Por Guillermo Rodríguez G.
Estatista es cualquier forma de organización política cuyo resultado sea un
traslado de recursos de la población al estado, por encima de aquellos
indispensables para garantizar la protección de las vidas y propiedades, la
aplicación de leyes de carácter general y el mantenimiento de obras públicas
indispensables.
No todos los colectivismos se proclaman estatistas, los anarquistas de siglos
pasados y gran parte de la nueva izquierda posmodernista tienden a propugnar
la destrucción del estado, pero no pasan de proclamarlo. Cada vez que llegan
al poder, terminan por fortalecer el estado en perjuicio de la sociedad, ya
que no es posible despojar a las personas de gran parte, o la totalidad, de
sus propiedades, sin la un sólido aparato represivo para obligarlos.
No todos los estatismos vienen de la izquierda muchos dictadores amigos de las
iglesias establecidas, defensores de la moral y las buenas costumbres y
exterminadores deficientísimos de cuanto izquierdista se les atravesó en el
camino. Aplicaron la planificación centralizada de la economía, nacionalizaron
empresas, y crearon regulaciones y reglamentos, dignos del camarada Stalin, el
que por cierto siempre defendió "públicamente" la moral y las buenas
costumbres . Claro que pretendía cambiar la religión cristiana por la
marxista.
Lo que tienen en común todas las formas de estatismo, es que exigen el
sacrificio de los intereses individuales en nombre de un ideal superior de
signo colectivista y carácter de apariencia seudo trascendente. Cada grupo de
estatistas tiene su ideal superior y lo opone a los de los otros grupos.
Los estatistas empobrecen a todos los individuos que no están dentro del
aparato del estado, para incrementar el poder,los privilegios y los capitales
de los que si están adentro.
El liberalismo ha probado -más allá
de toda duda racional- que el estado unicamente puede ser eficiente proveyendo
a la sociedad de aquellos servicios de los que no se puede excluir a los que
no pagan directamente por los mismos, sin afectar negativamente a los que los
pagan.
Si un grupo de personas pagan impuestos, y otros no, los que no pagan no
podrían excluir a los no pagadores de los servicios que les prestan:
Las fuerzas armadas, ya que al proteger el territorio de
agresiones externas, simplemente no tienen y una forma eficiente de excluir a
nadie de tal protección.
La policía, porque no tiene forma alguna de determinar quien
es o no pagador, para protegerlo o no, sin generar un ambiente de impunidad
que torne incontrolable al delito, afectando a los pagadores.
Las obras publicas indispensables, de las que el mejor
ejemplo son las cloacas, ya que si impidiéramos a los no pagadores lanzar su
detritus a las cloacas, tendríamos que esquivarlo al caminar por las calles.
Esas áreas las únicas que corresponden al Estado, son áreas que cuyo aporte a
la acumulación de capital social es aparentemente negativo. Aparente, porque
la acumulación de capital solo se produce cuando los individuos pueden
trabajar, ahorrar e invertir, en ausencia de robos.
La salud, la educación, la cultura, el deporte, la industria y los servicios,
son, por el contrario, ejemplos de áreas en las que es perfectamente posible
excluir del disfrute de los servicios a los que no los pagan, sin el menor
daño a los que los pagan.
Un sistema de libre mercado necesita tres cosas para crear riqueza para todos:
Un Estado poderoso y eficiente, pero limitado exclusivamente a las áreas que
le son propias.
Un conjunto de leyes de carácter general que no interfieran las conductas que
no produzcan daño a terceros.
Un sustrato cultural (de aceptación mayoritaria) que soporte en respeto de la
libertad individual y la propiedad privada.
Bajo tales condiciones, la única forma de enriquecerse, es proveyendo a los
demás de los bienes y servicios que desean, a menor precio, con mayor calidad,
o ambas cosas. Así, el enriquecimiento de los más eficientes, se traduce en un
constante y acelerado incremento del nivel de vida de los miembros más pobres
de la sociedad.