsabilidad Fiscal -que lo que sancionó el
Congreso fue una payasada, nada que ver con lo que habíamos firmado- y
la Ley de Coparticipación Federal. Es decir, no cumplieron con eso que
en septiembre de 2003 dijeron que iban a hacer. Por clara lógica, se les
cae el acuerdo y se enfrentan, entonces, a la disyuntiva de defaultear o
pagar. Acá empiezan a repagar pero le hacen creer a toda la gente que,
en realidad, es todo debido a que tienen la estrategia de cancelar la
deuda al FMI para desendeudarse... No es serio.
- Después de haber festejado con aplausos el default, ¿usted
cree que realmente ahora tienen la intención de pagar?
- Tal vez, ahora es verdad y de tanto hablar
se transformó en un objetivo. Pero no hay que perderse el bosque. Acá se
defaulteó un acuerdo que se había firmado voluntariamente y ahora salen
a decir que cumplir ese acuerdo es inhumano, que es matar a la gente de
hambre y que estamos cansados de que nos manejen el país… El meollo está
ahí.
E insisto: atentos, porque puede ser que ahora, de tanto repetir y
repetirse que todo esto es una estrategia propia y deliberada, en vez de
la única opción que tenemos, capaz que en el corto plazo a esta gente se
le ocurre la idea ridícula de efectivamente cancelar la deuda.
- ¿Por qué ridícula?
- Digo ridícula porque la Argentina le debe al
FMI 14.400 millones de dólares, en base a datos bien actualizados. Ese
monto tiene vencimientos de, aproximadamente, 4.600 millones por año, de
acá hasta los próximos 3 años. En ese lapso se vence la deuda.
El año próximo nadie nos va a prestar plata para pagar. Si se paga se
hará con presión impositiva, con uso de reservas, asfixiando a los
bancos con movimientos del Banco Central… Es decir, de algún lado se va
a sacar esa plata porque no la tienen toda. Con suerte, y haciendo
pronósticos muy optimistas, al Gobierno le están faltando 3.500 millones
de dólares para cerrar el año que viene esta patriada de repagarle toda
la deuda al FMI.
- ¿Y cómo van a hacer para juntar esos 3.500 millones de
dólares?
- Un tercio de eso se puede financiar usando
las reservas del Central, sin necesidad de cambiar la carta orgánica del
Banco. Estarían quedando unos 2.000 o 2.500 millones, que entre algo de
depósitos del Gobierno y si se consigue que el Banco Central coloque
bonos en los bancos, creo que podríamos llegar a zafar. Ahora, la
pregunta es el 2006. Más allá de que es ridícula la estrategia. No hay
ningún país que le pague toda la deuda al FMI, menos un muerto de hambre
como nosotros.
- La tasa que se le paga al Fondo es la más baja de todas las
que se están pagando. Por lo que estaríamos cancelando el menos gravoso
de todos los préstamos que se tienen...
- Sí, pero aparte hay un montón de
inconvenientes. Por ejemplo, no se va a poder cerrar la propuesta de
reestructuración de la deuda de 100.000 millones de dólares en default
por hacer esto, porque es claro que si la plata se gira para un lado, no
va a estar para el otro.
- El año que viene vencen 4.500 millones. Las reservas totales
del Banco Central son de 18.000 millones de dólares. Suponiendo que usen
las reservas para pagar ese vencimiento, estamos hablando de un 25% de
las reservas. Entonces, al Banco Central le van a quedar pesos
circulando con un stock de reservas cada vez más chico. ¿Eso no puede
generar algún tipo de incertidumbre?
- No, yo creo que este año no. Creo que el
2005 lo van a poder zafar. La gran duda es si la economía va a seguir
creciendo lo suficiente. Porque esto de plantarse frente al FMI y
decirle que le vamos a repagar la deuda es fácil cuando la recaudación
crece porque la economía crece. Cuando la economía se desacelere, van a
tener que desangrar al país en un año electoral para poder cancelar la
deuda. ¿Usted se imagina lo que puede ser un año electoral llevado a una
desaceleración en la economía para pagarle a FMI? Se los van a comer
vivos.
- El otro día releía el programa de gobierno de Kirchner, y en
la parte del sector agropecuario decía que ni bien aumentaran las
recaudaciones, se iban a retirar las retenciones. Por supuesto que eso
nunca pasó… Eso es lo divertido -o trágico- de leer las promesas
electorales un año después del inicio de cualquier gobierno.
- Pero en un año como el 2005, con un
cronograma como éste tan estresante, donde hay un agujero de 3.500
millones que hay que financiar, hay que olvidarse, lamentablemente, de
que los impuestos puedan llegar a bajar. Creo que, por el contrario, una
buena noticia, dadas las condiciones, sería que no subieran los
impuestos.
- Si uno sigue los diarios, en general, vienen anunciando un
aumento de la actividad. Pero, por otra parte, distintos sectores clave
de la economía –el industrial, el de la construcción, entre otros-
vienen con tendencia decreciente. No tienen una caída absoluta, pero sí
una baja notable en el nivel de actividad. ¿Qué es lo que va a empujar
la economía el año que viene?
- Yo creo que la economía se está
desacelerando ahora, sobre el final de 2004. Sin embargo no en todos los
sectores. La construcción, hoy, está igual que en febrero o marzo, no ha
decrecido. Yo creo que para 2005 la economía puede crecer algo, la mitad
de lo que lo hizo este año.
- ¿Es decir que si este año se creció un 8% para el año que
viene usted espera un 4%?
- Sí. Pero hay que tener en cuenta que si se
hace el acuerdo con los acreedores rápido -cosa poco probable- y si se
da rápido un acuerdo con el FMI -que también es poco probable-, la
Argentina podría crecer mucho más de 4%. Pero si el acuerdo no es como
esperábamos, si nos va mal con la deuda, si el programa es demasiado
estresante, si con el FMI no arreglamos, a lo mejor la economía crece
menos del 4%.
- Claro.
- Pero 4% es un número con el que yo, si
tuviera que planificar mi negocio, me sentiría tranquilo.
- Siempre y cuando no haya grandes presiones de distintos
sectores gremiales para aumentar los salarios.
- Si el aumento de salario se pluraliza, yo no
creo que se llegue a un proceso de inflación. Sí creo que puede haber un
golpe en el nivel de precios si todos se vuelven locos aumentando
salario, y eso puede frenar la actividad. Para mí el costo que puede
traer que el aumento de salario se pluralice no es tanto una aceleración
de la inflación, porque tenemos una política fiscal muy austera, sino
que se pare el nivel de actividad. ©
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