NUNCA MÁS

aballo
Carlos Menem, Caballo, De la Rua, Ruckauf, Duhalde, De la Sota, Puerta, Storani, Yoma, Moyano, Daer, Rodríguez Saá, Roque Fernández, Chacho Alvarez, Cafiero y todos los que nos robaron y regalaron el país, en los ultimos doce años...

NO LO QUEREMOS VER NUNCA MÁS

POR LOS NUEVOS MUERTOS
Como era previsible tras una larga acumulación de bronca y miseria, llegó el final tan temido por las clases dominantes: el "estallido social". Luego de 24 horas de eclosión de los sectores más pauperizados del interior, con asaltos a supermercados, batallas campales y feroz represión de la policía brava del régimen, detonaría el 19 de diciembre pasado una inédita "noche de las cacerolas". Una multitud de amas de casa, cuentapropistas, comerciantes, empleados, jubilados, estudiantes y desocupados, se adueñaron de las calles en repudio a los constantes "ajustes salvajes" de un gobierno en descomposición.
No eran esta vez los "grasistas" -tal como los definiera Evita- de los otrora grandes centros proletarios del Gran Buenos Aires, sino las capas "venidas a menos" de la sociedad porteña las que habían reaccionado.
El corolario fue una nueva y feroz represión durante más de siete horas en Plaza de Mayo, Plaza de la República y Plaza Congreso, con un trágico saldo de treinta muertos, centenares de heridos y detenidos, y finalmente él desbande de los restos del gobierno de la Alianza.
Invariablemente, en la historia económica del país, los llamados a la función pública fueron siempre hombres que defendían un sistema, grandes lobbistas de intereses sectoriales, como Alsogaray, Krieger Vasena, Martínez de Hoz. Alemann, Caballo y Roque Fernández, entre otros, que actuaron en consecuencia.
El tema de los ajustes no es nuevo: ya que en 1873, ante la gran crisis internacional que repercutió en la Argentina durante presidencias del unitario Domingo Faustino Sarmiento (1868-1874), y del federal Nicolás Avellaneda (1874-1880), se aplicaron políticas de ajuste, se recurrió a empréstitos extranjeros, devaluaciones y despidos de empleados públicos, pero sin variar la política dependiente y exportadora de materias primas.
Nuevas y demoledoras grandes crisis se reeditaron en 1890 y en 1930, que hicieron temblar las estructuras, y otras menores de carácter coyuntural, como fueron las de 1952, 1975, 1982 y 1989, pero en todas los perjudicados fueron los sectores asalariados y de menores recursos, y en cada una se acentuó el reparto de la riqueza en menos manos.
Decía Avellaneda en 1874: "
Los tenedores de bonos argentinos deben a la verdad reposar tranquilos, la república puede estar hondamente dividida en partidos internos, pero no tiene sino un honor y un crédito como sólo tiene un nombre y una bandera ante los pueblos extraños. Hay dos millones de argentinos que economizarían hasta su hambre y sobre su sed para responder en una situación suprema a los compromisos de nuestra fe pública en los mercados extranjeros".
CUALQUIER PARECIDO CON LA ACTUALIDAD NO ES MERA COINCIDENCIA; Nuestros "próceres" supieron priorizar los compromisos externos por sobre el sacrificio del pueblo, y para el pobre o desocupado que prostetare, para aquellos "gauchos vagos y malentretenidos" estaban las "Levas Rivadavianas" de reclutamiento compulsivo para desarraigarlos en la frontera.
Hoy, cuando el almanaque del 2001 se despojó lentamente de sus hojas hasta quedar al desnudo, tal como quedó el castigado pueblo trabajador, se produce el recambio gubernamental de un radical por un "peronista", en momentos en que la desconfianza y el repudio generalizado contra una clase política corrupta, obediente de un poder económico empresarial, llega a su nivel más alto.
Pretenden "abrocharnos" de nuevo con la instauración de una ley de lemas, que el peronismo fragmentado enarbola -como resabios de la vieja politiquería perimida- para dirimir su propia interna.
Se habla de dolarización, en un país ya dolarizado de hecho y se habla también de pesificación, paso previo a una devaluación, lo que en cualquiera de los casos será otra vuelta de tuerca en perjuicio de la ya deteriorada economía popular, mientras el F.M.I., padre del gran fracaso, "se lava las manos".
No hay creación intelectual alguna en estos viejos pensamientos disfrazados de novedosos; con ellos se obtendrá el efecto inverso al que dicen se busca.
Se hace necesario terminar en forma urgente con la "GRAN DEPRESIÓN", creando empleos y revirtiendo la concentración de riqueza en pocas manos. ¡Que los caídos en las jornadas del 19 y 20 de diciembre no hayan caído en vano!.
La cuestión es tal como la describió el poeta José Hernández. "Ningún país es rico si no se ocupa de la suerte de sus pobres".

Alberto cape Aranda

Represión

Hermosa tierras de amor y paz,
hermosa gente, cordialidad.
Fútbol, asado y vino
son los gustos argentinos.
Censura vieja y obsoleta
en films, revistas e historietas.
Fiestas conchetas y aburridas.
¿Dónde está la diversión perdida?

Represión a la vuelta de tu casa.
Represión en el kiosco de la esquina.
Represión en la panadería.
Represión 24 horas por día.

Semanas largas, sacrificadas,
trabajo duro, muy poca paga.
Desocupados, no pasa nada.
¿Dónde está la igualdad deseada?

Represión forma de vida.
Represión en la Argentina.
Represión 24 horas por día.
Represión, yo no quiero represión.
Letra y música:
Fossa, Chalar, Gramática y Braun
NOTA  PUBLICADA EN EL  DIARIO "EL PAIS" DE MONTEVIDEO:

"GRACIAS ARGENTINA", ésa debería ser la frase del año.

Gracias Argentina por recordarle a nuestros políticos que su primer

Deber es servir al pueblo.

Gracias por mostrarnos cómo termina un país cuando los intereses partidarios, corporativos e individuales siempre se

anteponen al bien común y al sentido común.

Gracias Argentina por corroborar que la política no puede ser entregada a los economistas. Gracias por hacernos recordar que los economistas, los mejores, apenas si logran lidiar con el ABC de su imperfecta ciencia.

Gracias Argentina por recordarle a los economistas que llegan a ministros que no deben ser soberbios, ni posar de regios, ni de duros, ni de simpáticos cuando casi el 20% del pueblo no tiene trabajo.

Gracias Argentina por recordarnos que el desempleo no es sólo un número que el ministro de Economía dice al pasar, mientras los mozos sirven whisky en su almuerzo con los empresarios.

Gracias por recordarle a  nuestros gobernantes que el desempleo degrada al ciudadano honesto.

Gracias Argentina por advertirle a nuestros gobernantes que un ciudadano honesto también pierde la paciencia.

Gracias Argentina por recordarnos que no es gracioso que haya un malabarista en cada esquina. Y peor, un niño malabarista.

Gracias Argentina por indicarnos qué pasa cuando todo el pueblo debe ajustarse el cinturón... todos menos la clase política.

Gracias por hacernos ver que no está bien que el trabajador sufra y el intendente vaya  en un auto de 65.000 dólares. Y el hijo del diputado tenga un contrato de obra por 4.000 dólares mensuales. Y también la hija, el hermano, la esposa  y la amante, por supuesto.

Gracias Argentina por documentar en qué termina un país cuando los ciudadanos valen según el apellido y los contactos que tienen y no según sus méritos y virtudes.

Gracias Argentina por enseñarnos qué puede pasar si todo lo que produce un país termina siempre en las mismas manos.

Gracias Argentina por hacerle ver al Estado uruguayo que debe gastar nuestro dinero más racionalmente. Gracias por mostrarnos que un país empobrecido no puede sobrevivir sin fijar prioridades. (Con casi el 50% de los niños en situación de pobreza, ¿no se le cae la cara de vergüenza al arzobispo cuando reclama, una y otra vez, que el fundido Estado uruguayo

subsidie sus escuelas religiosas?).

Gracias Argentina por hacernos ver que quizás no sea tan mala idea gravar los sueldos de privilegio del Estado o eliminar una Cámara (como propone el vicepresidente y todos miran para otro lado), o reducir el número de intendencias o achicar el servicio exterior o adecuar las fuerzas armadas o todo junto.

Gracias Argentina por mostrarnos que el achique de gastos del Estado no puede pasar por degradar el sistema educativo.

Gracias Argentina por avisarnos que algo va a terminar mal cuando la música que escuchamos es la balada del travesti, el rock de los pibes chorros o la cumbia del orto.

Gracias Argentina por remarcarnos que algo no anda bien cuando una persona que dice defender los derechos humanos celebra el terrorismo y la muerte de miles de inocentes.

Gracias Argentina por instruirnos respecto a que pasa en un país cuando el Poder Judicial deja de ser independiente. 0 cuando deja de ser  creíble.

Gracias por exhibir qué pasa cuando la Justicia es dura con el ciudadano común (y hasta con el futbolista) pero es débil y miope con el político y sus amigos (aun cuando sus delitos estén registrados en una foto o en una cinta grabada).

Gracias Argentina por mostrarnos en qué termina una sociedad cuyo máximo valor es la viveza criolla.

Gracias Argentina por enseñarnos que algo va a terminar mal cuando por un punto de "rating" se puede poner todo en juego.

Gracias por  mostrarnos cómo termina un pueblo cuando cree que lo que pasa en la televisión es más importante que la realidad.

Gracias Argentina por recordarnos que un presidente no puede ser vendido como un refresco. Gracias por recordamos que la publicidad miente.

Gracias Argentina por mostrarnos que los presidentes no valen por lo que dicen, sino por lo que hacen.

Gracias Argentina por aclararnos lo que valen las bendiciones del  FMI.

Gracias Argentina por mostrarnos qué inútil y qué patético es ser más 'casablanquista' que la Casa Blanca.

Gracias Argentina por mostrarnos lo que sufren los pueblos sin memoria.

Gracias Argentina porque, gracias a tus fracasos, siempre podemos justificar los nuestros.

Gracias Argentina porque, gracias a ti, Uruguay no está solo en el selecto y humillante grupo de países que un día fueron ricos y hoy son pobres.

Gracias Argentina por habernos regalado el puntito que nos llevó de la forma más ignominiosa posible a la Copa del Mundo.

Gracias Argentina por ser el único país del mundo que todavía nos  toma en cuenta.

Gracias por perdonarnos siempre nuestra crónica envidia de provincia.

Gracias Argentina por mostrarnos que en medio del caos, la miseria y la corrupción, se puede hacer buena música, buen cine (buen cine de verdad), buenos diarios y se puede jugar brillantemente al fútbol.

Gracias  por demostrarnos que se puede clasificar al Mundial sin pagar patotas que vayan al aeropuerto y sin implorar piedad a los rivales apenas jugando.

Gracias por mostrarnos que todas estas maravillas saben amargo cuando no hay comida ni trabajo.

Gracias por hacernos acordar que los pueblos  construyen su propio destino.

Gracias por hacernos ver que el nuestro está  en nuestras manos, aunque no nos demos cuenta, porque estamos muy ocupados mirando un rato Gran Hermano y otro rato el "programa" de Tinelli.

Leonardo Habercorn  - EL PAIS -  Sábado 29 de Diciembre de 2001-