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Este es un hombre que decide por un momento ver a su intimo amigo que en ese mismo instante estaba en el hospital, pues tras una bomba le han tenido que amputar los dos brazos y las piernas. Ya allí pregunta por el número de habitación que su madre le había dado y le indican la habitación, seguidamente se dirige a esta, entra, y sorprendido, con un ligero golpe en la espalda intenta animarle un poco con este comentario:

¿Qué pasa tronco?

 

 

 

 

 

Era un hombre tan feo, tan feo, tan feo, que cuando iba al zoológico, los monos le tiraban cacahuates.

 

 

Un día se enfermó la llorona, y entonces no podría salir a decir su famoso

Grito en la noche ¡Dónde están mis hijos!

Entonces va donde su comadre, y le pide a la comadre que le haga el favor sólo por esta noche, ya que estaba enferma. La comadre le dice que sí. Entonces sale en la noche y dice:

¡Aaaaaaaaayyy dónde están los hijos de la comadre!

 

 

 

 

 

Era una vez una abuelita que estaba muy enferma, cuando llegan sus hijos y le empiezan a tomar sus medidas, la abuela pregunta:

¿Para qué quieren mis medidas? ¿acaso me piensan comprar un vestido?

Y le contestan:

Claro, de qué lo quiere, ¿de roble o de caoba?

 

 

 

 

 

 

 

 

Era una señora tan, tan gorda, que se puso un vestido de flores y se acabó la primavera.

 

 

 

 

 

 

En un barco un hombre grita:

¡Mujer al agua por popa!

Y grita otro:

Calla hombre con lo que me ha costado tirarla.

 

 

 

 

 

 

Sube una señora al microbús y sorprendido el chofer le dice:

¡Ay, caray, nunca había visto un chamaco tan feo!

La señora llorando se sienta y al pasajero que está a su lado le dice:

Ese chofer es un grosero.

Y el pasajero le contesta:

¡Vaya y reclámele mientras tanto yo le cuido a su chimpancé!

 

 

 

 

 

Al final de las noticias el locutor dice:

Aviso de servicio público, se ha perdido un perro con las siguientes características; tiene 3 patas, es ciego de un ojo, es sordo de una oreja y está recientemente castrado, responde al nombre de "suerte".

 

 

 

Estaba un día un rico y un pobre, en eso el rico dice:

En mi casa comemos a la carta, lo que pedimos nos sirven.

El pobre lo mira y le dice:

En mi casa también comemos a la carta, el que saca la mayor, come.

 

 

 

 

 

 

 

Era un tipo con tanta mala suerte, pero con tanta mala suerte que para suicidarse, se tiro al vacío y estaba lleno.

 

 

 

 

 

 

¡Mamá, mamá!, gritaba un niño.

¿Qué pasa hijo?, preguntó la mamá.

¡Un niño de la escuela me pegó!

¿Y quién era?

No sé como se llama.

Entonces, ¿cómo lo vamos a reconocer?

Aquí tengo su oreja, ¿crees que sirva de algo?

 

 

 

 

 

Un señor se quiere suicidar por deudas que no puede pagar. Estando a punto de hacerlo llega un amigo y le dice:

¡No! ¿Estás loco? ¿Por qué mejor no le vendes el alma al diablo? Ese te da el cheque de una vez.

Y el amigo le contesta:

¿Tu crees?

Sin pensarlo se dirige a su casa e invoca, con velas y humo. Entonces, empieza a salir rayos y centellas y en ese momento aparece un diablo de unos 50 centímetros de alto, y el hombre le pregunta:

¿Tú eres?

Y el diablito le responde:

Mira, dice mi papá que te mates porque ahorita no tiene dinero.

 

 

 

 

 

 

¿Por qué Santa Claus ya no lee las cartas?

Porque le tiene miedo al ántrax.

 

 

 

 

 

 

 

 

Un osito iba cominando y se cayó a un pozo.

Les dio risa?

Al osito tampoco.

 

 

 

Dice que una vez nació un tipo tan, pero tan feo, que el doctor dijo:

Si no llora en diez segundos, es un tumor.

 

 

 

 

 

Una señora con su hijo estaban empujando el carro hacia el barranco y su hijo le dice:

Mamá, mamá, ¿por qué empujamos el carro?

Y la mamá le dice:

¡Cállate que se va a despertar tu padre!

 

 

 

 

Papá ya no quiero ir a Europa, y el papá le dice:

Cállate y sigue nadando.

 

 

 

 

Mamá, mamá, ¿A quién le está sacando la lengua mi papá?

A los que lo ahorcaron hijo, a los que lo ahorcaron.

 

 

 

 

 

 

Va una viejita al médico para confirmar si tiene Alzheimer y le dice al doctor:

Doctor, ¿Qué me puede decir de las pruebas?

Y el doctor le responde:

Le tengo una noticia mala y una buena. La mala es que tiene Alzheimer.

Y la viejita le pregunta:

¿Y la buena?

El doctor responde:

La buena es que al rato se le olvida.

 

 

 

 

 

Esta era una mujer tan gorda, que la balanza marcaba; continuará...

 

 

 

 

La Historia de un Feo.

 

Voy a contarles mi historia, no es una historia de amor ni tiene un final

feliz, pero es la única que tengo por haber nacido así, feo, muy feo.

 

Cuando nací, el doctor fue a la sala de espera y le dijo a mi padre, "hicimos lo

que pudimos, pero salió".

 

Mi mamá no sabía si quedarse conmigo o con la placenta.

 

Como era prematuro me metieron en una incubadora, con vidrios polarizados.

 

Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que sólo me quería como amigo. Así que en vez de darme el pecho, me daba la espalda.

 

Es por eso que debo haber quedado petiso, tan petiso que en lugar de ser enano, soy profundo. De chico iba por los cuarteles para que me gritaran:

¡Alto! ¡Alto!

 

Yo siempre fui muy peludo. A mi madre siempre le preguntaban:

Señora, a su hijo, ¿Lo parió o lo tejió?

 

Mi padre llevaba en su cartera la foto del niño que ya venía en la cartera

cuando la compró.

 

Una vez me perdí, le pregunté al policía si creía que íbamos a encontrar a mis

padres y me contesto:

No lo sé, hay un montón de lugares donde se pudieron haber escondido.

 

Y para colmo era muy flaco, tan flaco que un día metí los dedos en el enchufe y

la electricidad erró la patada.

 

Era realmente flaco, para hacer sombra tenía que pasar dos veces por el mismo

lugar.

 

Pero mi problema no era ser tan flaco sino ser FEO.

Mis padres tenían que atarme un trozo de carne al cuello para que el perro jugara conmigo.

 

Sí amigos, yo soy FEO, tan FEO que una vez me atropelló un auto y quedé mejor.

 

Cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron un dedo mío a mis padres

para pedir recompensa. Mi padre les contestó que quería más pruebas.

 

Yo creo que no pagaron el rescate porque en casa éramos muy pobres, pero eso sí, a pesar de nuestra situación económica, somos muy honrados. Mi padre era tan honrado que un día encontró trabajo, y lo devolvió.

 

Por eso tuve que trabajar desde chico. Trabajé en una tienda de animales y la gente no paraba de preguntarme cuánto costaba yo.

 

Un día llamó una chica a mi casa diciéndome, "Ven a mi casa que no hay nadie", cuando llegué no había nadie.

 

A mi mujer le gusta mucho hablar conmigo después del sexo. El otro día me llamó

a casa desde un motel.

 

El psiquiatra me dijo un día que yo estaba loco. Yo le dije que quería escuchar una segunda opinión. De acuerdo, además de loco es usted muy feo, me dijo.

 

Una vez cuando me iba a suicidar tirándome desde la azotea de un edificio de 50

pisos, mandaron a un cura a darme unas palabras de aliento. Sus palabras fueron:

¡En sus marcas, listos!

 

El último deseo de mi padre antes de morir era que me sentara en sus piernas. Lo habían condenado a la silla eléctrica.

 

 

 

 

Hubo un robo en una joyería de la capital. Llega la policía y encuentra las ventanas rotas y a un viejito mendigo cerca de la puerta. Los policías dicen:

¡Este es el ladrón! Llevémoslo a la pileta del parque para que confiese.

Lo llevan y lo meten de cabeza dentro del estanque; lo sacan y le preguntan:

¿Dónde están las joyas?

El viejito no contesta nada, entonces lo vuelven a meter durante más tiempo. Lo sacan de nuevo:

¿Dónde están las joyas?

Nada que contesta, lo meten la tercera vez, durante dos minutos, entonces el viejito levanta una mano; un policía dice:

¡Ya va a hablar!

Lo sacan y le preguntan:

A ver, ¿Dónde están las joyas? ¿Qué tiene que decir?

Contesta el viejito:

Que llamen a un buzo porque yo no veo nada en el estanque.

 

 

 

 

 

 

Estaba Alcapone cuando era chiquito escribiéndole una carta al niño Jesús.

Querido niño Jesús, este año me he portado muy muy muy bien, se queda pensando y dice, no, la verdad no me he portado muy muy muy bien, y la rompe.

Querido niño Jesús este año me he portado muy muy bien, se queda pensando otra vez y dice, no, la verdad no me he portado muy muy bien, la rompe.

Querido niño Jesús, este año me he portado muy bien, se queda pensando y dice, no, la verdad es que no me he portado muy bien, no puedo mentirle, la rompe.

Querido niño Jesús, este año me he portado bien, y dice, la verdad es que ni bien me he portado, no le puedo decir mentiras, y rompe la carta de nuevo, en eso toma una imagen de la virgen que tenía al lado y empieza escribir de nuevo.

Querido niño Jesús, tengo secuestrada a tu madre, si no me traes lo que te pido, no te la devuelvo nunca.

 

 

 

 

 

 

 

Este es un niño que le dice a su padre: Papá, papá, ¿La abuelita sabe mecánica?

No, ¿Por qué?

Porque la acabo de ver debajo de un autobús.

 

 

 

 

En la prueba de los 50 metros de estilo libre en natación de

Para-Olímpicos destacan 3 nadadores; el inglés sin brazos, el griego sin piernas, y el español sin brazos ni piernas.

Dan la salida y el español se hunde. Pasa un minuto y deciden sacarle y medio ahogado dice:

¡Joder, un año entrenando con las orejas, y me ponen gorro!

 

 

 

 

 

 

 

Había una vez un niño tan feo, pero tan feo, que un día su mamá lo llevó de camping y en la noche, los coyotes prendieron fogatas para que no se les acercara.

 

 

Estaban dos hombres en el cielo y uno le pregunta al otro:

¿Y vos de qué moriste?

Congelado, ¿Y tú?

De la risa.

¿Cómo que de la risa?

Sí, es que yo pensaba que mi esposa me estaba engañando con otro hombre, entonces un día le dije que iba a salir por 2 días, pero cuando me fui, regresé ese mismo día para ver si la atrapaba con el otro hombre. Cuando llegué, busqué por toda la casa y no encontré a ningún hombre. Dándome cuenta del error que había cometido empecé a reír y reír hasta que morí.

¡Bruto, si hubieras buscado en la nevera nos hubiéramos salvado los dos!

 

 

 

 

 

 

Había un señor que iba a tirarse del decimo piso de un edificio, en eso, llega su mujer, que lo ve a punto de tirarse y le grita:

¡Oye estúpido, yo te puse cuernos, no alas!

 

 

 

 

 

 

Estaba una pareja durmiendo, de pronto la mujer escuchó un ruido en la entrada y se levanta asustada diciéndole a su pareja:

Levántate que ha llegado mi marido.

El hombre se levanta apresurado, cuando se logra poner el pantalón se tira por la ventana tratando de escapar, a los cinco minutos regresa al cuarto donde estaba la mujer y le dice:

¡Tonta, si tu marido soy yo!

 

 

 

 

 

 

 

En un pueblo en donde las mujeres eran muy infieles, el cura del pueblo ha impuesto la moda de decir me cai del puente, con lo que todos los habitantes del pueblo asociaban a infidelidad, cuando un cura nuevo llegó y las mujeres iban a confesarse por caer del puente el cura fue a quejarse con el alcalde quien se echó a reir, y el cura sólo apuntó a decir:

No se ría tanto, que su mujer es de las que más se cae.

 

 

 

 

 

Había un señor que al salir de su casa para tomar el transporte público siempre le decía otro hombre:

Adiós, cornudo.

Y él no entendía nada, así pasaron 5, 6, 7 días y lo mismo.

Entonces, el señor le dice a su esposa:

Oye, sabes que todos los días un hombre me dice: "Adiós Cornudo".

Y al siguiente día cuando salió de la casa el mismo hombre le dijo:

¡Encima de cornudo, chismoso!

 

 

 

 

 

 

 

Eran dos maridos engañados, compadres entre ellos. Cada uno sabía lo de su compadre pero no lo suyo. Ambos querían informar al otro de su mal, pero la tarea era muy delicada y difícil. A uno de ellos se le ocurrió una forma sutil de hacerlo; se fue a un matadero y consiguió una cantidad considerable de cuernos, llenó una bolsa, se fue a casa de su compadre y la derramó frente a la puerta. El hombre de la casa salió y le dijo:

Hola compadre, veo que acaba de recortarse.

 

¡Hola compadre! ¿Qué le pasa que lo veo pensativo?

A lo que éste le responde:

Es que me dijeron viejo cornudo.

Y el amigo le responde:

Tranquilo compadre, si no estás tan viejo.

 

 

 

 

 

Un señor llega de la cena de su empresa con una borrachera de campeonato, entra en su casa repasando para hacer ver que se encuentra bien:

Esta es la puerta de entrada a mi casa,

Esta es mi cocina,

Esta es la habitación de mis niñas,

Esta es mí habitación,

Esta es mí lámpara que está en mí mesita,

Esta es mí mujer, y el que está a su lado, ese, ese, ¡soy yo!

 

 

 

 

 

Un hombre entra a su casa, sube las escaleras y entra a su cuarto, allí encuentra a su mujer apenas vestida, semi tapada con una manta y un poquito exaltada.

El hombre, un poco ingenuo, le dice:

Amor, ¿estás bien? ¿tenés un ataque?, amor, ¿qué te pasa?, amor...

En ese momento entra uno de sus hijos, y le dice al hombre:

Papá, en el placard hay un cuco.

El señor va a ver, llega hasta el placard y abre la puerta, y adentro encuentra a su mejor amigo, y le dice:

Ay Juancito, mi mujer con un ataque, y vos asustándome a los pibes.

 

 

 

 

 

Doctor, verá, es que mi mujer me pone los cuernos, y no me salen.

Y el doctor le dice:

Se trata de una expresión, es hablar en sentido metafórico.

Pues me deja usted más tranquilo, yo pensaba que era por falta de calcio.

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