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Estreno: 26 de septiembre de 2002
Sobre los conflictos entre madres e hijas

"Divinos secretos" ("Divine secrets of the Ya-Ya Sisterhood", EE.UU./2002). Dirección: Callie Khouri. Con Sandra Bullock, Ellen Burstyn, Fionnula Flanagan, James Garner, Ashley Judd, Maggie Smith y otros. Guión: Callie Khouri. Adaptación: Mark Andrus, basada en las novelas "Divine secrets of the Ya-Ya Sisterhood" y "Little Altars Everywhere", de Rebecca Wells. Fotografía: John Bailey. Música: T Bone y David Mansfield. Presentada por Warner Bros. Duración: 114 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años.
Nuestra opinión: regular 

Autor: Adolfo C. Martínez

El distanciamiento afectivo entre madres e hijas es ya un entramado muy utilizado por el cine y por la literatura. Pero como para los productores norteamericanos siempre hay posibilidades de dar una vuelta de tuerca más en torno de idéntica temática, aparece "Divinos secretos" para sumar artificiosidades a una historia muy repetida.

La anécdota se centra en Sidda Lee Walker, joven y prominente escritora teatral que reside en Nueva York, muy lejos de su pueblo natal y a prudente distancia de su dramática y excéntrica madre. Hace mucho tiempo que ambas no se hablan ni se ven, y cuando Vivi, la madre, se siente injuriada por un artículo periodístico, planea desmoronar la vida de éxitos de su hija.

Pero los espectadores no deberán preocuparse demasiado por el destino de este dúo, ya que en el momento más caldeado de la relación aparecen las integrantes de la hermandad de las Ya-Ya, una pandilla de intrépidas amigas de Vivi, que están dispuestas a restaurar la paz, no importa cómo. 

Aquí es donde "Divinos secretos" comienza a desmoronarse. El mayor culpable de eso es un guión alargado al máximo, atiborrado de diálogos (la mayor parte de ellos, insulsos) y de situaciones repetidas hasta el cansancio. 

La trama retorna al pasado, vuelve al presente, juega con las variantes de un cariño poco comprendido tanto por la madre como por la hija, y ancla en un final ya presumido desde las primeras escenas. Los dos relatos en que se basa el film parecen haber tentado a la directora Callie Khouri, guionista de la exitosa "Thelma & Louise", ya que en ellos flota cierto aire tierno y romántico, y destilan esa moralina a la que es tan afecto el cine de Hollywood.

Historias conocidas

El traslado a la pantalla, sin embargo, quedó como una repetición de historias conocidas —banda algo senil que desea reparar injusticias del pasado, escenas enmarcadas en ángulo fotográfico con intención poética—, y así el film recorre el camino de un cuarteto inseparable que compartió tanto buenos como malos momentos. 

Si en el relato aparece algún atisbo de gracia o de nostalgia se lo debe únicamente a las buenas composiciones de Ellen Burstyn, Maggie Smith y Fionnula Flanagan que, con mucho esfuerzo, aportan convicción a sus parlanchines personajes. Sandra Bullock, en cambio, no se esmeró en dotar a su escritora exitosa e hija frustrada de cierta credibilidad, en tanto que el rostro ya envejecido de James Garner apuesta a la más completa inexpresividad.

"Divinos secretos" queda, pues, como una anécdota bien intencionada, pero malograda por un guión que debió ser más conciso y menos recitativo. Y, por supuesto, el libreto necesitaba decidirse por el drama o por la comedia. La media tinta lo transformó en soporífero.