| Vuelos El aire se va cortando con este rostro que se escapa. Abajo queda la yerba en sus hormigas de nácar. El cuello se me adelfina. Hay pestañas de manzanilla y el aire me va cubriendo con su mantilla dorada. Se desprenden las melenas de los árboles. Se despluman las ramas y el canto se va cayendo como llovizna con alas. Los pies, allá lejos, tocan la cítara del agua y en sus labios agaviotados vuela que vuela la cara. Hoy defloramos corderos y la pieza solitaria se calzó también de incienso y la llevo a mi espalda. Francisco Feliciano Sánchez De: Azogue, ©1982. |
||