La oración de un padre

          Dame, oh, señor, un hijo que sea lo bastante fuerte para saber cuándo es débil y lo bastante valeroso para enfrentarse consigo mismo cuando siente miedo; un hijo que sea orgulloso e inflexible en la derrota honrada, y humilde y magnánimo en la victoria.

          Dame un hijo que nunca doble la espalda cuando deba erguir el pecho, un hijo que sepa conocerte a tí y conocerse a sí mismo, que es la piedra fundamental de todo conocimiento.

          Condúcelo, te lo ruego, no por el camino cómodo y fácil sino por el camino áspero, aguijoneado por las dificultades y los retos. Allí déjale aprender a sostenerse firme en la tempestad y a sentir compasión por los que fallan.

          Dame un hijo cuyo corazón sea claro, cuyos ideales sean altos; un hijo que se domine a sí mismo antes que pretenda dominar a los demás; un hijo que aprenda a reír pero que también sepa llorar; un hijo que avance hacia el futuro pero que nunca se olvide del pasado.

          Y después que le hayas dado todo esto, agrégale, te suplico, suficiente sentido del buen humor, de modo que pueda ser siempre serio pero que no se tome a sí mismo demasiado serio. Dale humildad para que pueda recordar siempre la sencillez de la verdadera sabiduría, la mansedumbre de la verdadera fuerza.

          Entonces yo, su padre, me atreveré a murmurar: No he vivido en vano.
Douglas Mac Arthur
Militar norteamericano (1880-1964)
Comandante Supremo Aliado en el
Extremo Oriente durante la Segunda
Guerra Mundial.
 

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