LENIN, EL ZAR Y LAS DOS TORTAS

Por Marcos Winocur

 

Lenin tenía un bonche de facturas atrasadas que cobrarle al zar. Habían sido compañeros en la primaria. Todas las mañanas, Lenin, pulcramente vestido y peinado, llevaba su torta en la lonchera. Olía riquísimo y el zarecito, acostumbrado a hacer su voluntad y su capricho, llamó sin más a sus guaruras para que se la quitaran y comérsela él. Lenin quedó hambriento y furioso. ¡Ya me la vas a pagar...! Lenin corrió a contárselo a su mamacita. El zarecito puede ordenar todas las tortas que se le ocurran ¿por qué tiene que quitarme la mía? Es que -razonó Leninniskaia, la madre, en el fondo halagada- no hay tortas como las mías, tú lo sabes. Te diré lo que vamos a hacer. Desde mañana, llevas dos tortas al cole. Una para ti, la otra para el zarecito. Y de paso quedamos bien con la casa real. Así fue. Partió Lenin con las dos tortas, presto a devolver bien por mal, obsequiando una... antes que pudiera hacerlo ¡los guaruras ya le habían quitado las dos, mientras el zarecito le hacía lero, lero...!

Lenin nunca se lo perdonó.

Pasaron los años. El zarecito gobernaba como zar y Lenin estaba al frente de un feroz ejército de bolcheviques. El zar -recordando lo ocurrido cuando chamacos- le mandó una orden vitalicia de tortas de la cocina real, Lenin la rompió en la cara del mensajero, un tal Rasputin, monje, entre los hurras de los bolcheviques. Lo demás es historia conocida.

Salvo un detallito. Con la Rusia, ahora soviética, en el bolsillo, Lenin comenzó a experimentar el mal de la realeza: el "spleen", un tedio, un aburrimiento sin límites. Y le dio por pensar en la muerte... hasta que su rostro se iluminó. Pareció volver a la vida. Se le había ocurrido una idea. Si derroté al omnipotente zar ¿por qué no le puedo dar chicharrón a la muerte, a la doña NOOjos? ¡Sí-se-puede! –fue el clamor de los feroces bolcheviques cuando su jefe les anunció el próximo objetivo.

"Carnalovichas y carnalovichos -dijo- les hablo desde la superestructura. Desde aquí diviso claramente, ningún árbol me impide ver el bosque, hay condiciones objetivas y subjetivas para derrotar a doña NOOjos ¡el modo de producción está a favor nuestro!"

¡Viva el modo de producción! -fue el grito unánime.

Los vítores impidieron continuar al orador, mientras comenzaba a correr el vodka.

Lenin comprendió que con esa bola de briagos no iría a ninguna parte y desesperado se mesaba la barbilla, preguntándose: ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ¿Por dónde empezar? Ya sé: aquí hay dos tortas posibles... ¿qué digo? Aquí hay dos tácticas posibles para la socialdemocracia: enfrentar a doña NOOjos o, bajo cuerda, entablar negociaciones con ella. Ni qué hablar, Lenin se decidió por esta última, que marginaba a la bola de briagos. En la primera entrevista, a doña NOOjos le dio un ataque de risa:

-¡Pero Lenin! Si el comunismo ya existe, yo reparto la muerte por igual a todos y cada uno de los hombres, desde el emperador o el Papa al pepenador de la basura... precisamente, por eso los hombres se llaman mortales. Mira que venir a descubrir el agua tibia... el comunismo, ja, ja!

Y doña Noojos se doblaba de la risa.

En la segunda entrevista, Lenin intentó explicarle que ya lo sabía, todo ese rollo del comunismo lo había inventado para darle en la madre al pinche zar por aquella historia de las tortas. En eso estaba y ya tenía pensada la propuesta... que doña NOOjos le dejara vivir a lo largo de todo el siglo, el siglo XX, para evitar que el pinche Stalin, que seguro se iba a

agandallar el Partido, descubriera sus verdaderas intenciones con eso del comunismo... Y ya estaba por pasar a exponer su propuesta, ofreciendo a doña NOOjos lo que quisiera a cambio, el Palacio de Invierno, los bailarines del Bolchoi, lo que quisiera... cuando notó que ésta sacaba su rolex de bolsillo y lo interrumpía:

-Un detallito, querido Lenin, ¿no te has sentido enfermo últimamente? Fíjate, casi se me pasa: te ha llegado la hora.

El aludido empalideció, toda su capacidad de negociación se iba a la chingada. No se vale...

-No tengas cuidado, mi cuate -dijo doña NOOjos-, en el Paraíso te sentirás retebien.

-¿Yo, al Paraíso...? ¿Me estás cotorreando?

-No, carnal. Tu comunismo tramposito le hizo gracia al

Altísimo -dijo: "qué vaciado este Lenin"-, y te ha

perdonado.

-¿A poco...?

Así se escribe la Historia.

 


 

Página Principal

Indice

Mensajes:

marginalia2000@yahoo.com.ar

marginalia2000@hotmail.com

 

La revista Marginalia se encuentra armando un dossier para su próximo número dedicado a: Héroes populares: rurales, urbanos, reales o ficcionales. - La revista seleccionará cinco escritos para incluir en un dossier. - El plazo de admisión finaliza el 20 de mayo. - Desde ya agradecemos y esperamos sus colaboraciones.