Santa Maravillas de Jesús, santa del siglo XX Lo que Dios quiera, cuando Dios quiera, como Dios quiera Santa Maravillas de Jesús, santa del siglo XX

 

Sección Biografías: San Juan de Dios

San Juan de Dios (imagen del museo dedicado al santo en Granada)

 

San Juan de Dios nació en Portugal en 1495 y murió en Granada en 1550, en ambos casos un 8 de marzo. Su madre murió cuando él era aún muy joven y su padre falleció en un convento tras abrazar la vida religiosa.

Siendo joven se desempeñó como pastor. Como era apreciado por el dueño de la finca, se le propuso el casamiento con la hija del patrón, con lo cual heredaría el lugar. Sin embargo, no aceptó con el objetivo de dedicarse a labores más espirituales.

 

No obstante, debió participar como soldados en las tropas ibéricas bajo el reinado de Carlos V. En una ocasión, como consecuencia de su falta de alerta en el puesto de centinela, las huestes rivales saquearon un depósito a su cargo. Fue condenado a muerte por sus propios superiores, pero Juan se encomendó a la Santísima Virgen y logró que le perdonaran la vida.

 Iglesia y hospital de San Juan de Dios (Granada)

De esa manera abandonó el ejército y, movido por intenciones espirituales, se dedicó a la venta ambulante estampas y libros religiosos. Cuando ejerciendo esta tarea llegó a la ciudad de Granada, se encontró con un niño pobre y muy necesitado y se ofreció a ayudarlo. Sorprendentemente, el "pequeño" le dijo: "Granada será tu cruz", y desapareció.

Fue así que en esa ciudad se topó con una misión del padre San Luis de Ávila. Juan de Dios asistió a uno de sus sermones; cuando el predicador hablaba contra la vida de pecado, Juan cayó de rodillas gritando "Misericordia Señor, que soy un pecador". Se confesó con San Juan de Ávila, repartió entre los pobres lo que tenía en su librería y empezó a deambular por las calles de Granada pidiendo misericordia a Dios por todos sus pecados. La gente lo creyó loco y finalmente fue trasladado a una institución de salud mental.


En aquellos tiempos, fruto del desconocimiento, se presumía que el tratamiento de las enfermedades psiquiátricas consistía en métodos crueles, como el apaleamiento y otros tormentos. Juan, sin embargo, ofreció los azotes a Dios como reparación e intentó corregir a sus verdugos. Aquella estadía resultó providencial, ya que advirtió la necesidad de curar el alma para lograr el bienestar del cuerpo.

 

Cuando San Luis de Ávila regresó a Granada y supo lo ocurrido, logró sacarlo del hospicio y le aconsejó que reviera su postura de simular la locura como forma de expiación y martirio. Desde ese momento san Juan de Dios dedicaría su vida a ayudar a los enfermos más miserables por amor a Cristo Jesús, a quien ellos representaban.

El santo alquiló una casa vieja para recibir mendigos, enfermos mentales, ancianos, huérfanos y desamparados. San Juan cumplía funciones de enfermero, cocinero, barrendero, padre, amigo y hermano de todos, recorriendo las calles en busca de limosnas por las noches. Su creciente popularidad en toda Granada llegó a oídos del obispo local, quien empezó a llamarlo “Juan de Dios” y le brindó como uniforme una túnica negra, que utilizaron sus seguidores por varios siglos.

 

Las crónicas de la época describen hechos extraordinarios, como el incendio de su pequeño hospital durante el cual el santo atravesaba las llamas sin quemarse para rescatar y salvar la vida de sus internados.

 

La propia salud de san Juan de Dios se deterioró con los años, en especial con dolores articulares originados en una probable artritis progresiva. Debió dejar su obra para trasladarse a la casa de una vecina de la ciudad para recibir a su vez cuidados. Mientras tanto, su obra quedó en manos de 2 colaboradores, entre ellos Antonio Martín, un hombre a quien el santo había convertido.

El 8 de marzo de 1550, tras exclamar un "Jesús, Jesús, en tus manos me encomiendo", falleció estando de rodillas, después de 10 años dirigiendo su hospital de pobres con tanta humildad, que siendo el más grande santo de la ciudad se creía el más indigno pecador. El que había sido apedreado como loco, fue acompañado al cementerio por el obispo, las autoridades y todo el pueblo.

Después de muerto obtuvo de Dios muchos milagros en favor de sus devotos y fue canonizado por Alejandro VIII el 16 de octubre de 1690. Es Patrono de los que trabajan en hospitales y de los que propagan libros religiosos.

A su muerte su obra se extendió por toda España e Italia y hoy día está presente en todo el planeta. Los religiosos hospitalarios de San Juan De Dios tienen 216 casas en el mundo para el servicio de los enfermos.

 

San Juan de Dios: alcánzanos de Dios un gran amor hacia los enfermos y los pobres.

   

Revista Digital Fides et Ratio - Abril de 2009

 

Volver a la página principal                                                     Regresar al índice de la presente edición

 

  CONTÁCTENOS    VÍDEOS    BIBLIOTECA

ARCHIVO DE ARTÍCULOS



Próximamente emisora radial (streaming)

Documento creado con software de código abierto (Nvu.com)