NOTA
PUBLICADA EN EL
DIARIO "EL PAIS" DE MONTEVIDEO:
"GRACIAS
ARGENTINA", ésa debería ser la frase del año.
Gracias
Argentina por recordarle a nuestros políticos que su primer
Deber
es servir al pueblo.
Gracias
por mostrarnos cómo termina un país cuando los intereses
partidarios, corporativos e individuales siempre se
anteponen
al bien común y al sentido común.
Gracias
Argentina por corroborar que la política no puede ser
entregada a los economistas. Gracias por hacernos recordar que
los economistas, los mejores, apenas si logran lidiar con el
ABC de su imperfecta ciencia.
Gracias
Argentina por recordarle a los economistas que llegan a
ministros que no deben ser soberbios, ni posar de regios, ni
de duros, ni de simpáticos cuando casi el 20% del pueblo no
tiene trabajo.
Gracias
Argentina por recordarnos que el desempleo no es sólo un número
que el ministro de Economía dice al pasar, mientras los mozos
sirven whisky en su almuerzo con los empresarios.
Gracias
por recordarle a
nuestros gobernantes que el desempleo degrada al
ciudadano honesto.
Gracias
Argentina por advertirle a nuestros gobernantes que un
ciudadano honesto también pierde la paciencia.
Gracias
Argentina por recordarnos que no es gracioso que haya un
malabarista en cada esquina. Y peor, un niño malabarista.
Gracias
Argentina por indicarnos qué pasa cuando todo el pueblo debe
ajustarse el cinturón... todos menos la clase política.
Gracias
por hacernos ver que no está bien que el trabajador sufra y
el intendente vaya
en un auto de 65.000 dólares. Y el hijo del diputado
tenga un contrato de obra por 4.000 dólares mensuales. Y
también la hija, el hermano, la esposa
y la amante, por supuesto.
Gracias
Argentina por documentar en qué termina un país cuando los
ciudadanos valen según el apellido y los contactos que tienen
y no según sus méritos y virtudes.
Gracias
Argentina por enseñarnos qué puede pasar si todo lo que
produce un país termina siempre en las mismas manos.
Gracias
Argentina por hacerle ver al Estado uruguayo que debe gastar
nuestro dinero más racionalmente. Gracias por mostrarnos que
un país empobrecido no puede sobrevivir sin fijar
prioridades. (Con casi el 50% de los niños en situación de
pobreza, ¿no se le cae la cara de vergüenza al arzobispo
cuando reclama, una y otra vez, que el fundido Estado uruguayo
subsidie
sus escuelas religiosas?).
Gracias
Argentina por hacernos ver que quizás no sea tan mala idea
gravar los sueldos de privilegio del Estado o eliminar una Cámara
(como propone el vicepresidente y todos miran para otro lado),
o reducir el número de intendencias o achicar el servicio
exterior o adecuar las fuerzas armadas o todo junto.
Gracias
Argentina por mostrarnos que el achique de gastos del Estado
no puede pasar por degradar el sistema educativo.
Gracias
Argentina por avisarnos que algo va a terminar mal cuando la música
que escuchamos es la balada del travesti, el rock de los pibes
chorros o la cumbia del orto.
Gracias
Argentina por remarcarnos que algo no anda bien cuando una
persona que dice defender los derechos humanos celebra el
terrorismo y la muerte de miles de inocentes.
Gracias
Argentina por instruirnos respecto a que pasa en un país
cuando el Poder Judicial deja de ser independiente. 0 cuando
deja de ser
creíble.
Gracias
por exhibir qué pasa cuando la Justicia es dura con el
ciudadano común (y hasta con el futbolista) pero es débil y
miope con el político y sus amigos (aun cuando sus delitos
estén registrados en una foto o en una cinta grabada).
Gracias
Argentina por mostrarnos en qué termina una sociedad cuyo máximo
valor es la viveza criolla.
Gracias
Argentina por enseñarnos que algo va a terminar mal cuando
por un punto de "rating" se puede poner todo en
juego.
Gracias
por
mostrarnos cómo termina un pueblo cuando cree que lo
que pasa en la televisión es más importante que la realidad.
Gracias
Argentina por recordarnos que un presidente no puede ser
vendido como un refresco. Gracias por recordamos que la
publicidad miente.
Gracias
Argentina por mostrarnos que los presidentes no valen por lo
que dicen, sino por lo que hacen.
Gracias
Argentina por aclararnos lo que valen las bendiciones del
FMI.
Gracias
Argentina por mostrarnos qué inútil y qué patético es ser
más 'casablanquista' que la Casa Blanca.
Gracias
Argentina por mostrarnos lo que sufren los pueblos sin
memoria.
Gracias
Argentina porque, gracias a tus fracasos, siempre podemos
justificar los nuestros.
Gracias
Argentina porque, gracias a ti, Uruguay no está solo en el
selecto y humillante grupo de países que un día fueron ricos
y hoy son pobres.
Gracias
Argentina por habernos regalado el puntito que nos llevó de
la forma más ignominiosa posible a la Copa del Mundo.
Gracias
Argentina por ser el único país del mundo que todavía nos
toma en cuenta.
Gracias
por perdonarnos siempre nuestra crónica envidia de provincia.
Gracias
Argentina por mostrarnos que en medio del caos, la miseria y
la corrupción, se puede hacer buena música, buen cine (buen
cine de verdad), buenos diarios y se puede jugar
brillantemente al fútbol.
Gracias
por demostrarnos que se puede clasificar al Mundial sin
pagar patotas que vayan al aeropuerto y sin implorar piedad a
los rivales apenas jugando.
Gracias
por mostrarnos que todas estas maravillas saben amargo cuando
no hay comida ni trabajo.
Gracias
por hacernos acordar que los pueblos
construyen su propio destino.
Gracias
por hacernos ver que el nuestro está
en nuestras manos, aunque no nos demos cuenta, porque
estamos muy ocupados mirando un rato Gran
Hermano
y otro rato el "programa" de Tinelli.
Leonardo
Habercorn - EL
PAIS - Sábado 29
de Diciembre de 2001- |