Ahora a vos te toca cambiar...                 Mario Mazzitelli - Adrián Camps por el PSA...     La Fórmula auténticamente Socialista!

 

"En las elecciones de abril, el pueblo argentino tendrá la oportunidad de canalizar su voluntad de cambio en un sentido francamente revolucionario."

 

Editorial para "El Socialista Auténtico"

La rebelión popular y las elecciones presidenciales

Escribe: Mario Mazzitelli (*)

Ha transcurrido apenas un año desde que el Pueblo harto de tanta corrupción y desgobierno, estallara en las calles de Buenos Aires y derrocara al gobierno De la Rúa-Cavallo.

Los sucesos están muy frescos en la memoria colectiva. La lucha “piquetera” y de múltiples formas que se venía dando desde finales del gobierno menemista, alcanzó un pico sin precedentes el 19 de diciembre y culminó en un movimiento casi insurreccional en las calles; desde entonces, la iniciativa quedó en manos del Pueblo.

Dijimos en nuestro informe al Congreso Extraordinario de nuestro Partido en Setiembre pasado: “El 19 de diciembre de 2001 al llegar el gobierno a declarar el Estado de Sitio, el estallido de los sectores medios a través del cacerolazo produjo tal vacío de poder que el derrumbe se hizo inminente. La jornada del 20 de luchas callejeras impulsadas por miles de jóvenes selló el final de De la Rua. Si alguien alguna vez sostuvo que la revolución presupone: descontento con la situación presente, representación de un futuro distinto y voluntad y organización para cambiar la historia, en esos días sólo se dieron algunas de las condiciones, pero no todas. No hubo revolución. Solo una crisis terminal de un modelo, que de todas maneras no llegó a modificar la composición de los sectores políticos dominantes, a pesar del ‘que se vayan todos’. No hubo revolución, pero ya nada será igual.”

Y agregábamos: “Miremos las asambleas populares. Han cumplido una misión histórica. Rompieron el cascarón neoliberal con el que habían aislado a un vecino de otro. No importa si hoy son más o menos los participantes. El parto ya se ha dado y la criatura se ha echado a andar. Ahora millones de argentinos saben que no hay soluciones personales. Que estamos en el mismo barco. Unidos indisolublemente. Con un destino común y que la suerte de mi semejante no me es ajena. Ningún dolor o injusticia de otro argentino me es ajena. Y allí con la creatividad propia de un pueblo que visualiza el camino, surgió el canto: “piquete y cacerola, la lucha es una sola”. También decíamos entonces, que “el movimiento obrero no aparece a la altura de las circunstancias. O bien porque cada obrero ocupado está sometido a la presión del ejército de reserva o porque está a cargo de una familia donde abundan los desocupados y con la comida no se juega; lo cierto es que su rol actual ha pasado a un segundo plano. Lo cierto también, es que llegada la etapa histórica del cambio, los trabajadores van a aportar en el sentido esperado. Está en su naturaleza y no deberíamos desconfiar a pesar de dirigencias traidoras y claudicantes.”

Hoy nos encontramos ante una convocatoria a elecciones presidenciales. Como en otras ocasiones, el sistema ha desplegado una amplia gama de operativos mediáticos para que los argentinos terminen eligiendo más de lo mismo. Insisten e insisten con los personajes de siempre, pero no consiguen despertar ningún entusiasmo. Si los números no dan, truchan las encuestas; si el voto anti-sistema cobra fuerza, impulsan el voto en blanco o el no-voto. La corporación económica-política-publicitaria, que ha venido gobernando este país se resiste a abandonar los privilegios, busca readaptarse, cambiar el discurso, reinsertarse, ganar tiempo.

Esta vez, sin embargo, el engaño no va resultar tan fácil. Hay una nueva relación entre el pueblo argentino y los partidos políticos que hemos mantenido una actitud coherente de denuncia del modelo neoliberal y de propuesta de una Argentina soberana con justicia social. No hace falta hacer encuestas, se percibe en la calle, en la relación con el pueblo. El Partido Socialista Auténtico ha realizado actos, volanteadas, actividades callejeras; siempre nos tratan con respeto, muchos nos manifiestan su apoyo.

Algunos dirigentes y partidos de izquierda sostienen que no hay que ir a elecciones, que estas elecciones son tramposas, porque debió haberse convocado para renovar todo. Acordamos con el deseo de renovación total y respetamos la actitud abstencionista, cuando es sinceramente principista (no lo es en todos los casos); no estamos de acuerdo con la abstención. La República Argentina es un país presidencialista, donde el poder político está concentrado de manera decisiva en el poder ejecutivo. Si el pueblo argentino decidiese dar el paso histórico de elegir un presidente Socialista, la renovación de los otros poderes del estado sería absolutamente inevitable; nada ni nadie podría frenar el mandato popular.

Desde el PSA manifestamos la firme voluntad política de acceder al gobierno, porque es una herramienta indispensable para lograr la independencia nacional y la redistribución de la riqueza. Es necesario superar la actual situación de crisis, utilizando los recursos del estado para terminar con el hambre e impulsar proyectos populares en materia de salud, vivienda, educación y obras públicas.

Nuestro proyecto no se agota en la emergencia; queremos terminar con el saqueo y los condicionamientos de la deuda externa, recuperar el control de las fuentes de energía y proyectar a la Argentina como un país industrializado, con una justa distribución de la riqueza. Somos partidarios de un desarrollo sostenible, respetuoso del medio ambiente, donde el pueblo disfrute de una elevada calidad de vida.

Desde el PSA hemos convocado a constituir,elecciones mediante, un Gobierno Popular de Unidad Nacional. Vamos a convocar, sin distinción de banderías, a los más capaces y honestos que estén firmemente comprometidos con el proyecto popular. En las elecciones de abril, el pueblo argentino tendrá la oportunidad de canalizar su voluntad de cambio en un sentido francamente revolucionario.

Buenos Aires, 17 de Diciembre de 2002.

 

(*) Candidato Socialista a la Presidencia de la Nación Argentina, encabezando la fórmula Mario Mazzitelli-Adrián Camps, por el Partido Socialista Auténtico.

 

 

 

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