Sus juguetes son fruto de la explotación infantil

El horror de la cajita feliz

ATTAC
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La mayoría de los 400 trabajadores que producen juguetes destinados a las "cajitas felices" de MacDonalds, no han cumplido aún los 14 años de edad.

Su jornada de trabajo es de 16 horas diarias, todos los días de la semana. Duermen amontonados en cuartos cercanos a la fábrica.

Esta fábrica fue descubierta por el South China Morning Post, gracias a informaciones proporcionadas por el Comité Industriaal Cristiano de Hong Kong. La fábrica City Toys está situada en las afueras de Shenzhen, en el sur de China. Los jóvenes trabajadores tienen dos días libres por mes, pero no pueden salir de la zona, puesto que no hay autobuses que vayan hacia la ciudad. El teléfono del que pueden disponer está descompuesto.

Los dormitorios tienen una superficie de 18 metros cuadrados, sin servicios sanitarios, y las camas no tienen colchones. Quince niños duermen en cada cuarto. Una niña trabajadora explica a un periodista que no tiene aún 14 años cumplidos, pero recibió ayuda para falsificar sus papeles de identidad, e ingresar a la fábrica.

Wan Hanhong, otro de los jóvenes obreros, explica que a sus padres no les gusta que él trabaje en City Toys, pero debe hacerlo para poder sostenerlos.

Mats Lederhausen, miembro de la dirección internacional de Mac Donalds se mostró muy sorprendido por el descubrimiento de la fábrica, a pesar de que los juguetes para las "happy meals" son comprados directamente a China. El gerente de City Toys declaró que no estaba enterado de que hubiera una fuerza de trabajo infantil en la fábrica. Anders Bylund, gerente de Mac Donalds en Suecia, se mostró muy sorprendido e imploró a Dios que toda esta historia no sea cierta.

Recordemos que, a principios de la década de los noventa, se hizo evidente la relación entre la destrucción de bosques tropicales en América Central, y la demanda de carne por parte de las multinacionales que producen hamburguesas. Los responsables de estas compañías declararon, en aquel entonces, no tener conocimiento de estos hechos. La historia reciente de Honduras y Guatemala tiene mucho que ver con la concentración de grandes propiedades rurales para satisfacer las necesidades de la globalización. ¿Dónde piensan los gerentes de la hamburguesa que MacDonalds consigue la carne necesaria para garantizar la expansión que ha tenido en los últimos tiempos?

Reconocemos la obra de la misma mano en un proyecto actual de la cámara de diputados de Brasil, que prevé la devastación de 370000 km cuadrados en el Amazonas, para producir carne.

El último reporte de la Organización Mundial del Trabajo reconoce que, en China, el 11% (13.3 millones) de los trabajadores son niños que producen diversos artículos para compañías trasnacionales.

En Pakistán, sólamente en la industria de la tapicería, trabajan 500000 menores de 12 años. En la mayoría de los casos las familias venden sus hijos a las manufacturas de tapices. Las alfombras de Pakistán son símbolo de status entre los ricos de occidente.

En la India la venta de esclavos infantiles ha alcanzado los 10 millones, mientras que en Europa la cifra alcanza los 5 millones. La mayor parte se encuentra en sectores de la economía informal, pero en Portugal, una parte importante labora en la industria textil, y en Italia, en la industria del calzado.

Los trabajadores de City Toys explican algunos de los males que les aquejan: callambres, dolores de pecho, de estómago y de cabeza, aturdimientos constantes, infecciones bronco-pulmonares, diarreas y parásitos.

¿Por cuánto tiempo creeremos en las bendiciones de la globalización, ignorando la existencia de todas estas imposturas doctrinales al servicio de las multinacionales?

En México, recientemente fue denunciada la escandalosa utilización de mano de obra infantil en las compañías familiares del presidente electo, Vicente Fox.

Durante muchos años, niños de entre 10 y 16 años trabajaron en los campos y en las instalaciones de congelación San José, en Guanajuato, propiedad de la familia Fox. Esta producción de frutas y verduras era destinada a la exportación hacia Estados Unidos, China y Japón. Cada temporada, se reclutaba a niños en los poblados vecinos, en violación de la convención 1430 de la OIT, que prohíbe el trabajo de menores.

Cuando se hicieron las denuncias correspondientes, los menores fueron expulsados sin indemnización. El presidente electo declaró que esta manufactura no le pertenecía a él, sino a otros miembros de su familia.

Correo informativo No. 52 de Asociación ATTAC. Con información de Ricardo Bonett Locarno - ATTAC, Suecia -