24 de marzo de 1976 - 24 de marzo del 2002
El mayor homenaje a nuestros caídos será el triunfo de la revolución
El 20 de Diciembre se cerró un ciclo en la historia argentina y se pasó a una etapa superior de la lucha popular. Estamos frente a la crisis casi terminal de un país, en el que desde el 76 se viene desarrollando una ofensiva feroz sobre los intereses y las condiciones de vida de los trabajadores y las masas populares.
Nunca más clara y evidente la continuidad en los procesos económico-sociales y junto a ello la continuidad y coherencia política entre la dictadura criminal del 76 y su legitima hija: esta democracia putrefacta y autoritaria de los capitalistas, que se inauguró en el 83 y entró en coma el 20 de Diciembre último.
Los 30.000 desaparecidos, los "ni muertos ni vivos" de Videla y todo el horror de aquellos años de plomo, encuentran su razón y consumación como proyecto político en la realidad actual.
Hoy hay en nuestro país más de 14 millones de pobres, personas que tienen ingresos por debajo de 500 pesos para una familia de 4 integrantes, pero los propios economistas del sistema pronostican que el proceso inflacionario elevará esa cifra hacia fines de año a más de 20 millones. La desocupación supera holgadamente los 4 millones de argentinos y devaluación mediante el salario promedio pretende ser llevado, y ya sé esta en esos niveles para algunos sectores, a los 80 o a lo sumo 100 dólares mensuales.
La famosa "clase media", los pequeños propietarios y los profesionales independientes, junto a las capas más altas del proletariado (todos aquellos empleados con ingresos altos, técnicos y/o profesionales en relación de dependencia), han sido furiosamente expropiados garantizando la quiebra masiva de la pequeña burguesía y su pasaje a las filas del proletariado.
Se van logrando así algunas de las aspiraciones históricas de los grandes grupos económicos locales, extranjeros y el imperialismo: empobrecer a todo ese sector medio y bajar simultáneamente el salario, aumentando de esta manera enormemente su cuota de plusvalía. Latinoamericanizar a la Argentina era una condición esencial de dominación para el imperialismo Yankee.
En este contexto los monopolios de origen norteamericano están en mucho mejores condiciones para reposicionarse en el mercado local, asegurando un esquema de generación de divisas a través de la exportación en algunos rubros, que garanticen el pago de la deuda externa y de paso metiendo a la Argentina en el ALCA para romper el MERCOSUR como broche final de su ofensiva.
Se cierra de esta manera claramente el ciclo inaugurado el 76. Lo que comenzó con horror con horror termina, pero también y esto es lo que les preocupa, se cierra el ciclo de ofensiva del capital y defensiva de las fuerzas populares, pues hoy las masas no sólo ven con mayor claridad el hilo conductor de todo este proceso, sino que cuestionan agudamente tanto las políticas económicas del gran capital como a sus partidos y en buena medida a gran parte de sus instituciones.
El 20 de diciembre se concentraron las experiencias de un largo proceso de resistencia, años de reivindicaciones fundamentalmente económicas pegaron un salto de calidad transformándose primero, en él fuera De La Rua que presidió la heroica batalla de Plaza de Mayo y en el actual "Que Se Vayan Todos". Hoy el centro de la polémica está en el terreno político. Por eso las legítimas herederas del 20 son las asambleas populares, órganos de debate y acción política de las masas donde se hace un ejercicio primario y elemental si se quiere, pero ejercicio al fin, de democracia directa.
Mas allá de las posturas de la derecha que directamente enfrenta con patotas a las asambleas o de otros sectores que quieren institucionalizarlas, dentro de la propia "izquierda" debemos enfrentar por lo menos 2 concepciones erróneas: una que peca de cierto espontaneísmo o mejor dicho facilísimo, planteando que las asambleas con su sola existencia y con los cacerolazos pueden cuestionar el poder burgués. La otra hace hincapié en que la clase obrera no estaría participando en forma orgánica en estas luchas, subestimando en consecuencia la potencialidad revolucionaria de la presente situación política.
Desde Refundación Comunista decimos que el proletariado ha sido y es parte fundamental de todo este proceso, que la composición de las movilizaciones, piquetes y asambleas es predominantemente de asalariados ocupados y desocupados. En todo caso hay que pelear para que este novedoso e importante instrumento se desarrolle tomado como eje los intereses históricos del proletariado, debemos trabajar para que en las asambleas hegemonicen las políticas y posturas de los trabajadores, dirigiendo en las condiciones concretas en que se da la lucha, a las otras capas agredidas por el imperialismo.
En las asambleas, en el movimiento piquetero y en parte de las masas sé esta construyendo y levantando un programa de carácter profundamente antiimperialista y anticapitalista, encabezado por el no pago de la deuda, la reestatización de las privatizadas bajo control de los trabajadores, por trabajo genuino para todos con salarios dignos, por salud y educación para todos entre sus principales puntos, conjunto de medidas que apuntan en el sentido correcto de hacerle pagar la crisis a los que la generaron: los monopolios y el capital financiero, expropiando a quienes por años nos saquearon.
En este contexto la gran burguesía y el imperialismo conscientes de que ya no pueden gobernar como lo hacían antes del 20 de Diciembre, sobre la base del consenso relativo y los recambios electorales pues todas sus figuras y partidos están cuestionados, preparan distintas variantes de mano dura para poder seguir aplicando sus planes de saqueo. Sin embargo no estamos en el 76, no tienen aún sectores que estén dispuestos a tolerar y justificar la represión y por otro lado el pueblo ya a atravesado esa experiencia y esta vez luchará mucho mas fieramente todavía.
La consigna "Que Se Vayan Todos" recoge en este contexto el descrédito que despiertan entre las masas los políticos burgueses y la legitima aspiración de terminar con este régimen democrático burgués que garantizó por años el saqueo del pueblo. Sin embargo es preciso señalar el camino para que efectivamente se vayan todos, es imprescindible plantear y trabajar para echarlos con la lucha y la organización, con la lucha hay que echar a Duhalde sin caer en las trampas de los que nos alertan con los hipotéticos "golpes".
Si el enemigo se prepara para desplegar mano dura, la respuesta no puede ser un clamor inútil de elecciones ya o asamblea constituyente, consignas estériles para organizar el paso de la lucha popular a un plano superior. Frente a la escalada violenta de los burgueses debemos trabajar con las masas para enfrentar organizadamente esa violencia de los de arriba. Hay que desarrollar todos los atributos en la lucha popular para dar la batalla en las condiciones más complejas y difíciles y triunfar.
La pelea será larga y seguramente muy dura, el enemigo no abandonará graciosamente sus posiciones y privilegios y nosotros debemos desplegar todos los instrumentos y medidas de lucha necesarias para asegurar la victoria popular.
Debemos en este contexto, con un espíritu realmente amplio, contribuir a consolidar, organizar y elevar política e ideológicamente este hermoso y enorme movimiento de millones en lucha que hoy existe.
Debemos trabajar para articular a la vanguardia político social detrás de un programa y una política antiimperialista y anticapitalista y con vocación de poder, creando un poderoso movimiento político unitario que debe identificarse en su simbología e identidad con la gesta del 20 de diciembre.
En ese contexto debemos luchar para construir el partido revolucionario en la Argentina, expresión de lo más genuino de nuestra historia y de las luchas actuales, ese partido que como un puño de acero este dispuesto a dirigir los golpes de las masas, hasta demoler desde los cimientos este sistema criminal, pues sólo así podremos darle paso a la hermosa tarea de construir la nueva sociedad.
No habrá mayor homenaje a los caídos en las batallas anteriores que tomar sus banderas, su ejemplo y el camino revolucionario que ellos emprendieron en el punto más alto alcanzado. Les decimos: camaradas aquí estamos para retomar la posta con el desafío de ir mas allá, esta vez hasta la victoria final.
Con lucha y organización echar a todos los que explotan a los trabajadores y hundieron el país
En la lucha construir el poder de los trabajadores y el pueblo.
REFUNDACION COMUNISTA