POLÍTICA&ECONOMÍA

La globalización es la herramienta liberadora más eficiente inventada

Por Ariel Di Doménico

Existen varias razones para creer que el siglo XXI marcará el comienzo de una época de aumento de los estándares de vida y una mayor libertad general. Esta visión se basa en la experiencia de las economías emergentes de América Latina y Asia, así como en las economías de transición que logran escapar de los desastres causados por el autoritarismo propio del socialismo y el comunismo.

Lo que se ha comprobado es que la globalización es el proceso liberador más eficaz en la historia de la humanidad. Semejante concepto haría a Marx revolverse en su tumba y causaría odio a sus discípulos.

Pero la historia y las cifras hablan por sí misma. El capital internacional circula, y la mayor integración al intercambio producida durante las últimas tres décadas ha sacado a 500 millones de personas de la pobreza, la mayor parte de Asia.

Hoy existen mercados más abiertos que desarrollan los instintos productivos de la gente, permitiendo a los empresarios crear riqueza y a su vez puestos de trabajo. Los gobiernos despóticos de Indonesia y gran parte de América Latina han dado lugar a una forma más democrática de liderazgo, que adopta la fórmula de la economía de mercado.

La globalización es un fenómeno que otorga poder a la gente al darle otra voz para manifestarse. En algunos contextos, el voto no resulta de gran utilidad, especialmente en los Estados donde rige un partido único.

Con sistemas financieros sólidos y liberalizados, todos los ciudadanos pueden votar transfiriendo sus ahorros o activos de capital a la moneda o país de su preferencia.

Retardatarios

Sin embargo, algunos gobiernos como el de China buscan introducir reformas económicas pero retrasan las reformas políticas. Existen aquellos que insisten en que el enfoque de China para encarar la reforma ha sido más exitoso que el de Rusia. Pero esta situación probablemente se revierta en una década o incluso antes.

Es factible que Rusia alcance la prosperidad mientras que China comienza a demorarse. Esto se debe a que los líderes de Moscú deben comenzar a crear las instituciones para salir del malestar económico. Rusia debe introducir de una vez por todas los derechos a la propiedad privada y un sistema legal que los garantice para poder integrarse a la economía mundial.

En el caso de China existen dos instituciones ya afianzadas: el Ejército para la Liberación del Pueblo y el Partido Comunista. Los problemas de China son la ineficiencia enquistada y las distorsiones creadas por la planificación central.

Ineficiencia

La industria pesada de China pertenece al Estado, y es ineficiente. Estas fábricas reciben fondos de bancos estatales disfrazados de préstamos.

Si esta situación continúa, se producirá una crisis en el sistema bancario y malestar social.

A pesar de que lo más probable es que el pueblo chino sentirá las consecuencias, la expansión de la libertad económica como punto de partida para promover la libertad política se extenderá por doquier.

Círculo virtuoso

Un creciente sistema libre de intercambio global permitirá una transferencia más rápida de las nuevas tecnologías, mientras que los movimientos libres de capital contribuirán al desarrollo económico. A medida que los ingresos de las economías emergentes aumenten, se convertirán en una fuente de ingreso en concepto de exportaciones para las economías más desarrolladas en América del Norte y Europa.

Una lección surgida de la globalización es que el proteccionismo es negativo por las distorsiones económicas y la ineficiencia técnica que siempre ha causado. Sin lugar a dudas, la protección a las industrias nacionales, es inmoral porque quitan oportunidades de trabajo a los jóvenes reduciendo el potencial de crecimiento y la innovación. Las generaciones futuras tendrán una mejor perspectiva si existen menos restricciones al comercio y al flujo de capital, ya que éstos crearán más oportunidades para su futuro.