PLENITUD EN MI DIOS

La noche ya no es noche.
Hay una claridad azul que me recoge hacia adentro.
Hacia mi inmensidad abrazo
que no sabe cortar su vuelo.
Una inmensidad tan azul
que empiezo a sentirte
como hombre y mujer unidos.
Eterno abrazo del alma-carne
que te siente tan suya,
con tu rostro de luz sobre mi pecho.

De: Azogue, ©1982.