CUADERNOS PARA LA MILITANCIA
ELEMENTOS DE DEBATE SOBRE LA SITUACION ACTUAL
CON LUCHA Y ORGANIZACIÓN HAY QUE ECHARLOS A TODOS
POR LA CONSTRUCCIÓN DE UNA ALTERNATIVA DE PODER DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO.
REFUNDACIÓN COMUNISTA ARGENTINA
MARZO 2002
SUMARIO:
SOBRE EL SIGNIFICADO DE LAS JORNADAS DEL 19 Y 20 DE DICIEMBRE *ALGUNOS ANTECEDENTES POLÍTICOS Y ECONÓMICOS INMEDIATOS
*EL PAPEL DEL IMPERIALISMO EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA SALIDA POLÍTICA A LA CRISIS
*LA ACUMULACIÓN PREVIA EL 19 Y EL 20 Y SUS PERSPECTIVAS
*ANTECEDENTES INMEDIATOS EL DESGASTE DEL RÉGIMEN POLÍTICO, EL CRECIMIENTO DEL NO VOTO
*LA REBELIÓN POPULAR DEL 19 Y EL 20
*ACERCA DE LA CARACTERIZACIÓN DE LA SITUACIÓN ABIERTA
*UNA DEBATE CON LAS CONCEPCIONES "REFLUJISTAS"
*EL PROBLEMA DEL PODER Y EL OPTIMISMO DE LA IZQUIERDA REFORMISTA Y ELECTORAL
*EL MOVIMIENTO DE LOS TRABAJADORES OCUPADOS Y DESOCUPADOS
*LAS ASAMBLEAS POPULARES
*ENTENDER EL ENFRENTAMIENTO EN TÉRMINOS DIALÉCTICOS DE UNA MANO QUE FUERZA LA OTRA Y LAS TAREAS URGENTES DE LOS REVOLUCIONARIOS
*CONSTRUIR LOS INSTRUMENTOS POLÍTICOS LA TAREA URGENTE DE LA HORA
*SOBRE EL SIGNIFICADO DE LAS JORNADAS DEL 19 Y 20 DE DICIEMBRE
En la historia existen momentos de ruptura, momentos que se intuyen importantes cuando están sucediendo, pero cuya verdadera dimensión y sobre todo la dirección futura de acontecimientos que abren, no siempre es posible vislumbrar rápidamente. El 19 y el 20 han sido indudablemente días bisagra en la historia argentina contemporánea, ¿Qué vendrá?, ¿Cómo se resolverá esta situación y Cuáles son nuestras tareas? Son temas que se presuponen unos a otros.
ALGUNOS ANTECEDENTES POLÍTICOS Y ECONÓMICOS INMEDIATOS
A partir de la dictadura genocida del 76 se abre un proceso de altísima concentración monopólica y de acumulación financiera de los grandes grupos internacionales y locales, fundamentalmente a través de los mecanismos de generación de deuda pública y privada.
Este proceso vivió un salto en todo sentido bajo el gobierno de Menem y llegó a su techo y crisis política y económica más profunda con el de De La Rua.
Durante la gestión Menemista, privatizaciones y compra masiva de empresas por parte del capital internacional mediante, se produjo un proceso de mayor concentración aún, donde la característica central fue la extranjerización casi total de la economía. La financiación externa de la paridad cambiaría alimentó el mecanismo de generación de deuda externa, que constituyó el otro puntal del proceso de acumulación del capital durante la era llamada neoliberal. Acumulación de los monopolios y el capital financiero, junto a la fuga de capitales hacia el centro del imperialismo a costa del vaciamiento de la economía local, es el proceso perverso que asume la reproducción ampliada del capital en las condiciones de un país dependiente y en particular en la Argentina.
Aquí el desarrollo del capitalismo en su etapa imperialista madura, es saqueo de los trabajadores y vaciamiento del país, acumulación del imperialismo y destrucción de la economía local. Nunca tan perverso el término acuñado por los economistas del sistema de "modelo de acumulación" cuando para los trabajadores, el pueblo e incluso el propio país fue claramente un proceso de vaciamiento para enriquecer a los especuladores internacionales.
Es necesario polemizar con la tesis sobre los hipotéticos 2 modelos alternativos que se habrían enfrentado en los últimos tiempos. El del capital financiero y las privatizadas por un lado y por el otro el llamado productivista. Dolarizador el uno devaluacionista el otro, la realidad esta mostrando que no hay tales 2 proyectos, al menos como antagónicos económica, social y políticamente.
El sector de la burguesía que creció durante la dictadura y se consolidó de la mano del estado burgués, llamado en su momento la patria contratista (en alusión a sus relaciones privilegiadas con los contratos del estado), en la década del 90 demostró una vez mas la característica central de los grupos económicos y capitalistas de origen local en toda la historia argentina: su incapacidad de generar un proyecto de acumulación basado en una dinámica propia y de desarrollo del mercado interno. Lo que de existir los colocaría en el lugar tan "buscado" (por muchos izquierdistas locales durante décadas) de la burguesía nacional. Por el contrario en esa década demostraron su poco apego "patriótico" vendiendo sus empresas a las multinacionales, en un momento de correlación cambiaría beneficiosa para luego sacar esos dólares del país sumándose como socio menor al capital financiero internacional y en particular a su fracción más voraz, los capitales llamados golondrinas.
Ya en los últimos años estos sectores vieron la posibilidad de un nuevo y pingüe negocio con la devaluación, que le permitirá "repatriar" una parte de esos dólares duplicando en esta operación el valor local de su capital. Amen de ingresar a un mercado que ahora promete salarios de 100 dólares o menos y que cuando ellos vendieron estaban en un promedio de 400. También se beneficiaron con estas medidas al menos en lo inmediato los exportadores de materias primas (el campo y aledaños) y los petroleros.
Los evidentes golpeados son de nuevo los trabajadores locales que verán caer más que abruptamente el valor de sus salarios, manteniéndose una desocupación altísima y en segundo lugar los pequeños ahorristas que pagaron con el corralito y la licuación de sus ahorros la reducción a la mitad del valor de las deudas de las grandes empresas que estaban endeudadas en dólares. En suma, esto ha sido una nueva y descomunal transferencia de recursos de los sectores asalariados y populares en general hacia los sectores más concentrados de la economía y lo que aparentemente fue una pelea de modelos, no fue más que una guerra de rapiña para ver que sector de las multinacionales y de los grupos de origen local se quedaba con la parte del león de esta inmensa transferencia de recursos. Modelo hubo y hay uno solo el de la concentración económica y la extensión de la miseria entre las masas. En este contexto todos aquellos que sueñan con un capitalismo redistributivo, Neokeynesiano con desarrollo del mercado interno no hacen otra cosa que alimentar fantasías, que son arrasadas por las tendencias objetivas y universales de la acumulación de capital y por las tendencias reales de la lucha de clases, que como el 19 y 20 de diciembre pulverizaron de un golpe todos los proyectos que basaban toda su estrategia en el logro de pequeños correctivos bajo acción parlamentaria.
El mundo vive una etapa que se caracteriza por la concentración más despiadada y descomunal, al punto y para dar solo un ejemplo que las 250 fortunas más importantes acumulan un patrimonio igual al del 40 % más pobre de la población del planeta. A esto le sumamos en el orden local las características propias de una burguesía que siempre se desarrolló al amparo del capital financiero y jamás tuvo capacidad ni peso propio como para desplegar políticas independientes. Junto a una dirigencia burguesa que en sintonía con esta situación fue siempre gerente y a lo sumo coimera de los grandes monopolios, se va configurando así en nuestro país un cuadro de agotamiento y crisis profundísima que cuestiona la propia identidad y perspectivas del estado nación Argentino.
Ese "modelo económico" tuvo como superestructura política a la democracia burguesa desde el 83 en adelante. Democracia como hemos caracterizado en innumerables oportunidades, que se erigía sobre un océano de sangre y la derrota política del proyecto revolucionario de los setenta. Democracia restringida como le decían las usinas de la socialdemocracia sin mencionar que toda democracia burguesa es en última instancia restringida o con seguridad como más concretamente le decían los propios estrategas del pentágono.
Este régimen fue lenta pero efectivamente despertando la desconfianza popular, no fue este un proceso lineal, estuvo atravesado de contradicciones y de expectativas en los distintos personeros del capital que cada vez subían con su rosario de promesas. Alfonsin y Menen supieron despertar, cada uno con sus características, grandes expectativas populares sin embargo ese entusiasmo esta en directa proporción al grado de la decepción escepticismo y desconfianza que sus gestiones generaron no solo con respecto a sus figuras, sino a los partidos tradicionales de la burguesía e inclusive a las propias instituciones del sistema.
Hay una unidad dialéctica entre el desarrollo de las políticas y medidas económicas en esta fase del capitalismo en nuestra patria y el agotamiento del régimen democrático burgués. Si el proyecto es el del capital financiero, si la tendencia es a eliminar todas y cada una de las conquistas logradas por la clase en medio siglo, si la fase es la de la imposición absoluta de los intereses del imperialismo y del absoluto predominio de los monopolios y el capital financiero, necesariamente su régimen de dominación política mas allá de discursos o formas aparentemente "democráticas" es cada vez más evidentemente la dictadura abierta del gran capital.
A partir del 20 de diciembre esto se transformó abiertamente en una crisis que hace tambalear el régimen de dominación política, esto es la democracia burguesa tal como la conocíamos desde el 83 hasta hoy. Todo su sistema de partidos, sus principales figuras, que son escrachadas y corridas a golpes por la calle, y buena parte inclusive de las propias instituciones del estado burgués están casi fatalmente deslegitimados frente a las masas.
Esto pone en crisis, abierta y aún no cerrada desde el 20, a las formas de gobierno y obliga a la burguesía a una intensa búsqueda de fórmulas que le permitan estabilizar la situación.
EL PAPEL DEL IMPERIALISMO EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA SALIDA POLÍTICA A LA CRISIS
Esta dificultad de la clase dominante para recomponer un sistema de partidos que le permita sostener como hasta ahora o al menos más o menos con el mismo formato el régimen democrático burgués, es una de las características centrales de la etapa. Les falta tiempo pero sobre todo condiciones mínimas de estabilidad económica, que le permita ejercer una presión para disciplinar a los distintos actores, pero fundamentalmente calmar durante un tiempo aunque sea con migajas a los diferentes frentes sociales. Hasta ahora ese desahogo económico no aparece y da la sensación que no aparecerá, por lo tanto el método que se presenta como más probable para disciplinar a los trabajadores y de paso a los distintos sectores de la burguesía, cuya feroz pelea por el reparto de la plusvalía no hace sino agregar más inestabilidad a la situación, es el avance de la mano dura y la represión.
Las urgencias del imperialismo yankee en la región empujan también en este sentido y este no es un dato menor sino central de las perspectivas que se abren.
La durísima pelea por ver quien es el amo económico de la región no ofrece como ya vimos modelos alternativos a los trabajadores, pero si tiene una dura pelea política por ver quien ejerce más influencia y por ver quienes son los monopolios y de que origen, que más se benefician de esta gigantesca transferencia de recursos que constituyeron todas las últimas movidas económicas.
En ese sentido como decía el Che los yankees son los que tienen más que perder, pues este es el continente de retaguardia estratégica del imperialismo norteamericano, su patio trasero para decirlo en los términos vulgarmente utilizados, y aquí ellos no pueden darse el lujo de perder posiciones a manos de los Europeos. Cualquier situación de inestabilidad prolongada que para alguien que no tenga posiciones consolidadas en la región puede significar una posibilidad de avance (a río revuelto ganancia de pescador), para los yankees solo puede significar un cuestionamiento a su hegemonía. Por ello son los principales impulsores de la mano "firme", tanto desde el punto de vista económico como del político. El ALCA es el gran objetivo económico de los yankees, es la gran promesa para los que piden ayuda y es el rasero para medir el proyecto económico de cualquier gobierno. El plan Colombia es la metodología político militar concebida para aplicar como instrumento de dominación política de la región, por lo visto no se andan con sutilezas, su propuesta política para la zona tiene de movida un componente claramente militar y de uso de la fuerza para lo cual están instalando bases en todo el continente incluido nuestro país.
El golpe en Venezuela que derribó a Chávez demuestra el nivel de la ofensiva Norteamericana en la región y reabre una perspectiva compleja, pues queda claro que el imperialismo va reacomodando su doctrina y que el plan Colombia incluye golpes militares e incluso distintos niveles de intervención directa en el continente de los propios yankees
Este entrecruzamiento de situaciones deja aquí abierta con fuerza la perspectiva de una salida represiva por derecha con algún sustento político social que están buscando desesperadamente, apoyo de la iglesia, los empresarios y claro esta de los EE.UU.
Aquí cabe alertar que se están produciendo intensos movimientos entre los sectores llamados nacionalistas de distintas vertientes y hay un resurgir de la figura de Seineldin. Cuidado con los "distraidos" de izquierda que le puedan hacer el caldo gordo al enemigo blanqueando o ayudando a blanquear figurines del fascismo por izquierda, lo que le vendría de perillas a la aventura represiva para contar con algunos referentes insertos y sostenidos por el movimiento popular. En buen romance criollo conseguir el oxigeno político y el sostén social necesario para todo proyecto represivo.
En este sentido Duhalde esta haciendo todos los esfuerzos para afirmarse y apuesta todo a lograr cerrar la negociación con el Fondo. Paradójicamente las exigencias del FMI y los norteamericanos son la mejor garantía de inestabilidad del actual presidente, que a pesar de su alineamiento y buena voluntad con el imperio nunca fue una de sus figuras predilectas, esto constituye una ecuación de casi imposible resolución para el gobierno del PJ.
LA ACUMULACIÓN PREVIA EL 19 Y EL 20 Y SUS PERSPECTIVAS
Las enseñanzas y experiencias históricas nunca se pierden, hay tiempos en los que permanecen latentes, pero tarde o temprano reaparecen bajo la forma de nuevas y mas elevadas formas de lucha. Este es un proceso complejo y contradictorio pero la historia nos ha demostrado más de una vez su vigencia. La memoria histórica de las luchas del proletariado en la Argentina, con su pico más cercano de las batallas revolucionarias de la década del 70, parecieran empezar a reencauzarse en esta nueva situación.
En los primeros años de "vuelta a la democracia" se realizaron una serie de paros generales huelgas y movilizaciones contra el gobierno de Alfonsín, sin embargo bajo un férreo control de la burocracia sindical y en los marcos de un absoluto predominio ideológico del discurso "demócrata Burgués", estas no lograron romper ni cuestionar el régimen político, la supremacía ideológica capitalista ni siquiera sus instituciones, entre ellas la burocracia. Seria necesario que el proceso vaya más a fondo, para que este control sobre el movimiento obrero y popular que también se expresaba en el predominio absoluto del reformismo y el electoralismo de las fuerzas de la izquierda, comience a entrar en crisis.
Durante los años 90 se fue gestando y desarrollando un conjunto de luchas de resistencia a las políticas denominadas neoliberales. Primero fueron las grandes huelgas y movilizaciones contra las privatizaciones que a pesar de contener algunas gestas como la heroica huelga ferroviaria del 91 y el 92, con 45 días de paro la última y métodos de ofensiva como el boicot y el sabotaje para garantizar el paro, no pudieron detener la oleada que en ese momento era imparable. Sin embargo quedan como los hitos primarios que fueron jalonando la nueva resistencia de esta etapa.
Más tarde aparecieron las revueltas populares y las puebladas como la de Santiago, muchas veces de la mano de la lucha contra el ajuste en el estado fundamentalmente en las provincias, aquí los estatales de todo el país adquirieron importancia en la pelea permanentemente traicionados por la dirección de su sindicato encabezado por uno de los jetones progres de la socialdemocracia local, Víctor de Genaro. Hacia mediados de la década comenzaron a desarrollarse y cobrar entidad los movimientos de desocupados que alcanzarían un grado de incidencia en las luchas de resistencia en el ámbito nacional en los años 96- 97 con las sucesivas puebladas de Cutralcó, el jujeñazo y las puebladas de Mosconi y Tartagal. A partir de aquí este sector el de los trabajadores desocupados fue uno de los más dinámicos en las luchas de resistencia, e impuso una serie de métodos que se caracterizaron por su nivel de combatividad y enfrentamiento con la represión como forma de garantizar el logro de sus reivindicaciones. Así se impuso el piquete, las gomas quemadas, los cortes de rutas prolongados y las batallas contra la represión policial y de gendarmería con todo el arsenal popular al alcance de los luchadores, piedras, palos, honderas cócteles molotov, etc.
La resistencia escaló objetivamente un peldaño, sino en la política ( las reivindicaciones seguían siendo fundamentalmente económicas) al menos en la metodología, legitimándose ante la sociedad (Salvo los gorilas de siempre) los métodos de la autodefensa de masas.
Durante todo este periodo en política el régimen democrático burgués seguía determinando los ejes centrales del debate y la construcción en nuestro país. Así la socialdemocracia acompañada por importantes sectores de izquierda, al menos en los primeros momentos, concentraron sus energías en la construcción de un recambio al Menemismo, más tarde esos sectores de la izquierda romperían esta Alianza para intentar distintas variantes de acumulación electoral propia, Izquierda Unida, los frentes de las fuerzas de origen Trotzkista, los Frentes de la Resistencia etc.
En realidad y esta es una polémica que sostenemos desde hace varios años con todo este espacio, el eje central de acumulación y construcción política de estas fuerzas, la canasta como suele decirse en la que se ponen los huevos, o el parámetro para medir el desarrollo y crecimiento de los proyectos políticos para decirlo en términos más técnicos, lo constituían y creemos lo constituyen el grado de acumulación electoral, esto es cuentos votos logra sacar una lista en una elección. Así objetivamente estas fuerzas subestimaban o directamente abandonaban, concretamente supeditaban todo el conjunto de elementos de la lucha de clases; lucha ideológica, las diferentes formas de lucha política mas allá de lo electoral, la lucha de calles, la posibilidad de desarrollar la autodefensa de masas, todo subordinado a las necesidades de la lucha electoral planteada por la burguesía y en los términos que esta establecía dentro de los límites impuestos por su legalidad. No vaya a ser que un exceso de combativismo en la calle, por ejemplo, nos reste votos en la próximas elecciones.
Esta concepción no sólo no estuvo a la altura de las necesidades planteadas por el desarrollo de las luchas de resistencia de los trabajadores y el pueblo, sino que la mayoría de las veces estuvo francamente a contrapelo de ella.
Así y todo lentamente en la realidad fue creciendo una resistencia que fue ganando en masividad y combatividad, desbordando permanentemente las estructuras de todo tipo que se suponían debían conducirlas o al menos contenerlas (sindicatos y otras organizaciones sociales).
ANTECEDENTES INMEDIATOS EL DESGASTE DEL RÉGIMEN POLÍTICO, EL CRECIMIENTO DEL NO VOTO
Durante todo este periodo la nueva vanguardia en gestación y los revolucionarios tuvimos importantes dificultades para dar un horizonte político a ese importante proceso de crecimiento de la resistencia. Sin embargo la profundización permanente del ajuste y las reivindicaciones económicas permanentemente insatisfechas, el reaprendizaje en esta fase de los luchadores populares acerca de la hipocresía del enemigo y el cada vez más burdo mecanismo de recambios electorales todos con las mismas políticas; como diría Lenin la experiencia no solo de la lucha económica sino la experiencia siempre contradictoria de la lucha de clases más general, donde a la larga van quedando en evidencia las actitudes de los distintos actores, fueron traduciéndose en una acumulación inorgánica tal vez pero acumulación política al fin, que se manifestó fundamentalmente como un repudio al régimen democrático burgués a sus partidos y principales Personeros.
Esta acumulación se expresó en el 41% de voto bronca (como lo definió la prensa burguesa) en las elecciones de Octubre. Quien no comprendió en ese dato que se acercaba no solo en fin de De La Rua sino el del régimen político democrático burgués, al menos tal como sé venia manifestando desde el 83 a la fecha, no comprendió enteramente el significado político de ese 41 %.
Como siempre fue la derecha del régimen, tal vez por su ubicación ideológica (critica por derecha de los defectos de la democracia burguesa) la que dentro de las expresiones burguesas vio más claro lo que sé venia, intentando montarse sobre el fenómeno llamando ellos también a votar en blanco.
No solo los políticos tradicionales de la burguesía no comprendieron esta situación sino también la absoluta mayoría de la izquierda que nosotros definimos como electoral, no sólo no comprendió lo que implicaba ese 41% sino que abiertamente lo combatió caracterizándolo de indolencia y apoliticismo demostrando su ya a esta altura irremediable extravío político.
Producto de la profundidad de las contradicciones del capitalismo en esta etapa, en un país dependiente como la argentina el reformismo quedo más descentrado que nunca de las perspectivas de darle una dirección y un horizonte político no sólo necesario, sino además posible a las luchas en este marco. O sea que incluso en ese terreno que ellos siempre supusieron propio, el de lo posible y lo imposible, si algo reveló la vida es que en las presentes condiciones lo realmente utópico en el cabal sentido de la palabra, es luchar solo por reformas o por volver a algún pasado feliz, por convencer a los actores del poder de volver a otorgar algunas reividicaciones a los trabajadores. Del profundo desgarro que supone el enfrentamiento de clases actual solo tienen perspectiva real 2 opciones: o se abre paso una línea revolucionaria o se abre paso el fascismo.
El no voto con su carga de cuestionamiento y desconfianza al régimen electoral burgués preanunció las jornadas del 19 y el 20, siendo su antecedente político inmediato.
LA REBELIÓN POPULAR DEL 19 Y EL 20
A veces los procesos de lucha de clases son difíciles de dimensionar mientras están en curso, en los momentos donde a una gran pelea le sigue un periodo de relativa calma o inclusive retroceso, o cuando luego de una batalla importante todo parece volver a su cauce anterior y entonces el balance es que no alcanzó, que la situación no pudo modificarse sustancialmente y que el enemigo retomó el control, a veces con la sensación de que están aún más fuertes que antes. Los procesos de acumulación tienen hilos que aparecen como invisibles en lo inmediato, pero en determinados momentos la cantidad se transforma en calidad y ya nada vuelve a ser lo mismo.
Eso sucedió el 19 y el 20. Años de cortes de ruta, en un principio cuestionados por muchos, de desarrollo de la autodefensa de masas. Años de ir madurando el método de la asamblea al margen de estructuras burocráticas ya sea de los sindicatos o del estado, método que hay que reconocer exploraron e impusieron los movimientos de desocupados (claro está que tampoco lo inventaron ellos lo tomaron de lo mejor de la experiencia histórica del proletariado y lo adaptaron a las condiciones de esta etapa). Años de refriegas de los sectores juveniles con las fuerzas policiales que constituían el folklore de cierre de cada manifestación, donde fuera importante la presencia de jóvenes y que normalmente recibía el repudio de los "pacifistas" de siempre, años de frustraciones electorales, de sucesivas puebladas que iban profundizando su enfrentamiento con la represión, se concentraron y pegaron un salto de calidad en la rebelión de esos días.
Confluyeron básicamente 3 torrentes sociales y métodos y contenidos de lucha: Los piqueteros que expresan al movimiento de trabajadores desocupados y a una parte de los ocupados que tomaron esta experiencia para el desarrollo de su propia pelea, más que nada por su proceso de acumulación previa y el rol del ejemplo, y en esos días en concreto su participación por grupos o inclusive individual más que organizadamente como movimiento. Un sector del proletariado, el más golpeado y hambreado pero inorgánico y que hasta ese momento permanecía pasivo, que urgido por el hambre y también basándose en la experiencia histórica salió a expropiar alimentos en forma más o menos masiva. Y finalmente un componente que también se incorporaba a la lucha en forma reciente, que tiene que ver con los sectores más altos del proletariado, los asalariados de la ciudad del comercio y los servicios en general y un sector de la pequeña burguesía que se vio violentamente expropiada con el llamado corralito. Así piquetes, saqueos y cacerolazos confluyeron y se unificaron el 20 en el asedio de horas a la Plaza de Mayo y la resistencia y el enfrentamiento a la represión que terminó con la caída de De La Rua.
En esos días hubo en el capital, epicentro de la lucha, varios centenares de miles de personas casi permanentemente en la calle y también movilizaciones masivas en las principales ciudades del país, Santa Fe, Rosario, Córdoba, Paraná, Mendoza y otras, este movimiento fue precedido y más tarde continuado por sendas oleadas de luchas en el interior más lejano y permanentemente conflictivo.
Esta fue una oleada en términos de lucha de clases que avanzó como muchas otras veces en la historia desde el interior, de aquellos lugares donde la red de contención social, política y represiva del enemigo es relativamente más débil y por lo tanto el hilo se corta antes, hacia el centro del país y las grandes urbes. Luego del 20 y hasta hoy se pasó a una nueva situación caracterizada por un impresionante y nunca antes visto nivel de movilización popular, que se da de diferentes formas y simultáneamente en todo el país.
Los hechos pueden caracterizarse como una rebelión popular donde años de reivindicaciones económicas insatisfechas y frustraciones electorales saltaron al terreno político de una vez, transformándose en la consigna primero fuera de la Rua, que fue el objetivo básico de ese día y el que se vayan todos que fue cobrando forma con posterioridad. Este es un elemento central de la situación: el eje de la lucha se ha trasladado al terreno político y es básicamente un cuestionamiento a los partidos los políticos y en gran medida a las propias instituciones burguesas.
Esto lo podemos calificar como que buena parte de los argentinos ya no quieren vivir como antes y que los sectores dominantes ya no pueden seguir gobernado como lo hacían hasta el 19 y el 20.
ACERCA DE LA CARACTERIZACIÓN DE LA SITUACIÓN ABIERTA
Para una correcta caracterización de la etapa debemos realizar un esfuerzo metodológico, incorporando herramientas teóricas y conceptos desarrollados por diferentes revolucionarios en distintos momentos del siglo pasado.
La lucha de clases se ha ido haciendo más compleja, producto de que los contendientes necesariamente han ido aprendiendo de la experiencia histórica, por ello es importante no hacer traslados mecánicos ni echar mano de formulas fuera de contexto.
En principio se pueden distinguir a grandes rasgos 2 momentos en el desarrollo del movimiento de las masas: el reflujo y el auge, tal vez podamos ubicar un tercer momento al que podemos caracterizar como de transición entre ambos, en el que es difícil establecer el sentido de los próximos pasos de la lucha, si serán hacia adelante o de retroceso. De alguna manera tomamos aquí las categorías utilizadas por Mao para la guerra revolucionaria (defensiva estratégica, equilibrio y ofensiva estratégica). Al igual que el revolucionario Chino reconocemos que dentro de esas tendencias diríamos de larga duración podemos a su vez distinguir momentos o picos en uno u otro sentido. Por ejemplo en una situación de auge de la locha de masas como la que se abrió con el Cordobazo y duró por lo menos hasta fines del 75, hubo evidentemente momentos de relativa calma incluso de reflujo, como movimientos tácticos dentro de una fase más general de ofensiva. Al igual dentro de la etapa de profundo reflujo abierta en ese momento y que se prolongara hasta bien entrada la década Menemista, hubo momentos de movilización e incluso de relativo auge de orden táctico como las manifestaciones sobre el fin de la dictadura o de la "primavera democrática alfonsinista" o los paros de la CGT, todo dentro de una etapa donde el control estratégico estaba totalmente en manos de la burguesía. Desde el 93 con el Santiagazo y más concretamente desde las puebladas y picos de lucha del 96-97 se comenzó a salir de esa etapa de repliegue entrando en una fase de transición que el 20 de diciembre se transformó, al menos hasta ahora así parece indicarlo la realidad, decididamente en una etapa de auge de las luchas de las masas. En esta etapa de auge, hasta tanto algún acontecimiento histórico la cierre en un sentido u otro, podrá haber momentos de pico como el propio 20 o momentos de relativa calma o incluso repliegue, todo en el contexto de una etapa general de auge de las luchas.
Aquí retomamos el concepto Leninista de situación revolucionaria, a saber cuando los de arriba ya no pueden seguir gobernando como hasta entonces y los de abajo ya no quieren seguir viviendo como hasta ese momento. Definición de una sutil versatilidad, nada más lejos que una fórmula rígida y adocenada, casi poesía política.
Pongamos un ejemplo: en el periodo antes mencionado del 69 al 75 el estado burgués por 2 veces consecutivas tuvo que cambiar la forma de gobernar, en el 73 pasando de la dictadura a la democracia con el retorno de Perón incluido, para intentar contener el desarrollo de las luchas de los trabajadores y evitar que se radicalicen aún más y luego en el 76 para tratar de cerrar definitivamente el ciclo de auge popular con el golpe genocida. Por 2 veces ya no pudieron seguir gobernando como antes, introduciendo cambios cualitativos para poder mantener el control estratégico de la situación y seguir aplicando sus planes de explotación. Las masas demostraron durante todo ese periodo querer cambios profundos.
El 20 de diciembre se tiró abajo un gobierno "democrático" con la lucha de las masas en la calle y se abrió así un proceso de transición, en el que la burguesía busca aceleradamente fórmulas que le permitan seguir gobernando cuando todos sus partidos y personeros están severamente cuestionados. El régimen de dominación: la democracia burguesa, con sus elecciones cada 2 años como fórmula fundamental de reproducir políticamente al sistema, regenerando permanentemente en algún nuevo caretón las expectativas populares y agotando a la oposición y la izquierda incluida en ese juego permanente, ha entrado en una profunda crisis pues las masas han dejado, al menos transitoriamente, de creer que estos mecanismos pueden resolver algo en sus vidas.
Por lo tanto ya no pueden seguir gobernando como antes del 20 de diciembre y necesitan introducir cambios cualitativos para seguir resolviendo a su favor la situación. Paralelamente las masas tampoco quieren seguir como antes. Esto no quiere decir que el poder este inmediatamente cuestionado pues la lucha no a desarrollado los atributos necesarios para hacer este cuestionamiento. En este sentido el "no pueden seguir gobernando como antes" (he aquí la sutileza de Lenin) no significa que no pueda seguir gobernando de ninguna manera, sino que necesitan introducir cambios no ordinarios en la situación para poder seguir haciéndolo.
Aquí tenemos una vez más la diferencia Marxista entre estado y gobierno o régimen político, una situación revolucionaria liquida casi siempre un régimen o una forma de gobierno pero no siempre termina con el estado de la clase dominante, una situación revolucionaria no necesariamente termina en una revolución triunfante. Por eso es oportuno establecer una precisión incorporando el concepto de crisis de poder o crisis revolucionaria, que es el momento donde la lucha a desarrollado también la capacidad de terminar con el aparato del estado de las clases dominantes y todos sus mecanismos represivos. Lo que sí es fundamental entender en nuestro caso es que el escenario y los tiempos y por lo tanto las tareas políticas han cambiado drásticamente a partir del 19 y el 20.
UNA DEBATE CON LAS CONCEPCIONES "REFLUJISTAS"
Existe actualmente una polémica acerca del rol del proletariado vinculado a la situación política y las tareas que esta nos demanda. Básicamente y a grandes rasgos, excluyendo claro esta las posturas de la derecha incluidas las de la socialdemocracia al estilo FREPASO, FRENAPO o ARI que pregonan directamente que la lucha nos lleva al golpe (más adelante precisaremos nuestro punto de vista sobre esto), existen en la izquierda 2 posturas con las que queremos polemizar, una de ellas no la más desarrollada pero si la más inmovilizante y por ello peligrosa es la que intentaremos criticar a continuación.
El argumento central que despliega, es que la clase obrera esta aún paralizada por diferentes factores, entre ellos el papel de la burocracia sindical y que hasta que la clase obrera no despierte en ultima instancia "aquí no pasa nada". Por lo tanto la tarea es "esperar" desplegando propaganda a que la clase se mueva y allí estaremos "nosotros" demostrando lo que es la lucha revolucionaria real.
Para estos sectores y lo expresó con claridad el Lemond Diplomatic en su número inmediato posterior al 20/12 dicha jornada fue producto exclusivamente de una movida interna de la burguesía, urdida fundamentalmente por sectores del PJ, "protagonizada por lúmpenes a sueldo y en los alrededores de Plaza de Mayo por los idiotas útiles de la ultraizquierda infiltrados por los servicios hasta los huesos".
Estas ideas subestiman absolutamente la marcha de los acontecimientos y propagandizan en medio de un auge de masas, posturas y tareas de neto corte reflujista. Son ideas como decíamos antes peligrosas no por lo que representan hoy, sino porque pueden ser el marco ideológico adecuado para intentar consolidar por "izquierda" en el terreno de las ideas y la teoría, un hipotético futuro descenso del combate popular.
En este país existen diversas corrientes de distinto origen que han desarrollado una concepción de carácter obrerista y economicista, y el "ista" determina una desviación o unilateralidad. Este tipo de concepciones son muy fuertes en las corrientes del Trotzkysmo y son la esencia de las tesis Morenistas, aunque no se expresan únicamente en este sector. Esta especie de maldición de vastos sectores de la izquierda argentina podría sintetizarse así: a falta de poder incorporar a grandes contingentes obreros a sus estrategias, estos partidos mayoritariamente conformados por asalariados de los servicios, intelectuales y pequeña burguesía se conforman con rendirle culto a la lucha económica de la clase, sin comprender su propio papel político como organizaciones de vanguardia en la gestación del proyecto revolucionario de poder del proletariado.
El obrerismo parte en primer término de una inadecuada formulación del problema de las clases, no conciben al proletariado industrial como una capa o componente de una clase social más amplia que es el proletariado o sea todo aquel, según la acepción de Marx en el manifiesto, que no posee otra cosa para vender en el mercado que su fuerza de trabajo (esta es la relación primaria o fundamental con los medios de producción - o se es propietario de ellos o solo se posee la fuerza de trabajo-).
Al considerar a la clase obrera o proletariado industrial como una clase en si misma fracturan artificialmente a la clase que es el proletariado. Partiendo de este defecto inicial el otro gran error del obrerismo es ver a la clase, mas allá de sus proclamas " Marxistas ", sólo en la esfera de sus relaciones económicas con los patrones, esto es si la clase no lucha dentro de la Fábrica y por aumento de salarios esta inmovilizada y para hacer la revolución habrá que esperar esta etapa ineludible.
No comprenden cabalmente la diferencia, ni como se gesta, entre clase en sí y clase para sí. Gramsci decía que el primer paso en el proceso de desarrollo de una formación socioeconómica y demostrativa del nivel de maduración de esta y de sus contradicciones, es la constitución de la clase como tal en el ámbito nacional, la clase en sí. El nivel de organización que corresponde a este estadio de la conciencia proletaria es el sindicato. Esta operación ya fue realizada en nuestro país y en el ámbito internacional en el siglo XIX o a lo sumo en los países más atrasados en la primera mitad del XX.
Por otra parte la constitución de la clase para sí, o sea la clase con conciencia de sus intereses históricos y con proyecto político, la clase que cuestiona el poder de la burguesía, sólo se puede realizar en la esfera de las relaciones políticas y la lucha por el poder, dentro pero fundamentalmente fuera de la fábrica, en la pelea no contra una cámara de patrones sino contra el estado de la burguesía, sus partidos y en última instancia sus organismos de represión.
Gramsi también distinguía entre sujeto teórico histórico y sujeto político práctico, esta podría ser otra forma de abordar este fenómeno de la clase en sí y para sí. Esta de alguna manera es la diferencia que hay entre el sindicato y el partido.
La vanguardia, los instrumentos políticos y en particular el partido de la clase, se forjan en la esfera de la lucha por el poder como decíamos y son la fusión de la teoría con la práctica. La composición social de la vanguardia puede recoger componentes de las distintas capas del proletariado y dependerá del momento histórico y la situación concreta dada, que capas son las que tienen mayor presencia. Intelectuales y pequeño burgueses e incluso cualquier miembro de la propia clase dominante que asuma los intereses históricos del proletariado y la línea del partido, son acogidos en el mismo.
Aquí se da la relación Marxista entre estructura y superestructura, donde la superestructura esta en relación dialéctica y no mecánica con la base, pues posee siempre una relativa y también dialéctica independencia Hubicar esta justa relación equivale por un lado a esquivar el dogmatismo y el mecanicismo y por la otra no caer en el idealismo.
El sujeto político practico, la vanguardia, en su expresión más acabada y organizada el partido, son los que expresan políticamente a la clase, la clase para sí, y los vehículos para la constitución y los componentes sociales específicos de esta clase para sí, de esta vanguardia son realmente variados en cada época y situación concreta.
En definitiva y para poner algunos ejemplos prácticos: ¿Qué expresaba él ejercito rebelde en la sierra maestra? sino a una vanguardia que fue constituyendo en las condiciones concretas de Cuba a la clase para sí. ¿Qué expresan hoy las FARC y el movimiento insurgente de Colombia? ¿No constituyen acaso el sujeto político practico, la vanguardia del proletariado y no expresan programática y metodológicamente la pelea de este y sus aliados principales en las condiciones concretas de Colombia hoy? O habría que quedarse allí a "esperar" que despierte la clase obrera colombiana y comience a pelear por su salario.
EL PROBLEMA DEL PODER Y EL OPTIMISMO DE LA IZQUIERDA REFORMISTA Y ELECTORAL
La otra concepción con la que es imprescindible polemizar es la mayoritariamnete imperante en las fuerzas de la izquierda tradicional y que tiene que ver básicamente con la ausencia de un proyecto de poder.
Con buenos reflejos este sector salió a ocupar el vacío de dirección política que tiene en este momento el movimiento popular. Impulsando la asamblea nacional piquetera aprovechando el espacio dejado por las desprestigiadas CCC y CTA, y simultáneamente incidiendo con fuerza en la llamada interbarrial de las asambleas de Parque Centenario en la capital Federal.
Por supuesto la virtud de la oportunidad no reemplaza la falta de perspectivas que esta gente necesariamente le da al movimiento. En líneas generales las resoluciones en cuanto a las consignas principales que han impulsado en estos ámbitos se pueden compartir y son básicamente correctas, cono no pago de la deuda, reestatización de las privatizadas, trabajo digno y el popular que se vayan todos. Sin embargo es justo decir que en este momento, para una organización de izquierda es difícil estar por detrás de estas consignas cuando amplios sectores del movimiento popular las están tomando como propias.
En el terreno del plan de lucha comenzamos a notar el rengueo reformista. Siguen convocándose a múltiples marchas, cacerolazos y actividades de movilización sin un criterio de concentrar las energías de la pelea y sin plantearse realmente como podemos empezar a endurecer la lucha, como ser más eficaces, como desarrollar la autodefensa de masas, como empezar a plantear en la práctica entre las masas movilizadas el problema del poder.
Para este sector, irresponsablemente la gigantesca crisis política determina que el poder esta a la vuelta de la esquina, simplemente porque no conciben la necesidad de dotar a lucha popular de atributos revolucionarios y de capacidad de enfrentar la violencia del sistema organizadamente. Directamente no comprenden el problema del poder, por eso incluso ni lo mencionan en sus consignas, para ellos el gobierno de los trabajadores y el pueblo surgirá como una fruta madura que cae del árbol de las movilizaciones permanentes, en algún momento la acumulación en este terreno será tal que se transformará en huelga general revolucionaria y el poder se nos concederá graciosamente o casi.
La asamblea constituyente sigue siendo la propuesta de salida política levantada por el PO y otros sectores de izquierda, hay algunos que ni siquiera bregan por una constituyente, sino simplemente por elecciones.
O sea que en medio de una gran crisis política y cuando la burguesía tiene a sus partidos y a parte de su propio estado deslegitimado ante las masas, la izquierda le pide a esa clase que utilice su ultimo recurso institucional y nos dice que por "una vez más", volvamos a confiar en las posibilidades que nos brinda la democracia y la institucionalidad burguesa. La asamblea constituyente seria según los sectores que la levantan una "mediación " hacia el poder, según la concepción marxista toda práctica presupone un contenido y le corresponde un nivel de conciencia ¿Qué nivel de conciencia generaría a esta altura una nueva elección? Cuándo las masas están movilizadas y tratando de lograr niveles de organización propia como las asambleas ¿Qué práctica significa ir nuevamente a un cuarto oscuro montado por la burguesía a elegir otra vez entre más de lo mismo? Indudablemente la asamblea constituyente es una mediación pero que conduce hacia atrás, que nos pone muy por debajo del propio 20 de diciembre.
Sin darse cuenta que si logra generarse un mínimo de condiciones políticas será la propia clase dominante la que haga dicha constituyente, para en ella intentar rearmar un sistema de partidos "nuevos" para otro recambio dentro del sistema.
Por otro lado si la burguesía no logra generarse ni el tiempo ni las condiciones mínimas para esa recomposición de su sistema de partidos y su régimen electoral y avanza la represión y las alternativas de mano dura, la consigna de la constituyente es absolutamente estéril para armar a las masas con los atributos organizativos y de lucha necesarios, para enfrentar lo que se viene en ese terreno.
EL MOVIMIENTO DE LOS TRABAJADORES OCUPADOS Y DESOCUPADOS
Partimos de concebir a la clase proletaria en los términos que mencionáramos más arriba, conformada a su interior por distintas capas que tienen que ver con los lugares o sectores específicos, esto es no por el trabajo abstracto sino por el trabajo concreto, que ocupan en su relación con los medios de producción.
Así tenemos al proletariado industrial, del comercio y los servicios, profesionales e intelectuales proletarizados y desocupados, que también son trabajadores que momentáneamente no pueden vender su fuerza de trabajo en el mercado.
Atravesamos una etapa del capitalismo en el ámbito nacional e internacional cuya lógica torna extremadamente difícil obtener reivindicaciobes para los trabajadores ocupados en la empresa. Sin embargo toda la última década estuvo atravesada por una intermitente pero ininterrumpida lucha de resistencia, seria sumamente extensa la lista de conflictos si quisiéramos señalarlos aquí. Lo que hay que reconocer es que esas luchas hasta el momento fracasaron a la hora de superar su dispersión, fundamentalmente porque no se las pudo dotar de una dirección clasista que desplazando a la burocracia las articulara en un plan nacional de la clase.
El papel de la socialdemocracia o burocracias de recambio ha sido central en este sentido ( CTA CGT "rebelde" etc.) que contó durante todo ese periodo y cuanta aún con el auspicio y el respaldo de la izquierda electoral o reformista.
En las actuales circunstancias no solo mantiene su vigencia sino que cobra renovada validez nuestra propuesta de avanzar hacia la construcción de una Central de Trabajadores de carácter Clasista, Antiburocrática e Internacionalista, como uno de los instrumentos necesarios para que la clase de su pelea contra la burguesía.
Sin embargo los trabajadores fueron encontrando múltiples formas de burlar tanto el corset de la burocracia como del estado Burgués. Muchas veces la batalla se desplazó de la empresa al territorio y se encarnó en otras tantas reivindicaciones proletarias, la defensa de la salud, la educación publica, la defensa de la tierra o la vivienda que amenazaban con ser desalojadas y en el último periodo contra la desocupación.
Un capitulo aparte merece la lucha de los trabajadores desocupados que ha sido una capa muy dinámica en la pelea del ultimo periodo. Desde el 96 hacia aquí pasando por puebladas como las de Cutral-Co y Tartagal han sido innumerables las batallas de este sector, entre ellas algunas de las puebladas más duras que conmovieron al gobierno de Menem y fundamentalmente comenzaron a configurar la caída de De La Rua. Este sector escapó al control de la burocracia y por ello mismo inquietó a los políticos del sistema, que inmediatamente se pusieron a idear un nuevo corset para ellos bajo la forma de las direcciones de D Elia y Alderete en La Matanza, que burocráticas y conciliadoras trataron de ser exhibidas como el ejemplo para el resto del país.
Hoy el bloque piquetero conformado por la izquierda y otros sectores tiene posiciones mas avanzadas pero se debate entre la falta de mayor insercion y los aparateos de la izquierda electoral que lo vacían de contenido. Por fin reconocemos en la Coordinadora Aníbal Verón una organización con una importante inserción de masas y una metodología democrática y perfil combativo.
Sin embargo y autocríticamente debemos reconocer que una dificultad severa del movimiento de desocupados es que en el contexto de su legitima pelea por resolver las urgentes necesidades de sus componentes, no ha logrado romper con la trampa que suponen los planes trabajar. Estos fueron una conquista arrancada con la lucha en un primer momento, sin embargo rápidamente la burguesía los utilizó como una forma de clientelismo político, de contención de las masas de desocupados con la amenaza siempre latente de que "se terminan los planes"; y una forma de bajar el salario real del conjunto de los trabajadores. En este sentido los planes trabajar tienen el "mérito" de demostrar que un trabajador vive y trabaja con 100 o 200 pesos por mes (50 dólares) situando la referencia para el precio de la fuerza de trabajo en ese monto.
El gran desafío es unir la lucha de los trabajadores ocupados y desocupados pues la desocupación es justamente el problema y la reivindicación central de la clase en la Argentina. A su vez este problema es la expresión por excelencia del modelo de país que han construido el capital financiero y los monopolios aquí.
Trabajo genuino con salarios dignos ya, debe ser uno de los puntos fundamentales del programa que ya sé esta armando en piquetes y asambleas; empresa que despide, entra en proceso de quiebra o para la producción debe ser tomada y puesta en funcionamiento por sus trabajadores, siguiendo los ejemplos de Zanon y Brukman entre otros, educación y salud publica y gratuita para todos, viviendas y tierras para todo el que las necesite, fuera el FMI y por el no pago de la deuda deben ser algunos de los puntos centrales de un programa que solo se realizará si somos capaces de echar a todos los que hundieron al país con la lucha, la organización y férrea unidad de ocupados y desocupados.
El proletariado y sus aliados más cercanos fueron encontrando en este periodo nuevas formas para burlar los mecanismos de control burgués sobre la sociedad, así muchas veces la debilidad se transforma en fortaleza como por ejemplo la debilidad que supone para la clase obrera altas tasas de desocupación, se transformó en un movimiento de desocupados que escapó por su novedad a los mecanismos de contención de la burguesía como la burocracia y en más de una oportunidad paralizó parte o regiones del país con sus cortes de ruta.
Después del 20 y como sus herederas más directas y orgullosas aparecieron las asambleas populares
La dispersión, el atomizamiento de las luchas los luchadores y sus organizaciones sociales y políticas, la desconfianza en los partidos, fueron todas debilidades que alimentaron el surgimiento de las asambleas donde empezaron a articularse en un espacio territorial concreto, un conjunto de luchadores que hasta ese momento actuaba disperso o ni siquiera se conocía.
Las asambleas nacen al calor del que se vayan todos, hijas de un reclamo político muy concreto basado en la desconfianza en los partidos, los personeros e incluso en muchas de las instituciones del sistema. Por eso son organismos de debate y acción política de las masas por excelencia, en ellas se reflejó él quiebre y el salto a la política que caracteriza la situación actual donde el reclamo central pasa ser de orden político general "que se vayan todos" donde el pueblo " ya no quiere vivir como antes".
Como tales como asambleas políticas son ámbitos donde el proletariado y sus capas aliadas pueden ir haciendo y creemos que en alguna medida lo van haciendo (al menos en capital y Gran Buenos Aires donde la experiencia esta más desarrollada) una experiencia de construcción alternativa, en la que de alguna manera se comienza a rozar e intuir el problema del poder.
La asamblea nacional de asambleas aprobó un programa avanzado con un perfil antiimperialista y que va más allá inclusive hacia el anticapitalismo, la gran incógnita es como llevar hacia adelante ese programa ¿Cómo efectivizar un gobierno de los trabajadores y el Pueblo? Y es allí donde aparece el limite antes criticado que el reformismo esta tratando de imponer a este gran movimiento.
ENTENDER EL ENFRENTAMIENTO EN TÉRMINOS DIALÉCTICOS DE UNA MANO QUE FUERZA LA OTRA Y LAS TAREAS URGENTES DE LOS REVOLUCIONARIOS
Hay que entender la lucha de clases como diría Clausewitz como una mano que fuerza la otra, no se puede entender el paso que da un contendiente si no se lo entiende como respuesta a los desafíos del otro bando. En ese sentido la lucha de clases se asemeja a una escalera, a un espiral, donde si uno de los contendientes sube o propone subir un peldaño en la calidad de la lucha el adversario tiene sólo 2 caminos o acepta el desafío o acepta la victoria de su oponente sin luchar.
Si somos derrotados en esta instancia será porque el enemigo fue más fuerte astuto e inteligente y no porque hayamos renunciado con lloriqueos como nos aconseja el reformismo a dar la batalla.
La tarea de los revolucionarios se podría sintetizar en la consigna de transformar cantidad en calidad y esto cuando comienza a bajar la oleada mobilizadora es mas que urgente.
En ese sentido cosas que hasta hace 10 días eran justas ahora comienzan a volverse incorrectas, hay comienza a ser imprescindible comenzar a superar el marco de espontaneidad relativa, cosa que de hecho a través de una aguda disputa por su dirección comienza a plasmarse, el problema es quien logra abrirle paso a una direccionalidad a todo este movimiento
Hay que unir la lucha de los trabajadores ocupados, desocupados y de las asambleas populares que están muy instaladas en los sectores de los asalariados urbanos de los servicios y las capas medias.
Las asambleas son el método de los trabajadores por lo tanto hay que transformarlas en un momento de reagrupamiento político nuevo de estos. Por supuesto que dentro de la fabrica o empresa no es tan sencillo como en la calle, pero debemos ubicar las formas para que cuidando a los cumpas el método de la asamblea como espacio de debate y acción política, no solo la asamblea de carácter sindical, se generalice también entre los trabajadores ocupados. Mientras tanto las asambleas populares de carácter vecinal o territorial también deben ser un ámbito de fundamentalmente de debate y acción política de trabajadores apuntando a resolver y luchar por el conjunto de reivindicaciones del trabajador en el territorio.
Las asambleas deben ser y hay que reafirmar este carácter y esta experiencia ámbitos de discusión y lucha práctica de los trabajadores y sus capas sociales aliadas amplias y plurales, y como tales ámbitos donde las masas comiencen a hacer aún muy en pequeño un ejercicio de poder.
Sin asustar hay que propagandizar en contra de los planes represivos de la burguesía y desarrollar y profundizar la organización para estar en condiciones de enfrentarlos. Hay luchar por darle un grado de organización superior a todo este movimiento, hay que disputar por una orientación de clase y por desarrollar atributos de la pelea que permitan al pueblo y a las organizaciones populares enfrentar y derrotar los planes represivos de la burguesía. Hay que desarrollar la autodefensa de masas para que lo sucedido el 20 sea nuestro piso y no nuestro techo, pero para desarrollar exitosamente este plano de la pelea necesitamos más organización y fundamentalmente más dirección en el movimiento de masas.
CONSTRUIR LOS INSTRUMENTOS POLÍTICOS LA TAREA URGENTE DE LA HORA
En este contexto el fortalecimiento del propio destacamento de RC es una tarea central, nuestros cuadros hoy deben estar metidos hasta el cuello en el movimiento de las masas es cierto, pero ¿Haciendo que?, Nuestra tarea central es reproducir allí a RC, contactar con otros revolucionarios y plantearnos todas las tareas que tienen que ver con la construcción de partido. Debemos plantearnos con energía y creatividad una ofensiva y plan de reclutamiento para nuestro destacamento como parte de la construcción del partido revolucionario necesario. Ya en otro plano trabajar para articular a la vanguardia político social en torno a un programa y una orientación y apuntando a ir conformando un movimiento antiimperialista y anticapitalista como lo hemos planteado oportunamente en nuestra dirección.
No negamos que los compañeros que tengan capacidad y vocación de masas se transformen en dirigentes de masas en estas circunstancias, pero nuestra tarea central es pelear no tanto una conducción física o personal del movimiento como su conducción política y para ello hay que concentrarse en las taras que presuponen la construcción de los planos mencionados.
El tema del partido es un tema central que requiere hoy en día dejar de lado timideces y reticencias, desde RC en primer termino y desde el Encuentro de Revolucionarios debemos lanzar una enérgica campaña que nos permita para mediados o fines de Abril estar en condiciones de ir a un segundo encuentro de revolucionarios con un abanico más amplio de participantes, a la vez con el objetivo de ir consolidando dirección y organización revolucionaria en este espacio. A su vez hay que salir con una campaña audaz hacia fuera a plantear este problema, la consigna debe ser la de nuestro último número de Orientación quien se diga revolucionario o Marxista Leninista debe abordar la discusión y la construcción del partido superando sectarismos o espíritu de grupos que en estas circunstancias se vuelven directamente criminales.
Junto a esto todas las tareas de construcción del movimiento antiimperialista y anticapitalista también están a la orden del día, el Domingo 10 de Marzo sé realizó un encuentro en la casa de HIJOS capital con un conjunto de organizaciones corrientes y agrupaciones para discutir la perspectiva de construcción de este movimiento.
Sin embargo lo central para el desarrollo de todos estos planos es como los construimos por abajo por barrio, zona y región. Allí esta la garantía de encarnarse en lo mejor del activismo y los luchadores y de ir superando realmente la dispersión pues esta es tal que hoy a novel nacional es imposible reagrupar a todos los sectores con posiciones avanzadas pues estos son justamente de carácter local.
Un plano del trabajo que merece un párrafo aparte es el trabajo en el movimiento juvenil, la idea del movimiento 20/12 si bien lo trascienden debe tener una fuerte presencia y componente juvenil combativo, por ello todas las iniciativas que podamos dar en este sentido con creatividad y desde abajo no solo esperando las directivas desde arriba son fundamentales, charlas debate, videos encuentros, acuerdos regionales que vayan sustentando la construcción de amplio movimiento juvenil combativo sostén importante de las luchas que vendrán.
Se ha abierto una nueva etapa en nuestro país, va quedando atrás aquel tiempo donde el llanto de la socialdemocracia aturdía nuestros oídos, hoy es tiempo de luchar, en las presentes condiciones se abre un enorme espacio para el desarrollo de nuestra orientación revolucionario y eso ya lo estamos palpando en cada uno de los regionales y zonas. Simultáneamente serán tiempos duros, el enemigo no cederá graciosamente sus posiciones, debemos prepararnos responsablemente y contribuir a que nuestra clase y nuestro pueblo se prepare para escalar el próximo peldaño de la lucha de clases, desarrollando todos los atributos necesarios para avanzar hacia la destrucción del poder de la burguesía.
Marzo 2002