La promesa del dirigente

La promesa del dirigente SCOUT



El propósito de este documento es explicar en términos generales la Promesa Scout y como afecta a todos los miembros del Movimiento Scout, explicar el propósito de la Promesa, y dar ejemplos de la manera en que la promesa puede hacerse efectiva en la vida del adulto involucrado.

¿Qué es?

1. - Es una condición de membresía de la Asociación Scout de Venezuela.

Al muchacho o al adulto que desea convertirse en miembro del movimiento se le pide hacer la promesa voluntariamente y sin ninguna restricción, y entonces intentar llevarla a efecto.

Es el hacer la promesa lo que inviste a la persona que la hace como miembro del Movimiento Scout y no hay ninguna otra condición de entrada. Todo aquel que quiera hacer la promesa está invitado a hacerla; y mientras la cumpla, podrá permanecer dentro de nuestro Movimiento toda su vida.

2.- Así como la promesa es escencial para el ingreso de un individuo a la institución, tambien lo es para cualquier Asociación Nacional que quiera formar parte del Movimiento Scout Mundial, y por ello todas las organizaciones nacionales que forman parte de nuestra “Hermandad Universal”, tienen una promesa que se adapta a sus características específicas, pero que está basada en la promesa original ideada por Baden-Powell.

Aún cuando el texto de la promesa es diferente para la manada, y teniendo en cuenta que el significado escencial es el mismo, para efectos de este documento vamos a tratar solamente con la promesa scout, que es la mas universalmente aceptada para ser hecha por todo scouter. Hay que tener en consideración que el texto de la Promesa del Lobato es diferente del resto, por el grado de comprensión que es lógico esperar a la edad en la que el Lobato la hace.

Nuestro papel como Dirigentes

Es una realidad que nadie puede enseñar una materia que no conozca. Se espera que quien esté induciendo a un grupo de muchachos a aceptar una serie de normas y estándares de vida, las acepte para sí mismo, y viva de acuerdo a ellas. No podemos convencer a alguien a no ser que nosotros mismos creamos en los principios que tratamos de inculcar. Es por ello que es absolutamente indispensable, que nosotros aceptemos la Promesa y la Ley Scout como normas de vida, y la cumplamos en todo momento y ocasión. Uniformados o no, en actividades Scout, o en nuestros trabajos u hogares.

Como dirigentes Scouts, debemos concentrar el esfuerzo que ponemos a la enseñanza de la promesa en los siguientes puntos:

a) Cómo hacer de la absoluta comprensión de nuestro dirigido el contenido de la Pomesa, teniendo en cuenta su edad y características mentales.

b) Cómo propiciar oportunidades para que nuestro dirigido cumpla y vea cumplida su Pomesa.

c) Cómo demostrar con nuestro propio ejemplo de comportamiento el cumplimiento de nuestra Pomesa.

El dirigente y su promesa

Cuando BP diseño el Programa Scout, tuvo siempre en mente las necesidades de los muchachos a quienes está dirigido el escultismo; la práctica demostró la necesidad de contar con adultos que propiciaran las oportunidades de formación que brinda el escultismo a quienes lo practican. El papel del adulto dentro del “Gran Juego” escultista, se compara por analogía con el de administrador del método; no juega el juego, sino que lo entrega a los muchachos para que sean ellos que lo juegen. Para asegurar la calidad del trabajo del dirigente, es necesario que él tambien asuma como suyos los valores que intenta inculcar en los receptores de su trabajo. Se espera que el adulto involucrado en el Programa Scout viva según la Promesa Scout y acepte la Ley Scout como norma de vida.

Analicemos una a una las partes que integran el texto de la Promesa Scout:

Por mi HONOR…

No es, con toda seguridad una coincidencia lo que coloca el “Honor” al comienzo de la Promesa, y que lo haga también con el primer artículo de la Ley Scout.

El concepto global de la Promesa está basado en el Honor personal y el Honor colectivo, y la idea de BP de “Cosechar” el honor, está repetidamente presente en todos sus escritos. Y plasmada en su idea de la “Corte de Honor”.

A pesar de que la palabra “Honor” no está expresamente presente en la Promesa del Lobato, esta está implícita, pues cualquier promesa implica una tarea de honor. Al tratar de hacer “Lo mejor que pueda”, aún cuando Akela no está presente o no lo ve, el Lobato aprende y comprende acerca del Honor.

La base del honor es vital, porque todas las otras partes que componen la promesa perderán sentido si falla el honor.

…y con la Gracia de DIOS…

Dentro de nuestro Movimiento, lo Divino ocupa un papel importantísimo. Es imposible desligar La Religión, cualquiera que esta sea, del escultismo. La Religión aporta a la formación de buenos ciudadanos, valores morales de gran importanciar. Mientras las leyes de la República, dictan el patrón del comportamiento ciudadano, la Religión proporciona las bases morales para estos patrones.

Un dirigente Scout, es formador de “Buenos ciudadanos”; por ende debe presentar ante sus dirigidos un comportamiento acorde al valor a inculcar. No podemos desligar la formación familiar, la académica y la eclesiástica. Nuestra labor es conjugar las tres para lograr el fin que perseguimos, formar integralmente a quien será ejemplo de su comunidad.

…ME OBLIGO…

Cuando un adulto manifiesta su deseo de pertenecer a este movimiento, venga de nuestras filas o no; y se le da la oportunidad de hacer su promesa, debe hacerlo en forma voluntaria, conscientemente, sin restricciones en cuanto a lo que en el acto se obliga.

El “obligarse a sí mismo”, denota el compromiso personal de aceptar una forma de vida, sin presiones externas para tomar ese juramento. Si el adulto hace su promesa es porque quiere hacerla, porque quiere formar parte de nuestra organización, porque una vez consciente de lo que el texto de la promesa que va a hacer obliga, es su deseo cumplir con su palabra.

…a servir lo MEJOR que pueda…

El carácter de voluntariado que tiene nuestra participación como adultos en el escultismo, no nos exime de realizar un trabajo de calidad. El decir “…lo mejor que pueda…” en realidad nos obliga a trabajar según estandard de calidad exigente. Nuestro servicio a la Iglesia, y a la Patria se resume en nuestro mejor esfuerzo al formar hombres y mujeres de bien, honorables, honestos, en una sola idea: Buenos ciudadanos.

…a mi IGLESIA…

Es imposible aceptar como dirigente Scout a un adulto que se considere Ateo, o que desestime el valor formativo de la Religión; así mismo a es imposible aceptar a quien con su ejemplo no demuestre ser una persona respetuosa de cualquier fé o iglesia. Un dirigente Scout debe ser ejemplo de cumplimiento con sus preceptos religiosos; no para enrumbar a sus dirigidos hacia la Iglesia a la cual profesa su fé, sino para invitarlos a cumplir con los deberes religiosos de cada quien.

…a mi PATRIA…

La Patria no es solo el sitio físico donde se encuentra, no solo el territorio que ocupa, sino tambien el compendio de leyes, reglamentos y normas que rigen el comportamiento de todo aquel que se considere un “Buen Ciudadano” de esta patria. El cumplir los deberes con ella, implica una aceptación total de las normas que rigen nuestro comportamiento, y de nuevo; es con nuestro comportamiento ejemplar que mostramos a nuestros dirigidos la actitud ideal que deben asumir ante nuestra Patria. No es posible pensar que una persona que actúa al margen de la ley pueda dar lecciones de ciudadanía; aún cuando esta actitud no la manifieste en forma pública o a la vista de sus subordinados. Un dirigente scout TIENE que ser un “Buen Ciudadano” dentro y fuera de las actividades.

Quien quiera pertenecer a nuestra organización TIENE que aceptar comportarse como un “Buen Ciudadano”, respetuoso de todo lo que conforma la patria, ni no lo acepta, no tiene cabida dentro de nuestra institución formativa y pedagógica.

…socorrer a MI PROJIMO en cualquier circunstancia…

La vocación de servicio, debe ser una de las primeras características a buscar al analizar el perfil de quien quiera pertenecer a nuestras filas en calidad de dirigente. El candidato, debe haber manifestado su deseo de servir a la Patria ayudando a formar ciudadanos, a forjar el futuro de la nación.

…y obedecer la Ley Scout

El compromiso ineludible de obedecer los 10 artículos de la Ley Scout, completa el círculo que define la forma de vida de quien hace la Promesa Scout.

Al hacer la promesa como niños, la comprendemos como niños, y así se espera, pero ahora como adultos, vemos mas allá de lo que inicialmentye las palabras nos permitían. Ahora como adultos, en pleno uso de nuestra capacidad de comprensión y dicernimiento, nos encontramos con un gran compromiso. Pues ya no prometemos tratar de ser buenos ciudadanos, que era el objetivo final de nuestro paso por alguna de las unidades que, componen el Programa Scout que nuestra Asociación ofrece; sino que nuestro compromiso va mas allá, pues ahora nuestro objetivo es ayudar a formarlos.

El faltar a nuestra promesa, podría significar un daño gravísimo y muchas veces irreparable, en alguno de los menores que han puesto bajo nuestra custodia y tutela para su adiestramiento.



Mario Arribas
Enero 2002



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