GA y GVX se quedan roncos camino del Bulevar
Hoy a las 10 y pico de la mañana ha salido del Bulevar, y no ha vuelto hasta cerca de las dos de la tarde, la decimoséptima Marcha Joven. No tengo ni idea de cuántos hemos estados, pero ha debido andar la cosa por las quinientas personas. Poquillo… pero no importa, una vez más hemos perdido la voz en el intento de animar, un año más, las calles de Córdoba. A continuación… algunos detalles de la Marcha de este año.
Con
el por culo que ha dado hoy, la Marcha, ni los bocatas del día de antes, ya no
se conciben sin el Cansino. Dani Sáez, señora, que ha llegado Dani, seguido de
su santa madre, sacándose canciones extrañas de la manga, o simplemente
gritando a lo partido de fútbol, dándole vidilla a la gente. El Cansino, en
realidad, es un equipo de lujo, que cuenta entre otras personalidades, con José
Manuel (alias Perverso), Chente, Jesús Cosano, Manolo Pérez, Jose Fernández y muchas
revelaciones de este año. Señoraaaaaaa!!!
Hoy
hemos comprobado que peor sabe la sed. Por primer año desde hace mucho mucho
tiempo, hoy no había nadie en EMACSA a las ocho de la mañana recogiendo bolsas
de agua. El hecho de que esta Marcha se haya alargado más de la cuenta (al
menos hasta que metimos el turbo cerca del Colegio), unido a la falta de agua y
a que los “organizadores” teníamos que vigilar las fuentes para evitar
desbandadas, ha dejado a media Marcha más muerta que viva.
Cada año se le pone peor la cosa a la gente de las ventanas. Se ha pasado del “no nos mires, únete” al “tírate, nosotros te cogemos”, y al “déjate caer, mujer, déjate caer”. Con los más mayores se limita la cosa al “que salude”, como en el Campo Madre de Dios, donde la Marcha se paró más de un minuto, a grito pelao, esperando a que el viejo del primero consiguiera entendernos.
Algunos camareros nuevos, como el de “Bulería” (churrería), “A-guantanamera” (una de agua), y unos pocos que ya se me han olvidao. Se repite el magnífico recurso de la Ola para parar la pancarta, y se repite también el Gusano (dos o tres veces, creo, la última con el “Basta ya” incluido).
Inolvidable el “que bote, que bote, que bote San Rafael (en el puente)” seguido del consabido “soso, soso!!”
Pancarta a cien por hora
La pancarta hoy iba echando leches, la verdad es que nadie se explica el retraso porque les íbamos mandando parar constantemente. En la primera Ola, hecha precisamente para eso, se han pegado los del medio la primera leche del día, que fue superada con creces por la que se metió un chaval en el puente del Arenal al pisar la lona. Para sorpresa de todos, hoy los chavales se daban tortas por llevarla.
José
Manuel nos ha traído a la pandilla de San Basilio, de la cual destacaban
sobradamente tres o cuatro personajas incombustibles, que conocen a nuestro
amigo como “Perverso” (¿?), y que entrando en la Fuensanta, en el momento más
bajo de forma, seguían saltando y animando, que nos cansábamos sólo de verlas. También
ha acudido, por ejemplo, el último reducto de la Inmaculada.
Hoy
se ha realizado el primer simulacro de emergencia en la historia de la Marcha.
Hemos visto pasar una ambulancia por la Ribera, y a la gente se le ha debido
quedar en el subconsciente, porque en mitad del Puente Romano alguien ha dicho
que venía por detrás otra, y en diez segundos hemos abierto la Marcha en dos
para que pasara, con veinte animadores metiendo chavales a la acera, que un
poco más y los tiramos al río, y en eso vemos al fondo la ambulancia de la Cruz
Roja que viene con nosotros acompañando. “Manos arriba, esto es un atraco”.
Y
muchas más cosas que habrá tiempo de contar, de comentar y de mejorar para que
el año que viene juntemos mucha más gente, nos cansemos más y nos oigan más.
Aunque todos estábamos allí para lo mismo, gracias a la vidilla de San Basilio no
lo hemos dejado de tener presente: “solidaridad”!
Muchas
gracias a todo el equipo del Colegio, a los participantes de otras comunidades y
colegios, a los asistentes en cuerpo y alma (véase holograma del señor obispo)
y a los que hacen posible esto año tras año.
Qué
buenos son, los señores de Deza, qué buenos son que nos pagan la excursión.