LA EMPERATRIZ: El Poder de Dar a Luz Palabras clave: Fertilidad múltiple; Responsabilidad Creadora; Integración de Niveles; Acuerdo de Diferencias. La Majestuosa Emperatriz del Tarot Waite muestra tal vez mejor que cualquier otra a lo Divino Femenino asentado en su trono terrestre, creando a su alrededor el paraíso de belleza y abundancia que la especie humana añora y sueña. Milenios de subordinación menosprecio de lo femenino y las mujeres hacen que esta imagen metapatriarcal parezca irreal o absurda para la mentalidad predominante, que no concibe que esta presencia excelsa guarde en ella el secreto del bienestar humano y la armoniosa convivencia entre los seres. La Emperatriz es un símbolo complejo que sugiere que es posible unificar espíritu y materia, o –como hace toda madre al dar a luz- permitir que una chispa divina salga al mundo revestida del abrazo material sin el cual no podría recorrer los planos densos. Es en la Madre Suprema como gran Alumbradora, la Puerta entre niveles de existencia que suelen creerse inconciliables. oo00O0O00oo Tras la Gestación debe venir el Dar a Luz. Pero no puedes dar a luz a todas tus posibles gestaciones si no se abre la puerta de la fertilidad bien entendida. La gran dificultad para asumir debidamente el arquetipo de la Emperatriz –latente en todas las mujeres- es que primero hay que salirse de la trampa que tiene aprisionado a nuestro género entre conceptos, roles y definiciones, destinadas a usar nuestra capacidad de gestación y alumbramiento de maneras muy precisas. Si por un momento te salieras de la trampa, verías que lo femenino se expande en formas múltiples, y que libre ya de imposiciones puede dedicarse a mejorar las condiciones de la vida en el planeta. Pero antes de que pueda ser así, hay que aumentar los canales por los que circula la imaginación creadora. oo00O0O00oo 1- Redefinir la Fertilidad. 2- Reunificar a la Madre y la Mujer Sexual. 3- Responsabilizarse por el Entorno Cultural. Estas tres tareas urgentes, reconocidas por una mujer que realmente intente descubrir sus potencialidades naturales, pueden llevarla a ocupar un lugar más decisivo en el curso de las cosas, y a cumplir mejor su parte en un diseño universal que nunca puede prescindir (o incluso que depende) de la participación activa y temeraria de lo femenino. En este punto te invito a dejar de lado los confusos conceptos de la “parte femenina” en la psique del varón y la “parte masculina” en la de la mujer. Es así como se propaga una nociva ambigüedad acerca de los géneros y cómo se impide el pleno desarrollo de cada uno de ellos, que depende de una honda exploración de las potencias femeninas por un lado, y las masculinas por el otro. Si en esta encarnación la Emperatriz te ha dado un cuerpo de mujer, es porque tu psique y tus conductas han de ser también completamente femeninas; teniendo en cuenta, eso sí, que esas conductas y esa psique abarcan muchos atributos y muchas variaciones sobre la estrecha lista que se te entregó en tu infancia: 1- Redefinir la Fertilidad: en un pasado no muy remoto el patriarcado tomó el control absoluto de la especie, y vio que había quedado entre sus manos un poder asombroso que no era suyo pero podía dirigir para sus fines: la fertilidad de la mujer. Despotenciando su parte controlable, desprestigiando sus creaciones y convenciéndola de que su meta era servirlo y complacerlo, estableció por último lo que bien puede definirse como la industria de los hijos, encadenando a la Gran Alumbradora como obrera o esclava a la cinta sinfín de una gran fábrica. Como bien dice Walker, “colonizó el milagro”. No lo sabías, no te dabas cuenta; pero ahora, si redefines la fertilidad descubrirás que has sido utilizada, que has sido despojada de los múltiples cauces por donde en otros tiempos fluía indetenible la creatividad y productividad de las mujeres. Continúa en página siguiente |
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