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Dirección: Lucía Cedrón.

Guión: Lucía Cedrón, Santiago Giralt y Thomas Philippon.
País: Argentina y Francia.

Año: 2008.
Duración: 90 min.

Genero: Crimen.

Titulo Original: Cordero de Dios.
Elenco: Mercedes Morán (Teresa 2002), Jorge Marrale (Arturo), Leonora Balcarce (Guillermina), Malena Solda (Teresa 1978), Juan Minujín (Paco).

Producción: Lita Stantic.

Música: Sebastián Escofett.

 

Cordero de Dios

Por Maximiliano Curcio

 

      Sinopsis: La trama temporal sobre la que se articula el film se desarrolla en el 2002 y está puntuada por hechos ocurridos en 1978. Los eventos del pasado van a encontrar un eco en el presente al que irán resignificando constantemente. En 2002, en plena crisis económica argentina, Arturo, un veterinario de 77 años, es secuestrado en Buenos Aires. Su nieta Guillermina de 30 años, debe negociar con los secuestradores el pago del rescate. Para ello, pide ayuda a su madre, Teresa quien aún vive en Francia, a donde se exilió en la década del '70 junto con su hija pequeña, a raíz de la desaparición de su marido. En el presente y ante las circunstancias, Teresa se ve obligada a retornar a la Argentina a pesar suyo. Guillermina y Teresa llevarán adelante las negociaciones para la liberación de Arturo. A raíz de ello, ambas reviven dolorosos hechos del pasado cuando Teresa fue secuestrada por fuerzas para-policiales y Arturo quedó entonces a cargo de su nieta. Poco a poco, Guillermina, ahora adulta, va a ir descubriendo la intervención de su abuelo en 1978 en la liberación de su madre.

    

* * * / BUENA

 

Cordero de Dios”, es un valido ejemplar del cine argentino independiente y un digno film sobre dos puntos de referencia más que concurridos en nuestro cine nacional: lo tenebroso de la dictadura, y lo angustiante de la crisis económica. Dos hechos socio políticos que afectaron el curso de nuestra sociedad y nuestros gobiernos y que más de una ocasión han sido abordados por el cine de forma poco acertada. Los buenos acercamientos al tema son los menos si bien es una temática (sobre todo la de la dictadura militar) ultra abordada y casos abundan: “Garage Olimpo”, “Kamchatka”, “Crónica de una Fuga”, “Un Mundo Menos Peor” y “Vidas Privadas”. “Cordero de Dios” satisfactoriamente, también se convierte en referencia de buen cine.

Sin partidarismos la película cuenta una historia atrapante, compleja e intensa. El hecho de contar una historia en dos épocas distintas es un intento arriesgado. Dejando de lado la reconstrucción de época y la atención a tener sobre vestuario y escenografía el reto radica en generar una vía narrativa doble. Así, gracias a la habilidad descriptiva de la debutante Lucia Cedron consigue en esta transición de tiempos vislumbrar momentos dramáticos muy logrados donde un elenco de primera línea se carga sobre si el peso y la hondura angustiante del relato: Jorge Marrale, Mercedes Moran, Malena Solda y Leonora Balcarce son, sin duda alguna, intérpretes impecables. Así, los saltos temporales orientaran al espectador a medida que este vaya armando el rompecabezas que representa la trama policial que se inserta en este drama familiar con fuertes ribetes ideológicos políticos.

Lucia Cedron traslada al cine sus pergaminos en el mundo del cortometraje, lo que hacia su debut anunciado y esperado, y no defraudo las expectativas. Con acierto, con una cámara intimista, Cedron desnuda inseguridades y angustias de esta familia en crisis, en medio de un país en crisis, en medio de un gobierno en crisis. La potencia dramática que asoma en medio de esta tragedia cercana a los argentinos, también deja ver (con sus imperfecciones y cadencias) las distintas capas de una obra compleja que se mete dentro del nervio humano más sensible de parte de una sociedad que sufrió en carne propia las consecuencias de procesos que jamás debieron de haber existido. De esta forma, con la visión de este film, volverán a la mente temas tan latentes y sin cicatrizar como el exilio y el dolor de la memoria que a veces elige el olvido para poder perdonar. Si el film es bien intencionado y hecho con profesionalismo, el cine es un filtro más que apreciable para reconciliar estos aspectos.

 
 

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