Harry:
     No puedo decir en una carta todo lo que qisiera, porque sería demasiado arriesgado si interceptaran la lechuza. Tenemos que hablar cara a cara. ¿Podrías asegurarte de estar solo junto a la chimenea de la torre Gryffindor a la una de la madrugada del 22 de noviembre?
     Sé mejor que nadie que eres capaz de cuidar de ti mismo, y mientras estés cerca de Dumbledore y de Moody no creo que nadie te pueda hacer daño alguno. Sin embargo, parece que alguien está haciendo intentos bastante acertados. El que te postuló para el Torneo tuvo que arriesgarse bastante, especialmente con Dumbledore tan cerca.
     Mantente alerta, Harry. Sigo queriendo que me informes de cualquier cosa anormal. En cuanto puedas, hazme saber si te parece bien el 22 de noviembre.

Sirius

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