ChiKung Estático

Explicaciones y textos del maestro Zen Juan Chamero

 

El difícil arte de pararse como un árbol:

"pararse como un árbol" es el arte chino del que vamos a tratar. Chi Kung es el arte del Chi o de la libre canalización de la energía natural a través de nuestro cuerpo. En plena madrugada, puede verse en los bosques y plazas de China a personas de todas las edades practicando "Tai Chi Chuan", que es un arte exquisito de movimientos orientados al mantenimiento de nuestra vitalidad y a la búsqueda de la excelencia sicofísica.

 

El Tai Chi Chuan es un arte de movimientos "lentos" y "suaves", pero mucho más lentos son los distintos sistemas de curación y de entrenamiento derivados del Chi Kung, tan lentos que operan en la inmovilidad total del cuerpo.

 

En efecto, el Chi Kung estático consiste básicamente en pararse y quedarse absolutamente inmóvil como un árbol. Usted podrá ver practicantes, muchas veces enfrente de un árbol, indudablemente vivos pero absolutamente inmóviles. Los ejercicios de Chi Kung producen una verdadera revolución interna, son realmente agotadores y llevan al organismo a situaciones sicofísicas extremas. Todo lo que hemos visto sobre "imagery" es posible en Chi Kung como posible es ejercitarse a través de su práctica en prácticamente todas las habilidades sicofísicas.
 

Chi Kung:  vía de crecimiento de "adentro hacia afuera":

 

Chi Kung es una vía de crecimiento individual de "adentro hacia afuera" cual si fuéramos árboles con raíces profundamente "enraizadas" en la tierra, y con un tronco, ramas, follaje y frutos abriéndose hacia el cielo. El Chi Kung está hoy siendo estudiado con sumo interés en virtud de su probada eficacia para el fortalecimiento del sistema inmunológico, la regeneración del sistema nervioso y sus poderosos efectos energizantes. Practicantes de Chi Kung en edades avanzadas, han experimentado significativos crecimientos musculares en zonas críticas, imposibles de obtener en los gimnasios.

 

Dentro de los sistemas que cultivan el Chi Kung hemos elegido el sistema Zhan Zhuang del maestro chino Lam Kam Chuen quién abrió unas clínica de Chi Kung en Londres en el año 1991 orientada al tratamiento curativo. Como en la meditación Zen, cuerpo y mente están atentos, pero en Chi Kung la actividad interior es mucho mayor, haciendo más dificultoso tanto el pensar como el "no pensar". Curiosamente, los ejercicios de Chi Kung hacen trabajar todos nuestros músculos e incluso, mediante imagery, pueden activarse todas nuestras rutinas cerebrales de movimiento.

 

Los ejercicios de Chi Kung parecerían una combinación de ejercitación aeróbica y anaeróbica, ambas modalidades de trabajo muscular pero con mucho menos exigencia del sistema cardiovascular. La respiración se hace lenta y profunda, el ritmo cardíaco aumenta alimentando perfectamente al sistema sin producir ahogos. La continuación, está sólo limitada por nuestra fuerza de voluntad.

 

Quien haya intentado hacer gimnasia o práctica deportiva con "imagery" habrá comprobado cuán difícil es concentrarse, quizás por las exigencias impuestas a nuestro cerebro por la propia inmovilidad. En los ejercicios de Chi Kung, en cambio, la inmovilidad ayuda, pese al tremendo esfuerzo interior, a lograr la concentración necesaria. Al respecto, el maestro chino Wang Xiang Zhai creador del estilo de boxeo chino "da cheng chuan" enseñaba a sus alumnos mediante los siguientes versos:
 

"animado por la fuerza de la naturaleza,

tú eres tan fuerte como un dragón,

inhalando y espirando en forma natural y lenta,

tú llegarás a percibir el mecanismo del movimiento.
aprovéchate tú mismo de la fuerza del universo,

y pon en juego tu propia habilidad instintiva.
moviéndote, tú eres como el tigre hambriento,

inmóvil, tú eres como el dragón que hiberna."
 

Como en el Do-in en Chi Kung hay caminos aptos para la cura, para el desarrollo espiritual, para la práctica de las artes marciales y para el entrenamiento deportivo de alto rendimiento.

 

aquí se presentan las cinco posturas básicas juntas,

para que el lector aprecie las diferencias en "altura" que se producen

al flexionar las piernas en cada posición.

 

Posturas básicas:

 en esta primera parte se aprenden las posiciones básicas, una de inicio, cuatro "activas" y una de cierre de ciclo, coincidente con la de inicio pero con espíritu de terminación. Sentirse natural en cualquiera de estas posiciones puede tomar seis meses de práctica diaria de una hora de duración. En cada práctica autocorríjase, tratando de encontrar siempre no menos de una decena de "errores": de postura, de equilibrio, de simetría, de concentración, del ritmo respiratorio, contracciones desmedidas, falta de unidad corpórea, falta de unidad sicofísica, falta de unidad sicofísica espiritual, etc.

Le deseamos suerte y le aconsejamos paciencia pues...

¡los resultados son sorprendentes!

 

Supondremos en nuestros lectores conocimiento sobre respiración abdominal, siendo conveniente también algún conocimiento previo sobre "meridianos de energía".  Entraremos de lleno a la descripción de las posiciones básicas del estilo Zhan Zhuang del Chi Kung. Se trata de cinco posturas o gestos a ser realizados como si fuera "uno y el universo" con clara conciencia de las diferencias pero al mismo tiempo fundidos com-penetrados el uno en el otro, sin sentirse ni demasiado pequeño ni demasiado grande, sin demasiada humildad ni demasiada soberbia. Uno es pequeño relativamente pero necesario al Todo del cual se forma parte.

Los gestos crecen en intensidad y en una complejidad que dependerá mucho del practicante en varios sentidos: primero y fundamental, el paso del tiempo influye notablemente en el agotamiento.
 

Al respecto, se recomienda alejar las especulaciones acerca de "lo que falta" llevando una cuenta del tiempo transcurrido para fortalecer nuestra voluntad y hacerla trabajar en forma independiente del "fruto"; por ejemplo, de la proximidad de terminar con el "suplicio" y alcanzar finalmente el descanso reparador. Con este tipo de especulación se pierde gran parte de la eficacia de estos ejercicios milenarios.
 

En la mayor parte de los casos el "crescendo" sigue la secuencia (1,3), (2, 7), (3, 5), (4, 4), (5, 10), donde el primer número de cada par encerrado entre paréntesis indica el número del ejercicio y el segundo indica, en una escala de 0 a 10 la sensación de esfuerzo necesario para mantener correctamente la posición.

Como cierre de este "crescendo" se pasa a la misma postura o gesto inicial de "wu chi" pero evidentemente las circunstancias no son las mismas, razón por la cual se convierte en un sexto ejercicio.
 

Notas: hacemos notar a los practicantes occidentales que es habitual en las prácticas sicofísicas orientales no poner sobre aviso a los alumnos acerca de las solicitaciones de esfuerzo a que van a ser sometidos en una determinada clase.

 

De esta forma se adapta al alumno a todas las eventualidades posibles y a no especular: es decir, en cada momento dar lo mejor de sí, sin esperar que el maestro otorgue el lógicamente esperado "reposo del guerrero" después de un esfuerzo de alta exigencia

 

Para los principiantes, se recomienda llegar a practicar unos cinco minutos en la posición inicial, de 10 a 15 en esta segunda posición y luego terminar repitiendo cinco minutos en la posición inicial. previamente, se aconseja precalentar el cuerpo, por ejemplo, con la serie de los 40 movimientos de hombros y rodillas seguido de la serie de Ba Duan Jin.

 

Se recomienda además, el registro detallado de las experiencias, a saber, entumecimientos, malestares, dolores, cosquilleos, acaloramientos, transpiración, temblores, desequilibrios, asimetrías en las sensaciones, etc. estos registros, deben ser continuamente supervisados por un maestro, a los fines de evaluar el progreso interno del practicante, pues la experiencia dice que los "patterns" de asimilación de los ejercicios es algo común a todas las personas.

 

Postura 1: wu chi:

En las figuras
se aprecia el esquema posicional de esta primera posición natural común a todas las artes marciales orientales. Los chinos recomiendan practicarla enfrente de un árbol poderoso con el sol a nuestras espaldas.
 

Es una posición de perfecto equilibrio, "a plomo" o "aplomada", cual si estuviéramos colgados por el tope de nuestra cabeza, apoyados firmemente sobre ambos pies, apuntando hacia afuera unos 30 grados aproximadamente y repartiendo la mitad de nuestro peso sobre cada uno de ellos, sobre la línea imaginaria dibujada por los centros geométricos de ambos, ubicados sobre el límite entre la planta y el arco plantal.

Las manos colgadas flojamente sobre los costados, hombros naturalmente caídos. el eje central, perpendicular al piso sobre el que estamos apoyados, debe pasar por la parte superior de la cabeza, por el medio de la línea imaginaria que une los extremos de nuestras orejas, por el "hara", que está ubicado aproximadamente a 5 centímetros más abajo de nuestro ombligo y a un tercio del camino hacia adentro de nuestro vientre y finalmente, por la línea ya descripta que une los centros geométricos de nuestros pies.

La cabeza, debe colocarse verticalmente, de forma tal que el cuello pueda relajarse totalmente, con la perilla un poco hundida y con la mirada dirigida hacia adelante y ligeramente hacia abajo, sin focalizarse en nada en particular. La boca debe estar cerrada pero sin apretar los dientes, y con la punta de la lengua tocando suavemente sobre el paladar superior. Las manos deben permanecer relajadas con los dedos naturalmente curvados y abiertos. Las rodillas destrabadas pero sin flexionar.
 

Lograda esta posición, manténgase en ella durante al menos cinco minutos, respirando en forma calma. Durante ese período, entreténgase recorriendo mentalmente su cuerpo en forma sistemática, por ejemplo, de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, buscando la posición correcta y la relajación del mismo.

Si usted no es una persona habitualmente tranquila o está demasiado tensionada, estos primeros cinco minutos le parecerán algo imposible de lograr, señal de que usted necesita urgentemente de este tipo de ejercitación. Usted comenzará a preguntarse que hace en esa posición y se sentirá confundido, quizás molesto y quizás hasta un poco tonto. No importa, usted está comenzando una primera experiencia de alineación y de unificación de su cuerpo con su mente.

Justamente a este respecto, en el huang ti nei chi o "manual clásico de medicina interna del emperador amarillo" escrito hace cerca de 4.000 años, en su introducción, le comentaba el emperador amarillo a su médico de cabecera:

 

"yo he escuchado que en tiempos antiguos,

existían los llamados seres espirituales:
que estaban entre el cielo y la tierra,

conectando el universo;
 

comprendían y eran capaces

de controlar tanto el yin como el yang,

los dos principios de la naturaleza;
 

ellos inhalaron la esencia vital de la vida;
ellos permanecieron inconmovibles en su espíritu;
sus músculos y sus órganos eran una unidad -
eso es el Tao, lo que tú buscas.
 

¡esto es lo que usted ha comenzado a experimentar !.

Una vez que usted se acostumbre a esta primera posición, le sugerimos que imagine, siguiendo al esquema, que está enraizado en la tierra, de las rodillas para abajo, y que de sus rodillas hacia arriba usted se consustancia con un árbol, tomando distintos nutrientes y distintas formas de energía para mantener y mejorar su equilibrio

Posición 2: manteniendo el todo:

 

Intente primero practicar esta posición durante cinco minutos tratando de reproducir globalmente el gesto de la figura. Muy probablemente, usted sentirá por primera vez, si no lo ha experimentado ya con la posición número uno, molestias y hasta dolor, en hombros, piernas, brazos y cuello.
 

Para lograr la posición correcta, partiendo de la primera posición, hay que bajar algo más la cadera, unos cinco centímetros, manteniendo el resto inalterado. Luego, deben extender los brazos hacia adelante, como si se fuera a abrazar una gran pelota playera de unos 35 a 45 centímetros de diámetro, dependiendo de la envergadura de los brazos.

Los brazos dibujan un círculo abierto, a la altura de los hombros y con las palmas de las manos mirando hacia el pecho. Los dedos, están separados por una distancia comprendida entre 10 a 20 centímetros y enfrentados correspondientemente, estando los puños separados un ancho de hombros, los codos ligeramente por debajo de los puños y hombros y con un ángulo ligeramente superior a 90 grados entre brazo y antebrazo.

Los maestros sugieren ayudas a los principiantes, tales como imaginar que están apoyados a su vez sobre balones que colaboran a mantener la posición, tales como:

Un balón entre los muslos, para ayudar a mantenerlos abiertos en estado de tensión - no tensión;

un balón pequeño debajo de cada axila, para ayudar a mantener abiertos los brazos en similar estado de tensión - no tensión;

Un balón algo más grande por debajo de cada codo, para ayudar a mantener los codos en su lugar;

Un enorme balón, para ayudar a mantener el peso del cuerpo sobre las rodillas y soportado por su musculatura asociada;
 

Al mismo tiempo, sugieren imaginar que el balón principal, sostenido por los brazos, es mantenido en su lugar en un suave estado de tensión - no tensión por la superficie formada por los dedos, las palmas de las manos, el interior de los brazos y el pecho. Todo esto recordando que uno es un árbol con raíces de las rodillas para abajo. Los maestros opinan que imaginar esta "balonería" es indispensable para la activación de todas la rutinas involuntarias de nuestro sistema nervioso.

 

Posición 3: el todo y yo en equilibrio:

Esta posición algo más descansada que la anterior contribuye a focalizar la energía en el "hara". Similarmente se imagina un balón playero soportado contra el vientre o abrazando una enorme "barriga" que uno ha desarrollado. Las rodillas deben flexionarse un poco más, cuidando que las líneas imaginarias que caen a plomo desde ellas no sobrepasen la posición de los dedos de los pies pues ello ocasionaría un desequilibrio de la posición y del reparto del peso sobre los pies.

Evidentemente el peso del balón imaginario recae sobre los dedos que deben sostenerlo sin tensionarse y para ello es conveniente imaginar pequeñas pelotitas de goma entre los dedos que ayudan a mantenerlos abiertos y en estado de tensión - no tensión. También resultará conveniente imaginar que una correa que pasa por el cuello y por las muñecas ayuda a mantener los brazos en posición.

 
Posición 4: floto en la energía universal:

Una vez que el practicante pueda soportar la posición anterior por unos 20 minutos puede comenzar a practicar ésta posición. Hay que imaginar que uno se encuentra en el medio de un arroyo, con el agua fluyendo hacia uno que se encuentra enraizado y sumergido entre lodo y piedras hasta las rodillas, con las manos apoyadas sobre dos pelotas medianas mantenidas a flote por las palmas de las manos a la altura de las caderas y que contribuyen a mantener el cuerpo en equilibrio mientras el agua fluye libremente.

Como en la posición anterior hay que imaginar que una tira que pasa por el cuello contribuye a mantener las manos en su nivel. Las rodillas deben flexionarse aún más, bajando las caderas de 10 a 15 centímetros respecto a la posición uno.

 

Posición 5: sostengo el todo:

Es ésta la posición más agotadora y la que requiere mayor preparación. En primer lugar, hay que baja la cadera al máximo, más de 20 centímetros, cuidando de que el centro de gravedad del cuerpo no sobrepase la línea de los dedos de los pies. No obstante, es natural que el peso se desplace un poco hacia el talón. En segundo lugar, hay que mantener levantados los brazos por sobre el nivel del corazón, como se aprecia en la figura, con las manos a la altura de los ojos pero nunca sobrepasando la línea de la cabeza.

Como en las posiciones anteriores, hay que imaginar que una correa que pasa por el cuello ayuda a mantener los brazos en su lugar. En esta posición, el balón debe ser imaginado como a punto de ser lanzado hacia adelante. No obstante, usted no debe lanzarlo sino "guiarlo", para que en su momento pueda ser lanzado. Es ésta una posición de proyección del Chi generado en ésta y en las otras posiciones. la enorme energía generada a nivel de sus piernas se prepara para ser proyectada por sus manos hacia el infinito. según los maestros, uno es cual una flecha dispuesta a ser disparada.