Respiración YIN

Entre los resultados o "estados" que promueve la respiración "yin", están los de relajar, enfriar y tranquilizar.

 

Para obtener los mejores resultados, al menos al comienzo, debiera practicarse parado o sentado, con la columna vertical recta, los brazos relajados a ambos lados del cuerpo; si se está sentado, ambas manos pueden estar apoyadas sobre los muslos, con las palmas hacia arriba.

Esta respiración debe realizarse con la zona alta de los pulmones (como la respiración clavicular), elevando hombros y clavículas, evitando en lo posible que se convierta en respiración toráxica y aún menos, respiración abdominal. (Es conveniente haberse familiarizado con la "respiración integral")

 

Como se ha señalado en otros tipos de respiración, con la práctica "los tiempos" de: inhalación, exhalación, retención del aire o apnea, se irán acompasando a los latidos del corazón y sentiremos sus pulsaciones. Mientras ello no ocurra, podemos contar mentalmente aproximándonos a los tiempos del reloj que va contando los segundos.....

Para la respiración "yin", la inhalación es larga, lenta, suave y sostenida; la retención del aire en los pulmones también es larga, sin llegar a forzar este estado; la exhalación es corta, rápida y seca; el tiempo de apnea (sin aire en los pulmones) es mínimo.

Un ejemplo de tiempos para cada etapa podría ser:

15 a 20 tiempos para inhalar,

5 tiempos para retener el aire en los pulmones,

5 tiempos para exhalar

3 tiempos de apnea

 

Este método de respiración sólo debe practicarse por breves momentos; nunca forzar ni continuar el ejercicio si nuestro cuerpo "nos avisa" que "ya es suficiente".

 

Un paso más...

Una vez familiarizados con esta forma de respirar, habiendo logrado que los "tiempos" se hayan incorporado sin tener que "contar mentalmente", podemos dar un paso más, que es acompañar con una visualización para potenciar sus efectos.

En la respiración "yin" se pretende, en primer lugar, "conectarse con la energía del cielo".

Por ello, vamos a visualizar una columna de energía que sale desde la parte superior de la cabeza y se conecta con la infinitud del cielo; mientras inspiramos esa columna de energía se adentra más y más en ese espacio infinito y sentimos como si nos eleváramos, como si flotáramos en el cielo; mantenemos esa visualización mientras retenemos el aire en los pulmones; y cuando exhalamos, visualizamos esa energía descendiendo rápidamente hacia nuestro dantien y serenándonos.

 

Y otro...

Incorporado el "timer" personal y la visualización y demás sensaciones que la acompañan, podemos ir un pasito más allá: incorporar un mudra de relajación.

Este mudra es muy sencillo, pero como todos los mudras, sólo tiene efectos verdaderos cuando se practica en un estado de conciencia especial, un estado en que nuestra mente habitual está en silencio, un estado en que estamos como absortos en la nada y, seamos o no conscientes de ello, muy conectados con "Eso" que algunos llamamos Espíritu, Universo, Conciencia Universal, Tao, Dios, o como cada quien lo haya incorporado a su bagage de conocimientos y tradiciones.

Sentados, los antebrazos apoyados sobre los muslos, pondremos la palma de la mano izquierda sobre la palma de la mano derecha, vueltas hacia arriba; se tocan los pulgares con una presión que no debe ser ni mucha ni poca, sólo "la exacta" (eso lo sabrá nuestro cuerpo)

 

 

Respiración YANG

La respiración "yang", entre otras cosas: estimula, da fuerza y calor.

Para obtener los mejores resultados, al menos al comienzo, debiera practicarse parado o sentado, con la columna vertical recta, los brazos relajados a ambos lados del cuerpo; si se está sentado, ambas manos pueden estar apoyadas sobre los muslos, con las palmas hacia arriba.

Esta respiración debe realizarse con la zona abdominal, evitando en lo posible que se convierta en respiración toráxica y aún menos, respiración clavicular. (Es conveniente haberse familiarizado con la "respiración integral")

Como se ha señalado en otros tipos de respiración, con la práctica "los tiempos" de: inhalación, exhalación, retención del aire o apnea, se irán acompasando a los latidos del corazón y sentiremos sus pulsaciones. Mientras ello no ocurra, podemos contar mentalmente aproximándonos a los tiempos del reloj que va contando los segundos.....

Para la respiración "yang", la inhalación es corta, rápida y seca; la retención del aire en los pulmones también es corta, sin llegar a forzar este estado; la exhalación es lenta, suave y sostenida ; el tiempo de apnea (sin aire en los pulmones) es mínimo.

Un ejemplo de tiempos para cada etapa podría ser:

5 tiempos para inhalar,

3 tiempos para retener el aire en los pulmones,

20 tiempos para exhalar

3 tiempos de apnea

 

Este método de respiración sólo debe practicarse por breves momentos; nunca forzar ni continuar el ejercicio si nuestro cuerpo "nos avisa" que "ya es suficiente".

Esta respiración NO es recomendable para hipertensos o personas propensas a estados de ansiedad o de ira.

 

Un paso más...

Una vez familiarizados con esta forma de respirar, habiendo logrado que los "tiempos" se hayan incorporado sin tener que "contar mentalmente", podemos dar un paso más, que es acompañar con una visualización para potenciar sus efectos.

En la respiración "yang" se pretende, en primer lugar, "conectarse con la energía de la tierra".

Por ello, vamos a visualizar unas hebras de energía que salen desde nuestro chacra inferior y se enganchan a la capa ígnea de lo más profundo de la tierra; mientras inspiramos esas hebras de energía se adentran más y más en ese fuego; sentimos como si descendiéramos, como si la tierra y ese, su centro ígneo, nos atrajera hacia sí; mantenemos esa visualización mientras retenemos el aire en los pulmones; y cuando exhalamos, visualizamos esa energía ascendiendo lentamente hacia nuestro dantien. Sentiremos cómo la zona del dantien comienza a calentarse, así como todo nuestro cuerpo.

 

Y otro...

Incorporado el "timer" personal y la visualización y demás sensaciones que la acompañan, podemos ir un pasito más allá: incorporar un mudra de activación.

Este mudra es muy sencillo, pero como todos los mudras, sólo tiene efectos verdaderos cuando se practica en un estado de conciencia especial, un estado en que nuestra mente habitual está en silencio, un estado en que estamos como absortos en la nada y, seamos o no conscientes de ello, muy conectados con "Eso" que algunos llamamos Espíritu, Universo, Conciencia Universal, Tao, Dios, o como cada quien lo haya incorporado a su bagage de conocimientos y tradiciones.

Sentados, los antebrazos apoyados sobre los muslos, pondremos la palma de la mano derecha sobre la palma de la mano izquierda, vueltas hacia arriba; se tocan los pulgares con una presión que no debe ser ni mucha ni poca, sólo "la exacta" (eso lo sabrá nuestro cuerpo)