Ciudadano ejemplar

Un ciudadano ejemplar
Mario Arribas
Agosto 2002




Hace algún tiempo, había una campaña televisiva con un mensaje que decía: “...es tan fácil ser un buen ciudadano...”. A mi parecer ser un buen ciudadano no es cosa fácil; si lo fuera, no tendríamos tan pocos.

Ser un buen ciudadano so solo implica el hecho de no infringir la ley, o vivir de acuerdo a ella; pues eso es lo que se epera de un ciudadano común. Un buen ciudadano no es aquel que paga sus impuestos a tiempo y sin hacer trampa; el que respeta los semáforos o no maneja por el hombrillo; no es el que cumple con su trabajo haciendo lo que debe en el horario estipulado para ello; no es el que cumple con sus deberes académicos y aprueba las materias necesarias para graduarse; o el que asiste al servicio religioso según lo establece la denominación religiosa a la cual pertenece; no es el que se preocupa por no ensuciar su ciudad botando sus desperdicios en el sitio indicado para ello; tampoco el que acude a votar en las elecciones. Un buen ciudadano no es el que evita molestar a sus vecinos con el volúmen del televisor o del equipo de sonido; o que se preocupa por no estorbar; pues todo lo antes nombrado es lo que debiera hacer un ciudadano común; es lo mínimo necesario para ser reconocido como tal; pero el cumplir con todo ello no implica merecerse el título de “Buen Ciudadano” o ciudadano ejemplar.

Es un buen ciudadano, aquel ciudadano que ejerce la ciudadanía de manera activa. Me explico:

No basta con limitarse a no ensuciar mas evitando botar papeles al piso; pues el recoger al menos un papel que no hayamos botado nosotros, nos coloca en otro estrato social, no solo no ensuciamos, sino tambien limpiamos.

No basta con cumplir las leyes, es necesario fomentar su cumplimiento; pues así no solo nos libramos nosotros de ser delincuentes, sino que tambien con nuestro pequeño esfuerzo evitamos que otros lo sean.

Para ser un buen ciudadano hay que ser un ciudadano activo, que con su ejemplo y dedicación lleve a las otras personas hacia una actitud ciudadana, positiva.

Si cada uno de los que nos consideramos ciudadanos hacemos al menos un poquito mas de lo que como tales se espera de nosotros, automáticamente nos convertimos en Buenos Ciudadanos. Esa inversión extra de tiempo y esfuerzo es lo que separa a un ciudadano de un Buen Ciudadano.

El voluntariado es una oportunidad excelente para ejercer la buena ciudadanía; el dar tu tiempo para ayudar a leer, o quizás limpiar un área pública, ayudar en un a biblioteca, participar activamente en campañas de concientización social, son ejemplos de cómo invertir ese tiempo extra en pro de la comunidad.

Lo único que lleva a un ciudadano a convertirse en Buen Ciudadano es la ilusión de una sociedad mejor para todos; es muy rara la vez que la sociedad reconozca a este individuo por su esfuerzo extra; de hecho es poco probable que el mismo individuo se dé cuenta de cuando avanzó en su condición de Buen Ciudadano; ese desinterés por reconocimiento es otra de las características de un Buen Ciudadano.











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