CUADERNOS PARA LA MILITANCIA

ELEMENTOS DE DEBATE SOBRE LA SITUACION ACTUAL

LA GUERRA, EXPRESIÓN DE LA DESCOMUNAL CRISIS DEL IMPERIALISMO

 

 

REFUNDACIÓN COMUNISTA ARGENTINA

NOVIEMBRE 2001

SUMARIO:

La guerra, expresión de la descomunal crisis del imperialismo *

Una vez más sobre los hechos del 11 de septiembre *

Sobre el método *

Sobre el carácter de clase del dolor o la alegría frente a las víctimas civiles *

Sobre la guerra moderna *

La guerra fría o la continuación de la guerra por otros medios *

Los documentos de Santa Fe *

El fin de la guerra fría y el comienzo de la guerra caliente. *

La guerra del nuevo milenio, antecedentes políticos y económicos. *

La retirada soviética de Afganistán. *

La guerra del opio y el petróleo y el carácter de clase de la Guerra *

El plan Colombia, también hay guerra para Latinoamérica. *

El terror de la pequeña burguesía *

Supremacía o decadencia del imperialismo *

Por una campaña para derrotar al imperialismo en Afganistán, fuera Yankees del Medio Oriente, fuera yankees de América Latina *

Alegoría sobre la muerte *

SOBRE LOS METODOS DE LUCHA *

 

La guerra, expresión de la descomunal crisis del imperialismo

Una vez más sobre los hechos del 11 de septiembre

Mucha tinta se ha derramado, muchas cuartillas como diría el Che, se emborronaron en las últimas semanas en torno a este hecho. Asumiendo el riesgo de no ser originales diremos al respecto algunas cosas más, unas nuevas, otras no tanto.

En primer lugar reforzaremos la tesis ya sostenida por muchas fuerzas políticas y algunos intelectuales de izquierda de considerar al ataque sufrido por los EE.UU como un hecho histórico. Es la primera vez en casi 200 años que las vidas, la seguridad y los bienes de militares y civiles norteamericanos se ven afectados masivamente dentro de su propio territorio. La guerra, que durante todo ese tiempo había sido para la nación del norte del Río Bravo un fenómeno externo que seguían apaciblemente por la cadena CNN, se les metió de una vez y para siempre dentro de casa.

Esto es así independientemente del origen del ataque sobre el que existe toda una polémica. Independientemente de la identidad del autor concreto de los hechos, éstos objetivamente concluyen lo que podríamos denominar el ciclo de la impunidad yankee. La gran burguesía en primer lugar, y amplias capas del pueblo norteamericano ahora saben que la guerra, desde el 11 de Septiembre, también podrá golpear dentro del territorio de los EEUU.

Este fenómeno creemos que tendrá dos tiempos en su maduración e impacto sobre la política doméstica yankee. En primer lugar sabemos que se ha generado una reacción general de galvanización patriotera de amplios sectores al menos de la población blanca de origen anglosajón, alimentada, dirigida y controlada por los reaccionarios medios de comunicación de la "nación más democrática del planeta" y "la prensa libre por excelencia". Esta, pasados los primeros momentos de confusión se ha lanzado ordenadamente (reprimiendo y despidiendo sin ningún miramiento a todo aquel que se opusiera), a desarrollar la guerra de propaganda contra el demonio Taliban. Ya no podemos esperar en ningún caso, salvo mínimas y honrosas excepciones, información veraz sino propaganda de guerra norteamericana.

Pero más allá de este primer momento en la reacción del pueblo de EE.UU absolutamente previsible por lo demás, creemos que a más largo plazo esto también ayudará a que se vayan tensando todas las contradicciones de clase internas en este país. Es difícil saber como operará en un futuro más lejano la conciencia de que no son invulnerables como lo pensaban hasta hace muy poco.

Esta situación está siendo utilizada, al menos por ahora, para reforzar el presupuesto militar e incrementar el gasto del complejo militar industrial. Sin embargo si algo ha demostrado este hecho es el absurdo, en las actuales circunstancias de correlación de fuerzas mundiales y desarrollo de nuevas formas de guerra, de la instalación del famoso escudo antimisilístico. ¿De que ha servido o servirá ese tipo de desarrollo frente a estos nuevas formas de ataques?

Simultáneamente resultará interesante ver como van reaccionando con el tiempo los inversionistas y los capitales financieros, cuando procesen que la famosa invulnerabilidad y supuesta fortaleza yankee es solo un mito y que la guerra también puede llegar hasta el corazón de Wall Street. Como reaccionaran las burguesías subordinadas y pusilánimes de los países menos desarrollados, luego que sequen sus lágrimas de cocodrilo, o los progresistas al estilo de ciertos escribas locales que tenían entre sus principales argumentos a la hora de justificar su cipayismo, el "no se puede", "contra el gigante nada se puede". O como impactará esto en las cabezas de los propios pueblos del mundo y de sus vanguardias revolucionarias, pasados los primeros momentos de polémica cruzada y con mala leche planteada justamente por los sectores anteriores. En un mundo donde el lenguaje simbólico a pasado, Marketing mediante, a ocupar un lugar fundamental en el discurso, las torres incendiadas y derrumbándose con su enorme carga de violencia y dolor en el centro del imperio preanuncian, al mostrar su vulnerabilidad, el destino de derrota que los pueblos y trabajadores del mundo debemos hacerle cumplir.

Sobre el método

Si algún mérito han tenido estos hechos en el terreno del debate, es exacerbar al máximo la discusión sobre los métodos en todo el mundo y en particular entre el progresismo y la izquierda argentina.

Los objetivos elegidos constituyen simbólica y materialmente el centro del poder económico, político y militar norteamericano, desde este punto de vista que no hay que subestimar es un impacto durísimo sobre la autoestima, el orgullo y mito de invencibilidad yankee. A pesar de los cientos de miles de millones de dólares gastados anualmente en seguridad ésta recibió un impacto demoledor.

A partir de allí el imperialismo se abocó a la tarea de construir un gran paraguas político detrás de la consigna mágica de "contra el terrorismo" que le permitiese emblocar naciones, capas sociales, fuerzas políticas, intelectuales, formadores de opinión etc. Detrás de su cruzada imperial hoy en Afganistán, mañana en el mundo.

Con este empeño coincidieron objetivamente quienes desde el "progresismo", en nuestro país simbolizado por las posturas de Verbiztky en su "debate" con las Madres de Plaza de Mayo, tuvieron como primer reacción y empeño principal hasta el día de hoy despegarse y criticar al "terrorismo" en general y en abstracto.

Mucho se ha escrito sobre la guerra; la violencia y el terrorismo, no es una polémica nueva y detrás de esos argumentos progresistas que privilegian la vida en general, que están contra toda guerra o contra la guerra en general, esta siempre el interés de clase del imperialismo para deslegitimar toda actividad de resistencia violenta a la opresión por parte de los pueblos o de cualquier sector sojuzgado u oprimido en el mundo.

Aquí se han gastado toneladas de papel y de horas aire en estos días con ese fin. El ejemplo más patético lo constituye la anécdota de una pequeña movilización de una fuerza de izquierda a la embajada Norteamericana, en la que una periodista no sin malicia se mostraba confundida por las consignas y repreguntaba una y otra vez a los protagonistas contra quien estaban manifestando si contra los EE.UU o contra los "terroristas Talibanes", si esa era una manifestación de repudio o de apoyo a esa embajada, más allá de la caracterización del régimen Taliban que más adelante realizaremos, frente a la respuesta que la movilización en realidad cumplía con los dos propósitos terminamos compartiendo el estupor de la reportera.

En principio nosotros no repudiamos al terror en abstracto ni descartamos a priori ningún método de lucha que puedan utilizar los pueblos contra sus opresores y sus agresores. Y mucho menos estamos dispuestos a sumarnos al ingrato trabajo de sostener el paraguas de "antiterrorismo" conque el imperialismo pretende oxigenar su campaña neocolonialista en Asia y en el mundo.

Frente a este tipo de hechos hay que realizar un análisis de clase, en cada caso delimitar quien ejerce el terror, la violencia o el método que sea. En el contexto de una guerra como la que esta en curso. Que intereses concretos de clase la promueven? Cuál es el contenido de esos intereses y que es lo que se debe repudiar? Lenin dijo a este respecto en su momento que al terror blanco había que oponerle el terror rojo y esto es olvidado habitualmente aun por los que se dicen Leninistas.

En este caso decimos que la guerra no empezó el 11 de Septiembre sino mucho antes (tesis que sustentaremos más ampliamente a lo largo de este material), que el ataque es una consecuencia directa de la política de agresión y represión tanto interna como externa de la burguesía imperialista Yankee y que eso es lo que se debe resaltar fundamentalmente en la polémica, a riesgo de invertir el orden de importancia lógica de los acontecimientos. Los progresistas que jamás antes habían dicho una palabra sobre los Talibanes, que incluso aplaudieron la política de los EE.UU de impulsar y armar a los llamados Mujaidines contra el gobierno popular de Afganistán desde 1979 primero y luego contra la intervención Soviética, ahora se desgarran las vestiduras.

La exacerbación de todas las contradicciones internas y externas del imperialismo, llevan a una confrontación cada vez más abierta con los trabajadores en primer término y luego con los pueblos, las burguesías de los países más débiles e incluso y no en menor medida con los otros bloques imperiales. Si las actuales guerras comerciales no se trasforman en guerras abiertas entre las potencias imperialistas y los bloques económicos en los que están agrupadas, es por la gran supremacía militar norteamericana.

En este contexto y teniendo en cuenta los antecedentes de los conflictos en el mundo Arabe-Musulmán lo sucedido el 11 de setiembre no es un rayo en el cielo sereno, sino la culminación y la apertura de una nueva etapa en la confrontación internacional tras una década de escalada imperialista, nuevo orden e injerencia descontrolada en todo el planeta de los Yankees, violando inclusive la propia legalidad internacional que ellos están tratando de construir.

Quienes no lo entienden así y no realizan un análisis de clase están irremediablemente condenados a escindir el método de la realidad objetiva de la lucha de clases mundial y de condenar al terrorismo en general, incluso citando distraídamente a autores como Lenin y Trotzky, fuera de contexto y con evidente malicia. Se olvidan las montañas de páginas que cada uno de estos autores han escrito sobre el carácter de clase de la violencia y tomando partido decididamente para que los trabajadores y pueblos del mundo no renuncien a ningún método de antemano.

Por otra parte es así en términos objetivos de lucha de clases, de antagonismos económicos, políticos y sociales desatados como debemos abordar este hecho, pues en cuanto a sus autores es posible que nunca terminemos de esclarecer la verdad.

Desde ese punto de vista justo es decir que eludida la trampa argumental que nos pone la propaganda imperialista y centrado el eje del debate, reconocemos que el uso del terror o la violencia que en determinados casos es justo que ejerzan los pueblos contra sus opresores y que los revolucionarios reivindicamos, tiene necesariamente una calidad distinta al uso de la violencia que pueden hacer los fundamentalistas musulmanes como podría haber sido en este caso.

Reiteramos que, en cualquier circunstancia, no se pueden escindir los hechos de su contexto histórico y el marco de la lucha de clases en curso y mucho menos adherir como aquí han hecho algunos, a una especie de teoría de los dos demonios a escala internacional.

Se trata entonces de determinar la esencia del fenómeno, las responsabilidades y el carácter de clase de la guerra declarada y por lo tanto frente a los acontecimientos que están afectando al mundo entero incluido a nosotros tomar posición con claridad, en este caso contra la guerra y la ofensiva imperialista y neocolonialista desatada por el imperialismo Norteamericano y para derrotarla.

Sobre el carácter de clase del dolor o la alegría frente a las víctimas civiles

Otra consideración más nos merecen los hechos del 11 de septiembre y es que aquí no sin cierta sutileza histórica a quedado en evidencia el carácter de clase que también pueden tener los sentimientos y emociones. Tratando de superar años de un análisis racionalista que no se preocupaba por integrar a la lucha de clases las motivaciones originadas en los sentimientos, que no tienen una traducción directamente racional, intentaremos también incorporar este campo a lo sucedido ese día pues quienes durante años nos criticaron a los marxistas justamente este déficits, ahora le exigen a los pueblos del mundo una racionalidad absoluta en sus reacciones frente a estos sucesos.

Lo primero que queremos decir es que somos conscientes que estos hechos provocaron alegría, si señor Verbiztky no tiemble de indignación y pregúntele en el almacén, si es que va, a doña Rosa que sintió. A mí me dijo, " mira muchacho estos se la venían buscando hace mucho y el que a hierro mata a hierro muere" con una envidiable síntesis que muchos marxistas no poseemos.

Amplios sectores populares no solo en nuestro país sino en el mundo ese día por lo menos entendieron que los hechos se justificaban plenamente en la historia de agresión del imperio. Insistimos esta primer reacción que compartimos muchos revolucionarios partió del plano sentimental que se alimenta en el odio de clase frente a los explotadores y opresores del mundo entero, odio que aun elementalmente poseen casi todos los explotados y que por supuesto es una base para ella, pero no necesariamente una actitud consciente.

Simultáneamente los medios de comunicación masiva retransmitían en todo el mundo las imágenes de la CNN convertida en la cadena de información oficial de casi todo el planeta. En estas imágenes se reitera hasta el cansancio el lamento de la burguesía yankee por sus muertos, haciéndolo extensivo, exportándolo al igual que exportan sus capitales a todos los pueblos del mundo. Hay que decirlo, viendo esas imágenes en estas latitudes era un dolor extraño, ajeno, no por falta de humanidad sino porque también en este hecho se evidencia el carácter de clase para lamentar los muertos civiles de los conflictos armados.

Producto de ese colonialismo cultural muchos intelectuales, periodistas y comunicadores como les llaman ahora, portadores de una especie de lobotomía ideológica, reproducen hasta el cansancio el pensamiento que los norteamericanos pretenden único. Para ellos la guerra empezó, los civiles comenzaron a ser víctimas, cuando la desgracia golpeó suelo norteamericano.

Los millones de asesinados por las múltiples intervenciones de esa superpotencia en todo el mundo pertenecen para nuestros cipayos pensadores a alguna categoría subhumana, pues hasta hoy no los habían registrado.

¿Quién se acordó durante todo este tiempo de los 500.000 muertos causados, no ya por la guerra sino por el bloqueo a Irak? ¿Quién por los miles de muertos y la destrucción de la infraestructura civil en Yugoslavia condenando a ese pueblo a miseria por décadas? ¿ Quién de los millones que mueren de hambre o enfermedades curables producto de las políticas impulsadas por el imperialismo? ¿Quién habla de los 8 millones de Afganos que hoy están condenados prácticamente a morir de hambre como una de las primeras consecuencias de la guerra? Por mencionar solo algunos de los casos más actuales. He aquí las dos reacciones diametralmente opuestas sobre la tragedia de la guerra que marca la realidad.

Sobre la guerra moderna

Clausewitz el gran teórico burgués de la guerra pronunció hace ya casi 2 siglos su famosa tesis: "la guerra es la continuación de la política por otros medios". Reconocía que sobre un campo de acción único, el de la política, había por así decirlo dos momentos: uno en el que se imponían los medios no armados y otro en el que los medios a emplear eran necesariamente las armas, el momento de "imponerle al otro nuestra voluntad mediante un acto de fuerza".

En su análisis dialéctico Clausewitz diferencia la tendencia ideal implícita en toda guerra a la guerra absoluta, esto es a emplear todos los medios posibles de una vez, diríamos a no escatimar fuerzas sino a emplearlas al máximo en toda circunstancia, de las mediaciones que le impone la realidad. Las distintas motivaciones políticas existentes, la diversidad de intereses y por lo tanto de objetivos políticos que mueven a la guerra y la relación costo beneficio en cada caso lleva en la practica a graduar la guerra en toda una escala de acciones. En sus peldaños más bajos bastará, si los motivos de un bando no son lo suficientemente poderosos, que su contendiente demuestre una superioridad importante para que desista de su accionar armado.

Llegamos así a las razones de la guerra y por lo tanto a sus razones de clase, lugar en el que las limitaciones sociohistóricas concretas no le permitieron hurgar a esta incansable mente.

Sin embargo lo que sí analizó y desarrolló es el concepto de involucramiento de la población en el conflicto, aquí desarrolla una idea que como en otros puntos de su obra lo acerca a ciertas categorías marxistas que es la de fuerzas sociales. Clausewitz no concibe la guerra moderna solo como enfrentamientos de aparatos armados sino como confrontación de fuerzas sociales en pugna. Otro elemento que estudia es la enorme incidencia del factor moral en la lucha llegando a determinar que la derrota definitiva inclusive va mas allá del propio desarme del oponente, debe incluir el aniquilamiento de su voluntad de pelea pues mientras esta perdure el conflicto se mantendrá latente. Esto ha sucedido con muchas guerras que se desarrollaron intermitentemente, apareciendo y reapareciendo mucho después que un bando pareciese definitivamente derrotado.

En estos casos de guerras latentes, la propia realidad torna difuso el límite entre el tiempo donde mandan en la política "los medios" de la guerra y por lo tanto sus leyes y el tiempo donde manda la política no armada y por lo tanto sus especificidades.

Estos conceptos nos sirven actualmente como base para estudiar el fenómeno de la guerra en curso y sus antecedentes.

La guerra fría o la continuación de la guerra por otros medios

Un momento y una formulación relativamente novedosa en la política mundial fue la guerra fría.

El imperialismo Norteamericano emergente como la principal potencia capitalista de la segunda conflagración mundial y desde allí el "líder" del mundo Occidental, encabezó un bloque político y militar expresado entre otros instrumentos por la OTAN, que se consideró en guerra fría contra el bloque socialista. ¿ Que nuevo concepto es este, han cambiado acaso las formulaciones del gran maestro? En esencia no, por el contrario, los nuevos estrategas del pentágono le estaban dando la puntada final a un desarrollo teórico que no hacia más que reflejar la maduración de las contradicciones de clase mundial, en la nueva etapa.

La guerra fría supone como modalidad de enfrentamiento global entre bloques, una guerra latente y de larga duración que estallará en conflictos armados concretos en diferentes lugares del planeta, Vietnam, Corea, Cuba, casi toda el Africa durante la década del 60/70 en el marco de los procesos de descolonización etc.

Si bien el enfrentamiento armado como tal no ocupa totalmente el escenario durante todo el tiempo, según esta concepción si lo ocupa la guerra considerada como fría, como guerra latente. La consecuencia más importante de este fenómeno es que entonces en el accionar del imperialismo a escala mundial predominarán de manera permanente las leyes de la guerra y la espada estará lista a ser desenvainada sin más aviso allí donde la situación lo requiera.

O sea que en esta etapa en las relaciones políticas, medio de la lucha de clases, predominará la lógica de la guerra, aun cuando sus medios no se empleen permanentemente sino que en muchos casos permanezcan latentes.

Los documentos de Santa Fe

Esto es conceptualizado más o menos certeramente en los documentos mencionados que ya llevan acumuladas cuatro versiones.

En ellos se define la estrategia moderna del imperialismo y se desarrolla la tesis de los tres niveles de enfrentamiento: alta, media y baja intensidad. Con la teoría de la guerra y los conflictos de baja intensidad sé esta teorizando, aunque vulgar y rudamente como lo ha hecho siempre la inteligencia política Yankee, sobre este tiempo de guerra latente que antes se llamó guerra fría.

En apariencia se estaría invirtiendo la ecuación original del general prusiano: ahora estamos permanentemente en guerra, por lo menos mientras este estado de cosas dure y todos los otros requerimientos, todos los otros métodos se subordinan a las necesidades de ésta, es la continuación de la guerra por todos los medios.

¿Es que acaso la política ha perdido su supremacía? Claro que no! En realidad lo que sucede es que las contradicciones de clase, en el contexto del imperialismo maduro, llegan a un punto tal, escalan tal altura, que la guerra pasa a ocupar un espacio central en la realidad.

La política, que en toda sociedad dividida en clases y como expresión de la lucha entre ellas, es siempre una combinación de persuasión y cohersión cambia en esta etapa cualitativamente sus métodos, pierde espacio la hegemonía pacifica, se transforman las relaciones entre consenso y represión, cambia la dinámica y los métodos de la confrontación de las clases. La lógica de la guerra invade y enrarece todas las relaciones políticas.

La principal consecuencia de este fenómeno es que el propio régimen superestructural de la burguesía, en esta etapa casi universalmente la democracia burguesa, se transforma y la no-comprensión de esto a acarreado desde los tiempos de la guerra fría la descolocación de toda la "izquierda democrática" en el mundo entero.

Si el enemigo se maneja con una lógica de guerra, esto es si pone por encima del consenso o la hegemonía la posibilidad de forzar la voluntad de su oponente mediante un acto de fuerza, si esta premisa invade toda la vida y las relaciones políticas estamos frente a un fenómeno cualitativamente nuevo. Podemos decir que la profundización de las contradicciones ha ido involucrando paulatinamente al conjunto de las fuerzas sociales, el involucramiento de una forma u otra, encolumnadas detrás de una clase o la otra, de una postura u otra, de una inmensa cantidad de fuerzas sociales le otorga al conflicto una profundidad enorme.

Estas transformaciones de la política durante él ultimo medio siglo no fueron interpretadas sino por algunos revolucionarios, Mao, Ho Chi Min, Giap, Fidel y el Che entre los principales que hicieron política y la guerra en las nuevas condiciones e incluso teorizaron sobre ella.

El fin de la guerra fría y el comienzo de la guerra caliente.

Con la caída de la URRS la agudización de las contradicciones de clase del mundo moderno lejos de disminuir se incrementaron, aunque cambiaron de forma. Ya no existía el campo socialista que concentraba la tensión guerrera de su enemigo y que por otro lado, en su última etapa de descomposición, socavaba la tensión guerrera de los pueblos con su política de coexistencia pacifica y conciliación con el imperialismo.

Ahora los EE.UU sin ese gran contendiente se sintió con las manos libres para intentar sojuzgar a todo el mundo. Lejos de cesar la guerra, ahora ya sin la contrapartida soviética esta se extendió, los objetivos se multiplicaron por todo el globo. Naturalmente en la base de la nueva expansión están los motivos económicos, como siempre arrebatarles y o dominar los mercados a los otros bloques imperialistas y a las naciones menos desarrolladas. Dominar geográfica y materialmente todas aquellas regiones que tengan algo valioso que producir o extraer, petróleo, gas, minerales, alimentos, mano de obra barata, cursos de agua dulce (recurso no renovable que comienza a ser crítico), etc.

El enemigo para el Imperialismo Norteamericano se ha diversificado tanto que por momentos la espada imperial se alza incapaz de cerrar de un solo tajo todos los frentes.

Así la década del 90 fue una de las más prolíficas en conflictos armados, una sucesión ininterrumpida como pocas veces antes se vio en la historia.

Para ejemplificar podemos mencionar a la guerra de Irak que fue una guerra por el control de la principal cuenca petrolífera del mundo, control militar y político pues el régimen de Bagdad tenia a juicio de los norteamericanos demasiadas veleidades independentistas para ser toleradas. Luego la guerra por desarticular lo que amenazaba ser otro enclave independiente en una Europa central que ellos pretenden dominar a su antojo, y de allí las sucesivas guerras en Yugoslavia. La de Eslovenia, la de Croacia, la de Bosnia Herzegovina, la de Kosovo y ahora la de Macedonia. La política fue desmembrar Yugoslavia y destruir a Serbia que era su corazón. Para mencionar las más notables de una larga lista. En síntesis en Afganistán la guerra simplemente continúa.

La guerra del nuevo milenio, antecedentes políticos y económicos.

El llamado mundo Arabe-Musulmán ha sido por siglos un mundo en guerra, ha mantenido una rivalidad histórica con las potencias Europeas o lo que podríamos denominar el mundo judío-cristiano. No se trata de suscribir las tesis del choque de civilizaciones pero si de comprender que los conflictos de clase, sobre todo los conflictos de una clase dominante contra otra a partir de la disputa territorial y por mercados, están mediados por la superestructura político ideológica. Así si la clase dominante de una región o zona profesa una lengua, una religión y una cultura común, estos elementos serán otros tantos constituyentes de la unidad nacional que en la era del capitalismo no es más que la unidad de un mercado y de una zona de influencia de determinada burguesía. Así las superestructuras operan como diferenciadores entre naciones y como sostén e impulsores de los conflictos y las guerras.

A partir del desarrollo imperialista el mundo Arabe-Musulmán perdió definitivamente su carrera contra el mundo cristiano y paso a ser directamente parte de las colonias de las nuevas potencias imperiales, lo que exacerbó el odio y la confrontación religiosa cultural. A partir de allí comienza una larga y sinuosa batalla en la lucha de clases y por la independencia, que libran en diferentes condiciones las burguesías nacientes de esas naciones y en otros términos sus pueblos y proletarios.

Desde la segunda guerra, en el marco del proceso de descolonización, se libraron innumerables conflictos en toda la región en ello se realimentó permanentemente el odio antioccidental, antieuropeo y en particular y ya en las ultimas décadas antiyankee. El conflicto israelí-Palestino ha atravesado los últimos 40 años de historia mundial como uno de los más calientes del globo y ha galvanizado el espíritu árabe-musulmán contra la nación israelí y su gran patrocinador el imperialismo yankee.

Este no ha sido un proceso lineal, tiene avances y retrocesos, por momentos parecieron afirmarse las posiciones de los imperialistas Yankees o Europeos pero muchas veces ocupaciones o victorias políticas y militares de éstos, si bien en un primer momento afirmaban diríamos tácticamente sus posiciones, simultáneamente empujaban a largo plazo un conjunto de contradicciones que se les terminan volviendo en contra.

Por ejemplo y para citar casos cercanos en el tiempo, en la guerra del Golfo en el 90 Arabia Saudita estuvo entre los principales aliados de los EE.UU pues Irak es un enemigo geoestratégico de esa potencia petrolera. Pero los yankees llegaron para quedarse lo que al poco tiempo volvió en su contra a sectores importantes de la burguesía de dicho país, consciente de ser la dueña de una las riquezas más impresionantes del planeta y poco dispuesta como es de esperar, a compartirla al menos si puede evitarlo. Creciendo sus expresiones más nacionalistas entre las que objetivamente se encuentran líneas como las que sostiene Bin Laden. El otro ejemplo e íntimamente ligado a este es justamente el de Afganistán donde los Talibanes alentados por los Yankees se vuelven luego contra las pretensiones hegemonistas de éstos.

Pero justo es decir que el espíritu nacional o nacionalista de estos países también chocó en algún momento a partir de la década del 80 con la política Soviética en la zona, cada vez más rígida con los que consideraba sus aliados, a la vez que más conciliadora frente al imperialismo Yankee.

Los Norteamericanos aprovecharon inteligentemente esta circunstancia para quebrar lo que había sido por momentos una sólida relación, por ejemplo entre la URSS y Egipto, Siria, Yemen, Libia o Irak para mencionar algunos casos.

Lentamente a partir de los setenta se incrementó notablemente la pulseada por ganarse amigos entre los gobiernos de la región entre Norteamérica y la URSS, los primeros allí donde afirmaban su influencia a través de la inefable CIA, empujaban una política de extermino de las fuerzas populares, de izquierda y revolucionarias, esto coincidía con los sectores más retrógrados de esas naciones e incluso con los sectores más desarrollados de la burguesía que tampoco veían con buenos ojos la "sovietización" de la zona.

La intervención en Afganistán de los Soviéticos operó como un catalizador que los yankees utilizaron con gran inteligencia, en 10 años 30.000 combatientes de 40 países pertrechados ideológicamente con las armas sagradas del Corán y materialmente por los más eficaces y letales equipos norteamericanos, libraron su santa cruzada contra el poder rojo.

Mas allá de consideraciones ideológicas hay que notar que esto constituyó un verdadero movimiento internacionalista musulmán, de carácter reaccionario por supuesto, pero no por ello menos significativo como fuerza social en pugna.

La retirada soviética de Afganistán.

Hasta aquí tenemos una región con una cultura propia muy especial y poco ligada a los valores del capitalismo y un conjunto de naciones que en forma dispar y contradictoria en diferentes momentos intentaron afirmar sus proyectos de independencia nacional. Los errores de los Socialistas contribuyeron en el marco de la lucha de clases internacional y las campañas ideológicas yankees, a canalizar una buena parte de las energías populares hacia los objetivos más reaccionarios de esas burguesías y clases dominantes.

Sin embargo luego de la salida de los Soviéticos de ese país y el triunfo de los mujaidines y la caída de la URSS en el plano internacional, el panorama vuelve a cambiar. Es cierto que ya no quedan por lo menos en las naciones del Asia Central ni regímenes, ni demasiadas fuerzas progresistas pero los nuevos fundamentalistas, los monstruos creados y financiados por la CIA en su campaña contra los "comunistas", lentamente uno tras otro se volvieron a morder la mano del amo.

Es que las contradicciones internacionales entre el imperialismo y los países atrasados u oprimidos no solo no habían cesado sino que se habían incrementado en todos los órdenes y los nuevos actores, los que la rapacidad del imperialismo había dejado en escena, son los que las asumieron en las nuevas condiciones.

Aquí otro hecho para destacar es que si hoy las mujeres en Afganistán no están en la universidad o él ejército como lo estaban hace apenas 20 años es por responsabilidad del imperialismo. Si aquí hasta la reciente guerra gobernaba el régimen fundamentalista más reaccionario de la región es porque les fue en un momento objetivamente funcional a los intereses Norteamericanos

Y todos los demócratas y "progresistas" al estilo Verbiztky que ahora descubren todos los horrores del régimen Taliban, hasta no hace mucho no decían ni una palabra, es más durante la guerra contra los soviéticos y los comunistas Afganos, muchos de ellos aplaudían fervorosamente a los que ahora repudian.

La guerra del opio y el petróleo y el carácter de clase de la Guerra

Las razones de la guerra siguen siendo en esencia económicas y por extensión políticas.

El motivo central sigue siendo dominar una región que tiene después de la del Golfo Pérsico la segunda reserva petrolífera del mundo, recurso no renovable que se vuelve critico para el imperialismo norteamericano en crisis.

Simultáneamente esta es una zona geoestratégicamente fundamental, pues es la salida natural del petróleo de las naciones del sur de la ex URSS hacia el océano, a la vez que un lugar de paso y frontera entre China, el sur de Asia y las regiones centrales de esta. De hecho esta planteada la construcción de un gasoducto que atravesaría este país y que estaba paralizado por problemas políticos con el régimen Taliban.

De paso la guerra es por el control de la zona más importante de cosecha, elaboración y tráfico de opio y su derivado la heroína.

Este fue en su momento un negocio promovido por la CIA que impulsaba a los mujaidines a dar instrucción a los campesinos de sembrar opio en las zonas que iban "liberando" de los Soviéticos.

Así esta es una guerra de carácter imperialista desde el punto de vista Yankee, por la obtención del control sobre nuevos territorios, de sus reservas de petróleo y de su condición de paso estratégico en esa zona, en síntesis una guerra específicamente neocolonialista.

Aquí queremos polemizar de nuevo tanto con los "progresistas" como incluso con sectores de la izquierda que aunque aparentemente tienen posiciones más o menos correctas, en su debate o sus posiciones públicas no centran la argumentación sobre este eje sino sobre otros que le hacen el juego al imperio.

Así nos encontramos con el argumento de que estamos frente a una guerra interna del aparato militar y de inteligencia Yankee, por el opio y los negocios sucios, o que estamos frente a la confrontación de dos fascismos, el Yankee por un lado y el Taliban por otro, entre los argumentos más populares del reformismo pacifista.

Estas concepciones incurren en el error de método a pesar de reivindicarse Marxistas muchos de sus autores, al confundir fenómenos superestructurales como el carácter del gobierno, con las razones estructurales de toda guerra.

No cambiaría mucho que en el gobierno de los EE.UU estuviera Carter con su fama de "demócrata defensor de los derechos humanos" que el hecho que este Bush. De igual forma no cambiaría demasiado que en Afganistán este el Taliban o que estuviese la Alianza del Norte, como lo esta nuevamente en la mitad del país. Lo que define el carácter de la guerra es que se trata de la ofensiva del principal país imperialista de la tierra por controlar a un país pobre y atrasado, determinando su esencia neocolonialista.

De acuerdo a los razonamientos de la socialdemocracia si ésta es una guerra entre fascistas los trabajadores y los pueblos del mundo no tenemos ningún interés aquí y deberíamos repudiar a ambos bandos, cayendo así objetivamente en la trampa del imperialismo del inmovilismo y la paralización.

Esta es una guerra imperialista, neocolonialista, parte de una serie de guerras que el imperialismo ha sostenido sin solución de continuidad desde la caída del muro en todo el mundo, como parte de su ofensiva integral contra los trabajadores y pueblos del globo en los marcos de la transnacionalización y como continuidad en el nuevo contexto de la guerra fría ahora devenida en caliente y activísima.

El plan Colombia, también hay guerra para Latinoamérica.

Para quienes en nuestro continente tienen la ilusión de vivir en medio de la paz y de la democracia tenemos la mala noticia de informarles que la paz de los cementerios que por poco tiempo impuso el imperialismo a nuestros pueblos, esta rota y no sólo por el accionar de algunos sectores de las masas y organizaciones de vanguardia, sino por decisión del propio imperialismo que no le alcanza con los tributos pagados por este, su patio trasero, y enfila sus batallones de asesores y maestros de la muerte, (por ahora solo eso despues quien sabe) para terminar de imponer sus políticas de saqueo y exterminio, de terminar hasta con la más mínima expresión de independencia y resistencia.

Simultáneamente parece que los trabajadores y los pueblos no estamos tan dóciles como hace años atrás y las respuestas que se van construyendo distan mucho del ansiado pacifismo democrático que añora el señor Verbiztky.

Por eso aquí en nuestro continente bastante antes que se desatara la guerra de Afganistán, en los marcos de lo establecido en los Documentos de Santa Fe y aún mucho antes, el imperialismo nos había hecho su declaración formal de guerra.

La versión local de la guerra lleva ya más de un siglo, sin solución de continuidad estas tierras que tienen el dudoso honor de ser "patio trasero del imperio", han recibido como tales el derroche generoso de intervenciones frente al menor atisbo de desobediencia. Larguísima es la lista comenzando por la anexión de los estados Mexicanos en la guerra contra ese país a comienzos del siglo antepasado, las intervenciones e invasiones sucesivas a Nicaragua, Honduras, Guatemala, Santo Domingo, la permanente agresión a la revolución Cubana, el sostenimiento de los contras frente al gobierno revolucionario de Nicaragua, en la guerra más sucia y cruel que hayan probablemente llevado en este continente lo que es muchísimo decir, Granada, Panamá, el apoyo y sostenimiento de las dictaduras militares de la década del 70, la coordinación por parte de la CIA del plan Cóndor de exterminio de luchadores en todo el continente y más recientemente, el llamado plan Colombia. A pesar de todo esto algunos distraídos "demócratas" no se dan por aludidos.

En la Argentina desde hace años se vienen realizando maniobras militares de distinto tipo en conjunto con tropas de otros países Latinoamericanos y los Yankees. Para no extendernos en una lista que a esta altura del partido comienza a ser muy larga, pondremos a modo de ejemplo los operativos Cabañas 2000 y 2001, este último recientemente desarrollado en la Provincia de Salta escenario a comienzos de año de la pueblada de Tartagal-Mosconi.

Estos ejercicios conjuntos se inscriben en el contexto de las hipótesis desarrolladas en los marcos de la concepción de guerra global que esta desplegando EE.UU. Sus objetivos son aquí claramente de orden civil lo que demuestra la coherencia en el desarrollo doctrinario de los Norteamericanos, si la guerra es global el enemigo obviamente no son solo los hipotéticos ejércitos enemigos sino toda la población civil, o en los conceptos de Clausewitz, las fuerzas sociales que componen y alimentan el ejercito enemigo. Y despues se lamentan de las víctimas civiles, si no fuese trágico resultaría francamente como una broma.

Estos ejercicios, parte de la preparación combativa de la nueva guerra, apuntan a entrenar el accionar conjunto de las FF.AA locales de cara a la represión de hipotéticos levantamientos populares y desarrollo de fuerzas irregulares, en buen romance criollo, guerrillas revolucionarias.

La idea además de la propia preparación combativa, moral e ideológica es ir creando las condiciones políticas para el desarrollo de su objetivo de máxima, que es conformar un conjunto de ejércitos altamente coordinados en la región con eje en el desarrollo de fuerzas de despliegue rápido y en lo posible comandados por los propios Norteamericanos.

Junto a esto y como broche de oro tenemos la instalación de bases militares Norteamericanas en suelo Argentino, cosa prácticamente inconcebible hace algunos años. Ya los tenemos en casa, aunque muchos progresistas miren para otro lado o subestimen el tema, la invasión directa a comenzado y lo que es peor sin que desde este lado se ejerza ningún tipo de resistencia.

El terror de la pequeña burguesía

La reacción es sintomática y la polémica con las Madres llevada a cabo por Verbiztky y otros, expresa junto a un conjunto de posiciones políticas que hemos criticado a lo largo del presente material, una subordinación ideológica acrítica y funcional al sistema con argumentos seudoizquierdistas.

Estas posiciones existieron en todas las épocas de polémica revolucionaria pero se hacen más agudas en dos momentos distintos: en las derrotas profundas y en las etapas previas a la recomposición de la ofensiva popular, operando como una especie de alerta temprana del sistema. Estos personajes de la pequeña burguesía y la intelectualidad en el caso argentino viven en un momento que combina las características de los dos anteriores. Venimos de una dura derrota que golpeó con particular fuerza sobre estos sectores, que proporcionaron toda una pléyade de escribas y argumentadores al enemigo y que frente al hecho de la posibilidad hoy de que se recomponga el movimiento revolucionario, frente a la hipótesis de que la clase vuelva a plantearse el combate con objetivos y métodos revolucionarios, tiemblan de terror. Pues se les terminaría esta situación a la que tan bien se han acoplado y que es la paz putrefacta de los cementerios, donde ellos representan los cuerpos carcomidos de una nueva especie de zombies de la política.

Supremacía o decadencia del imperialismo

Desde la aparición del imperialismo como el eslabón superior del desarrollo capitalista, este ha transitado por al menos tres grandes configuraciones políticas internacionales, o como le gusta llamarlo a los intelectuales del sistema ahora, tres ordenes mundiales distintos.

El primero emergente de la primera guerra mundial donde se alcanzó un equilibrio relativo entre las potencias capitalistas que se disputaban el mercado y la supremacía mundial, en el que se mantenía la tensión entre ellas. Podemos decir que fue una primera guerra fría, pues durante esas dos décadas en las que aparecía como fenómeno emergente la aparición de la URSS y el socialismo real, la tensión interimperialista se mantuvo y desembocó en la segunda gran guerra del siglo pasado. De ella emerge una nueva configuración: EE.UU como clara potencia líder del mundo capitalista y la consolidación del bloque socialista haciendo que la tensión se traslade, guerra fría mediante, al conflicto capitalismo - socialismo como expresión de la contradicción fundamental de la época: burguesía - proletariado.

Finalmente luego de la caída de la ex URSS emergen los EE.UU consolidados como potencia mundial con su pretensión de imponer lo que ellos llaman el nuevo orden mundial, que es ni más ni menos que la imposición de sus intereses a todo el mundo mediante una persuasión que permanentemente hecha mano de la cohersión y la "superioridad" militar aérea y tecnológica sobre cualquier adversario.

Las contradicciones interimperialistas no solo no han cesado sino que se incrementan pero por ahora el imperialismo norteamericano ha logrado encolumnar aunque a veces a regañadientes al bloque Europeo. El Japón por su ubicación geoestratégica normalmente toma mayor distancia de la aventuras Yankees.

Los objetivos de guerra de los Norteamericanos han sido en la última década fundamentalmente todo país pequeño, pobre, atrasado o dependiente que de alguna manera desafiara las pretensiones hegemónicas establecidas en el nuevo orden, en este contexto un lugar especial lo han ocupado las naciones del mundo Arabe-Musulmán. Simultáneamente el otro gran enemigo definido y perseguido en este caso en el marco de los llamados conflictos o guerras de baja intensidad, lo constituyen los pueblos y trabajadores del mundo y más explícitamente sus organizaciones revolucionarias y de vanguardia como las FARC-EP en Colombia.

Aquí cabe destacar la tesis enunciada más arriba en el sentido que la guerra fría contra el bloque Soviético se transformó de hecho en guerra caliente contra todos los pueblos del mundo, contra las burguesías que hoy por hoy se resisten aunque sea mínimamente a la aplicación de las políticas imperiales, e inclusive aunque en términos económicos y diplomáticos, por ahora, hacia los otros bloques imperiales. Esto pone a la principal potencia capitalista del planeta en una posición de debilidad estratégica muy grande, como en su momento al imperio Romano o más tarde al imperio ingles, su momento de aparente máxima gloria es la antesala del infierno de la decadencia.

En síntesis producto del desarrollo del imperialismo y la profundización de las contradicciones de clase hace ya décadas que hemos entrado en un periodo de la humanidad caracterizado por el desarrollo de una guerra de clases, que va tomando diferentes formas, no siempre en ella el proletariado mundial tiene una dirección independiente o combate bajo las banderas del socialismo. Una guerra en la que sobre todo en la última década el imperialismo ha tenido la iniciativa y ha estado a la ofensiva, una guerra por etapas, latente, intermitente, mundial, expresión de la descomunal crisis del imperialismo maduro que invade e impone su lógica sobre todas las relaciones políticas internacionales o nacionales y frente a la que no cabe la indiferencia.

La ecuación de Clausewitz mantiene su plena vigencia, la guerra es la continuación de la política por otros medios, pero producto de la mundialización imperialista y de la descomunal profundidad de su crisis estamos frente a una última gran guerra mundial, que se va hilvanando de una infinidad de conflictos memores y no tanto. Va llegando la hora de que el proletariado y los pueblos del mundo asuman la misión histórica de terminar definitivamente con este flagelo de la humanidad, eliminando definitivamente sus causas.

Por una campaña para derrotar al imperialismo en Afganistán, fuera Yankees del Medio Oriente, fuera yankees de América Latina

Por todo lo antedicho creemos que es imprescindible lanzar una enérgica campaña contra la intervención imperialista en ese país de Asia para derrotar la ofensiva que esta articulando el enemigo de los pueblos del mundo y que como ellos mismos lo han dicho no termina allí sino que se extiende a múltiples objetivos en todo el globo.

Pero esta claro que el enemigo del género humano no caerá solo, habrá que derrumbarlo, y en ese sentido hoy nuestro deber como trabajadores en Latinoamérica, es impulsar en la medida de nuestras posibilidades todas las tareas que tengan que ver con derrotar la ofensiva imperialista.

Aquí en nuestra patria es imprescindible dar respuesta efectiva y eficaz a la instalación de las bases militares de los Yankees en nuestro suelo, hay que impulsar la construcción de un gran movimiento antiimperialista y antiyankee para echarlos de suelo argentino.

Estas tareas están intima y dialécticamente entrelazadas con las de orden anticapitalistas, revolucionarias y de lucha por el poder, hoy la derrota del imperialismo norteamericano es el primer empujón que hará caer el edificio del capitalismo mundial en esta su era imperialista madura.

Ante la cobardía, la pusilanimidad, los grititos histéricos de paz, mientras millones son masacrados de diferentes maneras en el mundo, debemos como dice el subcomandante Marcos "hacer de nuestra vergüenza una orden", diremos nosotros, de nuestro odio al enemigo de clase un deber. Que ese grito de guerra dado por el Che hace mas de treinta años en su mensaje a la Tricontinental, se multiplique por toda América y el mundo, ha llegado el tiempo de ponerle tiempo a la caída del imperio.

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Alegoría sobre la muerte

Una respuesta a Horacio Verbiztky y su "polémica" con las Madres de Plaza de Mayo

En el presente material transcribiremos algunos párrafos que consideramos interesantes de refutar del primer articulo de Verbiztky de esta larga polémica, y a continuación de ellos intentaremos trazar algunas reflexiones que los mismos nos merecen. No se trata de alimentar las alicaídas figuras de la socialdemocracia criolla pero si de implementar una polémica que creemos atraviesa toda la lucha de clases local, en torno no solo de este tema puntual sino de muchos otros y donde estos personeros del sistema disfrazados de progresistas, apuntan toda su artillería a intentar evitar la recomposición ideológica y política del proletariado en la Argentina.

Dice Verbiztky:

"Durante una clase pública dictada en la academia denominada Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo"

Nuestra respuesta:

La descalificación de la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo (Universidad de lucha y resistencia), reemplazado por el término "academia" y sobre todo usando el apelativo "denominada" es igual al uso del término "autodenominado", utilizado por la dictadura fascista para referirse a quienes le hicieron frente. Esto es propio del bagaje del terrorismo de estado, la descalificación, la deshumanización y el desconocimiento deliberado de los valores del oponente, como preludio del genocidio.

¿Es que a H V le molesta tanto la existencia de esa Universidad en un momento desastroso para la educación superior en la Argentina? ¿Será porque en ella, seguramente con insuficiencias, son otros los valores y conceptos que se intentan reproducir y no los del sistema?

Dice V:

"Nada más curioso que la referencia de Viñas a la lucha de clases. Tal vez Viñas maneje informes más secretos que los empleados por Estados Unidos para persuadir a todos los gobiernos del mundo sobre el origen de los atentados. Mientras no los revele, parecería que sus autores no han sido proletarios en lucha por la revolución socialista, sino el régimen teocrático de Afganistán, supresor de todas las libertades que permitirían vivir y desarrollar su obra en ese país a los intelectuales críticos, ateos, socialistas y judíos como Viñas. Y a sus mujeres, detalle no menor. El señor Bin Laden no busca abolir la explotación ni liberar las fuerzas productivas contenidas por un régimen de producción anacrónico. Es el heredero de un multimillonario contratista de obras públicas para la monarquía saudita y está interesado en el derrocamiento de su casa real, por considerarla demasiado permeable a la secularización de las costumbres. Marx debería revolverse en su tumba. También Troztsky, quien en 1911 fundamentó la oposición de los marxistas al terrorismo individual. Dice que sólo la clase obrera organizada puede llevar a cabo una huelga. En cambio, "la fórmula para fabricar explosivos está al alcance de todo el mundo y uno puede hacerse con un Browning en cualquier parte". Puede ser "muy impactante en sus formas externas (muerte, explosiones, así sucesivamente), pero absolutamente inofensiva en lo que respecta al sistema social".

"Las circunstancias son hoy otras y Trotzky sólo pensaba en atentados individuales contra un ministro o un patrón, pero el razonamiento de fondo no ha perdido vigencia".

Nuestra respuesta:

  1. ¿Desconoce? Que la burguesía imperialista norteamericana tiene de enemigos (y es lucha de clases) a otras burguesías desarrolladas o financieras con poder económico (léase en este caso árabes)
  2. Le adjudica a Marx y Trotzky una visón dogmática de la lucha de clases, al margen del movimiento real de las clases y reduce a ésta a la contradicción única: burguesía proletariado, absolutizando todas las contradicciones.
  3. Ni Marx ni Trotzky estuvieron en contra de desarrollar guerras anticapitalistas ni anticoloniazadoras, sino que al revés, las impulsaron.
  4. Los autores de referencias criticaron al terrorismo individual, como método único o absoluto, aislado de la lucha de clases, no como parte de las guerras justas. Él perteneció a Montoneros que ejerció "estos errores" que condena ahora ¿no era justo entonces?
  5. ¿Condenaría Verbiztky las acciones plausibles de definir como terroristas producidas durante la lucha por el surgimiento del Estado de Israel por las organizaciones Haganah, Irgum, Shtern. O por Montoneros durante las acciones contra los gobiernos dictatoriales de Onganía y Lanusse, o en esos contextos eran aceptables?
  6. ¿Si la lucha de los Musulmanes-Árabes es condenable, cual es su posición sobre el revisionismo histórico y el conflicto expresado en Unitarios – Federales (especialmente los señores feudales López Jordán, Chacho Peñaloza, Facundo Quiroga)?
  7. Dice V que no quiere elegir "entre los colonos fascistas de Sharon y los asesinos seriales de Hamas"

    Nuestra respuesta:

  8. ¡Los colonos de Sharon? Oculta que es el Estado de Israel y los partidos Nazi-sionistas en su conjunto, salvo una pequeña minoría que apoya la política de paz, el que lleva adelante la política criminal contra el pueblo Palestino.
  9. Dice V:

    "Es el pretexto que hoy están usando en todo el mundo, y también aquí, los interesados en reprimir cualquier forma de lucha popular y restringir el espacio de las libertades en aras de la seguridad. Porque creemos que la relación de fuerzas vigente sólo podrá ser modificada por una movilización popular masiva, que amplíe y no restrinja los espacios democráticos, y no por el foquismo incendiario de seis encapuchados, no podemos alegrarnos por la monstruosidad ocurrida el 11 de setiembre.

    Robespierre y Castelli fueron los rostros más intransigentes de grandes movimientos progresistas, basados en la emergencia y organización de clases sociales cuyo desarrollo era sofocado por las monarquías absolutas del Antiguo Régimen. Bin Laden y los talibanes desearían volver el reloj de la historia a mucho antes de 1789, año inaugural de las revoluciones burguesas".

    Nuestra respuesta:

  10. Los seis encapuchados son parte de un proceso más o menos continuo de violencia imperialista y respuesta organizada por diferentes clases y pueblos de diversas nacionalidades, con frentes tácticos y estratégicos que se juntan y se enfrentan entre sí, con múltiples contradicciones primarias y secundarias, sólo en el mundo árabe podemos señalar: guerras producidas en el norte de África, Asia Central, Balcanes y Lejano y Medio Oriente, para citar algunos ejemplos:
    1. Ruso – Turca de fin del siglo XIX.
    2. Invasiones y Colonizaciones del norte y centro de África por Francia, Inglaterra, Alemania e Italia.
    3. Segunda Guerra Mundial, uno de sus teatros de operaciones en el Norte de África.
    4. Argelia – Francia – (Guerra de Liberación)
      Argelia gobierno FLN – FIS
    5. Israel – Siria, Egipto (1967) "Guerra de los seis días"
    6. Jordania – Palestinos (Septiembre Negro de 1967)
    7. Siria, Egipto – Israel (1973) "Guerra del Yom-Kipur"
    8. Estado de Israel – Palestinos (OLP – Hezbollah – FDLP-FPLP – Hamas)
    9. Estado de Israel – Líbano (1982)
    10. En Líbano:
      - Estado de Israel – Líbano - MMusulmanes Chiítas
      - EEUU - Socialistas drusos
      - NATO - OLP
      - Cristianos Maronitas (E.S.L.)
    11. <

      Enfrentamientos internos entre el pueblo palestino, entre Al Fatah – Al Saika

    12. Frente Polisario – Mauritania por la República Saharaui
      Frente Polisario – Marruecos
    13. Irak – Kuwait (derivó en un conflicto internacional "Guerra del Golfo")
    14. Yemen Sanh´a – Yemen del Sur
    15. Irak –Irán (6 años de guerra)
    16. Pueblo Kurdo – Turquía
      – Irak
      – Irán
      – Armenia
    17. Arabia Saudita – de aliado incondicional a país hostil de EEUU
    18. Armenia – Azerbaijan (por Nagorno – Karabaj)
    19. Turquía – Grecia (por Chipre)
    20. Bosnia Herzegovina – Yugoslavia
    21. Albania – Yugoslavia (por Kosovo)
    22. Albania – Macedonia
    23. Irán (gobierno de los Ayatollah –1979-) – Mujaidines Khalk
    24. Rusia – Chechenia
    25. Indonesia - entre comunidades Católicas-Musulmanas
    26. Kazajstán – Turkmenistán – Uzbekistán – Tadjikistán como integrantes de la URSS – comunistas afganos contra la coalición apoyada por EEUU - China – Pakistán – Irán, en el pasado inmediato.
    27. Hoy en Afganistán entre Taliban - Alianza del Norte
      - EEUU
    28. - NATO
      - Pakistán

    29. Pakistán: entre dictadura militar fascista pro-yankee y movimiento taliban
    30. Pakistán – India (por el Bangla Desh)

    Todas estas contradicciones que involucran a millones de personas afectadas por posiciones de los EEUU en distintos momentos, con posiciones y realineamientos diversos, quedan reducidas según Verbiztky a seis encapuchados.

    Como ejemplo de las intervenciones de EEUU, sólo hay que valorar que después de cada conflicto alguna fuerza aliada de ellos, se convierte en su enemigo.

  11. Lo que sucede con Bin Laden y su monarquía es que sustituye como sujeto oponente a la globalización imperialista y capitalista a la izquierda y los revolucionarios luego de su aniquilamiento con la imprescindible ayuda de los Yankees. Estos sectores son emergentes de una cultura de atraso, de la cultura religiosa del Islam ya sea en sus variantes Sunnitas o Chiítas. Un reducto ideológico donde esos pueblos se apoyan para resistir tanta agresión y despojo por los EEUU. Los gobiernos "progresistas europeos", el Nazi-Sionismo del Estado de Israel, los errores cometidos por la ex URSS y China y la ausencia de un movimiento revolucionario a escala mundial que enfrente la globalización de la explotación, el hambre y la guerra. Globalización que cuenta con la complicidad por acción u omisión de muchos intelectuales, periodistas y políticos cómplices del genocidio mundial, complicidad que se tiñe muchas veces de"progresismo".
  12. Sin embargo rápidamente condenan a quienes han decidido inmolarse enfrentando el poder de los causantes de esta situación.

  13. Paradoja: Primero trata a revolucionarios de progresistas, luego habla de revolucionarios de la burguesía ¿Es que los progresistas serían para él una categoría aceptable en todo tiempo y circunstancia? En general los progresistas en varios procesos revolucionarios han llegado hasta una determinada altura del desarrollo de las circunstancias históricas, a partir de las cuales pasan a oponerse a los revolucionarios, por la violencia. Kerenski fue progresista contra el Zar y contrarrevolucionario contra bolcheviques (incluyendo a Trotzky) Liniers, Saavedra, Deán Funes fueron progresistas contra el colonialismo inglés y luego el español pero contrarrevolucionarios contra Moreno, Castelli y otros patriotas.
  14. El 11 de septiembre se destruyó la idea de la impunidad que acompañaron en las últimas décadas al gobierno de la burguesía y la mayoría del pueblo norteamericano. Es el mismo pueblo neoyorquino que salió por las calles a festejar el triunfo de la NATO contra Irak.
  15. Dice V:

    "En los últimos años la organización que dirige ha llamado "prostitutas" a las Madres de Plaza de Mayo que cobraron indemnizaciones por la desaparición forzada de sus hijos; "pagados por el imperialismo" a los científicos del Equipo de Antropología Forense que están reconstruyendo la historia de las víctimas del Estado terrorista; "fascistas" a quienes afirmaron que en Colombia las violaciones a los derechos humanos las comete no sólo el bando sostenido por Estados Unidos sino también las FARC; "fascista" otra vez al sistema democrático español, que responde dentro del estado de derecho a los atentados de ETA".

    "A lo sumo, cuando se han expresado en un ámbito colectivo estas posiciones han sido sometidas a votación y derrotadas, como en la última asamblea nacional piquetera".

    "...de quienes no creemos que haya que elegir entre la limpieza étnica de Milosevic y los "daños colaterales" de la OTAN".

    Nuestra respuesta:

  16. El ataque a las FARC-EP está en plena coincidencia con el Plan Colombia y pretende desconocer que las IMI (Industrias Militares Israelíes) y el Tsahal (Ejército de Israel) han armado a los grupos paramilitares de los narcotraficantes a cambio del lavado de dinero.
    La ETA es combatida con torturas por parte de la burguesía franquista española.
    La asamblea piquetera a la que hace referencia es absolutamente cuestionable desde su propia convocatoria por la falta precisamente de carácter democrático.
  17. Horacio Verbiztky aplica la teoría de los dos demonios, como categorías de análisis de la realidad internacional.
  18. En realidad, se podría afirmar que desde el punto de vista ideológico están operando tres fundamentalismos:
    a- Cristiano en sus variantes: Protestante (Burguesía yankee e inglesa) Evangélicas (Burguesía yankee y alemana) Católicas (Burguesías europeas).
    b- Judeo-Sionismo: Parte de la burguesía yankee e israelí.
    c- Islámico: En sus variantes Sunnitas y Chiítas (Burguesías árabes).
    Tanto en sus clases dominantes, en sus aparatos estatales, y en sus clases oprimidas.

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SOBRE LOS METODOS DE LUCHA

A partir del ataque del 11 de setiembre del 2001, el gobierno de EEUU, ha lanzado entre otras medidas, una profunda ofensiva ideológica y política, tendiente a crear el máximo posible de confusión, sobre los métodos y formas de lucha, que en el curso del desarrollo de los mismos van poniendo en practica los pueblos, sus clases oprimidas y las organizaciones que los representan.

Esta campaña tiene como objetivo principal, desacreditar la lucha revolucionaria de los trabajadores y los pueblos, aislar a las vanguardias que se van conformando durante las luchas, crear las condiciones políticas para poder reprimirlas y llegado el caso eliminarlas físicamente.

EEUU y quienes lo acompañan se plantean elevar al terrorismo como política mundial con el fin de asegurar su dominación a escala planetaria.

Esta formidable campaña política ideológica, reproducida por la mayoría de los medios masivos de comunicación, arrastra también a buena parte de los sectores democráticos y antiimperialistas y a un considerable numero de fuerzas de izquierda, que desde una condena general del llamado terrorismo, no se preocupan en esclarecer frente a las masas, las formas y métodos de la lucha de clases, su desarrollo, la vinculación dialéctica entre los mismos, contribuyendo de este modo a generar confusión y parálisis en el movimiento popular, a privilegiar el pacifismo, el parlamentarismo y toda otra forma de lucha que de hecho rechaza los métodos y forma de lucha en donde los pueblos y sus organizaciones despliegan la violencia revolucionarias en combinación con otras formas de lucha, con el objetivo de poner fin a la explotación, el hambre y la miseria de millones de personas, objetivo que no se puede lograr sin derrotar a la burguesía del poder, poner fin al capitalismo y sus consecuencias y abrir paso a la construcción del socialismo.

Habiendo fijado nuestra posición frente al atraque del 11 de setiembre (ver Orientación Nº 12) y sin ignorar que se ha abierto un debate que excede este hecho puntual, afirmamos que:

- La burguesía considera toda acción de lucha de los trabajadores y los sectores populares como actos subversivos violentos, que atentan contra sus leyes y orden. En determinadas ocasiones, llegan al extremo de considerar a las más elementales formas de lucha, como las huelgas, cortes de ruta, piquetes etc. como una forma de terror que se ejerce contra una parte de la población.

- Al tiempo que difunden esta opinión, intentan ocultar que desde el aparato del estado, que no es otra cosa que el aparato de dominación de una clase sobre otra, a medida que crecen las luchas de los trabajadores y el pueblo, la burguesía profundiza todos los mecanismos de represión utilizando la justicia, las cárceles, los servicios de información, los grupos parapoliciales, hasta llegar a la aplicación lisa y llana del terrorismo de estado.

- Para enfrentar esta política, los trabajadores y las fuerzas populares, van ampliando y profundizando sus formas de lucha, combinando unas con otras, reemplazándolas formas anticuadas y ahora inservibles, por otras más efectivas para la nueva situación dada. Desde esta perspectiva afirmamos que es un deber de las fuerzas revolucionarias, organizar, alentar y contribuir a desarrollar todas las formas de lucha que las masas van desarrollando para conquistar sus objetivos, tanto los inmediatos como los históricos. No hacerlo es apartarse del camino revolucionario, es claudicar política e ideológicamente frente al enemigo, es arrastrar a los trabajadores y al pueblo a la confusión y la parálisis.

- Que en este sentido el marxismo leninismo, hace ya mucho tiempo que delimito su posición frente a otras corrientes del campo popular, que negando el papel de las masas en los cambios históricos empujadas por la desesperación, la inmadurez política o ideas falsas sobre la lucha de clases, emprenden acciones al margen de las mismas, renunciando al trabajo paciente de educación en las ideas del socialismo, a desarrollar el espíritu, la disciplina y la organización revolucionaria en el seno de la clase y los sectores oprimidos por el capital e intentan reemplazar a las mismas por la acción individual o de un grupo.

- Que si bien el marxismo rechaza el terror individual como forma apta para la lucha de clases, por su carácter desorganizador de las masas, porque reduce a las mismas a simple espectadoras y en definitiva porque resulta inocuo frente al enemigo; al mismo tiempo considera que en el marco de las luchas de las masas y en función de las necesidades de esa misma lucha es un deber de los revolucionarios llevar adelante medidas de castigo contra los elementos provocadores, los contrarrevolucionarios, los torturadores y toda clase de elementos que se ensañan contra los trabajadores y el pueblo.

- Que considerar actos terroristas, estas y otras acciones que en el curso de las luchas los pueblos y sus vanguardias ponen en practica, no solo es hacerle el juego a la burguesía y confundir a los trabajadores, sino que también constituye una claudicación en el terreno ideológico y practico que facilita la labor del enemigo en su política por aislar y exterminar a la vanguardia revolucionaria.

- Estos problemas, de enorme importancia para contribuir al avance del proceso revolucionario, deben ser planteados con la máxima claridad, en momentos en que el imperialismo yankee se plantea extender en el ámbito mundial su guerra contra los pueblos e, impedir por todos los medios a su alcance la formación de una organización revolucionaria capaz de desarrollar todas las formas de lucha. América Latina es considerada por los yankees como parte de su teatro de operaciones en donde Cuba y las FARC-EP han sido incluidas como parte de los movimientos terroristas. En nuestro país, en complicidad con el cogobierno de la Alianza-PJ, se plantean transformar a la zona de la Triple Frontera en un escenario de guerra donde el objetivo central es instalar una base militar para mantener bajo control a todo el Cono Sur. Esta situación nos plantea a los trabajadores, a los campesinos pobres, a los pueblos indígenas, a los jóvenes, mujeres y a las fuerzas antiimperialistas y revolucionarias de toda América Latina, tareas que tendremos que saber cumplir con toda la responsabilidad, serenidad y firmeza que la situación requiera.

- Que teniendo en cuenta la experiencia vivida en nuestro país, tenemos la obligación de no repetir los errores y aprender las lecciones de la historia. En la década de los 60-70 muchas organizaciones fueron caracterizadas como terroristas porque en sus accionar supieron combinar las distintas formas de lucha, desde lo electoral, hasta la armada.

- Que desde esta perspectiva manifestamos nuestra más amplia solidaridad, con todos los pueblos del mundo que luchan por su libertad, por la independencia nacional, contra el imperialismo y por el socialismo.

Noviembre de 2001