LOS GUSTOS, ESOS MALOS CONSEJEROS

Mis experiencias como criador de palomos colillanos,me permite afirmar que, para poder llegar a tener un palomar con ejemplares cada día mas equilibrados y parecidos entre sí,lo mas interesante es seguir las lineas que marca el ESTANDAR de esta raza.No debemos de olvidar que este y otros estandares fueron confeccionados en su momentos por expertos colombófilos que, con honestidad, y aportando sus conocimientos sobre nuestros palomos,supieron apreciar lo mejor de cada raza y llegaron a definir los diferentes tipos.Sé que a veces es difícil interpretar con exactitud los estandares,problema que yo,particularmente,he solventado con muchas horas de charla con todo tipo de aficionados a la raza que cultivo y algo muy importante, teniendo en cuenta los  criterios  que ,razonablemente he creído acertados de cada una de las voces, es decir, no cerrándome a una idea propia(gusto).La experiencia me ha demostrado que el aficionado que se ha cerrado a sus propios gustos sigue teniendo después de los años ejemplares que yo denominaria “degeneraciones”,y lo digo sin ofender a nadie.

Hay que tener muy en cuenta que sólo reconociendo los defectos de nuestra colonia podremos llegar a cierto grado de perfeccionamiento, porque, en mi opinión, el animal perfecto, el que destaca por su morfología tanto parado como en el aire, es algo difícil de conseguir.De otro modo,si se lograran animales perfectos cada vez que nos lo propusiéramos, ya haría muchos años que los aficionados habríamos dejado de seleccionar palomos. O sea que, gracias a la imperfección de nuestros animales, sigue vivo en nosotros este antiquísimo arte que conocemos con el nombre de colombicultura (cultura de palomos).

Sobre los gustos, opino que es el camino más rápido para perder el “equilibrio” en nuestros animales. Sirvan los apuntes que ahora presentaré, tomados en mi palomar y en palomares de otros colegas, como evidencia de los desequilibrios que se observan en los animales que han sido cargados con detalles genéricos dominantes de cada una de las tres razas que conforman el palomo colillano sevillano:

-Los Amurcianados. Suelen ser bellos por su figura, muy engatillados (cuello con mucha forma de “s”), arrullan alto, con muy buen morrillo (parte posterior del cuello, que se hincha) y cortos; pero presentan algunos defectos; entre ellos los más importantes son: su talla pequeña, plumas estrechas albardilla estrecha, no abren la cola en 180 grados, poca envergadura de alas, y suelen quebrar en demasía (desplazamiento excesivo del cuello hacia atrás).

-Los Agorguerados. Son ejemplares de muy buena talla, alas de excelente envergadura, muy buena anchura de plumas, cuello largo, y altos de patas. Sin embargo, son rectos de cuello, buche flojo y excesivamente aperado (lo que provoca que se les balancee en el aire y se les roce en el suelo), cuando vuelan suelen llevar el cuello erguido, pero adelantado, y son más pesadas que las otras “degeneraciones”.

-Los Amarchenerados. Poseen muchas plumas y de excelente calidad, albardilla impresionante, abren la cola más de 180 grados, buche ancho y lleno, y un vuelo maravillosamente pausado. Pero tienen poco morrillo, sacan poco cuello al volar, son cortos de patas, y arrullan gachos (con la cabeza muy baja, inclinada hacia el suelo).

Estas son algunas de las cualidades y defectos que poseen nuestros colillanos, detalles que, si somos honestos con nosotros mismos, podremos adivinar en ellos.

Para concluir, sugiero que, en honor a aquellos inteligentes y honrados señores que determinaron los estándares, sigamos las directrices que tan sabiamente marcaron, puesto que, en última instancia, los únicos que salen beneficiados son nuestros tan queridos colillanos. Por lo tanto, valdrá la pena que seamos más humildes y conscientes, porque, sin duda, esta raza única de palomos se merece que dejemos de ser “Genios de la genética y continuemos siendo aprendices de colombicultura.

ENRIC PERST

       

 

 

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