MEDITACION

Los Cuatro Grandes Inmensurables Estados del Alma

Preambula

Los Cuatro Grandes Inmensurables Estados del Alma son cuatro grandes prácticas de la conciencia que un practicante de la Verdad no puede dejar de practicar después de que elimine sus deseos mundanos. Son: la práctica del Santo Amor, Santa Compasión, Santo Elogio y Santa Indiferencia.

Santo Amor

Lo que yo llamo Santo Amor es el mismo amor, sobre el cual hablaba Jesús Cristo. Es el deseo de que se eleve la espiritualidad de todos los seres vivos; es el deseo de que todos – sus vecinos, conocidos, amigos y parientes conozcan la Verdad, practiquen la Verdad y alcancen los mundos supremos. Esto es el Santo Amor.
Aquí hay que aclarar la diferencia entre el amor sensual (ordinario) y el Santo Amor. El amor sensual es un deseo mundano, la causa de sufrimientos. Es, por ejemplo, un deseo de amar a una persona o el deseo de que una persona obtenga felicidad material, o la esperanza de que la persona amada obtenga una alta posición social. En la base de tales pasiones y esperanzas siempre está el deseo de obtener una recompensa.

Santa Compasión

La segunda gran práctica del alma es la Santa Compasión. La compasión se expresa como la tristeza. La causa de esto radica en que el alma de compasión es muy parecida al alma de tristeza. Sin embargo entre éstas existe una gran diferencia. La compasión no significa la tristeza con motivo de una desgracia propia o sufrimiento. Es un gran estado del alma, es la tristeza con motivo de los sufrimientos de cada ser vivo. Es, por ejemplo, apenarse por las almas que no conocen la Verdad o cuando ellos sufren debido a sus propios deseos mundanos. ¿Por qué entonces los que han asimilado la Santa Compasión sienten tristeza y conmiseración viendo los sufrimientos de los demás? Porque ellos llegaron a la comprensión de que la tristeza se ha apoderado de estos seres sólo debido a su error, que sufren sólo debido a su error.

Santo Elogio

El tercer gran estado del alma es el Santo Elogio. La práctica del Santo Elogio hace grande al que practica este estado del alma. En efecto podemos decir que tales personas tienen grandes almas, puesto que ellos desarrollan su conciencia hasta un nivel tal, que les permite entrar al Mundo Superior de las Formas.
El Santo Elogio no es la negación de los rivales, sino la alabanza a ellos de todo corazón. Practicando esto nosotros poco a poco adquirimos aquellas cualidades positivas que poseen los rivales. Vamos a poner un ejemplo. Supongamos que alguien ha acumulado muchos Méritos, y ustedes por ahora no tienen la posibilidad de acumularlos. Entonces ustedes de todo corazón empiezan a elogiar las acciones de dicho hombre. ¿Qué ocurre con eso? Gracias al trabajo del alma que elogia la práctica de la acumulación del gran Mérito, en el alma de ustedes aparecerá deseo de seguir su ejemplo y, al fin de cuentas, ustedes se harán capaces de realizar la práctica de la acumulación de Méritos, lo que era el objeto de su elogio.
O supongamos que alguien cumple rigurosamente el mandamiento “no matar”. Por mucho que lo lastimen personas que lo rodean o por mucho que lo perjudiquen otros seres vivos, él tolera con firmeza. Cuando ustedes vean a una persona así, tienen que elogiarla de todo corazón. Muy pronto ustedes empezarán actuar de la misma manera, con firmeza van a tolerar los infortunios que les causará otra gente o otros seres vivos. Es así como ustedes se harán capaces de cumplir este mandamiento. Es así como el elogio contribuye a la madurez del alma y aumenta el intelecto y la sabiduría del hombre.
La envidia funciona al revés. El hombre no puede aplicar semejantes esfuerzos debido a su envidia a las buenas cualidades de los otros. La envidia y el celo no sólo engendran el trabajo de la conciencia que perjudica al prójimo, sino que frena fuertemente el desarrollo del intelecto y sabiduría propios. Debo señalar que la práctica del Santo Elogio es muy difícil.

Santa Indiferencia)

Y al fin, la cuarta práctica – es la práctica de la Santa Indiferencia. La práctica de la Santa Indiferencia es cuando ustedes no prestan atención a cualquier manifestación del karma. ¿Qué significa “no prestar atención a cualquier manifestación del karma”? A nosotros nos forman cinco elementos componentes, lo que yo llamo Cinco Acumulaciones del Apasionamiento. Estas Cinco Acumulaciones del Apasionamiento, empezando con las externas y terminando con las internas, son las siguientes: la Forma-Apariencia, Sensaciones, Imágenes, Experiencia Formada y la Distinción. Todas éstas son una acumulación de nuestro karma, ya sea de esta vida o de las vidas pasadas.
Es natural que hayamos acumulado una gran cantidad de mal karma antes de nuestra práctica espiritual. Por eso, por mucho que acumulemos buen karma y por mucho que acumulemos Méritos dedicándonos a la práctica espiritual, o por mucho que nos perfeccionemos en la práctica del Apaciguamiento de la conciencia o alguna otra práctica de la Ley del Universo, llegará el tiempo cuando deberemos pagar por todo lo realizado por nosotros en el pasado. La Santa Indiferencia significa la práctica de la indiferencia hacia tal retorno del karma. Entonces, ¿qué resultado nos va a traer la total indiferencia hacia el retorno del karma? Nosotros tratamos de eludir las dificultades por los sufrimientos que las acompañan, y actuando así, acumulamos de nuevo otro mal karma. Andamos infinitamente por este círculo vicioso.
Pero imaginemos a un practicante de la Verdad, quien sin prestar ninguna atención a los sufrimientos originados por su mal karma del pasado, va a acumular buen karma con su cuerpo, habla y pensamientos. ¿Qué ocurrirá entonces? Al fin y al cabo todo su mal karma sin falta será “lavado” y quedará sólo la virtud acumulada. Si uno alcanza la etapa de la perfección en la acumulación de la virtud solamente, entonces entrará a uno de los seis mundos superiores del Mundo Superior de las Formas.

15 de septiembre de 1991 (sala de práctica en Suguinami).

Pues bien, ahora quisiera yo que practiquemos la meditación de los Cuatro Grandes Inmensurables Estados del Alma, la cual amplía infinitamente los estados más importantes de nuestra alma.
Vamos a empezar con la meditación del Santo Amor. Al principio, ustedes tienen que practicar esta meditación del Amor respecto a una persona que les agrade más que otras. Luego, la difunden paulatinamente hacia otros de sus conocidos hasta que, al fin de cuentas, la extiendan sobre toda la gente, deseándoles encontrarse con la Verdad, para que su alegría aumente gracias a ese encuentro, deseándoles a todos destruir sus sufrimientos. La conciencia de rezo sobre esto es el Santo Amor. Por eso, recuerden primero a la persona amada, luego a los padres, a la esposa o el esposo, los hijos, luego, a los amigos cercanos, luego, a los amigos no cercanos y a los conocidos, parientes; recuerden a toda esa gente y deséenles que se encuentren con la Verdad, que la practiquen, aumenten la Alegría y destruyan sus deseos mundanos.
Ahora, la meditación para cultivar la tristeza y compasión respecto a la gente que acumula mal karma, especialmente respecto a aquellos que critican la Verdad y la atacan. Como ustedes ya saben, con ayuda de la práctica de las meditaciones de los Cuatro Grandes Inmensurables Estados del Alma se pueden alcanzar los siguientes mundos: con ayuda de la meditación del Santo Amor – los Santos Cielos, con ayuda de la meditación de la Santa Compasión – los Cielos de la Luz y el Sonido, gracias a la meditación del Santo Elogio podemos alcanzar los Cielos de la Universalidad de la Belleza de los Dioses de la Pasión y, por último, gracias a la meditación de la Santa Indiferencia podemos alcanzar los Cielos de la Juventud Eterna de los Dioses, o sea, los Cielos de Akanishta. De esa manera, cada una de las meditaciones de los Cuatro Grandes Inmensurables Estados del Alma se correlaciona con alguno de los diecisiete mundos del Mundo de las Formas, corresponde a alguno de ellos. Y yo quiero que ustedes comprendan que cultivando estos Cuatro Grandes Inmensurables Estados del Alma ustedes fundan la base para la reencarnación en uno de los diecisiete mundos del Mundo de las Formas, puesto que el trabajo de la conciencia se considera lo más importante en el budismo. Y también quisiera que ustedes los practiquen perseverantemente. ¿Bien? Entonces, una vez más, mediten aplicadamente sobre la persona amada, padre, madre, hijos, amigos cercanos, amigos no muy cercanos y conocidos, parientes y cultiven la conciencia de la Compasión. Esta Compasión es el movimiento del alma respecto del mal karma que acumula esa gente y respecto de que su vínculo con la Verdad es débil. Pues bien, vamos a cultivar decidida y perseverantemente la Compasión.
Siguiente es el elogio de los Méritos que acumulan las personas que los rodean a ustedes, especialmente sus amigos por la Ley de la Verdad. El sentido de este Elogio radica en lo que él determina su orientación. En otras palabras, el hombre que practica el Elogio dirige su alma hacia la gente alabada. La conciencia del Elogio funciona de una manera tal, que si, por ejemplo, el objeto del elogio acumula muchos Méritos, entonces el hombre también tenderá a la acumulación de una gran cantidad de Méritos. Y si uno hiciera al revés, no elogiara sino envidiara, entonces la orientación del hombre sería contraria. Por ejemplo, si sus amigos por la Ley acumulan más Méritos que ustedes, entonces debido a la envidia hacia ellos ustedes podrán acumular pequeños Méritos solamente. Alrededor de ustedes sin duda hay personas que traen al camino de la Verdad a mucha gente, hay personas que practican mucho la Donación o personas que se dedican mucho al servicio religioso, que practican mucho la Asimilación por Memorización, que realizan una práctica espiritual más grande… Recordando sus caras una tras otra vamos a cultivar la conciencia del Elogio respecto a todo, en lo que ellos están fuertes.
La última es la meditación de la Indiferencia. Ustedes pueden considerar que la Indiferencia es el desarrollo, la ampliación del escalón de la Paciencia. La Paciencia es la práctica del estoicismo respecto a cualquier “lavado” del propio karma: acusaciones, crítica, opresiones, etc. Pero la Indiferencia es algo distinto. Manifestar la Indiferencia significa no reaccionar en absoluto ante semejantes cosas, incluso sin manifestar la paciencia con eso. El que no haya necesidad de manifestar incluso la paciencia, significa el estado, en que en el alma no queda ningún vestigio de éstas. Esto es la Indiferencia. Supongamos que ustedes con todas sus fuerzas realizan la Donación de la Verdad, o la Donación de la Ley y se someten a críticas de todo género por parte de la gente que los rodea, por ejemplo: “¡Qué tonterías dice este tipo!” No prestar de ningún modo atención a esto y seguir acumulando Méritos, seguir practicando la Verdad – esto es la Indiferencia. Pues bien, recuerden las situaciones, en las que los hayan criticado durante semejante práctica y traten de crear un estado, en que su alma sea inmutable, piensen en cómo en adelante van a percibir a esa gente. Piensen que lo más probable es que la gente que los rodea los vaya a criticar durante tal práctica. Imagínense esta situación, traten de experimentarla durante la meditación y traten de crear un estado de la conciencia que no esté expuesto a dichas circunstancias.

27 de octubre de 1991 (la sala de práctica en Suguinami)

Ahora haremos la meditación de los Cuatro Grandes Inmensurables Estados del Alma. Esta meditación posee una fuerza tan grande, que le va a cambiar a uno su reencarnación si la asimila. Así que, con toda la seriedad aborden la práctica de esta meditación.
La primera es la meditación del Santo Amor. Éste significa alegrarse por la gente que practica la Verdad, y a quienes no conocen la Verdad, desearles encontrarse con ésta. Porque es imposible obtener la felicidad sin encontrarse con la Verdad. Mediten sobre esto y piensen que sería magnifico que todas las almas se encontraran con la Verdad. Porque gracias al encuentro con la Verdad estas almas podrán destruir sus sufrimientos, alcanzar los Santos Cielos y al fin de cuentas alcanzar el Mundo de la Destrucción Total de los Deseos Mundanos, en el cual existen la Libertad, la Felicidad y la Alegría Absolutas.
La siguiente meditación es la Santa Compasión. Mediten como es debido sobre aquellas almas, dignas de compasión, que todavía no se encontraron con la Verdad, aquellas, que se encontraron con la Verdad, pero no muestran ningún interés hacia ésta, aquellas, que niegan la Verdad y estorban la práctica de la gente que practica la Verdad.
Tal vez sería bueno para la gente vivir en conformidad con sus deseos si este mundo fuera una realidad, tal como ellos se lo imaginan. No obstante, este mundo es limitado y sólo se podrá vivir en él unos ochenta o cien años. Las almas que erróneamente creen que la corta vida en este mundo es todo, son dignas de compasión. Realicen con fervor la meditación de la Santa Compasión respecto a las almas que están en una situación lamentable…
Ahora la meditación del Santo Elogio. Esta meditación eleva su conciencia de este Mundo Humano a mundos más altos. Es una magnífica meditación que nos permite desarrollar nuestra sabiduría y el intelecto, ampliar la conciencia; ella nos lleva a los Cielos del Mundo de las Pasiones y a los Santos Cielos. La meditación del Santo Elogio es la alabanza de todo corazón de la práctica del Bien, práctica de los Méritos, práctica de meditación y otras, es la alabanza de la práctica que realizan como salvadores sus amigos por la Ley ayudando a la gente a tomar el camino de la Verdad.
Realicen con fervor la meditación: “La conciencia del hombre es pobre, porque con respecto a quienes lo superan surge una conciencia sucia – la envidia. Pero la conciencia de la envidia no sólo perjudica a los demás, debilita su fuerza, sino debilita también la fuerza del alma del propio hombre. Voy a elogiar. Voy a poseer la conciencia de Elogio con relación a aquellos que, aunque sea por poco, me superan a mí, y voy a aprender de ellos todo lo bueno que ellos tienen.”
La siguiente, es la Santa Indiferencia. Si nosotros nos dedicamos a la práctica espiritual en el mundo, entonces precisamente de la práctica de la Santa Indiferencia depende si logramos la Iluminación o no. Es que precisamente la Santa Indiferencia es la magnifica práctica esotérica que permite eliminar el mal karma y reemplazarlo por buen karma.
Por ejemplo, cuando nosotros realizamos la práctica de la Donación de la Verdad, las almas que tienen enlace karmico con la Verdad débil, así como las almas con un enlace negativo, se oponen a nosotros. Pero como ellos se oponen a nosotros, nos critican y calumnian, nosotros recibimos la posibilidad de “lavar” nuestro karma. Además, nosotros con el habla y acciones del cuerpo respecto a dichas almas acumulamos buen karma. Por eso, el mal karma se “lava”, y la cantidad del buen karma aumenta. Sin embargo, si nuestra conciencia pierde la estabilidad, la acumulación del buen karma cesará y surgirán contaminaciones de la conciencia respecto de aquella gente, tales como el corazón maligno y el odio. Y al fin de cuentas eso estará mal para nosotros y para nuestras relaciones con la gente. Por eso, la fervorosa realización de la meditación de la Santa Indiferencia es la última práctica de la conciencia que la lleva a la perfección.

10 de junio de 1991 (la filial en Nagoya)

Y bien, ahora – la meditación del Santo Amor. El Santo Amor es el deseo de que sus padres, hermanos, hijos, abuelos, amigos, conocidos se encuentren con la Verdad lo más pronto posible, que empiecen a practicar la Verdad lo más pronto posible, porque precisamente esto es la evolución del alma, precisamente esto es el único camino a la felicidad. Pues bien, vamos a practicar con fervor esta meditación.
Ahora pasemos a la meditación de la Santa Compasión. Posean la conciencia de Compasión hacia las almas ignorantes que realmente tuvieron contacto con la Verdad pero no comprenden el porqué es admirable y que se puede salvarse sólo gracias a ella. También posean la conciencia de Compasión hacia las almas que critican a la gente que de hecho practica la Verdad y caerán a los Tres Mundos Malos. Vamos a compadecer de todo corazón a tales personas; a ellos naturalmente pertenecen todos aquellos de quienes ya he hablado: sus parientes, conocidos, amigos… Pues, realicen con fervor esta meditación.
Ahora pasemos a la meditación del Santo Elogio. Es la práctica del elogio de todo corazón a los que tienen mayores Méritos que ustedes, los que con todas sus fuerzas realizan la práctica de Donación de la Ley, Donación de dinero y bienes materiales, Donación de Apaciguamiento, con todas sus fuerzas practican Asimilación de la Doctrina, meditación, etc. La práctica del Elogio los dirige al crecimiento espiritual y a la madurez del alma.
Ahora, la meditación de la Santa Indiferencia. En su vida probablemente ocurren numerosos lavados del karma, por ejemplo, la gente que los rodea habla mal de ustedes o incluso utiliza fuerza física contra ustedes. El tener la Santa Indiferencia significa no estar afectado por ello y comprender que esto es la manifestación de karma. Ustedes tienen que hacer de esto el objetivo de su práctica espiritual, pensando suficiente y alegremente sobre dos tipos de beneficio que reciben, cuando durante la Donación de la Ley o Donación de la Verdad los critican, regañan o utilizan fuerza contra ustedes: su conciencia se purifica gracias a la acumulación de Méritos y también se purifica gracias al lavado del karma. Gracias a esto se van a purificar paulatinamente sus cinco elementos componentes de la pasión (Cinco Acumulaciones de los Apasionamientos): el estilo y el aspecto, sensaciones, imágenes, experiencia y la distinción. Y bien, piensen en distintos lavados del karma ocurridos con ustedes antes de este momento y arrepiéntanse si en ustedes surgió odio hacia quienes les lavaban el karma, y empiecen la meditación de la Santa Indiferencia.

21 de noviembre de 1991 (la filial en Okinawa)

Ahora haremos la meditación de los Cuatro Grandes Inmensurables Estados del Alma. Primero, la meditación del Amor, que les permite renunciar a tales trabajos de su conciencia, como el corazón maligno y el odio. Gracias a esto se debilita el karma que lleva al Infierno. Piensen en cada uno con quienes tienen enlace karmico: padre, madre, hermanos y hermanas, hijos, conocidos, amigos, parientes – deseen que todas las almas sean verdaderamente felices. Deséenles a todas las almas realizar la práctica de la Verdad para esto, estudiar la doctrina de la Verdad y alcanzar la absoluta felicidad, la cual se alcanza sólo después de la comprensión o de la obtención de las experiencias de todos los mundos. Poseyendo tal conciencia vamos de todo corazón a esparcir Amor en todas las almas. Pues, empecemos.
Seguimos. La meditación de la Santa Compasión. Hay almas que ya conocen la Verdad, pero, a pesar de esto, la niegan y calumnian a la gente que practica la Verdad, la reprueban. Sin duda, estas almas reencarnarán en su vida futura en los mundos del Infierno, Animales, Espíritus Hambrientos. Compadecer verdaderamente de todo corazón a estas almas, sentir lástima por ellos y pensar que todas estas almas son realmente infelices, y desear que se liberen de tal visión errónea y se hagan realmente felices – es la Santa Compasión. Y bien, imagínense esto durante la meditación pensando en sus parientes, amigos y conocidos.
La conciencia de envidia es la causa de origen más importante que perjudica la mente de la gente. Si el hombre corta en sí la conciencia de envidia –el corazón maligno, el deseo de perjudicar al otro– y empieza a tener la conciencia de Elogio, entonces desarrolla fuertemente su intelecto. Por eso, vamos a realizar ahora la meditación del Elogio. Si la gente que los rodea realiza con fervor la práctica del Bien, la práctica de los Méritos, la práctica del Apaciguamiento de la conciencia, la práctica basada en la Ley, entonces esto realmente es magnifico. Por eso, si alrededor de ustedes hay tal gente – elógienla, imaginando nítidamente a cada uno.
Por último, la meditación de la Indiferencia. El manifestar la Santa Compasión significa no estar atado por ninguna circunstancia de este Mundo de los Fenómenos. Si las circunstancias toman un cariz que trae sufrimientos, entonces tienen que pensar que ustedes reciben una posibilidad de lavar el karma, porque por mucho que acumulen buenas acciones, si su mal karma no se manifiesta, el karma general será la suma de buen y de mal karma remanente. Sin embargo, si el hombre acumula buen karma y sucesivamente realiza la meditación del corte de mal karma, si recibe con impasibilidad los sufrimientos que retornan, entonces algún día los sufrimientos se lavarán completamente y los cinco componentes de la pasión (Cinco Acumulaciones del Apasionamiento) se transformarán en cinco componentes que llevan a la felicidad. Ustedes perseverantemente se dedican a la Donación de la Verdad, y si llegan a poder tolerar con serenidad los sufrimientos que les causa la gente que los rodea cuando ustedes se dedican con fervor a la difusión de la Verdad, entonces podrán realizar la mejor práctica espiritual de la Verdad. Con eso ustedes realizan simultáneamente dos prácticas: donan la Verdad, lo que es un gran mérito, y se quitan mal karma de encima, lo cual lleva a una purificación considerable. En esto consiste la causa de que la meditación de la Indiferencia sea la superior entre las meditaciones de los Cuatro Inmensurables Estados del Alma, o sea, ésta es el método superior de la práctica espiritual, que combina dos tipos de ella: el aumento de buen karma y la reducción de mal karma. Por eso, recuerden distintas circunstancias penosas que ustedes tenían durante la práctica de la Verdad, o piensen en malas circunstancias que pueden surgir en el futuro y traten de tomarlas como alegría.

26 de enero de 1992 (centro de Estudio de la Verdad en Kamikuissiki)

Ahora practicaremos la meditación de los Cuatro Inmensurables Estados del Alma. Primero vamos a hacer la meditación del Santo Amor. Imaginando a cada uno de la gente que los rodea, deséenles que se encuentren con la Verdad, reencarnen en los mundos altos, se liberen de los sufrimientos en sentido autentico; deséenles que conozcan, comprendan, recuerden y realicen verdaderamente la práctica de las Cuatro Verdades Absolutas – la verdad sobre los sufrimientos, la verdad sobre el surgimiento de los sufrimientos, la verdad sobre la destrucción de los sufrimientos y la verdad sobre el método que lleva a la destrucción de los sufrimientos. Pues, vamos a realizar esta meditación con afán. Relájense lo más que puedan, enderecen la columna, quiten la tensión del cuerpo…
Bueno. La siguiente meditación es la Santa Compasión. La Santa Compasión es una compasión profunda hacia aquellos que aún no practican la Verdad, también, hacia aquellos que conocen la Verdad, pero no pueden practicarla. Porque si esta gente no practica la Verdad, entonces, sin duda, reencarnará de este Mundo Humano en el Mundo de los Espíritus Inferiores, es decir, en el Mundo de los Espíritus Hambrientos, o en el Mundo de los Animales, o en el Infierno de los Sufrimientos Terribles. Y, como ya lo había mencionado, si miráramos la experiencia que ellos han acumulado, o sea, su Experiencia Formada, entonces estaría claro que esto ocurrirá porque ellos fijan su memoria en la alegría de la matanza, la alegría del robo, la alegría del adulterio, la alegría de la mentira, la alegría de las palabras vacías, la alegría de hablar mal de alguien, la alegría de la calumnia, es decir, de causar enemistad entre otros y la alegría del odio, es decir, del corazón maligno, ignorancia, error y afición en la conciencia. Por eso, hay que desear claramente que se forme enlace karmico para ellos con la Verdad, con AUM, que predica el camino que permite librarse completamente de esto, las verdades absolutas sobre los deseos mundanos, el surgimiento de los deseos mundanos, la destrucción de los deseos mundanos y el método de la destrucción de los deseos mundanos. Es una cuestión muy importante, el que puedan ustedes practicar esta meditación. Bueno, ahora vamos a practicar la meditación de la Santa Compasión respecto a las almas que los rodean y que sufren en el error.
Aquellos que tienen enlace karmico más débil que ustedes con la Verdad, tienen menos Méritos, realizan menos la práctica del Bien, no pueden practicar la Ley, son objetos de los precedentes dos grandes estados del alma. Como resultado de la meditación respecto a tales objetos se forma, sin duda, enlace con aquellos que están en un nivel más bajo, quienes tienen pocos Méritos, sin embargo, no se forma enlace karmico con aquellos que tienen más Méritos, quienes poseen la espiritualidad y sabiduría superiores que las suyas. ¿Y qué meditación, qué práctica abrirá camino para que uno se haga igual con los que están por encima de él, camino para el establecimiento de enlaces karmicos con las almas de los mundos altos? Es la tercera meditación – meditación del Santo Elogio. Hay gente que tuvo mayor progreso en la práctica que ustedes, quienes han alcanzado mayor espiritualidad, quienes tienen mayor madurez del alma, quienes se dedican mayor tiempo a la práctica de la acumulación de Méritos, mayor tiempo se dedican a la práctica del Bien, quienes poseen mayor serenidad del alma – ustedes tienen que elogiar de todo corazón a tales almas. Recuerden diferentes episodios, que ocurrían durante su vida desde el nacimiento, y cultiven la conciencia del elogio respecto a esa gente.
Nosotros tenemos que estar preparados para percibir todo con Indiferencia para practicar correctamente la perseverante, ininterrumpida fijación de la memoria. ¿Por qué hace falta la determinación a la Indiferencia? Por ejemplo, si ustedes están en circunstancias difíciles, entonces, debe ser, se preguntan, por qué ustedes se han encontrado en tal situación a pesar de que hayan acumulado ciertos Méritos y realizado cierta cantidad de buenas acciones. Sin embargo, nuestros sufrimientos son un resultado de nuestro propio mal karma que hemos acumulado en esta vida y en las vidas pasadas. Y lo que ahora nosotros nos alegramos y nos regocijamos es un resultado de buen karma de esta y de las vidas pasadas. Si comprendemos esto, entonces podremos comprender que no vale la pena en absoluto prestarles atención a los sufrimientos y alegría actuales, que la inquietud, al contrario, no nos beneficia. Por eso, percibir con impasibilidad todo lo que vemos es un estado de la conciencia más alto. De esa manera, la Santa Indiferencia es la última de las Cuatro Inmensurabilidades y significa no atascarse en nada, no apasionarse por ningún fenómeno.
Voy a poner un ejemplo: el hombre que aún ayer era un Santo Rey que Gira la Rueda de la Ley después de enterarse de que se acerca el momento de su muerte, se afeita la cabeza, se convierte en monje y vive de limosna. Pienso que es un ejemplo clásico de tal práctica. En otras palabras, la Indiferencia es hacer todo lo que puedes en el momento actual, independientemente de si estás en una situación buena o si tienes que vivir de limosna. Y la mejor práctica, práctica de una conciencia imparcial es unir con la Verdad con un enlace karmico aquellas almas que aún no tienen tal enlace. Con eso la gente puede reprobarlos, reírse de ustedes o recibirlos fríamente, no obstante, es necesario que su alma no se turbe en absoluto. Hay que pensar que esto es purificación del propio karma. Si el practicante conservando la tranquilidad sigue aplicando esfuerzos, entonces esta práctica le permitirá afirmarse en las cuatro bases del Mahayana del budismo de la tradición norteña –Donación, Observación de los Mandamientos, Paciencia y Esfuerzo Perseverante– y prepararse para el logro del Samadhi y Sabiduría, lo cual es el proceso de la Liberación e Iluminación en el mundo. En otras palabras, el camino del Logro en el mundo es un logro del éxito en la creación de la conciencia de Indiferencia. Pues, recuerden sus sufrimientos durante la donación de la Verdad y otros diferentes sufrimientos y piensen: “Esto es una prueba para mí. Esto es una prueba para mi práctica de la Indiferencia”.

29 de abril de 1992 (centro de Estudio de la Verdad en Kamikuissiki)

Enderecen la columna, relajen la conciencia y piensen en lo siguiente. Alrededor de nosotros hay gente que practica el Bien, acumula Méritos, serena el alma con ayuda de la meditación de Arrepentimiento y otras meditaciones, trata de comprender debidamente la Ley del karma. Hay tales almas, y estas almas aspiran constantemente a realizar un salto del nivel en que se encuentra ahora su conciencia a un nivel más alto. Por supuesto, ellos todavía no comprendieron qué es la Iluminación y qué es la Verdad, sin embargo, aspiran a hacer su alma aún más madura. La conciencia del amor hacia la gente que realiza tales acciones y posee tales movimientos del alma es el Santo Amor.
Vamos a imaginarnos a cada una de la gente que los rodea y desearle a cada alma elevarse, aunque sea un poco, sobre su nivel actual. Procuren que esto toque fuertemente su alma, piensen en esto muy profundamente. El Santo Amor nos libera del corazón maligno.
Vamos a considerar que el corazón maligno es opuesto al Santo Amor.
Luego, entre sus conocidos debe ser hay mucha gente que no tiene un enlace karmico con la Verdad, gente que no tiene karma para realizar la práctica del Bien, la práctica de los Méritos, la práctica de la Serenidad y la práctica de la Ley. Estas almas gastarán los Méritos que poseen ahora, consumirán el Bien que se les está retribuyendo ahora y sus vidas futuras irán volviéndose peor y peor.
No, lo más probablemente los cambios hacia el peor lado empezarán a ocurrir ya en esta vida. Por ejemplo, uno a menudo escucha que después de que el propietario de un negocio grande haya llegado a una edad media, su negocio de repente empieza a decaer. Eso ocurre porque el hombre no se ha afirmado en las cuatro bases de la práctica espiritual, en los cuatro tipos de práctica de la Verdad.
Por eso, ustedes, teniendo en el alma compasión y tristeza, tienen que imaginar a cada uno de sus conocidos, a los que no tienen enlace karmico con la Verdad, y desearles encontrarse con la Verdad, desearles que aumenten el Bien, aumenten los Méritos, que logren la tranquilidad de la conciencia y la comprensión de la Ley.
Esta práctica de la visualización arraigará en ustedes una bodhichitta aún más profunda, es decir, las semillas del Alma que Está Destinada a Alcanzar la Verdadera Sabiduría.
Nosotros estamos bajo la influencia de la Experiencia Formada. Y la Experiencia Formada es el estado en que uno se apasiona por lo que experimentó en el pasado, y no puede separarse de esto. Cuando elogiamos a los que nos superan, en nuestra conciencia surge deseo de parecer al objeto de nuestro elogio.
Sin embargo, la envidia y el celo respecto a los que nos superan estorba nuestro desarrollo. O sea, la envidia no abre camino hacia aquellos que nos superan, sino, al contrario, abre camino en una dirección opuesta.
Por eso, piensen en cada persona que los rodea, en cada hombre que supera a ustedes en el Bien, el Mérito, quien posee una autentica Serenidad del alma, quien ha avanzado más que ustedes en la comprensión de la Ley o en alguna otra cosa, y sucesivamente elogien sus admirables cualidades – aquello, en lo que ellos los superan.
Si nosotros realizamos diariamente la práctica del Bien, la práctica de los Méritos, la práctica de la Serenidad y de la Ley, entonces gracias a tal práctica ahora o en el futuro infaliblemente tiene que manifestarse mal karma. Si nosotros no acumulamos nuevo karma cuando se lave el karma que se este manifestando, entonces esa parte del karma quedará completamente agotada. Pero si durante el lavado del karma nosotros otra vez acumulamos un karma nuevo, por ejemplo hablando mal y respondiendo con agresión, entonces, como resultado, seguiremos reencarnando en medio del karma.
Por eso, ustedes tienen que alegrarse verdaderamente a los sufrimientos que experimentan durante la realización de las buenas acciones, especialmente cuando se dedican a la donación de la Ley, donación de la Verdad, y formar un estado imparcial de la conciencia. Esta es una gran conciencia, que tenemos que formar en nosotros mismos en última instancia. Por eso, recuerden aquellos sufrimientos que surgían en ustedes hasta el momento actual en el proceso de la obtención de diversa experiencia y piensen que no van a prestarles más atención y que se arrepentirán si se apasionan por éstos. Imagínense debidamente esto.

4 de junio de 1992 (la filial en Sapporo)

La diferencia entre el Santo Amor y el encariñamiento consiste en que el tener Santo Amor es alegrarse de todo corazón por el crecimiento espiritual de la persona amada, y tener encariñamiento es cuando uno considera que otra persona existe para él y la ama sólo por la propia alegría. Por eso, el logro en el Santo Amor está relacionado, antes que nada, con una gran ampliación de esta conciencia y la difusión del amor también sobre los propios enemigos, es decir, sobre aquellas personas que sienten hostilidad y se oponen a ustedes, o sobre la gente que no tiene ninguna relación con ustedes. En este mundo en la actualidad existe sólo la información que nos obliga a satisfacer nefastos deseos, lo que significa que para la Salvación de gran cantidad de las almas la práctica del Santo Amor es la condición inalienable para nosotros como para los verdaderos bodhisattvas. Por eso ustedes, antes que nada, tienen que rezar por que la gente alrededor de ustedes practique la realización del Bien grande o pequeño, Méritos grandes o pequeños, apaciguamiento de la conciencia y otras prácticas, tienen que alegrarse de todo corazón por la gente que se dedica a esto. Desde el presente momento realicen fijación de la memoria en este tema.
Hay gente que, debido a las malas causas creadas en el pasado, no puede en realidad practicar la Verdad. Cuando ustedes ven la gente que fija la memoria en malas acciones, malas palabras y mal trabajo de la conciencia y practican eso, tienen que desearles que tomen conciencia lo más pronto posible de su mal karma, arrepentirse de éste y lo más pronto posible librarse de este mundo. La conciencia, que se preocupa profundamente por esto, es la conciencia de la Santa Compasión. Esta compasión se parece a la tristeza de la madre por las malas acciones de su hijo.
Por eso, imaginen a toda la gente que los rodea, a quienes les desearían cambiar su actual manera de vivir, es decir, salir de la rotación del mal karma, e imagínense como ustedes sienten Santa Compasión hacia ellos.
La renuncia al quinto Lazo que Ata con los Mundos Inferiores, o sea, la renuncia al quinto Lazo que Ata con el Mundo de las Pasiones es la renuncia al Corazón Maligno. El Corazón Maligno es un movimiento del alma respecto a las personas que son iguales o lo superan a uno, es un deseo de hacerlos caer. Como ustedes ya saben este deseo impide el crecimiento espiritual y el desarrollo de la propia sabiduría. Por eso fijen su conciencia en el elogio respecto a la gente que los supera en los Méritos, en la práctica del Bien, en la práctica de la Serenidad y que los supera en la práctica de la Ley. Gracias a esto su crecimiento espiritual y el desarrollo de la sabiduría tienen que acelerarse. Pues, empecemos.
Bueno. Para vivir lo más sabiamente nosotros necesitamos la práctica de la Santa Indiferencia. Por ejemplo, experimentando fracaso nosotros nos hundimos en un pensamiento negativo y con ese estado nos hacemos incapaces de obrar así como deberíamos. O, por ejemplo, cuando nos elogian, nosotros empezamos a darnos aires. Como resultado, la conciencia se desconcierta y nosotros perdemos la concentración espiritual, necesaria para el logro del objetivo. Por eso, a una ideal manera de vivir nos lleva la comprensión de que toda la experiencia que recibimos proviene de las malas y buenas causas trascendentes del pasado, y que apegarse a la retribución ahora no es sabio, por consiguiente, ahora tenemos que dedicarnos enteramente a la ininterrumpida acumulación de las causas correctas. Piensen así y tomen conciencia debidamente de que ustedes acumulan el Bien, especialmente cuando difunden la Verdad, y que ustedes sienten sufrimientos cuando se eliminan las malas causas acumuladas por ustedes en el pasado. Pensando en los sufrimientos que surgían en ustedes hasta ahora, pensando en la gente que los criticaba y los calumniaba, hay que poseer una conciencia ecuánime y con eso realizar una meditación del Santo Amor y de la Santa Compasión aún más profundas respecto de esa gente. Esto justamente es el método de la obtención de una conciencia del escalón superior, la Santa Indiferencia.
Pues, ahora, recordando uno tras otro los sucesos que ocurrían con ustedes en el pasado, regresen a aquellos hechos que hirieron su alma y fíjenla en un estado, cuando ella no se apasiona por estos fenómenos.

20 de octubre de 1991 (gran festival de lecciones)

Y bien, yo quisiera empezar con la práctica de los Cuatro Grandes Inmensurables Estados del Alma, deseando para todas las almas crecimiento espiritual y madurez del alma. Los Cuatro Grandes Inmensurables Estados del Alma son una práctica espiritual que uno no puede dejar de practicar después de la destrucción de sus propios deseos mundanos, o sea, después de alcanzar el nivel de Mahamudra y convertirse en un Alma Digna de Ofrendas. Estas cuatro prácticas –Santo Amor, Santa Compasión, Santo Elogio y Santa Indiferencia– nos traen grandes beneficios. ¿En qué consisten esos beneficios?
Primero está la meditación del Santo Amor. El Santo Amor hace nuestra alma suave y amplia, por eso en este Mundo Humano nos va a amar mucha gente. Al principio en nuestra alma existe el deseo de ser verdaderamente cercanos a muchas almas, verdaderamente abiertos, pero el que podamos lograr esto depende totalmente de que haya Amor en nuestra alma.
En segundo lugar está la meditación de la Santa Compasión. Gracias a esta meditación nos hacemos capaces de atender atentamente los sufrimientos y aflicciones de los otros, y gracias a esto podemos recibir sobre nosotros los sufrimientos de mucha gente. Desde los tiempos más remotos las almas han querido que alguien comprendiera sus sufrimientos y aflicciones y por eso ellas se reúnen alrededor de aquellos que pueden librarlos de sus sufrimientos y aflicciones. De esta manera, gracias a la práctica de la Santa Compasión se puede cultivar un alma aún más grande.
¿En qué consiste el Santo Elogio? Cuando el deseo de defendernos es demasiado fuerte, nosotros queremos sacar del medio a los demás y sentimos envidia respecto a aquellos que nos superan. Por la envidia nosotros los negamos y por eso nos hacemos incapaces de absorber las cualidades positivas de la gente que nos supera. Sin embargo, si realizamos la práctica del Santo Elogio, entonces naturalmente en nosotros se arraigará paulatinamente tal trabajo de la conciencia, con el cual aparecerá el deseo de absorber sus cualidades positivas, gracias a esto seremos capaces de hacerlo. Por eso, la meditación del Santo Elogio desarrolla y hace ilimitadas nuestras capacidades mentales y sabiduría, convirtiéndolas en una profunda e inagotable fuente de sabiduría.
¿En qué consiste la última meditación – la meditación de la Santa Indiferencia? Nuestro mal karma se manifiesta como sufrimientos. Por tanto, si ustedes durante el surgimiento de los sufrimientos comprenden que la situación actual está creada por las buenas y malas acciones que ustedes realizaron en esta vida o en las vidas pasadas, entonces estos sufrimientos serán agradables para ustedes. ¿Por qué ocurrirá esto? Porque la manifestación del mal karma significa que la mala causa se está eliminando y por lo tanto en las vidas futuras no habrá necesidad de sufrir por esa parte del mal karma. Este es el aspecto más importante en la práctica y meditación de la Santa Indiferencia.
Sin duda, la gente aspira a lo agradable y alegre en este mundo. Sin embargo, este “lo agradable y alegre” es solamente una ilusión del buen karma, que uno ha acumulado en esta y en las vidas pasadas. Si ustedes comprendieran esto, entonces cuanto más les sucedan cosas agradables y alegres, tanto más a menudo surgiría miedo en ustedes: “Mis méritos se están gastando y no sé en que mundo reencarnaré en la vida futura”. Yo mismo muchas veces experimenté semejante miedo en el proceso de mi práctica espiritual. Y, al contrario, cuando surgen distintos sufrimientos, o se lava el karma, uno se hace capaz de comprender qué parte de su karma se lavó y sigue acumulando aún más buen karma. Realizando la práctica espiritual uno encuentra alegría en la lucha entre su propia fuerza del alma y el mal karma que se manifiesta.
Cuando ustedes asimilen la Santa Indiferencia, es decir, cuando se vuelvan absolutamente indiferentes hacia los sufrimientos manifestados y con eso sigan realizando la práctica de la Verdad, entonces sus Cinco Acumulaciones se purificarán paulatinamente y se convertirán en Cinco Acumulaciones divinas, y al fin de cuentas éstas se convertirán en Cinco Acumulaciones de los Cielos de la Juventud Eterna. Por lo tanto, la meditación de los Cuatro Inmensurabilidades les traerá un resultado magnifico.

15 de septiembre de 1991 (la sala de práctica en Suguinami)

Ahora vamos a hacer la meditación de los Cuatro Grandes Inmensurables Estados del Alma, que indica qué conciencia tenemos que poseer en la vida diaria, y que permite fundar la base para tal conciencia.
¿En qué consiste el Santo Amor? El Santo Amor es el deseo de que las personas que los rodean, con quienes ustedes tienen enlace karmico, o sea, marido o esposa, padre o madre, hijos, amigos cercanos o conocidos, parientes, acumulen Méritos verdaderamente, se liberen de los sufrimientos y alcancen la Felicidad, Alegría y Libertad Absolutas. Pues, recuerden una tras otra las caras de cada persona que tiene enlace karmico con ustedes y mediten en el Santo Amor hacia ellos.
Entre la gente que los rodea –puede ser su esposa o marido, madre, padre, hijos, parientes, amigos cercanos y conocidos– hay quienes no conocen la Verdad y acumulan mal karma, se dedican a una práctica que no trae ni buen ni mal karma o se dedican a la práctica de una doctrina falsa. Piensen, por qué ellos no pudieron obtener enlace karmico con la Verdad. Es que por muy estrecho que sea su enlace karmico con ellos, ustedes irán a un mundo feliz, y ellos caerán a un mundo malo. Por lo tanto, tengan una compasión profunda hacia ellos. Por supuesto, ustedes tienen que empezar con una persona, con la que tienen enlace karmico más fuerte, difundiendo paulatinamente esta meditación de la Compasión y Tristeza.
Alrededor de ustedes, especialmente entre los amigos por la Ley, debe haber personas que realizan servicio religioso o aquéllos que progresaron mucho en el estudio de la doctrina y acumulan Méritos que ustedes aún no pueden acumular. Ustedes no deben envidiar a ellos, sino rezar que ellos avancen aún más en la práctica y elogiarlos de todo corazón. Se puede decir que esta meditación determina el curso de su vida.
La gente envidiosa se degrada por su envidia. Y aquéllos que elogian a otros, podrán en el futuro acumular semejantes Méritos gracias al elogio.
Pues bien, hagamos ahora como se debe la meditación del Santo Elogio, recordando a todos sus conocidos que los superan en el Mérito o en algo más.
Cuando ustedes se dedican con todas sus fuerzas a la Donación de la Verdad, probablemente la gente que los rodea acumule karma del habla respecto a ustedes: los critique, calumnie, hable mal de ustedes, encienda enemistad o incluso aplique fuerza física contra ustedes; y tal vez haya personas que no actúen así, pero en su interior los consideren tontos o los odien. Ustedes simplemente tienen que tolerar. Manifestando tal tolerancia ustedes podrán obtener un doble beneficio: acumular Méritos con ayuda de la Donación de la Verdad y purificar el karma gracias a que los otros se lo laven. Tienen que comprender esto y tomar la decisión de que tratarán de acumular grandes Méritos, realizar la gran práctica de la Donación de la Verdad, la gran práctica de la Verdad. Tal trabajo imparcial de la conciencia es justamente la práctica de la Santa Indiferencia, la práctica de la Paciencia.
Recuerden tranquilamente distintas acciones dirigidas contra ustedes y, comprendiendo que es una práctica de la Indiferencia y Paciencia, realicen una meditación por cultivar la conciencia que no se afecte de ningún modo por esto.

28 de septiembre de 1991 (la filial en Sendai)

Pues bien, cierren los ojos. Piensen primero en sus errores, es decir, piensen en que ustedes tuvieron muchos sufrimientos por no conocer la Verdad. Piensen en esto 15 segundos… Terminamos.
Luego, piensen que su corazón maligno en realidad perjudica no sólo a otros, sino que perjudica mucho a ustedes mismos, reflexionen en esto 30 segundos… Terminamos.
Ahora reflexionaremos sobre la afición. La afición realmente trae alegría, sin embargo, al fin de cuentas ésta le traerá a uno sufrimientos. O sea, cuanto más uno ama, tanto más fuerte va a sufrir con la separación. Reflexionen en esto 30 segundos… Terminamos.
Vamos a seguir. Si uno pensara en qué es el Verdadero Amor, entonces éste sería la pura alegría por las almas que lo rodean cuando ellas se elevan, es decir, alcanzan mundos altos. Si es así, entonces hay que desear que la gente alrededor de ustedes: padre, madre, esposa o marido, hijos, parientes, amigos, conocidos – que mucha gente tome conciencia de la Verdad, que se despierte a ella. Justamente esto será la auténtica felicidad. Piensen profundamente en esto recordando sus caras una tras otra con el siguiente ánimo: “Y esta persona, y esta, y esta… ¡quiero que todos ellos se hagan verdaderamente felices!” Empecemos.
Bueno, seguimos. Hay gente que no conoce la Verdad y se dedica a la práctica de las falsas doctrinas, hay quienes no conocen la Verdad y critican a AUM, critican la Verdad. Ustedes tienen que manifestar Compasión hacia estos seres vivos y desearles que se acerquen lo más pronto posible a la Verdad, desearles que comprendan lo más pronto la Verdad y abandonen el camino que lleva a los mundos del mal karma, a los nefastos mundos en la próxima vida. Tomando esto muy a pecho reflexionen sobre cada uno de quienes los rodea. Cierren los ojos y mediten…
Luego, la conciencia de la envidia y el espíritu de la rivalidad no sólo detienen a los demás y tiran hacia abajo a aquéllos que van a los mundos superiores, sino, según la ley de acción y reacción, cortan el camino de ascenso, el camino del logro de mundos superiores para el propio hombre, que tiene tal trabajo de la conciencia. Por eso hay que elogiar a aquella gente, que practica mucho el Bien, quienes acumulan muchos Méritos o realizan la práctica del apaciguamiento del alma, o realizan la práctica espiritual siguiendo la Ley, por ejemplo, quienes practican Hinayana-Tsandali o Mahayana-Tsandali, o la iniciación de Guru-Yoga-Maitreya. Elogien de todo corazón a tal gente. Pues bien, meditemos ahora.
Ustedes realizan la práctica de la Paciencia, con todas sus fuerzas practican la Donación de la Verdad, la Donación de la Ley. Debido a esto la gente, que no comprende la Ley en absoluto, los regaña, desprecia y calumnia. Pues, no reaccionen y tengan paciencia ante semejantes cosas. La práctica por sí sola es la difusión de la Verdad. Sean firmes difundiendo la Verdad. No importa cuanto los ataque la gente de su alrededor, tolérenlo con paciencia. Esta manifestación de la paciencia y firmeza es la práctica de la Paciencia, y no estar afectado por todo aquello (no permitir los movimientos del alma) es la práctica de la Indiferencia. Comprendiendo esto, recuerden a la gente que los regañaba y criticaba, aquellas cosas desagradables que se decían u ocurrían cuando ustedes realizaban la Donación de la Ley, Donación de la Verdad. Y recordando esto cultiven el siguiente ánimo: “Ah, aquello era una purificación de mi karma. ¡Qué bien! ¡Mi práctica sin falta progresará gracias a esto!” Traten con esa gente poseyendo tal conciencia. Mediten ahora.

29 de septiembre de 1991 (la filial en Sapporo)

Para purificación de sus almas yo quisiera que practiquen ahora la meditación por el debilitamiento de los deseos mundanos – la afición, la ira y el error. De estos tres deseos mundanos el error es el principal. Por eso, ahora vamos a reflexionar durante 30 segundos sobre el error. Por ejemplo, los pensamientos del tipo: “Es mejor buscar placeres que establecer datos de la Verdad” o “Es más agradable comer, divertirse que dedicarse a la práctica espiritual” – son erróneas. Y bien, cierren los ojos, relajen la conciencia y el cuerpo y reflexionen en esto durante 30 segundos.
El siguiente deseo es la afición. La afición unilateral engendra el corazón maligno, el cual es el reverso de ésta. Imaginemos que a alguien le robaron la persona amada, entonces él o ella experimentará ira hacia la persona que amaba. Y si alguien está aficionado a la comida, entonces tendrá que sufrir cuando, por ejemplo, no pueda obtener la comida con la cual está encariñado o cuando no pueda comer. Por lo tanto, meditemos durante un minuto sobre la necesidad de separarnos de la afición.
Supongamos que ustedes sienten odio y envidia hacia alguien. Semejante trabajo de la conciencia no sólo influye en el alma, las acciones y el habla de aquella persona, sino perjudica a ustedes – ofusca su alma. Entonces, desde luego, ese ofuscamiento se refleja en sus acciones y palabras. Por eso, el corazón maligno naturalmente hay que detener y destruir. Por eso vamos a reflexionar profundamente durante un minuto sobre ese corazón maligno y meditar para detenerlo.
Seguimos. Supongamos que gracias a esto el karma del Mundo de las Pasiones se debilita. Después de debilitar ese karma hay que practicar, antes que nada, la meditación del Amor, para entrar al Mundo de las Formas, es decir, a los mundos de los Santos Cielos y más arriba. La meditación del Amor significa irradiar un verdadero Amor sobre la gente que los rodea: padres, abuelos, hermanos, esposa o marido, hijos, parientes, amigos y conocidos. Imagínenlos uno tras otro y deséenles que se encuentren con la Verdad lo más prontamente, deseen que todas las almas se encuentren con la Verdad. Tal estado del alma es el Amor. Imagínense a cada uno lo más claramente posible y mediten.
Gracias a que ustedes crearon un estado de la conciencia que los lleva a los cuatro mundos de los Santos Cielos: Santos Cielos de los Dioses Ordinarios de la Pasión, Santos Cielos de los Representantes de los Dioses de la Pasión, Santo Cielo de los Ministros, Gran Santo Cielo. Ahora pasaremos a la siguiente meditación –la Compasión– para alcanzar los Cielos de la Luz y el Sonido más altos por un escalón. Por ejemplo: “Esta persona aún no conoce la Verdad, ¡qué lastima! Y aquella persona niega la Verdad, ¡qué pena!” – cultiven de esa manera la conciencia de la Compasión hacia cada persona. Pues, mediten en esto.
Ustedes empezaron a perder la concentración. Traten de concentrarse bien. Ahora pasaremos a la siguiente meditación – la meditación del Elogio. La conciencia de la envidia no sólo detiene a la otra persona, detiene su progreso, sino que también detiene la manifestación del propio buen karma. Por eso, quienes tienen mucha envidia tienen poca alegría. Y hay mucha gente, quienes son objetos de la envidia, por ejemplo: las personas que tienen mayores Méritos o quienes se dedican a la práctica con todas sus fuerzas, quienes asimilan perseverantemente la doctrina, quienes realizan la práctica de servicio religioso, o quienes ayudan a otros a tomar el camino de la Verdad, quienes son fuertes en la práctica de la Donación y observación de los Mandamientos, o quienes son fuertes en la Paciencia o poseen una sabiduría insigne, quienes tuvieron gran avance en la meditación; pero ustedes recordándolos uno tras otro no les envidien, sino cultiven la conciencia del Elogio. Recordando las caras de cada uno de ellos, posean la conciencia de Elogio. Pues, mediten ahora.
Y por último va la práctica de la Indiferencia. La práctica de la Indiferencia está estrechamente relacionada con la Paciencia. Probablemente ocurría así que otros tenían una actitud negativa hacia ustedes, los tomaban por tontos o hablaban mal respecto de ustedes cuando ustedes realizaban con todas sus fuerzas la práctica de la Donación de la Ley, o la práctica de la Donación de la Verdad, - probablemente había tales situaciones. Es posible que ocurran muchas situaciones desagradables en su trabajo o en casa, por ejemplo, cuando les dicen palabras malas. Recuerden cada una de estas situaciones y traten de no sólo no reaccionar, no sólo no prestar en absoluto atención a éstas, sino desear que se forme fuerte enlace karmico entre ustedes y esa gente. Para que gracias a esto ellos se encuentren con la Verdad y puedan dedicarse a la práctica de la Verdad. Tal estado del alma es justamente la Indiferencia.

8 de octubre de 1991 (en el tren durante la peregrinación a India)

Ahora practicaremos la meditación de los Cuatro Grandes Inmensurables Estados del Alma. Vamos a empezar con la meditación del Santo Amor.
El Santo Amor es el deseo de que cada uno de sus parientes, conocidos, amigos conozca la Verdad lo más pronto posible, que viva felizmente en esta y en la próxima vida, que debilite sus deseos mundanos y sea eternamente feliz. Esto precisamente es el Santo Amor. Practíquenlo debidamente.
Ahora pasemos a la meditación de la Santa Compasión. La Santa Compasión es la conmiseración hacia la gente que hasta ahora no conoce y no puede practicar la Verdad, la conmiseración hacia quienes niegan y calumnian a la Verdad; es el deseo de que esa gente se aleje lo más pronto posible del camino que lleva a los mundos malos. Concéntrense debidamente y mediten, imaginando a sus parientes, amigos y conocidos uno tras otro.
Bueno. Luego, para el logro de un nivel de la conciencia más alto practiquen elogio de aquellas personas que están en un nivel espiritual más alto, quienes avanzaron más en la práctica de la meditación, quienes tienen muchos méritos, quienes realizan la práctica del Bien, quienes los superan en alguna otra cosa. Imagínenlos uno tras otro y aprendan a elogiar de todo corazón.
La meditación del Santo Elogio es un método esotérico que los llevará en una dirección magnifica. Imagínense uno tras otro a sus parientes, conocidos y amigos y elogien sus admirables cualidades de todo corazón.
Por último, hacemos la meditación de la Santa Indiferencia. Esta meditación significa pensar en fenómenos tales, como, por ejemplo, malas situaciones, cuando las cosas no suceden como ustedes lo desean, sobre los insultos y las criticas de parte de los otros, - que todo eso no es más que la manifestación de mal karma, y que es magnifico que se lave el karma.
Ustedes tienen que comprender esto y realizar impasiblemente lo que tienen que hacer, realizar lo mejor de lo que pueden hacer, - por ejemplo realizar la práctica del Bien, acumular Méritos, serenar la propia conciencia y dedicarse a la mejor práctica. En esto consiste el verdadero sentido de la Santa Indiferencia. Pues bien, sean firmes de alma, pase lo que pase, y sigan avanzando perseverantemente en lo que tienen que hacer. Si obran así, en ustedes aparecerá gran fuerza.
Y bien, recuerden e imaginen claramente cada situación que surgió hasta ahora en las relaciones entre ustedes y sus parientes, amigos y conocidos, considerando esas situaciones como problemas que ustedes tienen que resolver realizando la práctica de la Santa Indiferencia y procuren que esto no los afecte.



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