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Dirección: Milos Forman.

Guión: Milos Forman y Jean-Claude Carrière.
País:
España y EE.UU.
Año: 2006.
Duración: 113 min.

Genero: Drama.

Titulo Original: Goya's Ghosts.
Elenco: Javier Bardem (Hermano Lorenzo), Natalie Portman (Inés/Alicia), Stellan Skarsgård (Goya), Randy Quaid (Rey Carlos), Michael Lonsdale (Gran Inquisidor), José Luis Gómez (Bilbatúa), Mabel Rivera (María Isabel Bilbatúa), Blanca Portillo (Reina María Luisa), Unax Ugalde (Ángel Bilbatúa), Fernando Tielve (Álvaro Bilbatúa).

Producción: Saul Zaentz.

Música: Varhan Orchestrovich Bauer y José Nieto.

 

Los Fantasmas de Goya

Por Maximiliano Curcio

 

      Sinopsis: España, 1792. Un grupo de personas que conviven en una época de convulsión política y cambios históricos. La historia es narrada a través de los ojos del gran artista Francisco de Goya. La trama se desarrolla durante los últimos años de la Inquisición, continúa con la invasión del ejército de Napoleón a España y finaliza con la derrota de los franceses y la restauración de la monarquía española, lograda por el poderoso ejército de Wellington. El hermano Lorenzo, un enigmático y astuto miembro de la Inquisición, se involucra con la joven musa de Goya, Inés, cuando es injustamente acusada de herejía y enviada a prisión.

 

  

* * / REGULAR

 

 

 

 

Los Fantasmas de Goya” es el esperado regreso a la pantalla grande de un peso pesado de la cinematografía contemporánea como es Milos Forman. Nacido y formando en el movimiento independiente que se gesto en Europa del Este allá por los años’60 (en una camada que también integro Roman Polanski) Forman hizo una transición fructífera hacia Hollywood, cimentando su adaptación gracias a la brillante Atrapado Sin Salida. Su compatriota Polanski también cosecharía éxitos de este lado del Atlántico, pero la historia de Forman es bastante distinta. Su film más representativo, “Amadeus”, lo catapulto como uno de los directores más buscados del momento, gano respeto, fama y catapulto a su protagonista al estrellato de los Oscar.

 

En aquel momento fue la figura de Mozart, ahora es la de Francisco de Goya. Ambos representativos personajes históricos en las ramas artísticas que incursionaron. Mozart ha sido retratado en pantalla en infinidad de veces, pero nunca con la precisión y el impacto de Amadeus. Goya, por su parte también ha sido objeto de revisionismo cinéfilo y en una de sus últimas y logradas recreaciones se encuentra la de Francisco Rabal casi una década atrás. Volviendo al paralelismo histórico establecido con “Amadeus”, aquello que el film sobre Mozart desbordaba, este sobre Goya carece. Los planos descriptivos, la elegancia a la hora de ambientar un film de época, la perfección técnica que acompañaba a una historia cuyo acento dramático y descripción de personajes era de una profanidad admirable. “Amadeus” contaba con eso y mucho mas. Toda esa capacidad intuitiva e imaginativa de Forman se desdibujan, en el ocaso de su carrera en un film sin brillo, ni elegancia, ni pasión. La situación histórica que sirve como marco (La invasión francesa, la Inquisición española) está bien representada. Los intereses y juegos de poder de la iglesia versus la monarquía, los diferentes estratos sociales, los costumbrismos y prejuicios y caprichos de una época convulsionada si están bien representados. Pero son apenas la carcaza, el revestimiento de una historia cuyos personajes principales no despiertan mayores conflictos ni generan un relieve considerable en la fina capa dramática que plantea la historia. Una  historia de amor, de culpa, de persecución y de redención. Los sostenes principales de dicha historia son los personajes del Padre Lorenzo (el siempre acertado Javier Bardem) y del pintor Goya (inentendible papel que fue a manos de Stellan Skaarsgard).

 

Si el acento puesto sobre el desarrollo del personaje de Goya (y sus fantasmas) es nimio, el caudal argumentativo se apoya en la figura de Bardem y la relación que este sostiene con el personajes que interpreta Natalie Portman (convincente en su doble rol interpretativo) y donde Goya asoma como la tercera voz de este vinculo triangular. De haber existido mayor ahínco en representar a la figura de Goya (no solo como un mero ejercicio representativo o biográfico) sino de meternos en su piel, adentrarnos en sus fantasmas y entender su comportamiento el film hubiera resultado un acercamiento digno a una figura que merecía otro tipo de trato y más aun proviniendo de un cineasta como Forman, quien se sabe tiene experiencia y sobrado manejo de films de época testimoniales. 

 

 

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