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El Templario de la Miliica

Ayer como hoy, la Miliica Juvenil de FASTA convoca, reúne y forma a la juventud que aspira dar a su vida un elevado ideal de  amor a Dios, la Iglesia y a la Patria.
Sin ser ajena a la realidad juvenil, la Milicia reconoce en ésta las marcadas etapas de un niño, adolescente y el joven. Y para cada una de éstas genera un espacio propio en el cual se pueda cultivar los escenciales de una persona conforme a la doctrina cristiana.
Atendiendo al adolescente en particular, la Milica convica a éste proponiédose un específico modo de vida, al cual denomina "Templario"; se trata de un modo específico de Estilo de vida miliciana.
Reflexionar en torno al ser templario, pues implicará considerar aquellas notas que son comunes a todo miliciano y las notas mas distintivas propuestas al adolescente.
No es fruto del azar el nombre de Templario, sino resulta de intención de rescatar las configuraciones mas importantes del caballero de la Orden de los Templarios, del medioevo.
¿Cuando se es Templario?¿Será legítimo creer que todo joven, desde el momento en que pone sus pies en nuestras filas, asume el Ser Templario? Preferimos el entonces el Estar entre los Templarios y el Ser Templario.
Comienza a ser, áquel que en un determinado momento percibe un ideal que se halla mas alla de las apariencias exteriores por las que, posiblimente, se vió atraído en un principio.
El Miliciano es mitad Monje y mitad Soldado
Aquí hayamos una primera e íntima relación entre el Templario de la Orden y el Templario de la Milicia. Áquel tenía que conjugar lo militar y lo reliogioso, y éste cion terminos semejantes asume también ambas dimensiones. El monje y el soldado, se halla, en el Miliciano y en Templario, tan íntimamente fusionados que se confunden en una única forma de ser y obrar.
El Templario es un hombre de Fe. y es ésta la que contribuirá con la fuerza necesarioa para realización de sus afanes. Es el punto de partida. Todo Miliciano convoca fervorosamente, violentamente a Dios en un acto de Fe. Desde el momento en que Dios se hace presente en nuestro corazón por un acto de Fe, aparece una exigencia: nuestra respuesta personal es la fidelidad constante a Dios y a su Iglesia. Y este acto de Fe es digno del Templario, porque es un gran esfuerzo, por que se trata de una continua realización, y aqui reside su grandeza.
El Templario de la vieja orden deja una herencia para nuestros Templarios, una noble cualidad: la caballerosidad.
Romano Guardini se refiere a ésto magistralmente.
"Estos son los tres grandes ámbitos del hombre: el trabajo, el servicio y el juego. No se los puede separar. Los tres tienen como centro la libertad interior. No se ejecutan por fuerza, sino por convicción."
Sobre el Juego: "el verdadero en juego, posee una actitud noble"
"El jugador auntentico busca la victoria sobre su contrincante. Al mismo tiempo se siente en comunidad con él y quiere realizar junta a él una obra fuerte, hermosa, seria y a la vez alegre, en una palabra el juego. Mas importante que triunfar es que el juego resulte bello"
"Pero este rendimiento ha de ser bello, con energía domada y transformada en gracia. El deporte no ha de deformar al hombre sino fortalecerlo y liberarlo. El auntentico juego se transforma en una escuela de virtud. Se trata de vigor, belleza y honor, es decir, sentirse libre y caballeresco."
"En él se pone en juego lo mejor que tiene un varón: carácter y nobleza. El autentico jugador quiere vencer, incondicionalmente, por grande que sea el predominio contrario. No tiene ningún miedo. Guarda su puesto hasta el extremo. No es quejoso. Dolor, cansancio, todo lo supera. Es tenaz en su voluntad de vencer. No obstante esto, detesta todo triunfo conseguido con la astucia, la violencia o cualquier otra incerreción. Hay que estar con todos los sentidos alertas, asir con fuerza el fugaz momento y hacer lo justo; o sea presencia de ánimo y resolución. El jugador combate enérgicamente; pero odia el desenfreno, el griterío y toda inconducta. Busca siempre una actitud elegane; domina la voz, es el señor de sus movimientos y de sí mismo."
"Así es como en el autentico juego se despiertan las nobles virtudes varoniles: un modo de ser libres, que sabe de algo mas alto que la ventaja y el provecho propio; que sabe de honor y de belleza. El valor, que no se intimida ante ningún predominio, la diciplina. La presencia de ánimo y la facultad de decidir con rapisez. Un espíritu noble, que interrumpe el juegp tan pronto como nota que su adversario es inexperto"
"Lealtad incondicional, aún cuando el compañero no presta atención. Sentido de justicia, que no entra en un altercado despues de la derrota y no pretende tener razon, si no que deja el triunfo a quien lo tiene; está dispuesto a estrechar sin envidia la mano de su adversario y decirle con toda fraqueza: 'Has hecho un juego estupendo'"
"Tenemos que practicar el juego caballeresco, en todas sus formas..."
"Tampoco tenemos que olvidar otra forma de juego, el intelectual"
"Del espíritu del verdadero varon, que es recto, fuerte y puro, desinteresado y elegante, a la vez serio y alegre, tiene que surgir también la conciencia de su nobleza. Porque ¿que significa ser noble?. Soportar mayor responsabilidad que otros. Esto es, saber que uno se debe al honor; que su puesto está en el lugar de mayor riesgo; que, en el fondo, no hay mas que un enemigo temible: la vulgaridad. El verdadero noble es aquel que ejecuta todo ésto no sólo a fuerza de propósitos y fatigosas consideraciones, sino aquel en quien todo ésto se ha hecho carne y hueso, siéndole imposible proceder de otro modo"
Sobre el servicio: "Quien sirve dice: yo no vivo para mi placer, sino para un hombre, una cosa o una misión. Hay que distinguir entre servicio de siervo y servicio de caballero. El siervo sirve por obligación, para el salario. El caballero sirve porque servir es, en sí, una gran cosa, prescidndiendo de ventajas o fines. Únicamente desea el triunfo de la causa. No sirve por fuerza, si no por libre entrega. Servicio caballeresco es el responder por un hombre a quien se ha prometido fidelidad: en primer lugar por el amigo, y después por cualquiera que se nos ha confiado."
"Servicio es discreción, lealtad y generosidad. Servicio caballeresco debe todo hombre a la mujer. Y no presta este servicio quien alterna mucho con ellas, sino quien sabe cuando es hora de alternar y cuando es hora de estar solo. Presta su servicio caballeresco quien frente a la mujer se mentiene en rigurosa corrección y disciplina, y en cuanto siente que ella empieza a abandonarse, sabe dominarse doblemente: por sí mismo y por la joven. Y luego la ayuda cuando es necesario; le ahorra trabajos y le evita esfuerzos. pero ¡que diremos cuando no se ve otra cosa que la comodidad e inconsideración, y ésto constantemente y en la mas incomprensibles ocasiones! Es siempre la misma cuestión: no sólo palabras, sino proceder seriamente..."
"Servicio caballeresco debe el hombre al Ser débil, amparándole en la necesidad, protegiéndole ante el preligro, defendiendo su honor y su bien nombre. El caballero toma partido espontáneamente por el amenazado, por el más débil, el que está a punto de sucumbir. Esto lo distingue del hombre interesado... El mas noble servicio caballeresco se debe a lo santo que es Dios y su Reino. Como antiguamente os cruzados, que respondían por Cristo."
Sobre la Obra: "una tercera cisa hace al varón auténtico: la obra. Existe una gran diferencia entre "obra" y "trabajo". El Siervo ejecuta trabajos, pero sólo el hombre libre ejecuta obras"
El Templario es soldado y asume entonces el valor como una exigencia de su condición: el valor que genera la capacidad de enfrentar obstáculos aparentemente invencibles y que anima al esípritu y al cuerpo a la conformación de un ejércio personal capaz de librar la mas penosas batallas en defensa de conquista de los bienes que su interioridad y la del prójimo demanden"
"El valor... es la cualidad moral que mueve a acometer grandes empresas y arrostrar sin miedos los peligros; pero aquí conviene hacer un distingo, porque a primera vista pareciera que el valor es mas propio de la guerra que de la paz, cuando en realidad la penitencia, la caballerosidad, el valor (todas notas que hacen al templario), configuran un estilo, que en el Miliciano-templario aparece signado por la fortaleza. La fortaleza, entendida como la reacción de la voluntad contra los obtáculos que menguan en la vocación de este sujeto reliogioso y militante"
Es esta la fortaleza que engendra el fervor que se halla presenta en todo instante de la vida del templario.
Es la fortaleza la que motiva la puesta en pie, el avance, el aplaste y la conquista.
Si desaparece la fortaleza, la muerte del espíritu y los ideales del Templario será cuestión de tiempo. Si la fortaleza se extingue, inmediantamente perecerá el fervor.
Si el fervor no está presente, no habrá permanencia ni conquista ni defensa: no habrá Milicia.
Pero el Templario está presente. Se oye retumbar sus pisadas en recia marcha y elevarse su espíritu con la altura de las voces de sus cantos imperiosos.
¡Alerta Templario! El desafío te convoca, y en el desafío tu vida darás

Mil. Pbro. Guillermo Varela Oro

 

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