La ola de privatizaciones

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Caso YPF/Merril Lynch Bank

El Plan Brady

El régimen de Carlos Ménem, que sucedió al de Alfonsin, se lanzó a una política generalizada de privatizaciones entre 1990 y 1992, liquidando literalmente una gran parte del patrimonio nacional

Se estima que durante este lapso el país sufrió una pérdida de 60 mil millones de dólares.

Ménem usó como pretexto el endeudamiento formidable de las empresas públicas argentinas para justificar a los ojos de la opinión pública la ola de privatizaciones.   

Cabe señalar que dicho endeudamiento había sido impuesto por las autoridades económicas de la dictadura y que los fondos jamás llegaron a las cajas de las empresas.

La venta de la mayoría de las empresas públicas a los capitales extranjeros.


 

YPF: una oferta difícil de rehusar

    El banco norteamericano Merril Lynch, encargado de la evaluación de YPF, redujo deliberadamente las reservas petroleras disponibles, tratando de subestimar el valor de la petrolera antes de su puesta a la venta.

    Durante la ola de privatizaciones que lanzó el gobierno de Carlos Ménem se confió la evaluación de la petrolera argentina al banco norteamericano Merril Lynch.

    Una vez que la privatización fue realizada, la  parte de las reservas ocultadas reapareció en las cuentas. De esta manera los operadores financieros que habían comprado a bajo precio las acciones de la empresa, pudieron obtener fabulosas ganancias gracias al aumento de la cotización en la Bolsa de Valores de los papeles de YPF, a la vez que resultaba ideológicamente sobredimensionada la superioridad de lo privado sobre lo público.

* Nota: el mismo banco norteamericano Merril Lynch fue encargado por el presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso para que en 1997 evalúe la principal sociedad pública brasileña, la minera Valle do Río Doce. Merril Lynch fue acusado por numerosos parlamentarios brasileños de haber devaluado en un 75 por ciento las reservas minerales de la empresa. (O Globo, 8/4/97, Brasil)   

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El Plan Brady

    Argentina renegoció su deuda pública a comienzo de la década del 90 siguiendo el Plan Brady de reestructuración de pasivos externos en América latina, llamado así por su inspirador, el entonces secretario del Tesoro norteamericano, Nicholas Brady.

     Los términos de la refinanciación de la deuda de mediano y largo plazo se acordó en 1992, en Santo Domingo, entre un Comité de Bancos Acreedores y el Gobierno argentino, entonces presidido por Carlos Menem, y cuyo ministro de Economía era Domingo Cavallo.

     El canje de la deuda con los bancos comerciales del exterior, por bonos a la par y bonos con descuento, se realizó en abril de 1993. Involucró unos 28.400 millones de dólares, que incluían unos 9.100 millones de intereses vencidos e impagos.

    Según el Ministerio de Economía, el canje por bonos descuento disminuyó el capital de la deuda en unos 2.300 millones de dólares y el canje por bonos a la par significó un ahorro en términos de valor presente a esa fecha de un 35 por ciento en los servicios de esa deuda. 

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